martes, 27 de marzo de 2007

Review 'Concursante'

La virtuosidad del exceso
El debut de Rodrigo Cortés es un enardecido viaje a una historia sobre el azar donde la narración frenética y fotográfica es tan importante como lo que se cuenta.
Dentro del cine español se acude, con razón, a la teoría de que la visible crisis que atraviesa nuestra cinematografía está llevando a nuestro cine a su extinción o a su normalizada y persistente incuria, cosa que es mucho peor. Por eso, pese a los defectos que se le suponen a un ‘opera prima’, ‘Concursante’, de Rodrigo Cortés, constituye un soplo de aire fresco ante esa temible (y manifiesta) situación. Sin ser un portento de filme, la cinta de Cortés sabe operar con habilidad en el frenético juego de ese hombre que acaba de morir, aplastado por su propia fortuna, que va mostrando las trampas que le fue tendiendo el aciago destino.
La historia de Martin Circo es una mirada satírica al consumismo actual, al conformismo, pero, sobre todo, a la manipulación y al funcionamiento del sistema financiero internacional, donde los bancos se benefician y vampirizan a sus clientes. Una ordenación económica que promete seguridad y bienestar y acaba por procurar únicamente humo, donde un golpe de suerte en forma de premio millonario se revela como una desastrosa ruina muy cara a pagar por ese estatus de nuevo rico. Como voluntarioso designio fabulesco, ‘Concursante’ podría ser una versión capitalista y económica de ‘El Club de la Lucha’, de David Fincher o de una disertación más o menos acertada sobre la fortuna y la providencia, como una suerte de ‘Magnolia’ monetaria. Un referente, éste último (y salvando las distancias), con el que la cinta del director gallego tiene varios puntos en común, sobre todo en su análisis del azar y ese final de conciliación que da tregua al armisticio visual al que ha sido sometido al público a lo largo del filme. Sin embargo, el debut de Rodrigo Cortés se encamina hacia la pluralidad híbrida, no tanto por la sensación de cambio frenético mantenido a lo largo del filme, si no en la estética percutante, por la alteración constante de formato, unificada en la perfecta representación desquiciada de su protagonista.
El cineasta, con incontestable destreza, impone la furia y el fatalismo con el que se mueven sus personajes, apoyándose en una acción enardecida, transmitiendo un nivel de angustia, insólito y desesperado, caótica en fondo y en forma, de esencia postmodernista, experimental, como una montaña rusa que hay que disfrutar… voluntad de estilo plausible, con montaje impecable, tal vez excesivo, pero categórico y virtuoso. Es innegable que Cortés no oculta sus referencias de apoyo en pantalla; el inevitable Scorsese, P.T. Anderson, los hermanos Scott, Michael Mann, series televisivas como ‘24’… Lo único reproche dentro de los abundantes logros del filme, es la abusiva hegemonía con la que el director maneja los hilos de esta pesadilla, visible su mano en cada uno de sus planos, en cada giro de la lógica evolución de su relato, dificultando por momentos el seguimiento del espectador sobre una historia de sólidos engranajes que equilibra muy bien su compleja miscelánea económiconarrativa.
‘Concursante’, eso sí, está contada de forma incómoda, con insultante descarado y enardecida agilidad en su deconstrucción narrativa que trastorna la lógica disposición de la historia para someter al público a un fascinante viaje de sugestivo y gratificante cine donde destacan, en equivalente significación, las fantásticas interpretaciones de Leonardo Sbaraglia y Chete Lera y la esforzada fotografía de abrumante heterogeneidad lograda por David Azcano. Una cinta que logra ofrecer un producto de gran calidad. Ése concepto al que el cine español suele ser ajeno.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2007