viernes, diciembre 31, 2010

Resumen Abismal del 2010 Cinematográfico

TOP TEN 2010
10. ‘Up in the air (Up in the air)’, de Jason Reitman.
Reitman sopesa con acierto esos efectos devastadores de los métodos de flexibilización que llevan consigo el recorte laboral, así como la banalidad y la tramoya que encierra la cultura de los recursos humanos. El fracaso de la estructura empresarial se deja entrever en los testimonios de personas anónimas que han perdido sus trabajos durante la crisis y sus reacciones ante esos despidos. ‘Up in the air’ pretende investigar el escenario económico imperante en el mundo hoy en día, así como sus contracciones, sus causas y efectos que dan como consecuencia una parte responsable y otra de víctimas que son despedidas no por su ineficacia, sino por la representación de un problema para la empresa que deviene en daño colateral. Fácil solución de la deflación de desembolso logístico y de personal que, por si fuera poco, encuentra un aliado para su optimización en los despidos a través de videoconferencia. Así de cruel.
‘Up in the air’ es un filme de impecable trascendencia, valiosamente sarcástico y descomunalmente inteligente, que utiliza el humor cínico en contraposición del drama, sabiendo aunar brillantez y profundidad en su estudio sobre las relaciones humanas, sobre todo miedo al compromiso y un panegírico bastante cruel sobre la soledad de los nuevos modelos profesionales que parecen regir el mundo de hoy.
9. ‘Enterrado (Buried)’, de Rodrigo Cortés.
En una película tan compleja como ‘Buried’, hay que enaltecer la dialéctica subliminal de Rodrigo Cortés a la hora de presentar un planteamiento condenado a un complejo aparato formal para involucrar al espectador dentro de él, siguiendo la reclusión en la magnífica creación de una compleja sensación de asfixia, de precisa atmósfera dramática que conecta directamente con la platea. El realizador sabe en todo momento cómo y cuándo tiene que mover la cámara, con determinadas angulaciones, acrecentando las motivaciones del personaje y su sentido fílmico a través de cada plano con cámara al hombro, ‘travellings’, grúas o aproximaciones y alejamientos al rostro del protagonista, que poseen un peso específico dentro del filme. Una obra que utiliza el suspense como mecanismo psicológico, haciendo que el tiempo y el espacio fílmico se superpongan a la realidad para aproximar la verosimilitud y agonía de todo el entramado que se va construyendo según avanza el filme.
‘Buried’ es así un incómodo espectáculo que supone una transgresión velada, pues se presenta con el más absoluto realismo dentro de los cánones de un género restrictivo como es el ‘thriller’. Hay quien se ha aventurado a tachar al filme como un simple ejercicio demostrativo. Sin duda lo es. Pero también es un ejercicio abrumante, de insólita frescura y atrevimiento, creado desde una inteligencia envidiable y una erudición cinematográfica muy destacada. ‘Buried’ se disfruta desde el sufrimiento, desde la sumisión espeluznante que revela a un director con un talento descomunal a la hora de hacer de la esencialidad una auténtica montaña rusa de sensaciones.
8. ‘La carretera (The road)’, de John Hillcoat.
‘La carretera’, adaptación de la novela ganadora del Premio Pulitzer de Cormac McCarhty, habla de un hipotético futuro no tan lejano, donde (y a pesar de lo que avanzaba el engañoso trailer), Hillcoat ofrece con un sacrílego respeto la fidelidad una visión post-nuclear sin necesidad de entrar en causas o consecuencias. La identidad visual y el ascetismo de la novela se trasladan al celuloide con una puesta en escena de la épica rodeada de podredumbre con un buscado equilibrio de reflexión, evocación y suspense. Como película sabe reflejar con sus agónicas imágenes la introspección del libro, avanzando en su psicología interna, sin renunciar a los matices que arrastran al relato hacia una sórdida profundidad existencialista.
Estamos ante una de las mejores adaptaciones de una novela al cine que se hayan visto en mucho tiempo. Un drama que acaricia con gran crédito otros géneros que le son afines, como el catastrofista, el terror, el ‘western’ crepuscular, la ‘road movie’ o la ciencia ficción anticipativa que analiza un contexto que no deja lugar a dudas, donde el pasado se ha perdido en la memoria como una mentira y no existe ningún porvenir. El destino ha definido su esencia a una circunstancia llevada a una cuestión de vida o muerte, donde aquellos que respeten los valores arraigados a la condición racional podrán seguir subsistiendo como auténticos hombres. El ser humano, puesto en situaciones límites, va descomponiéndose moralmente hasta la deshumanización más brutal.
7. ‘En tierra hostil (The hurt locker)’, de Kathryn Bigelow.
Bigelow inclina el pulso hacia un enfoque de humanización de los soldados marines. Sin embargo, lo hace sin heroísmo, otorgándole a su mejor obra hasta el momento el auténtico significado bélico de Irak. Cualquier tipo de heroicidad queda neutralizada por las consecuentes reacciones de ese hombre torturado al que interpreta (de forma espléndida) Renner. No hay ápice de profundización existencial o reflexiva sobre sus movimientos, sino que se deja llevar por las imágenes y los hechos que consisten en sobrevivir día a día. Dentro de un entorno de personajes, ‘En tierra hostil’ sabe delinear un estudio sobre la obsesión de un soldado por un peligroso ‘hobbie’ que ha convertido en su única vida. Nadie desactiva mejor las bombas que él, autoasumiendo que es mucho mejor que un robot controlado a distancia. En sus manos, en su esmero y su desazón a la hora de manipular un detonador, se encuentra una satisfacción indescriptible.
‘En tierra hostil’ es, en definitiva, toda una hazaña que equilibra sus objetivos en este período de fragmentación que vive el cine de acción, donde la veracidad abrupta, áspera y visceral se crea alrededor de una atmósfera opresiva. Un cosmos con olor a pólvora y sangre reflejado con el empeño de sencillez en su ausencia de estilización, de depuración cinematográfica al servicio de lo que se narra.
6. ‘Un tipo serio (A Serious Man)’, de Joel y Ethan Coen.
‘Un tipo serio’ es una mofa que se descojona de los recuerdos de Joel y Ethan Coen, del hábitat infantil al que estuvieron sujetos. No dudan en cebarse con una despiadada sátira hacia las creencias, hacia la religión y sus manipuladores (se centra en el judaísmo pero los modelos de inercia religiosa se podrían hacer extensibles a cualquier credo). Los Coen siguen mirando hacia esa América profunda que, de paso, sirve como prototipo de actualización de los problemas de hoy en día. En definitiva, los Coen no están más que analizando los modelos sociales de vida y de las aspiraciones mitigadas por la falta de ambición.
La cinta se convierte en su película más inaccesible y surreal, pero también la más personal. La probabilística y la irresolución entran a forma parte del discurso tejido dentro de la trama. Para los Coen, los problemas de la vida son conferidos a una esfera física, donde es tan importante el principio de indeterminación de Heisenberg o la visualización del experimento del gato de Schrödinger. Es lo que hace que la actitud del personaje encarnado con enorme lucidez por Michael Stuhlbarg sea incapaz de encontrar una solución a la enorme ecuación que van formando sus desgracias, desmontando con ello la fiabilidad de toda convicción.
5. ‘La cinta blanca’, de Michael Haneke.
‘La cinta blanca’ va mostrando la siniestra procedencia de los sucesos junto a la degradación de un sistema que esconde bajo su rectitud moral y firmeza los continuos escarmientos físicos y psicológicos hacia unos niños educados en el autoritarismo. Un método que hace aflorar rápidamente la hipocresía de unas normas de conducta donde el castigo implacable y el miedo son las armas de correctivo ocultadas en secretos inconfesables de puertas para dentro. No resulta extraño que, con estos factores argumentales, de doctrinas purificadoras y manipulación, el relato de Haneke esté contagiado por una enfermiza turbiedad moral.
Una despiadada crítica a la sociedad regida por los valores absolutos y su transferencia infectada a las nuevas generaciones, en el cual se encuentra la errónea significación entre el bien y el mal. Un hecho que convierte a sus cachorros en deshumanizados autómatas, símbolo anticipativo de la generación que viviría bajo el mandato nacionalsocialista del III Reich. Es la consolidación de un cineasta como filósofo narrativo en constante búsqueda de la reflexión del que mira, sin ningún tipo de acatamiento al didactismo indulgente, arrancando interrogantes, sin ofrecer ninguna explicación demostrativa en esta retahíla de preguntas acerca de aquellos que sufren la culpa, de su anulación como individuos, atosigados por los maltratos, heredando la frustración y los falsos ideales de aquellos a los que llaman padres.
4. ‘Two lovers (Two lovers)’, de James Gray.
‘Two lovers’ urde desde el comienzo un drama cuya materia gravita constantemente en la importancia de las decisiones, pero a la vez en la dualidad, en la disyuntiva de una condición ética y existencial propuesta a un joven perdido en su frustración. James Gray va trazando una fascinante construcción introspectiva al alma de sus personajes, siempre en los límites contextuales y temáticos de los melodramas sentimentales, sin exceder en emociones, vinculando el sustrato dramático a la tranquilidad y a la madurez con la que fluyen los comportamientos de esos seres heridos, que subsisten entre su fragilidad y sus anhelos, que necesitan, en definitiva, aferrarse a una relación.
A simple vista, ‘Two lovers’ podría verse como un itinerario parsimonioso por los problemas emocionales que invocan irremediablemente a la melancolía y a la angustia. Lo es. Pero también es una disección sobre los cimientos del deseo, su naturaleza y sus riesgos, que no olvida el destino marcado por la coherencia. Mientras medita con el lirismo, también engrandece su estela al desfilar por la humildad y sencillez con la que está narrada esta sugestiva obra. La misma que se concentra en la cruel realidad de una azotea, donde dos almas a la deriva están destinadas a un final infeliz.
3. ‘Un profeta (Un prophète)’, de Jacques Audiard.
La mejor película europea estrenada en 2010 aboga por una dureza de una violencia incómoda, necesaria para esta historia carcelaria, bruñida a través de la realidad con un viaje de transformación de un joven árabe analfabeto que va escalando y adecuándose a un oscuro sistema de manipulaciones y relaciones de poder que se dan en el universo de indeterminación moral de sus protagonistas. Una áspera fábula de supervivencia, de subsistencia del crimen organizado que pervive infectado tras los fríos muros de las cárceles. ‘Un profeta’ logra instituir un vínculo de perversión visual gracias a un certero hipnotismo hiperrealista, en el que Audiard exprime con todas sus aristas y evocaciones la turbiedad de un entorno amenazante acuciado por la putrefacción que rodea a una fauna enjaulada que no entiende de lealtad o de subordinación.
El cineasta francés moldea un drama criminal exhaustivo cuya su mayor capacidad reside en el prodigioso guión de Thomas Bidegain y el propio cineasta, que logra mantener la viveza y el rigor, el ritmo y su veracidad en la larga duración de un filme que regala al espectador multitud de matices, de interpretaciones memorables, de fantasmas metafóricos y corpóreos que asolan este trayecto vital hacia la consumación del ente iluminado de un personaje dibujado con una brutal coherencia. Alejado de cualquier catalogación y convencionalismo ‘Un profeta’ es una cinta poderosa, perfectamente narrada y estructurada, de atmósfera cerrada y sórdida donde la tensión y la grandeza despiertan el aplauso a una de las mejores y más valoradas cintas de este año que se termina.
2. ‘La red social (The social network)’, de David Fincher.
David Fincher hilvana su película más dialéctica, que se convierte en un filme casi de acción, determinada en los diálogos y movimientos verbales de sus protagonistas, nunca por el apresuramiento de la convulsión física. Esto va de gente sentada, hablando, atacándose y defendiéndose, refiriendo testimonios ante el tribunal de los Zuckerberg, Saverin y los hermanos Winklevoss, haciendo de su estructura de los hechos una sucesión de diversos puntos de vista siguiendo un itinerario metódico dentro del abisal subconsciente de la sociedad norteamericana, con la sensatez de un cineasta cuyo posmodernismo no elude su responsabilidad con la historia que cuenta, desentrañando las fórmulas del lenguaje cinematográfico.
‘La Red Social’ es, ante toda abstracción trascendente, una profunda reflexión sobre la amistad y sus condicionantes cuando hay poderosos intereses de por medio, cuando la deslealtad y la traición se anteponen a los sentimientos y las necesidades en un mundo actual donde se cuestiona el significado real de la palabra “amigo” y su acepción en la nueva era de la Información (o mejor dicho, de la sobreinformación). Todo ello conlleva varias incógnitas de fondo; sobre la inutilidad de un mecanismo que fomenta los aspectos prosaicos del ser humano metido en una espiral de popularidad y narcisismo, sobre la cultura de la adhesión que excluye muchas veces la interacción. Una idea que escarba sin concesiones en la soledad y la estúpida necesidad de hacer pública una vida desprovista de privacidad.
1. ‘Toy Story 3 (Toy Story 3)’, de Lee Unkrich.
Este tercer viaje de la saga iniciada por John Lasster sigue afrontando ese miedo e incertidumbre al abandono y al desamparo del juguete. Pero nunca antes hubo una analogía tan clara entre esa orfandad equiparada al miedo a la muerte. No sólo porque haya alguna terrible secuencia que enfrente a los protagonistas a ella, sino en esa sensación de desconfianza sobre el acontecer de los giros, de ese porvenir borroso en un juego de pugnas entre desilusión y optimismo. El viaje final es también un testimonio visual de la caducidad del tiempo, de cómo todo lo que un día era felicidad se vuelve una incógnita convertida en ley de vida.
‘Toy Story 3’ apela al poder de la emoción en esa historia del adiós a la niñez, transformando el cuento en su película más madura de la saga y de la iconografía con el sello de Pixar, en esa emisión de madurez y complejidad acerca de valores como la deslealtad, la pérdida o la fugacidad del tiempo que contrasta con la reflexión meditada sobre el amor y la amistad. Es una obra total de envidiable elegancia, gusto y maestría a la hora de provocar emociones y advertir, de paso, el riesgo al que conlleva que los niños de hoy en día encaminen sus gustos hacia juegos virtuales antes que hacia los juguetes tradicionales y la propia necesidad por satisfacer la fantasía a través del juego imaginativo. ‘Toy Story 3’ provoca esa difícil satisfacción de estar ante un cine en estado puro. Es, a fin de cuentas, sencillamente memorable.
ACTRIZ 2010
Carey Mulligan (‘An Education’, ‘Brothers’, ‘Wall Street 2: El dinero nunca duerme’).
De entre todas las actrices posibles, además de la revelación y uno de los rostros más sugerentes de este 2010, ha sido Carey Mulligan, que ha destacado por una de las interpretaciones más destacables del año. Su composición de Jenny, ese personaje entrañable y rebelde que actúa contracorriente tomando decisiones erróneas con albedrío dentro de un entorno de burguesía tan falsamente satisfecha como vacía en ‘An education’ la llevaron a ser la favorita de un Oscar finalmente no obtuvo en beneficio de Sandra Bullock. La estatuilla dorada no fue su mejor recompensa, pero ahora mismo es la actriz de moda. Y lo es por su excelente capacidad de registros, por su ambición interpretativa a la hora de actuar. En el filme de Lone Scherfig, Mulligan deslumbró con su talento, metiéndose con toda su alma en la piel de esa joven adolescente, culta y sofisticada, insurrecta y alegre, que se lanza a una relación con un hombre que le dobla la edad en el Reino Unido de la década de los sesenta. Su forma de mantener un seductor equilibrio entre la tensión de los muchos contrastes del papel, dando credibilidad y ductilidad a un personaje volcánico aportan una distinción única y la han convertido en una de las actrices con más aptitudes dentro de un Hollywood que hacía tiempo no tenía una joven promesa con tanto encanto y competencia actoral. Carey Mulligan envuelve todas esas discordancias de su personaje con una valentía que transmite autenticidad. Es, posiblemente, la mejor actuación del año. Su agradecida presencia en cintas como ‘Brothers’, con un papel secundario y en ‘Wall Street’ amparada bajo el sistema hollywoodiense de un ambicioso Oliver Stone y donde compartió pantalla con la que entonces era su pareja, otro icono en boga como Shia LaBeouf, han hecho de ella un rostro reconocible que se vincula al talento y al buen hacer. Estuvo a punto de ser la Lisbeth Salander en la versión estadounidense de la primera película que adapta la saga de Stieg Larsson que dirigirá David Fincher. Nos queda por ver ‘Never let me go’, la nueva cinta de Mark Romanek inspirada en la novela homónima de Kazuo Ishiguro y ‘El mejor’, ópera prima de la cineasta Shana Feste. Sea como sea, lo cierto es que Carey Mulligan tiene el futuro de Hollywood a sus pies, siempre y cuando siga demostrando ese asombroso talento que posee.
ACTOR 2010
Jeff Bridges (‘Crazy Heart’, ‘Los hombres que miraban fijamente a las cabras’ y ‘TRON: Legacy’).
Jeff Bridges lleva décadas personificando con acierto y audacia al eterno perdedor, al ‘loser’ hastiado, a ese hombre cansado, sin ganas de seguir luchando y que ha perdido sus sueños, refugiado en una botella de alcohol, fumando compulsivamente o en la desidia con la que ve pasar el mundo. Bridges ha dado vida, a lo largo de su extensa filmografía, a ese boxeador llamado Ernie que aprende a desaprovechar su oportunidad como su acabado preceptor, al gran pianista prematuramente derrotado Jack Baker, al locutor que provoca suicidios Jack Lucas, al ex presidiario y mal padre Jack Kelson, al superviviente de un trágico vuelo Max Klein, al fumado entrañable adicto a los bolos Jeffrey “El Nota” Lebowski, al padre negligente y cadáver Noah o a ese esperpéntico alto mando del ejército creador de un equipo capaz de matar cabras con sólo mirarlas Bill Django. En ‘Corazón Rebelde (Crazy Heart)’, de Scott Cooper, se transforma, una vez más, en ese desdichado con alma de castigado, perfilando la que es una de las mejores interpretaciones de su loable carrera; despojado de artificios emocionales, dejándose la piel en su personificación del cantante country olvidado, jugando con su carisma e inteligencia para lograr el milagro de esconder, en su portentosa recreación, todos y cada uno de los defectos estereotípicos del filme, haciendo incluso que palidezcan las convincentes interpretaciones de aquellos que le rodean. Ganó el Oscar por esta película. Simboliza el reconocimiento a la carrera de uno de los grandes actores del cine contemporáneo.
DIRECTOR 2010
Kathryn Bigelow (‘En tierra hostil (The hurt locker)’).
Si alguien que se merece el reconocimiento de mejor director ésa es Kathryn Bigelow. Se ha convertido en la primera mujer de la Historia en recibir un Oscar. Pero es lo de menos. Su labor detrás de las cámaras ha sido contundente, con una capacidad de obtener de cada imagen el espíritu necesario para convertirla en frenética acción con una radiografía de ese entorno hostil y amenazante. La directora asume el control dramático de todos y cada uno de los movimientos para dotar a su producto con un admirable sentido físico del espectáculo audiovisual en uno de los montajes más asombrosos vistos en mucho tiempo. Su juego de planos es prodigioso, ya sea cuando se trata de aportar ‘multiperspectiva’ de visiones; la gente que observa desde los balcones, los insurgentes que apuntan desde un refugio o la dinámica de los protagonistas que se mueven por hangares o calles amenazados en todo momento por enemigos camuflados, como de utilizar el ralentí para dotar de intensidad los momentos más vehementes del último cine. Bigelow ha sabido conferir un grado de honestidad que no abdica en ciertos efectismos para parir la más hábil y conseguida visión sobre el conflicto bélico de Irak, en la que no hay ofuscaciones políticas ni ideológicas. Sólo un campo de batalla y un grupo de hombres que hacen lo posible por sobrevivir en esa tierra hostil a la que refiere el título de la que será, sin ninguna duda, una de las mejores y más contundentes películas de este 2010.
PELÍCULAS DESTACADAS
- ‘Chéri (Chéri)’, de Stephen Frears.
- ‘I’m not there (I’m not there)’, de Todd Haynes.
- ‘Teniente corrupto (Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans)’, de Wener Herzog.
- ‘Shutter Island (Shutter Island)’, de Martin Scorsese. (Leer crítica).
- ‘An education (An education)’, de Lone Scherfig.
- ‘Corazón rebelde (Crazy Heart)’, de Scott Cooper. (Leer crítica).
- ‘Cómo entrenar a tu dragón (How to train your dragon)’, de Chris Sanders y Dean DeBlois.
- ‘El escritor (The Ghost Writer)’, de Roman Polanski.
- ‘Ciudad de vida y muerte (Nanjing! Nanjing!)’, de Lu Chuan.
- ‘Soul Kitchen (Soul Kitchen)’, de Fatih Akin.
- ‘Fantástico Mr. Fox (Fantastic Mr. Fox)’, de Wes Anderson.
- ‘Honeymoons (Medeni mesec)’, de Goran Paskaljević.
- ‘Kick-Ass: Listo para machacar’, de Matthew Vaughn. (Leer crítica).
- ‘The cove’, de Louie Psihoyos.
- ‘La última estación (The last estation)’, de Michael Hoffman.
- ‘Air doll (Air doll)’, de Kûki ningyô.
- ‘The secret of Kells’, de Tomm Moore.
- ‘Bright Star’, de Jane Campion. (Leer crítica).
- ‘Origen (Inception)’, de Christopher Nolan. (Leer crítica).
- ‘Exit through the gift shop’, de Bansky.
- ‘Copia certificada (Copie conforme)’, de Abbas Kiarostami.
- ‘The town (Ciudad de ladrones)’, de Ben Affleck. (Leer crítica).
- ‘Anvil: El sueño de una banda de rock (Anvil! The story of Anvil)’, de Sacha Gervasi.
CINE ESPAÑOL
- ‘Hierro’, de Gabe Ibáñez.
- ‘El gran Vázquez’, de Óscar Aibar. (Leer crítica).
- ‘Elisa K.’, de Judith Colell y Jordi Cadena.
- ‘Pan Negro (Pa negre)’, de Agustí Villaronga.
- ‘Heróes’, de Pau Freixas.
- ‘Agnosia’, de Eugenio Mira. (Leer crítica).
- ‘18 comidas’, de Jorge Coira.
- ‘Balada triste de trompeta’, de Álex de la Iglesia (Leer crítica).
DECEPCIONES
- ‘Invictus (Invictus)’, de Clint Eastwood. (Leer crítica).
- ‘Nine (Nine)’, de Rob Marshall.
- ‘Precious (Precious (Base on Nol by Saf Based on the Novel 'Push' by Sapphire)’, de Lee Daniels.
- ‘Un hombre soltero (A single man)’, de Tom Ford.
- ‘The lovely bones’, de Peter Jackson. (Leer crítica).
- ‘Green Zone: Distrito protegido’, de Paul Greengrass. (Leer crítica).
- ‘Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland)’, de Tim Burton. (Leer crítica).
- ‘Robin Hood’, de Ridley Scott.
- ‘Shrek, felices para siempre (Shrek forever alter)’, de Mike Mitchell.
- ‘Airbender: el último guerrero (The last Airbender)’, de M. Night Shyamalan.
PEORES PELÍCULAS
- ‘Loca obsesión’, de Phil Traill.
- ‘Pájaros de papel’, de Emilio Aragón.
- ‘Exposados’, de Andy Tennant.
- ‘Furia de titanes (Clash of the titans)’, de Louis Leterrier. (Leer crítica).
- ‘Habitación en Roma’, de Julio Medem.
- ‘Legion’, de Scott Stewart.
- ‘Sexo en Nueva York 2’, de Michael Patrick King.
- ‘El retrato de Dorian Gray’, de Oliver Parker. (Leer crítica).
- ‘La venganza de Ira Vamp’, de Álvaro Sáenz de Heredia.
- ‘Come, reza, ama (Eat, pray, love)’, de Ryan Murphy.
- ‘DiDi Hollywood’, de Bigas Luna.
- ‘Stone’, de John Curran.
- ‘Skyline’, de Colin y Greg Strause.
FUTURAS ‘CULT MOVIES’
- ‘Número 9 (9)’, de Shane Acker.
- ‘Los hombres que miraban fijamente a las cabras’, de Grant Heslov. (Leer crítica).
- ‘Canino (Kynodontas)’, de Yorgos Lanthimo.
- ‘Gentlemen Broncos’, de Jared Hess.
- ‘The Crazies’, de Breck Eisner. (Leer crítica).
- ‘The good heart (Un buen corazón)’, de Dagur Kári.
-‘Zombies nazis (Død snø)’, de Tommy Wirkola.
- ‘Machete’, de Robert Rodriguez y Ethan Maniquis. (Leer crítica).
- ‘Scott Pilgrim contra el mundo (Scott Pilgrim vs. the World)’, de Edgar Wright. (Leer crítica).
LO MEJOR…DE OTROS AÑOS
- 2004.
- 2005.
- 2006.
- 2007.
- 2008.
- 2009.
ESPECIAL DOSSIER LO MEJOR DE LA DÉCADA
Hay que reconocer que este 2010 ha dado una buena cosecha de grandes títulos que dejan el sabor de un buen año cinematográfico. Seleccionar diez títulos entre todo el caudal de cine de estos 365 días no ha sido fácil. Ha sido un año flojo, por el contrario, si hablamos de cine español. Si bien es cierto que han destacado algunos nombres propios de nuestro cine, no acaba definitivamente con esa extraña etapa de supuesta “crisis” que atraviesa una cinematografía patria que es puesta en continuo cuestionamiento. Esperemos que 2011 mantenga el nivel internacional y que el séptimo arte español encauce de una vez una variedad heterogénea en sus propuestas.
A modo personal, como sucedió en 2009, este 2010 puede que haya sido el peor año que yo recuerde desde que tengo uso de razón. Todo ha salido mal. El año empezó fatal, transcurrió de un modo catastrófico y, pese a que la selección española diera una alegría colectiva en forma de Copa del Mundo, este hecho prosaico no camufló la sensación de mala suerte que parece que nos ha caído encima. Sabíamos que esta movida de la crisis iba a afectar a cualquier objetivo y propósito. Había una quebradiza esperanza de que este año que se va podría ser una oportunidad perfecta para el regreso, donde algún proyecto pudiera saliera adelante, donde la salud y la constancia se aliaran con algo de fortuna para lograr hacer de éste un año para recordar. Ha sido todo lo contrario. Así que dejemos que este execrable 2010 se consuma y muera para recibir con algo de perspectiva un 2011 lleno de incógnitas, que parece no deparar buenas cosas. Al menos, ‘Un mundo desde el abismo’ continuará su periplo, como mínimo, hasta el próximo septiembre, momento en el que el blog cumplirá los siete años. Increíble cifra. Nos vemos allí y en todas las plataformas de comunicación 2.0 en las que perder el tiempo rodeado de conocidos, amigos y anónimos; Facebook, Twitter, Tumbrl, Flickr, Formspring
Yo por mi parte, como decía el antológico personaje R.J. MacReady, el piloto del puesto fronterizo número 31 al final de esa película de cabecera titulada ‘La Cosa’, de John Carpenter, “esperaré... aquí, un rato... a ver que ocurre”.
Os deseo, de todo corazón, un FELIZ 2011 lleno de gratas sorpresas, buen cine y algo de ilusión, que buena falta nos hace.