sábado, 31 de diciembre de 2005

Resumen Abismal del 2005 Cinematográfico

Luces y sombras de un año algo apático
Como cada año en el final de la temporada cinematográfica, se acostumbra a compendiar lo mejor y lo peor del año, a la injusta e inevitable subjetividad de listas enumerativas que ofrecen un examen a modo de ejercicio recapitulativo del cine que se ha ido estrenando a lo largo del año (como el pasado Resumen del Abismo 2004). 2005, más allá de misericordias e ignominias, ha dejado clara una cosa: el cine español ha traducido su actual situación en la más desastrosa cosecha que se recuerde en muchos años. Es imposible apoyarse en inexistentes culpas de la administración central en torno a las subvenciones, ni las postergadas polémicas entre la FAPAE y los intérpretes nacionales, ni la comercial actitud de los distribuidores a la hora de comprar los célebres ‘packs’ favorecedores de la industria foránea. Y lo más triste, tampoco se puede buscar una justificación pretérita en la destructiva política de Pilar Miró que derrumbara la evolución de nuestro cine gracias a la intención de realizar producciones de presupuesto holgado para recibir así más subvenciones y el ajuste no menos interesado en aceptar los arbitrios de la comisión ministerial ante los proyectos presentados. Todo eso no es excusa.
Lo más destacable de este 2005 es la rotunda nulidad de los títulos españoles, fétidos en su gran mayoría, ineficaces comercialmente, sin sentido de ser; desde la execrable ‘Torrente 3’, de un Santiago Segura cada vez más poderoso y propulsor de una comedia ultrajante para la inteligencia, ‘Ninnete’, de Garci, ‘El penalti más largo del mundo’, ‘El rey de la Habana’, ’20 centímetros’, ‘Reinas’, ‘Frágil’, ‘Ausentes’, la pérdida absoluta de calidad en el cine de género con ‘Frágiles’, de Balagueró, ‘La monja’ o ‘El habitante incierto’… Un luctuoso inventario producto de la impericia de un cine español incapaz de proponer al espectador productos de cierta dignidad. Que este año se considere lo mejor de nuestro cine a dos películas tan mediocres como ‘Obaba’, de Montxo Armendáriz y ‘Princesas’, de Fernando León de Aranoa simboliza el pésimo momento que vive en la decadente y constante catástrofe, en una proterva debacle que ha dado como consecuencia una fatídica situación en la cinematografía.
Por otra parte, este 2005 tampoco es que haya brillado por una horda de espectaculares títulos. Más bien apático, el año que se va ha dejado, como es lógico, algunos títulos de cierto interés, con la consolidación de un apotegma que, hoy en día, resulta incuestionable: el cine norteamericano, a pesar de ofrecer bastante inmundicia bien manufacturada, sigue divulgando con el ejemplo del mejor y más variado cine de la cartelera internacional. La lista de lo más destacado y lo peor de este 2005 que acaba hoy mismo es la siguiente.
TOP 10 - 2005.
10.- ‘The Aviator’, de Martin Scorsese. (Ver crítica)
‘The aviator’ es el vehículo idóneo para que Scorsese haya podido componer eso que tanto tiempo llevaba buscando: una entusiasta oda de amor al cine clásico, al viejo Hollywood de la Época Dorada, con una cuidada reconstrucción estética y argumental. El cineasta italoamericano contiene para ello su megalomanía fílmica, pero no su propensión a cierta mitomanía que llega a someter a la historia hasta un cierto punto de convencionalismo, justificando, a pesar de ello, su pericia narrativa, llena de épica en esta maravillosa crónica simultánea de una victoria ocasional y de un fracaso personal.
Scorsese ejerce en ‘The Aviator’ de exegeta fílmico, de metódico estudioso del cine de la Época Dorada, donde no falta cierta dosis de manierismo y virtuosa reconstrucción de la época, explícita y deliberadamente enfática y grandilocuente, a veces excesiva, pero siempre delimitada a una línea narrativa de perfecta sutileza, de puro cine clásico.
9.- ‘Findind Neverland’, de Marc Foster. (Ver crítica)
‘Finding Neverland’ recoge el espíritu del personaje creado por James M. Barrie para llevarlo a su propia vida, que transcurre en parsimoniosa cadencia y arteramente aislada de cualquier problema, donde las contrariedades más terribles pueden ser silenciadas con la imaginación, atenuándolas con la candidez de aquel que no quiere sufrir, pero que no se enfrenta a la realidad para superar sus miedos.
Una obra que ostenta un ajustado equilibrio entre realidad y fantasía, con un estilo (para bien o para mal) algo edulcorado, que pese a un plausible manejo de las emociones, no pierde de vista su afán melodramático y consigue transformarse en una película de admirable sensibilidad.
8.- ‘Dare mo shiranai (Nadie sabe)’, de Hirokazu Kore-Eda. (Ver crítica)
Desprovista de una estética enfática y rehusando seguir una línea narrativa impuesta (ya que las acciones vienen dadas por situaciones que surgen de forma espontánea) ‘Dare mo shiranai’ se muestra traslúcida, descomponiendo el drama entre el lirismo, el silencio y la acrimonia del momento, en una deliberación en absoluto moral sobre el desánimo que provoca la negligencia y la falta de atención, pero que es suplantada por los vínculos familiares en un entorno de libertad y podredumbre que deja en el camino terribles sucesos, hambre, y en último término las dificultades más extremas a las que conlleva la madurez prematura.
Una película que deja la difícil mácula de lo imborrable, sin ningún tipo de grandilocuencia, desde la severidad de la emoción sincera.
7.- ‘Turtles Can Fly’, de Bahman Ghobadi. (Ver crítica)
‘Turtles Can Fly’ es una fábula tan oscura como desesperanzadora que recrea la amistad de unos niños cómplices en su esperanza a pesar de su realidad, contrapuesta a la violencia de la que son víctimas. El drama, sustentado en la amenaza bélica, recorre un arduo camino de penalidades en busca de un mensaje devastador, fortaleciendo la historia con pequeños toques de humor para que nada resulte excesivamente crudo.
La cinta de Ghobadi es un grito de paz en tiempos de guerra que azota a un país que, tras sufrir siglos de agonía, se ha acostumbrado injustamente a la conflagración constante.
6.- ‘Una historia de violencia’, de David Cronenberg. (ver crítica)
Poco tiene que el guión de Josh Olson con el ‘cómic-book’ de John Wagner y Vince Locke, ya que Cronenberg destruye los preceptos ‘tebeísticos’ en su disertación sobre la gradual metamorfosis que conlleva a la conducta violenta y nada ajena a su cine, ya que la trasgresión, la perversión, la abyección psicológica y la sexualidad sin tapujos giran en torno a la identidad constituida a partir del ámbito claustrofóbico de ese otro ‘yo’ localizado en la interioridad subjetiva.
La metamorfosis es, en definitiva, una mutación de la subjetividad que se fracciona en el exterior. Cronenberg aborda un conflicto existencial a través de un personaje coaccionado por su pasado que ve cómo el espectro de sus actos pretéritos subvierten en sus renovados valores, sin cuestionarse por la moralidad de las cruentas acciones que en ella aparecen. Una maravilla.
5.- ‘Life Acuatic’, de Wes Anderson. (Ver crítica)
Salvando las distancias, Wes Anderson, al igual que Bretòn, Cocteau, Tzara o Artaud, destruye lo preconcebido, desformalizando los criterios discurridos, experimentando con el cine, con el arte gráfico, con el drama y la comedia, con todo aquello que pueda hacer delimitar sus películas a un género o a un juicio estipulado. En ‘Life Aquatic’ hallamos un melodrama suavizado donde el desencanto de la vida y los objetivos malogrados se ponderan con un característico humor absurdo.
Rareza inclasificable, epatantemente gamberra, melancólica y sombría en ocasiones, repleta de detalles ingeniosos, la nueva obra de Anderson destila ambigüedad y una extraña belleza que la perfilan como uno de los títulos más sugerentes e incatalogables de este año.
4.- ‘Sideways’, de Alexander Payne. (Ver crítica)
‘Sideways’ desciende al desencanto con otra lección existencialista y real de la vida, desde la ominosa comedia que ahonda en la tribulación más insondable del ser humano, mostrando la vida como lo que es: una cruel comedia en la que hay que reírse de los fracasos y ubicar la vida con expectativas descubiertas como la gran parte de la verdad que nos rodea.
Una cinta mostrada como intencional comedia cínica que va adoptando un tono sentimental a través del metafórico viaje de un entrañable personaje como Miles Raymond, un tipo confuso, repleto de vacilaciones, que se sabe perdedor y ahoga sus miserias en el vino cuando algo no va bien.
3.- ‘Oldboy’, de Park Chan-wook.
Basada en el cómic del mismo título, la hipnótica ‘Oldboy’ es una radical propuesta tanto estética como dramática que, colmada de un lirismo y el perfecto manejo musical, formula un impetuoso discurso sobre los justificables motivos que provocan un resentimiento irrefrenable de conocer una meditada venganza, identificativa en su crudeza y pragmatismo de amoralidad expiatoria.
‘Oldboy’ explora, de forma incómoda, el odio y la venganza en evolutiva progresión que alcanza el aturdimiento final, donde el espectador es cómplice de una inaudita sensación de impotencia. Chan-wook apuesta para ello por una drástica visualidad avasalladora en la que prepondera su portentosa plasticidad para acompañar a una historia prodigiosa.
2.- ‘American Splendor’, de Shari Springer Berman y Robert Pulcini. (Ver crítica)
Fascinante cinta que mezcla documental y ficción en una suerte de experimental estructura donde su historia divulga la profundizada dependencia entre el autor Harvey Pekar y su obra, fusionando cómic y cine, en una sinergia entre estos dos artes tan desiguales y complejos que fundamentan ejemplarmente su trascendencia en la vida.
Autorreflexiva, inteligente, espectadora de lo cotidiano, ‘American Splendor’ se presenta como un sencillo relato que, sin recurrir a la deconstructividad de sus elementos lingüísticos y cinéticos, trasciende cualquier atisbo de gravedad, sin mensaje explícito o fábula moral de superación.
1.- ‘Million Dolar Baby’, de Clint Eastwood. (Ver crítica)
Eastwood escarba en los sueños de la vida y los riesgos que se deben tomar para lograrlos, a modo de inigualable introversión sobre la muerte en un mundo de desarraigados unidos por imperfecciones y defectos comunes, donde la deuda de las ilusiones supera las frustraciones vitales en un entorno de fortaleza mental, representado en un cuadrilátero que delimita la vida de unos seres que solventan en él gloria y sufrimiento.
‘Million Dolar Baby’ acoge el existencialismo tratándolo con ecuanimidad. Fábula sobre el amor y el dolor, la compasión y el horror en una de las experiencias emocionales más intensas que se hayan podido contemplar en una pantalla en la última década. Eastwood logró así una de sus películas más personales, heterodoxas y arriesgadas de su estupenda filmografía.
DIRECTOR 2005
Clint Eastwood, en ‘Million Dolar baby’.
Parecía difícil que tras ‘Mystic River’ Clint Eastwood volviera a arriesgar tanto en su nueva propuesta. Eastwood aborda lo arduo de la situación con una comprometida simplicidad del cine clásico que, en manos del director, consigue la sobriedad del más que difícil ejercicio de denotar lo profundo a través de lo sencillo, en una frontera realista en la que no existe la poética ni el lirismo y donde nada está embellecido, filmado con una elegancia y moderación que sólo puede darse desde la experiencia vital de quién ha vivido y sabe lo que es la vida, especulativo con todas las respuestas vitales que ofrece este maravilloso drama.
ACTRICES 2005
Hillary Swank, en ‘Million Dolar Baby’.
Hilary Swank apuntala con una inabordable solidez el alma de la película con su entrañable interpretación de Maggie, esa inculta y obstinada chica que economiza y reserva todo su dinero para entrenarse y progresar como boxeadora, trabajando para ello como camarera y subsistiendo de las propinas y de las sobras de sus clientes.
Swank, que ya demostró sus estupendos dotes en ‘Boys don’t cry’, acredita una sublime miscelánea de fisicidad e interpretación que merece todos los elogios del mundo, increíble en su fusión de rudeza palurda y candidez inocente. Sin duda, la interpretación femenina del año.
Natalie Portman, en ‘Closer’, ‘Garden State’, ‘Star Wars; Episodio III’ y ‘Free Zone’.
Una de las más prolíficas actrices de este 2005 ha sido Natalie Portman. Una actriz que, poco a poco, ha ido quitándose la etiqueta de ‘lolita’ y empieza a demostrar un potencial interpretativo a tener en cuenta. Portman ha ofrecido este año (en la mayoría de sus trabajos) una dádiva interpretativa que mezcla la dulzura e inocencia con la cognición de saber que las grandes oportunidades dramáticas que tiene entre manos hay que aprovecharlas.
ACTORES 2005
Clint Eastwood, en ‘Million Dolar Baby’.
A pesar de que su dirección destaque por encima de todos los demás apartados, es cierto que Clint Eastwood es quien merece en la mejor película del año una mención aparte, ya que en este terreno en el que empezó y se convirtió en estrella, es donde nunca ha sido reconocido como una estupendo actor, y en ‘Million Dolar Baby’ compone su mejor actuación cinematográfica, mostrando su parte más humana en un elogio a la vulnerabilidad, a la emoción contenida.
Sin duda alguna, Eastwood ha creado la mejor interpretación de su carrera y es justo, por ello, destacar esta faceta de un clásico del cine.
Paul Giamatti, en ‘Sideways’ y ‘American Splendor’.
Otro de los actores de este 2005 ha sido Paul Giamatti, demostrando que a pesar de estar encasillándose en el paradigma de caracterización del ‘loser’ sin futuro, grado de verosimilitud dando vida a Harvey Pekar y a Miles Ryamond no es producto de una compasiva apariencia amplificada por un físico reconocible e identificativo, sino por la impronta de un actor en constante estado de gracia que sabe adaptarse a todas las situaciones. Giamatti es uno de los grandes genios de la interpretación actual. De eso, no hay ninguna duda.
PELÍCULAS DESTACADAS
‘King Kong’, de Peter Jackson.
‘Sin City’, de Robert Rodríguez y Frank Miller.
‘Broken Flowers’, de Jim Jarmusch.
‘Match Point’, de Woody Allen.
‘San zimske noci (Sueño de una noche de invierno)’, de Goran Paskaljevic.
‘Shi mian mai fu (La casa de las dagas voladoras)’, de Zhang Yimou.
‘Garden State’, de Zach Braff.
‘La dama de honor’, de Claude Chabrol.
‘Batman Begins’, de Christopher Nolan.
‘Star Wars. Episodio III: La Venganza de los Sith’, de George Lucas.
PELÍCULAS ESPAÑOLAS
Como no ha habido títulos de calidad, esta sección que tan desértica como la calidad ofrecida por nuestro cine.
Tal vez podríamos destacar ‘Tapas’, de Juan Cruz y Jose Corbacho y ‘Malas tempordas’ de Manuel Martín Cuenca. Pero ambas no son representativas de un cine de cualidades tan destacables como para estar como las ‘mejores’ películas españolas del año.
PEORES PELÍCULAS
‘Torrente 3’, de Santiago Segura.
‘Alexander’, de Oliver Stone.
‘Land of Plenty’, de Win Wenders.
‘Kingdom of heaven’, de Ridley Scott.
'Gerry', de Gus Van Sant.
‘The Nun’, de Luis de la Madrid.
‘El penalti más largo del mundo’, de Roberto Santiago.
‘Hostel’, de Eli Roth.
‘Constantine’, de Francis Lawrence.
FUTURAS ‘CULT MOVIES’
‘The Birthday’, de Eugenio Mira.
‘Bothers Grimm’, de Terry Gilliam.
‘Kiss kiss, bang bang’, de Shane Black.
‘11:14’, de Greg Marks.
‘Primer’, de Shane Carruth.
‘Demonlover’, de Oliver Assayas.
‘Saw’, de James Wong.
‘Spellbound’, de Jeff Blitz.
‘Land of the Dead’, de George A. Romero.