lunes, 19 de febrero de 2007

Review 'The Pursuit of Happyness'

El dramático y duro esfuerzo del bienestar
Correcto drama con mensaje moral de fondo, el debut americano de Gabriele Muccino escapa a los mecanismos del ‘tear jerker’ por su apacible contención dramática.
En la Declaración de Independencia de Estados Unidos firmada el 4 de julio de 1776 por el presidente Jefferson se menciona dos veces la palabra felicidad. La felicidad es ese término difícil de definir. Sin embargo, algunos la señalan como un estado emocional activado por el sistema límbico, otros lo atribuyen a la significación de los hábitos, de los afectos o la tranquilidad emocional y vital. Esta esfera es la que persigue una película como ‘En busca de la felicidad’, cinta que atribuye una situación dramática que conlleva una implicación socio-política, la representada en la era Reagan, donde se subrayó el término “sueño americano” como designio primitivo de éxito, de escalar socialmente de los estratos más bajos a los triunfos que conllevan al prestigio. Un término que, a simple vista, pertenece al pretérito, como una noción voluble en el tiempo.
El debut en el cine comercial de Hollywood del italiano Gabriele Muccino bebe de ese pasado del sueño americano, del viejo mito que, sin embargo, América parece no haber olvidado. Un sentimiento cimentado en la inagotable esperanza de aquellos cuya voluntad y determinación personal hacen que lo imposible sea accesible si se acomete con ilusión, trabajo y esfuerzo. El mensaje moral está claro: Nunca hay que perder la fe, por muy mal que se pongan las cosas.
‘En busca de la felicidad’ es así un comedido drama a modo de ‘biopic’, que se centra en los inicios del ahora exitoso empresario Chris Gardner, un héroe anónimo que logró vencer la indigencia y sacar adelante a su hijo pequeño para dedicarse con lucimiento al siempre difícil negocio bursátil. Una película de humilde en cuanto a presupuesto e intenciones, que dilata e inserta el material melodramático articulando su desarrollo en ciertos episodios de la vida de Gardner, en sus miserias y denuedos por sobrevivir sin perder la dignidad, que tontea con el tremendismo y utiliza hábilmente los recursos genéricos sin estigmatizar ni exceder en la desventura del padre y el hijo avocados a la carencia, nunca afectiva, que han de sufrir a lo largo del metraje.
Concebida y ejecutada siguiendo los parámetros narrativos y estructurales del lenguaje puramente comercial, el filme evita caer en el sensacionalismo de la penuria y la pobreza, apelando a ellas en la epidérmica sensiblería con la que está contada la fábula, sin evitar los recursos típicos del drama (problemas de pareja, desempleo, escasez monetaria, lucha por la custodia –aunque no mucha-, cierto maniqueísmo situacional – la mujer es una zorra o en el curso el protagonista es el chico de los recados del formador-, infortunios constantes…), pero suavizándola con ciertos momentos de comedia, apuntando siempre a la complicidad romántica y sentimental del espectador.
Los elementos trágicos no se dirigen en este caso hacia el esperado tono adverso y amargo del ‘tear jerker’ (drama de ‘kleneex’ única y exclusivamente fabricado para hacer llorar al público), pues la dimensión social no importa, sino la dedicación a ese esfuerzo humano, la lucha por sobrevivir, donde se apela al fuerte sentimiento paternal y a la autosuperación de un hombre atrapado en una situación límite. Porque, en definitiva, el “sueño americano” era en los 80, sigue siendo y será, en Estados Unidos como en el resto del mundo, la consecución de un buen trabajo estable que reporte la anhelada seguridad económica y el bienestar. Y todo ello, desde la humildad de un producto rodado con inmediatez y naturalidad, evitando caer en el tono ‘telefilmico’ que se le podría achacar a un drama de este calibre.
Lo más destacado del filme, como no podía ser de otro modo, es el arrojo y el talento con el que un actor como Will Smith interpreta, desde la coherencia, a un personaje moldeado desde la sutileza, sin grandes demostraciones ni alardes interpretativos, pero que esconde una composición verdaderamente compleja en su transmisión de emociones, de dudas y de temores con una naturaleza dotada de una fuerza y una aptitud irreprochable. Logro al que ayuda su hijo en la ficción y en la vida real Jaden Christopher Syre Smith, niño actor que consigue ampliar con su natural encanto el trabajo de su padre.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2007