jueves, 26 de abril de 2007

Review 'The Reaping'

‘La Cosecha’, más allá de su argumento, que invoca una extravagante miscelánea de ominoso discurso apocalíptico y esencia de iluminación ‘místicoterrorifíca’, reúne, a priori y sobre el papel, suficientes elementos para resultar, cuanto menos, coherente en su producto final. Veamos; su director es Stephen Hopkins, un cineasta que se ha hecho popular gracias a ser uno de los baluartes de la mediática serie televisiva ‘24’, amén de dirigir algunas producciones de interés (pero sin llevarnos las manos a la cabeza) como ‘Under Suspicion’ o la poco conocida ‘The Life and Death of Peter Sellers’, por otra parte, su actriz, el irrefutable zócalo sobre el que pivota el filme es Hillary Swank, una excepcional intérprete que aglutina en sus vitrinas dos Oscar, pero que, más allá de esa lujosa condición, ha demostrado que es una de las mejores figuras de la cinematografía norteamericana actual. Sin embargo, en la ‘La Cosecha’, ni su realizador ha conseguido aportar ninguna atmósfera que dé al filme una personalidad propia, ni la actriz de ‘Million Dollar Baby’ está a la altura. El primero, carece de cualquier energía onírica o arresto a la hora de llevar a cabo su función, dejando contemplar en contadas escenas alguna escena impactante, cayendo en el error de la profusión artificiosa, de afección descompensada. La segunda, tampoco aporta gran cosa a un personaje sin sustancia. Sólo su presencia, que está muy buena sí, pero también con un buen hacer. Eso sí, sin mucho esfuerzo.
Con estas dos desacertadas piezas de ‘marketing’ para un proyecto de laxo empaque, poco queda decir del resto de un guión endeble, que abusa de los recursos a modo de ungüento genérico en los que cae una y otra vez, sin ideas nuevas que aportar. Esta historia de renacimientos espirituales ostenta una narración donde subyace un recargado maniqueísmo que contrapone dogmas, crisis de fe, raciocinio y ciencia, donde ateos y creyentes se enfrentan con la Biblia, como pauta de juego en el que el Apocalipsis, el bien y el mal y las demoníacas plagas ejercen de alicientes en una película que recurre al ‘flashback’ como lógico modismo para tanto despropósito. Por si fuera poco, su desenlace resulta, además, irrazonable y disparatado. El golpe de efecto como exclusivo procedimiento con el que sobrecoger al espectador tampoco funciona, ya que éste, consciente de los mecanismos del cine de terror tópico (como es el caso) y de sus limitaciones, encuentra antes el letargo que cualquier muestra de estremecimiento, por mucho que los efectos especiales, sin grandes ostentos, cumplan su discreta función (como la secuencia del río de sangre y la estupenda plaga de langostas).
En definitiva, un reiterativo catálogo de ‘sustos’ vendido como un ‘thriller’ sobrenatural que, a pesar de su pretensión mustia disertación sobre los prejuicios y supersticiones de la América Profunda, cae en la indolencia por la asombrosa falta de convicción con la que ha sido confeccionada.