lunes, diciembre 31, 2007

Resumen Abismal del 2007 Cinematográfico

TOP TEN 2007
10. EL LIBRO NEGRO (ZWARTBOEK), de Paul Verhoeven.
La vuelta de Verhoeven al cine holandés, veinte años después, con un filme de una fuerza inexpugnable, rodado con una conseguida atmósfera clásica y sin una excesiva y artera preponderancia visual, saltándose a la torera cualquier tipo de conformidad moral establecida. Verhoeven enarbola así las miserias de la guerra, de las traiciones y el espionaje con el cine bélico, que bebe de una historia de espionaje en un drama asfixiante, donde las víctimas llegan a un punto en que son incapaces de separar la victoria y la venganza.
‘El libro negro’ es la necesaria rotación de un director incombustible que vuelve con ímpetu al cine crítico e histórico, que no ha olvidado ironizar sobre los extremismos políticos que representan la invariable insensatez de los gobiernos a lo largo de la Historia.
9. THE FOUNTAIN, de Darren Aronofsky.
‘The Fountain’ está creada milimétricamente como un poema visual que formula una arriesgada invitación al arte cinematográfico que roza poco menos que lo ‘kamikaze’, abandonando los preceptos de la narrativa convencional (y lineal). En consecuencia, se deja llevar por la creencia de un juego de intensa reacción emocional, presentando diversas teorías astronómicas sobre el cosmos, esbozando teodiceas místicas sobre una metafísica puramente panteísta basada en el amor, en el telurismo, en la tanatofobia, en el renacimiento…
Una película en la que conviven el drama, la ciencia ficción, la metafísica o la religión, elementos yuxtapuestos en una voluntad de juego temporal, donde las percepciones son expuestas de una forma casi hipnótica. De esa forma, instaurado en el cine fantástico, Aronofsky, traslada su historia de amor a tres esferas, representando el pasado, presente y futuro como una especia de muerte, vida y purgatorio. Con viajes por las diversas épocas a través de una nebulosa esférica como transporte cósmico, simbolizando el futuro como un mundo etéreo y espiritual.
8. INLAND EMPIRE, de David Lynch.
La imaginería de Lynch juega un papel fundamental en ‘Inland Empire’, reflejo de sus obsesiones más extremas, de su compleja psicología llevado a un terreno de inextricable tejido argumental, en un experimento que evoluciona en la digresión artística planteada por uno de los más importantes cineastas contemporáneos. Un apasionante y contradictorio viaje introspectivo a la enferma mente del genio, al frenético talento llevado por el inconsciente en un periplo que desafía al espectador, al cine en todas sus concepciones e incluso a sí mismo. Rico en estética simbolista, en creación subconsciente, en surrealismo fragmentado, en misterio y anomalías amparadas en actrices, prostitutas y conejos.
Indescifrable cine alucinógeno que tiene más de inabordable excelencia pictórica que de un puzzle sinsentido, donde prepondera la catarsis personal llevada al extremo, al exorcismo de sus fantasías, de sus rarezas, abriendo la puerta a universos paralelos y oníricos. ‘Inland Empire’ es una cinta kamikaze, una hipnótica pesadilla que escapa a cualquier etiqueta o categoría, donde no hay espacio para la convencionalidad, sólo para un vendaval de imaginación sin límites.
7. LA CIENCIA DEL SUEÑO (La Science des rêves), de Michel Gondry.
‘La ciencia del sueño’ es un juego de metalenguajes, en su fragmentación de elementos temáticos, de realidad y ficción, de guiños oníricos que suplantan el terreno material para convertirse en entelequia y, a la vez, fundir la vida en el idealismo, en la farsa ensoñadora en la que vive constantemente el personaje de Gael García Bernal, Stéphane, presentando un mundo indescifrable e incoherente a modo de puzzle de situaciones contrapuestas, contextualizadas en un escenario percibido como collage de ilusiones volubles en la vida real, pero imperturbables como indestructible utopía.
‘La Science des rêves’ es un apasionante viaje a un cosmos inmaterial e imaginativo elaborado con hermosos viajes astrales, donde la televisión, el futuro, el cartón y la imaginería se muestran como una proyección de la conciencia fuera del cuerpo físico, aludiendo a los sueños como forma de vida, como vía escapista a la realidad que deja en la memoria el entrañable periplo de un pequeño personaje hacia el mundo adulto.
6. APOCALYPTO, de Mel Gibson.
El verdadero espíritu de un filme como ‘Apocalypto’ se sitúa en la libertad a la hora de adoptar un material histórico que ningún otro cineasta estaría dispuesto a tratar dentro de una industria adulterada desde sus erróneos preceptos con los que se define el ‘cine de autor’. Gibson, como director, tiene un extraño prurito por las grandes producciones, por emprender colosales rodajes que dan rienda suelta a sus excesos, bien sean argumentales o presupuestarios. Su empeño en centrarse en una civilización misteriosa y salvaje como la de los Maya y ambientarla como un ‘thriller’ trepidante, cuya intensidad aumenta progresivamente, fruto de la imaginería y de la pura emoción, aportan a Gibson una marginalidad casi homérica dentro del cine comercial actual.
‘Apocalypto’ es una fábula visceral, de abrupta provocación y dolorosa belleza que aboga por el desagradable (pero poético) impresionismo de una acción que ofrece, de forma clara y explícita, la crueldad y falta de moral que imperaba en tiempos de relevo de civilizaciones, cuando la feroz decadencia humana se alimentaba de una y era sustituía por otra. Donde todo final es asimismo un nuevo comienzo no por ello mejor.
5. PLANET TERROR, de Robert Rodriguez.
La gamberra ‘Planet Terror’ parte de dos elementos primigenios sin separarse nunca de ellos: el humor y el divertimento sin cuartel. Por eso, en ésa hilaridad y violencia gratuita es donde encuentra su condición de entretenimiento de primer nivel. Robert Rodríguez sabe maniobrar con las miserias de su particular mezcla de géneros, reconvirtiéndolas en un indomable y desmesurado exceso que termina sacando a la luz la vena más iconoclasta de un filme que ha alcanzado la instantánea definición “de culto” desde el momento que se estrenó. Por si fuera poco, Rodriguez sabe subjetivizar el furibundo terremoto de delirio descontrolado para dejar la impronta épica de una galería de personajes movidos por pretéritos romances, disertaciones sobre una salsa barbacoa, infidelidades y temores maritales, viejas rencillas, inconsecuente adicción por la destrucción y ese cliché necesario en el homenaje filmico que recurre a la supervivencia egoísta de todos ellos.
‘Planet Terror’ es un producto tan habilidoso como emocionante, que confiere a su particular irracionalidad una forma de vida donde el ‘splatter’ de ímpetu pretendidamente irreverente aprovecha el ‘exploit’ y todos los clichés del género para fomentarlos y desquiciarlos.
4. RATATOUILLE, de Brad Bird.
Después del sinsabor de ‘Cars’, la factoría Pixar ha vuelto a dejar claro que el desafío de superación no tiene límites. ‘Ratatouille’ es la demostración de que estamos ante una imponderable institución nacida para la creación de sueños animados que representan el auténtico delirio tecnológico y digital, sin perder el evidente gusto por lo clásico o la épica de los cuentos tradicionales con la actualización de cánones que gustan a los adultos y a los niños por igual. Pixar, sabe mostrar la realidad jugando al mismo tiempo con la animación y la aventura, sin perder un ápice en su ponderación satírica y crítica.
Una pieza de reposada cocedura, que no sólo propone la gastronómica pugna entre la cocina de siempre y la ‘haute cuisine’, sino que aporta elementos de discusión social y política impensables en el cine de animación, utilizándolos con gran inteligencia, en paralelismo con la ingenuidad de sus conceptos, para detallar la capacidad de sugestión de cada maniobra argumental o visual dentro del filme. Una película que hay que degustar lentamente, sin perder el sabor del buen cine que alberga esta delicia, donde prevalece su mensaje de sutil moralina, sin aditivos ni falsas coartadas, siendo capaz de complacer y conmover, al mismo tiempo, a adultos y pequeños.
3. DEATH PROOF, de Quentin Tarantino.
‘Death Proof’ es la caprichosa exhibición por parte de Tarantino de su vena más ‘trash’, moviéndose a través de actos delimitados y ritos cinéfilos que definen su propia condición de autor posmoderno en la que utiliza los elementos que dan vida al simple argumento como excusa (aquí, homenaje a las ‘movie car chase’, que concretan su esencia en las persecuciones de coches “vintage” de cierto auge en varios filmes clásicos de los años 70). Tarantino utiliza este filme para maniobrar con los interludios del ‘slasher’, los coches, los diálogos, las persecuciones, la violencia y las chicas como un pretexto de orquestación suntuosa en torno a su ejercicio más onanista, fetichista y autocomplaciente, de profuso acopio cuantitativo en su constante renovación de los géneros a los que se acerca.
‘Death Proof’ es una película de rupturas, porque salda el ímpetu autoreferencial de Tarantino con su cine, donde la cinética cinematográfica y la narrativa alcanzan cotas de histrionismo siempre propuestas, pero nunca muy evidentes, porque el gamberrismo egoísta y gozoso del director sigue en todo momento la inflexiva estría moral del cineasta Russ Meyer, cuyo espíritu subyace en toda la esencia de esta película. La consigna bien podría ser algo así como “los excesos se pagan”, pero dando a entender que, a pesar del castigo, se disfruta de verdad, como este prodigio cinematográfico.
2. PROMESAS DEL ESTE, de David Cronenberg.
Cronenberg demuestra por enésima vez que sabe construir de forma admirable su narrativa personal, con un manejo de la puesta en escena, desde una visión donde no importa tanto la apariencia de lo establecido, sino el testimonio gradual del azoramiento que engendra lo más recóndito del ser humano, con un metodismo enérgico y de tensión subyugante. ‘Promesas del Este’ es una tragedia donde cada acto truculento, cada movimiento de sus personajes, por muy sorpresivo que éste sea, se muestra como algo ordinario en un cosmos de insensibilidad normalizada, sin enfatizar en sus imágenes más espeluznantes para que el interés del espectador no se despegue ni un sólo segundo de la pantalla apuntalado.
El inabordable y transgresor cineasta es capaz de reflejar la consciencia del mundanal caos más allá de alteraciones parasíticas, obsesiones sexuales o cine fantástico de reincidente condición, porque sigue pervirtiendo la abyección psicológica que gira en torno a la identidad constituida a partir del ámbito claustrofóbico de ese otro ‘yo’ localizado en la interioridad subjetiva, como la del personaje interpretado magníficamente por Viggo Mortensesn y su dominante relación con la mafia, con cada tatuaje que simboliza cada herida que ha ido curtiendo a un personaje sin entrañas.
1. ZODIAC, de David Fincher.
Con trazos de docudrama y una sistemática criminalista obsesiva y abrumante, ‘Zodiac’ bordea los límites de lo real para dejar a un lado la observación del asesino y centrarse en otra variedad de trastorno, la que provoca aquellas causas comunes de una asfixiante investigación policial, del metódico análisis de dos agentes y dos periodistas inmersos en un caso en el que un sociópata aterrorizó a varios condados de California con una serie de asesinatos, utilizando para ello peculiares criptogramas dirigidos a la prensa. ‘Zodiac’ es la demostración evolutiva de que Fincher radiografía como pocos, sin moralismos, enmudeciendo cualquier sermón final, una sociedad, bien sea la actual o la pretérita, que camina imparable hacia su autodestrucción.
Estamos pues ante un trabajo quirúrgico, que aborda con mirada microscópica a sus personajes, sacando al exterior sus pesadillas interiores, de los que se pueden extraer una analogía establecida entre las coacciones y el miedo del pueblo ante un asesino con la del paulatino desarrollo social implantado en las vidas de los americanos que vivieron aquellos turbios días. ‘Zodiac’ se ha convertido, con el paso de los meses, en la gran obra maestra de este 2007.
DIRECTOR 2007
David Fincher ('Zodiac').
La personalidad de Fincher, bien sea en la hoy en día debilitada ‘The Game’, en la enardecida y magistral ‘Fight Club’ o en la menos apreciada pero interesante ‘Panic Room’, ha ido fomentando aquel espíritu analista acerca de los miedos inherentes al hombre. Ha conseguido despojar a su cine de excusas y coartadas propias de los géneros que ha abordado, haciéndose muy difícil cualquier consideración sobre sus oscuros valores sin prescindir de una incuestionable y particular sordidez.
Fincher ha vuelto a dejar claro con ‘Zodiac’ su condición de director con cualidades que exceden, con preeminencia aplastante, lo que se viene elogiando en el cine actual (entre los que él mismo podría incluirse), para ofrecer otra obra de esas en las que el cine se ratifica en su condición de arte con su última demostración de suficiencia en la brillantez propia de un genio para narrar su historia con la misma precisión que unos archivos policiales. Lo más reconfortante de todo, es que este mismo año Fincher tiene pendiente de estreno otra de sus rarezas ‘The Curious Case of Benjamin Button’ en su nueva colaboración con Brad Pitt.
ACTRIZ 2007
Cate Blanchett ('Babel', 'El buen Alemán', 'Diario de un escándalo' y 'Elisabeth. La edad de Oro').
Por encima de una actriz con un año prolífico como ha sido Angelina Jolie, la actriz de este 2007 es Cate Blanchett, con esa especial combinación de talento, belleza e inteligencia que hacen de sus trabajadas interpretaciones auténticas explotaciones de ese metodismo natural con el que compone sus personajes. Este año ‘Babel’, ‘Diario de un escándalo’, ‘El buen alemán’ y ‘Elisabeth. La edad de Oro’ dejan claro la versatilidad de una mujer con la estela de sofisticación y grandeza de las más importantes estrellas del cine clásico, capaz de transmutarse para cualquier papel, como dejará ver en ‘I’m not there’, de Todd Hayne, donde da vida a, nada menos, que Bob Dylan, papel que le valió la Copa Volpi mejor interpretación y que la pone en el punto de mira para ganar su segundo Oscar, después de haberlo logrado con ‘El Aviador’, de Martin Scorsese. Blanchett, poco a poco, está apuntalando su condición de actriz todoterreno y una presencia de calidad asegurada. Una de las mejores intérpretes del momento.
ACTOR 2007
Will Smith ('En busca de la felicidad' y 'Soy Leyenda').
Podría haber sido Sea LaBeouf, la joven gran promesa de este año 2007 que verá, en mayo del año que viene, la consolidación de un talento lleno de futuro con la cuarta parte de ‘Indiana Jones’. Pero lo cierto es que este año pertenece a Will Smith. El cantante de ‘hip-hop’ que llegó desde la televisión haciendo películas comerciales ha demostrado, una vez que es capaz de resultar creíble y dar una lección de interpretación en ‘En busca de la felicidad’, con un personaje concebido desde la coherencia, moldeado con sutileza, sin grandes demostraciones ni alardes interpretativos, pero que esconde una composición verdaderamente compleja en su transmisión de emociones, de dudas y de temores con una naturaleza dotada de una fuerza y una aptitud irreprochable. Algo que se ha repetido en ‘Soy Leyenda’, donde es capaz de llevar el peso de un filme donde su presencia parece ser lo único necesario para mantener el interés. Su carisma y su empatía con el público son dos armas que le están convirtiendo en uno de los reclamos más importantes del cine contemporáneo.
PELÍCULAS DESTACADAS
- ‘Rocky Balboa’, de Sylvester Stallone (Leer Crítica).
- ‘The Prestige’, de Chris Nolan (Leer Crítica).
- ‘Election 2’, de Johnnie To.
- ‘Idiocracia’, de Mike Judge.
- ‘Juegos Secretos’, de Todd Field
- ‘Fast food nation’, de Richard Linklater.
- ‘Mr. Brooks’, de Bruce A. Evans (Leer Crítica).
- ‘El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford’, de Andrew Dominik.
- ‘Harsh times: Vidas al límite’, de David Ayer.
- ‘Delirious’, de Tom DiCillo.
- ‘Bobby’, de Emilio Estevez.
- ‘Diario de un escándalo’, de Richard Eyre (Leer Crítica).
- ‘Los Simpson: La película’, de David Silverman (Leer Crítica).
- ‘Memorias de Queens’, de Dito Montiel.
- ‘El ultimátum de Bourne’, de Paul Greengrass (Leer Crítica).
- ‘El buen pastor’, de Robert De Niro (Leer Crítica).
- ‘28 semanas después’, de Juan Carlos Fresnadillo (Leer Crítica).
- ‘Wolf Creek’, de Greg McLean.
- ‘Stardust’, de Matthew Vaughn.
- ‘Adiós pequeña adiós (Gone baby gone)’, de Ben Affleck.
- ‘Michael Clayton’, de Tony Gilroy (Leer Crítica).
- ‘Arma fatal’, de Edgar Wright.
- ‘Deseo, peligro (Lust, Caution)’, de Ang Lee (Leer Crítica).
PELÍCULAS ESPAÑOLAS
- ‘Bosque de Sombras (The Backwoods)’, de Koldo Serra (Leer Crítica).
- ‘Concursante’, de Rodrigo Cortés (Leer Crítica).
- ‘Los abandonados’, de Nacho Cerdá.
- ‘La soledad’, de Javier Rosales.
- ‘Ladrones’, de Jaime Marqués (Leer Crítica).
- ‘[REC]’, de Paco Plaza y Jaume Balagueró (Leer Crítica).
PEORES PELÍCULAS
- ‘Caótica Ana’, de Julio Medem (Leer Crítica).
- ‘María Antonieta’, de Sofia Coppola (Leer Crítica).
- ‘Teresa: El cuerpo de Cristo’, de Ray Loriga.
- ‘Edmond’, de Stuart Gordon (Leer Crítica).
- ‘El Número 23’, de Joel Schumacher (Leer Crítica).
- ‘Ghost Rider: El Motorista Fantasma’, de Mark Steven Johnson.
- ‘La cosecha’, de Stephen Hopkins (Leer Crítica).
- ‘Spider-Man 3’, de Sam Raimi (Leer Crítica).
- ‘Keane’, de Lodge Kerrigan.
- ‘El último justo’, de Manuel Carballo.
FUTURAS CULT MOVIES
- ‘Supersalidos (Superbad)’, de Greg Mottola (Leer Crítica).
- ‘The Host’, de Bong Joon-Ho (Leer Crítica).
- ‘Tideland’, de Terry Gilliam.
- ‘Shortbus’, de John Cameron Mitchell.
- ‘Ases calientes (Smokin' Aces)’, de Joe Carnahan.
- ‘No digas nada’, de Felipe J. Luna.
- ‘Black snake moan’, de Craig Brewer.
- ‘Disturbia’, de DJ Caruso (Leer Crítica).
Veremos que nos ofrece un 2008 en el que todos tenemos las miras puestas en esa ‘Indiana Jones and The Kingdom of the Cristal Skull’, de un Steven Spielberg que recobra a su personaje franquicia más emblemático.
FELIZ AÑO NUEVO, amigos del Abismo.