miércoles, 31 de diciembre de 2008

Resumen Abismal del 2008 Cinematográfico

TOP TEN 2008
10. 4 MESES, 3 SEMANAS, 2 DÍAS (4 luni, 3 saptamini si 2 zile), de Cristian Mungiu.
El filme es un duro viaje, muy cerca en su metodología y espíritu al docudrama, a uno de los períodos más negros de la historia de Rumanía, mediante la adaptación a la gran pantalla de algunas de las leyendas urbanas más conocidas y difundidas durante los interminables años que se prorrogó el régimen dictatorial comunista de Nicolae Ceaucescu a finales de los 80. Un relato testimonial sobre aquélla época que es mostrada desde la desnudez de dobleces en su parte técnica, rechazando incluso partes de la naturaleza cinematográfica como pueda ser la iluminación, la música, la planificación en busca de un conseguido tono inflexible, donde prevalezca la contundente mirada directa del espectador.
Si bien es cierto que a ratos, ese tono de crudeza insinuante funciona perfectamente, sobre todo, en un primer tramo de brutal coherencia e incómoda aprehensión de los acontecimientos, allí donde las dos chicas, acorraladas, terminan cediendo a la espiral degradación acuciadas por la situación desfavorable, también lo es la tendencia de Mungiu hacia el fácil recurso del morbo cuando, con toda su explicitud, muestra el lastre vital en forma de feto humano sin vida, renunciando a la conceptualización analítica del filme y cediendo, en último término, al impacto y a la búsqueda de significaciones que van más allá de lo mostrado.
9. TROPIC THUNDER (Tropic Thunder), de Ben Stiller.
‘Tropic Thunder’ no pierde la oportunidad de evidenciar las miserias de la gran industria cinematográfica, radiografiando entre risas y cachondeo la estupidez y los intereses que mueven muchas veces el séptimo arte, la esencia del ‘blockbuster’ llevado al absurdo y los entresijos hiperbolizados de los grandes estudios. El filme pone en todo momento en tela de juicio los condicionamientos del ‘star system’ con una amplia gama de ‘gags’ y situaciones que obligan a descifrar su vitriólica condición de provocación a través de un guión funcional, que comprime sus debilidades y multiplica sus virtudes para ofrecer un espectáculo manifiestamente descomunal, exagerado y desquiciado.
Una fantástica comedia que hace un guiño a la confusión entre realidad y ficción, entre la película que han ido a rodar y la cinta que hemos visto. Ambas no difieren en absoluto de los resultados prometidos. Con ello, Stiller también hace una valoración de su propia profesión actoral, dando prioridad a la honestidad por encima del artificio al que conlleva la interpretación. Una ácida crítica a la que aportan el punto necesario de juerga colectiva sus protagonistas.
8. CAMINO (Camino), de Javier Fesser.
‘Camino’ se adentra en los oscuros cauces de una doctrina cuestionada desde la quietud, sin caer en la provocación. Fesser ofrece así una portentosa historia que, más allá de fijar su mirada en el anverso y el reverso del Opus Dei, supone una fábula fantástica sobre la independencia , la bondad humana, el amor y la muerte. Una experiencia vital y emocional irrepetible. Una película intensa, valiente y entregada, que rebasa los límites de lo emocional hasta llegar al paroxismo, que muestra esta agonía con una minuciosidad visual creada a partir del sentimiento.
Estamos ante una obra magna, de esas que huelen y subliman verdad. Ficción creada a partir de realidad, ‘Camino’ radiografía ciertas creencias y maneras de vivir donde cada personaje describe variantes dentro de la referencia social que utiliza, desde la creencia y desde la duda. Javier Fesser ha rodado su mejor película hasta la fecha y uno de los ejemplos más palmarios de grandeza del cine español en mucho tiempo.
7. EL TREN DE LAS 3:10 (3:10 to Yuma), de James Mangold.
La versión actualizada de ‘El tren de las 3:10’ no es un ‘remake’ como tal, sino una reinterpretación del mismo argumento que recoge esa mística de valoración dicotómica que utiliza los estereotipos del ‘western’, a sabiendas del tópico, pero otorgándoles una sobriedad más que apreciable. El filme de James Mangold supone así una inesperada sorpresa que describe todo aquello que debe divulgar un buen filme del Oeste; una fábula donde mito e historia se agrupan en una cohesión donde la moralidad y la epopeya conviven en conflicto bajo los relieves de un paisaje en la que la aventura y la acción proponen diatribas tan salvajes como trascendentes.
La obra de Mangold está desprovista de la lacónica crepuscular de algunos de los ‘westerns’ revisionistas actuales. Preocupa, por encima de la proliferación de panorámicas paisajistas, la descripción de los personajes por encima del horizonte, planteando incertidumbres y reflexiones que tienen su mejor soporte en unos brillantes diálogos acerca de la dialéctica sobre la ética, la vida y la muerte. Todo ello, sin olvidar el cuidado por la acción y la coreografía de la violencia en la que no faltan asaltos a diligencias, tiroteos y la tensión hacia su inesperado final, donde la dicotomía del bien y el mal se ve extrañamente sacudida por el curso de los acontecimientos.
6. LA NIEBLA (Stephen King’s The Mist), de Frank Darabont.
‘The Mist’ parte como un sincero homenaje (en fondo y en forma) a las narraciones de terror de los años 50 que tanto proliferaron en los medios cinematográficos y literarios. Partiendo de esta base, el filme se resguarda en todo momento en ése espíritu de serie B, con cierta nostalgia, donde los subtextos y segundas lecturas quedan dinamitadas por la única idea con la Darabont ha elaborado su película; estamos ante una película de terror al uso, sin ningún tipo de alarde ni ambición.
Darabont opta por el verbalismo de la acción, dando prioridad a la psicosis colectiva y dejando en un segundo plano la ciencia ficción y el terror como maravillosas aportaciones a la identidad del planteamiento genérico. Y lo hace sin renunciar a inquietantes elementos descriptivos y momentos de terror y acción que jalonan la historia y dan sentido a la propuesta. Su película es un rotundo ejercicio de terror en el que el director de ‘La Milla Verde’ utiliza la introversión del discurso terrorífico muy por encima de los mecanismos típicos del género, creando una sobresaliente obra de culto y, de paso, la mejor adaptación de una novela de Stephen King al cine.
5. LA CUESTIÓN HUMANA (La Question Humaine), de Nicholas Klotz.
Considerada, con todo merecimiento, como una de las grandes películas de 2008, ‘La cuestión humana’ aborda una exploración sobre la verdad y la apariencia dentro de un viaje a un pasado tenebroso imposible de olvidar. A medio camino entre el drama, el ‘thriller’ de cine negro y el fantástico realista, Klotz desgrana los mecanismos del funcionamiento interno de una gran empresa para equipararlos a los del nazismo, en una oscuro y siniestro cotejo entre la selección de personal y la “Solución Final”, ya que ambas utilizan un sistema de depuración cruel que posterga al individuo a la última categoría.
La reubicación, la congelación de sueldos, el despido como depuración y la imposición natural del departamento de Recurso Humanos son las herramientas con las que se va embaucando al espectador hasta conducirle por una realidad ignorada. La percepción de la realidad va mutando según transcurre el lento proceder de una apasionante historia que maneja los mecanismos de la dominación y de las apariencias para conseguir un tono asfixiante de locura, de hiperrealidad con la que la percepción de los hechos es transformada por la despótica forma de proceder de estratos de poder.
4. NO ES PAÍS PARA VIEJOS (No country for old men), de Joel y Ethan Coen.
‘No es país para viejos’, es el resurgimiento que devuelve a Ethan y Joel Coen al universo de referencias cinéfilas y siniestras que concentran su estilo hiperreal y abruptamente complejo, a la riqueza compositiva de un ideal de cine que se iba echando de menos. Y lo hacen, nada menos, con la adaptación de la novela homónima de Cormac McCarthy, desarrollada en un contexto de rudeza extemporánea, situando esta áspera fábula en la Norteamérica rural, sucia y fronteriza, que emplea personajes comunes que vulneran la cotidianidad para verse envueltos en una pesadilla de violencia extrema donde el destino tiene la última palabra.
El laconismo parece apoderarse de esta historia sobre el Bien y el Mal, un tema subrayado en varias ocasiones por los Coen, que describen de nuevo personajes que arrastran sus remordimientos y secretos bajo un implacable sol fronterizo. Quizá por ello, la tensión de cualquier movimiento acaba transformándose en una situación extrema que se dirige a lo inevitable; como la trascendental forma en que se amartillan las armas antes de ser disparadas, la recreación insana de Chigurgh con su bombona de aire comprimido antes de ejecutar sus matanzas, la suciedad y el calor que transpira la chabacanería de la iniquidad. Es su particular regeneración de lo clásico, la forma que tienen los Coen de advertir cómo los nuevos tiempos de violencia aplastan los ideales de los héroes en pleno crepúsculo.
3. WALL•E (WALL•E), de Andrew Stanton.
Con casi veinte años de historia, Pixar se ha consolidado como la mejor productora de animación del mundo. ‘WALL•E’ no podía ser alejarse de los conceptos de perfección de la factoría de John Lasseter y vuelve a ejemplarizar la distintiva necesidad expresiva que mueven los proyectos de Pixar, aventajando en este terreno su reconocido exhibicionismo tecnológico. Que un trasto como WALL•E sea el emblema más destacado del lenguaje físico y pantomímico metamorfoseado en la gramática de la articulación de las máquinas sitúa a esta obra de grandeza cinematográfica inexpugnable a otra división dentro de las altas cotas a las que están acostumbrados sus responsables. Esta decisión apela directamente a la expresividad fílmica de los grandes clásicos como Buster Keaton, Charles Chaplin o Jacques Tati, acudiendo a los introductorios elementos humorísticos basados en el ‘gag’ más tradicional, muchas veces cerca del ‘slapstick’, como tributo al cine clásico, al que acude constantemente en intenciones, homenajes y esencia.
El filme de Andrew Stanton es un memorable y hermoso viaje con una fábula de ciencia ficción y ecología antropológica que se sirve de la gramática de la articulación de las máquinas para obtener una película inolvidable.
2. POZOS DE AMBICIÓN (There Will Be Blood), de Paul Thomas Anderson.
Podría considerarse la obra más arriesgada de Paul Thomas Anderson hasta el momento. Se podría decir que también la más personal. Más allá del drama, de la odisea de megalomanía que esconde el cineasta y su historia sobre los pioneros que forjaron una nación, ‘Pozos de ambición’ es una película de terror que manipula con destreza el desasosiego, los sonidos, sus ecos de tragedia y el olor de la sangre mezclándose con el petróleo, así como el calor asfixiante, las miradas de Plainview y sus maniqueas acciones.
Anderson disecciona la época con un destreza visual y una maestría compositiva que no hacen sino confirmar su talento, su sobresaliente posición en el cine actual, con una personalidad fuera de toda duda, sin economizar la obsesiva meticulosidad con la acomoda los encuadres y los movimientos de cámara que consolidan un virtuosismo formal más equilibrado que en sus obras precedentes. Una película de controvertida lucidez, sobrecogedora e inquietante, cruel y desgarradora, donde no existen cortadas en el mensaje, carece de moralina y de cualquier pretensión de adoctrinar. La exégesis es la simple sucesión de lo que acontece, contado desde un punto de vista hipnótico, con esencia formal de cine clásico que rebosa efluvio de epopeya, donde es absolutamente ineludible destacar el recital interpretativo que aporta la grandiosa, enérgica y desalmada interpretación de Daniel Day-Lewis.
1. ANTES DE QUE EL DIABLO SEPAS QUE HAS MUERTO (Before the Devil Knows You're Dead), de Sydney Lumet.
Cualquiera podría decir que ‘Antes de que el Diablo sepa que has muerto’ fuera una apasionada ‘opera prima’ de un joven cineasta con un talento fuera de lo común. El entusiasmo y la fuerza que anida en esta prodigiosa muestra de talento destilan admirable clarividencia y la fertilidad del atrevimiento. Cine con estigma de cine clásico rodado con una perspectiva de ruptura, modernizando la ya desgastada relectura del ‘thriller’ en su discurso escéptico y dramático, con una historia cruel y despiadada llevada a cabo con la sabiduría del veterano Sidney Lumet.
La gran valía del último filme de Lumet se vertebra a través de unos personajes rigurosamente fascinantes, descritos con la escrupulosidad asombrosa de un maestro, capaz de ofrecer una suntuosa planificación formal a la vez que evidencia un gusto casi minimalista por los detalles, por los pequeños rasgos que perfilan a estos perdedores sin futuro que no saben aceptar las derrotas. Tragedia ética sobre la desintegración humana y familiar, cuyos pilares han sido derribados por el paso del tiempo, ‘Antes de que el Diablo sepa que has muerto’ atesora, bajo su caótica estructura temporal, uno de los manifiestos más escépticos de los últimos años en ese ‘thiller’ melodramático que se alimenta del drama moderno de incomunicación paternofilial, con la feroz crítica a una sociedad americana donde las miserias humanas, salpicadas de secretos inconfesables, se transforman en una cruel amenaza que va más allá de la ambición y del egoísmo.
ACTRIZ 2008
Tilda Swinton (‘Julia’, ‘Las crónicas de Narnia. El Príncipe Caspian’, ‘Quemar después de leer’).
Es una pena que ‘Doubt’ se estrene en 2009 en nuestro país, porque Meryl Streep era una candidata ideal para ser considerada la mejor actriz de este año que se consume. También, por carisma, belleza, talento y versatilidad dramática, Charlize Theron ha tenido un buen año. Pero lo cierto, es que, unido al Oscar como mejor actriz secundaria por ‘Michael Clayton’ y a su portentosa capacidad interpretativa, la elegida ha sido la escocesa Tilda Swinton, sin haber podido echarle un vistazo a ‘The Curious Case of Benjamin Button’, de David Fincher. Su inquietante apariencia andrógina, su tez pálida y algo antipática no entorpecen el brutal talento de una actriz en constante estado de gracia. Su firmeza y discreción hacen que pase desapercibida como una de las grandes reinas de la interpretación actual. Sin embargo, pese a que su actividad se haya encasillado voluntariamente en papeles de reparto, es capaz de robar el protagonismo a las grandes estrellas con una contundencia y una frialdad descomunales. Ni siquiera cuando sus papeles se sostienen en la ausencia de empatía por parte del espectador hacen mella en la dimensión actoral de esta gran dama. Todo lo contrario, es cuando más se engrandece su talento. Es, sin ningún género de duda, una de las mejores actrices que ha adoptado Hollywood en mucho tiempo.
ACTOR 2008
Daniel Day-Lewis (‘Pozos de ambición’).
A falta de ver los trabajos de Sean Penn y Mickey Rourke en ‘Milk’ y ‘The Wrestler’, respectivamente, este 2008 tuvo desde su inicio un claro vencedor en este apartado: Daniel Day-Lewis. El actor británico nacionalizado irlandés ofrece un solemne recital de interpretación, una inconmensurable composición capaz de desclavar los más diversos sentimientos en el espectador; desde la comprensión de su desfogada ambición hasta el odio repulsivo que transmite en su parte final. El personaje Daniel Plainview pasa de la avidez de dinero a la absoluta falta de escrúpulos bajo la mirada impasible de un intérprete en constante reto consigo mismo. El talento de Day-Lewis traspasa la convencionalidad, la gracia de un actor prodigioso hace que los diálogos estén cargados de verdad, que su miserable personaje rebose vida y que dignidad tocada de muerte de su historia llegue al alma. Day-Lewis se prodiga poco en el cine, pero cuando es así, lo hace para instruir al cine con lecciones de pura interpretación.
DIRECTOR 2008
Joel y Ethan Coen (‘No es país para viejos’ y ‘Quemar después de leer’).
Indudablemente si este año pertenece a unos cineastas, esos son los hermanos Ethan y Joel Coen. Nada menos que dos películas en un mismo año ‘No es país para viejos’ y ‘Quemar después de leer’ ha supuesto un agradecido resurgimiento que devuelve a los hermanos al universo de referencias cinéfilas y siniestras que concentran su estilo hiperreal y abruptamente complejo, a la riqueza compositiva de un ideal de cine que se iba echando de menos. Por un lado, adaptando la novela de Cormac McCarthy a un contexto de rudeza extemporánea, situando esta áspera fábula en la Norteamérica rural, sucia y fronteriza, que emplea personajes comunes que vulneran la cotidianidad para verse envueltos en una pesadilla de violencia extrema donde el destino tiene la última palabra. Por otro, devuelve también el mejor cine de estos inquietos consanguíneos a las fronteras de la comedia que les caracteriza. Aquella que se muestra como exposición casi antropológica sobre la imbecilidad que anida en el hombre moderno, haciendo una crítica sardónica sobre la sociedad americana, donde, como viendo siendo habitual, se subraya la ambición, los miedos y la violencia. Los Coen han vuelto por la puerta grande y han hecho de 2008 su año.
PELÍCULAS DESTACADAS
- ‘La noche es nuestra’, de James Gray. (Leer crítica).
- ‘The Darjeeling Limited’, de Wes Anderson. (Leer crítica).
- ‘El intercambio’, de Clint Eastwood.
- ‘Sweeney Todd’, de Tim Burton. (Leer crítica).
- ‘John Rambo’, de Sylvester Stallone. (Leer crítica).
- ‘La escafandra y la mariposa’, de Julian Schnabel.
- ‘Los falsificadores’, de Stefan Ruzowitzky. (Leer crítica).
- ‘En el valle de Elah’, de Paul Haggis.
- ‘Rebobine, por favor’, de Michel Gondry. (Leer crítica).
- ‘Enfrentados’, de David Von Ancken.
- ‘Hacia rutas salvajes’, de Sean Penn.
- ‘La banda nos visita’, de Eran Kolirin.
- ‘Margot y la boda’, de Noah Baumbach.
- ‘Escondidos en Brujas’, de Martin McDonagh. (Leer crítica).
- ‘Mamma mia!’, de Phyllida Lloyd.
- ‘Los extraños’, de Bryan Bertino.
- ‘Gomorra’, de Matteo Garrone.
- ‘JCVD’, de Mabrouk El Mechri.
CINE ESPAÑOL
- ‘Los Cronocrímenes’, de Nacho Vigalondo. (Leer crítica).
- ‘El rey de la montaña’, de Gonzalo López-Gallego.
- ‘3 días’, de F. Javier Gutiérrez.
- ‘Casual Day’, de Max Lemcke.
- ‘Los crímenes de Oxford’, de Álex de la Iglesia. (Leer crítica).
- ‘Amateurs’, de Gabriel Velázquez.
- ‘El menor de los males’, de Antonio Hernández.
PEORES PELÍCULAS
- ‘En el punto de mira’, de Pete Travis. (Leer crítica).
- ‘El último justo’, de Manuel Carballo.
- ‘Las hermanas Bolena’, de Justin Chadwick.
- ‘88 minutos’, de Jon Avnet.
- ‘Speed Racer’, de los Hermanos Wachowsky. (Leer crítica).
FUTURAS CULT MOVIES
- ‘Cloverfield’, de Matt Reeves. (Leer crítica).
- ‘Doomsday’, de Neil Marshall.
- ‘This is England’, de Shane Meadows.
- ‘Lars y una chica de verdad’, de Craig Gillespie.
- ‘Juno’, de Jason Reitman. (Leer comentario).
- ‘Las crónicas de Spiderwick’, de Mark Waters.
- ‘Joe Strummer: Vida y muerte de un cantante’, de Julien Temple.
Esperemos que 2009 nos traiga mucho mejor calibre en las producciones nacionales e internacionales que se estrenen en este nuevo año a punto de comenzar. 2008 no ha sido un buen año fílmico. En general, 2008 no ha sido un buen año para casi nadie. Por lo menos para mí.
Por eso, deseo que este Año Nuevo sea el año que definitivamente cambie nuestras vidas para bien y MUCHO CINE para todos.
FELIZ 2009 y gracias a todos por seguir el Abismo.