miércoles, 22 de septiembre de 2010

Review 'Bright Star (Bright Star)', de Jane Campion

La hermosa profundidad de un cine poético y sensorial
La directora de ‘El Piano’ recrea, bajo una cuidada sensibilidad artística y estética, el romance conclusivo del poeta John Keats y Fanny Brawne en una cinta romántica, trágica y lírica que respira autenticidad despojada de cualquier atisbo de sentimentalismo o superficialidad.
Jane Campion ha compuesto una filmografía bastante irregular desde que saltara a la fama internacional con ‘El Piano’, la que es su gran película hasta el momento. Tras la fama y la reputación de aquella memorable y atípica historia de amor prohibido, enmudecido por el silencio y los prejuicios sociales, con la que fue la primera y única mujer hasta el momento en conseguir la Palma de Oro a la mejor película, Campion regresa a los entornos literarios de ‘Retrato de una dama’ y olvidarse así de su infructuoso periplo por argumentos más actuales en los que la cineasta ha sufrido los varapalos de la crítica y el largo exilio hasta su regreso detrás de las cámaras. Para la ocasión Campion ha recurrido al amor pasional del poeta inglés John Keats mantenido en los últimos tres años de su vida con su vecina, la joven Fanny Brawne. Basado en varias fuentes como la biografía escrita por Andrew Motion o ‘Vida y cartas de John Keats’, el filme retrata el drama histórico y romántico del encuentro de dos almas creativas, puesto que ella ejercía de costurera que encontró su expresión artística en el diseño de su propia ropa rompiendo los cánones de una época de estrictos modelos sociales.
Se trata de un viaje evocador al nacimiento y consolidación de una atracción romántica, de sus devaneos en forma de misivas de contenido íntimo para perfilar el retrato de John Keats a través de los ojos de Brawne, con todo el sedimento dramático que va salpicando una historia de amor empapada por la improbabilidad, la intensidad y el desamparo que motivan las incógnitas circunscritas a la realidad social que les separa. ‘Bright Star’ elabora, bajo una cuidada sensibilidad artística y estética, una recreación contextual ceñida al espíritu decimonónico, a la disertación intrínseca que une la personalidad contradictoria y enigmática del poeta y el reivindicativo feminismo para vivir en contra de los modelos establecidos en la sociedad inglesa del siglo XIX de una chica avanzada a su tiempo. Para ello, Campion se somete a un conocido lirismo más sutil de lo habitual, enfocando la necesidad del relato a la reclusión emocional de la que Keats emerge para darse cuenta de su amor por la joven Brawne, con la difícil tarea de evitar el reduccionismo a la hora de ilustrar este segmento de la vida del célebre y malogrado poeta.
La película va moldeando sus logros en una magnífica conjunción de profundidad con la que se muestran los recovecos sentimentales de un amor imposible y la delicada sutileza con la que avanza la relación entre dos personajes que se van entregando a un primer amor lleno de obstáculos. Campion sabe manejar bien los mecanismos del drama, cultivados con delicadeza, al borde de la frialdad con la que se aproxima emocionalmente al devenir de los acontecimientos, aplacando en todo momento el fervor con el que hace que su tragedia respire verdad, sin sentimentalismos lacrimógenos o de superficialidad. Todo lo contrario. Si por algo destaca ‘Bright Star’ es por su complejidad interna, la que respeta los movimientos, a priori, fluctuantes de sus personajes, por la magnitud en el invisible proceso creativo y significado de la poesía dentro de la historia, sacando todo el lirismo de secuencias como aquélla en la que, tras separarse por primera vez de su amado, Brawne llena una habitación de mariposas como símbolo de resurgimiento tras permanecer tantos años en estado de pupación, en una metamorfosis de un amor destinado al fracaso, en su contemplación de la belleza visionaria de la evanescencia que supone el encontronazo con la emoción del corazón.
La realizadora neozelandesa trasmite con naturalidad y sin ningún tipo de afectación, el portentoso detallismo llevado a imagen con verdadero sentido clásico, sin demostraciones autorales o de estilo, cautivando con la belleza a la que se llega con serenidad y contención dentro de unos parámetros que no rehúsan de los tópicos ni del ideario romántico. El ‘leit motiv’ del filme no abusa de abstracciones, ni de exaltación del amor y sabe distinguir cuidadosamente los versos enunciados con la precisión exacta para conjugar la agitación al describir las miradas, las palabras, las caricias o los castos besos que dan como consecuencias la magnitud a los sentidos. La misma con la que Campion sabe ambientar el paso de las estaciones, la candencia luminosa u oscura que determina esa acertada tónica que da la suficiente importancia a su escenografía, que engloba su recreación concretada en unos espacios restrictivos a las emociones de sus personajes y representada en esas dos casas vecinas en Hampstead Village. Por ello, cabe destacar la gran aportación de la diseñadora de vestuario Janet Patterson y director de fotografía Greig Fraser, así como la melancólica música de Mark Bradshaw.
En este proceso, la pareja de enamorados se conoce, se acerca, se aleja, incluso se promete, sin embargo, no puede consumar su amor porque Keats se siente incapaz de darle a Brawne el necesario estatus que ella merece. Junto con ese desencadenante tuberculoso que impregna la cinta con la tragedia anticipatoria, Campion no se distrae cuando se trata de aproximarse a un estado de ánimo emocional que florece en la idealización de las letras llenas de magia poética de Keats para irradiar las sombras de una enfermedad que va apagando la llama de la vida y avivando la del amor. ‘Bright Star’ excluye cualquier morbo, así como rechaza la cercanía entre sus personajes, expresando toda la pasión a través de cartas y de versos, con un ritmo lánguido y tono triste.
Esta fantástica historia de amor evocadora, delicada y sensitiva recurre al alma que le ponen sus intérpretes, Abbie Cornish y Ben Whishaw. Ella, afortunado descubrimiento, con esa fuerza y delicadeza que remite directamente a la aparentemente frágil Ada McGrath de ‘El Piano’ en su lucha por el amor y la libertad. Él por ese quebradizo físico y mirada vulnerable. Ambos realizan dos plausibles muestras de contención, de interpretación suculenta y meritoria, a la que no es ajena un Paul Schneider que da vida a Mr. Brown, amigo y protector de Keats, que tiene algunos de los mejores momentos de la película.
‘Bright Star’ supone una de las más conseguidas historias románticas de la temporada (aunque llegue con bastante retraso a nuestra cartelera), que lleva sus límites hasta la enfermedad, a la indecisión no consumada de lo platónico impedido por la necesidad. La descripción de un amor incierto golpeado por la infección y los obstáculos sociales. La obra de Campion es auténtico cine poético de poderoso e incuestionable carga visual lleno de sentimiento.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2010
PRÓXIMA REVIEW: 'El Gran Vázquez', de Óscar Aibar.