viernes, 10 de octubre de 2008

Review 'Tropic Thunder (Tropic Thunder)'

Portentoso metalenguaje paródico
Siguiendo la genialidad de ‘Zoolander’, Ben Stiller ha conseguido dinamitar la comedia moderna con una inteligente y radical parodia bélica que cuestiona Hollywood y los condicionamientos del ‘star system’
Ya en los primeros compases de ‘Tropic Thunder’, se asiste a lo que será la posterior función desmadrada. Al más puro estilo ‘Grindhouse’, la cinta comienza con una serie de ‘fake trailers’ ficticios que presentan a los personajes protagonistas; Tugg Speedman (Ben Stiller) es un actor de la saga de películas de acción postapocalípticas ‘Scorcher’, que ha alcanzado ya su sexta parte y que no encuentra la forma de hacerse valer en el mundo del espectáculo, ni siquiera habiendo hecho de retrasado mental en la entrañable ‘Simple Jack’. Algo que sí ha logrado Kirk Lazarus (Robert Downey Jr.), actor australiano galardonado con cinco Oscars que decide someterse a un cambio de color de piel para su próximo papel como soldado afroamericano. Jeff Portnoy (Jack Black) se ha granjeado cierta fama como cómico de brocha gorda con su saga de pedos ‘The Fatties: Fart 2’. Completan el reparto de la película bélica Alpa Chino (Brandon T. Jackson), un actor negro con fama de mujeriego que anuncia bebidas isotónicas y oculta un secreto y el joven Kevin Sandusky (Jay Baruchel), el joven debutante al lado de tanta estrella. Todos ellos a las órdenes de un director novel (Steve Coogan) incapaz de dominar los egos del elenco que le ha tocado en suerte. Con estos elementos, Ben Stiller maneja un demoledor manifiesto de autocrítica, de sátira llena de veneno hacia la maquinaria hollywoodiense, a su esencia comercial y sus baremos de calidad en una comedia muy superior a lo que uno podría esperarse dentro de un género que subsiste con algún que otro retazo de brillantez como esta explosiva mezcla de géneros.
‘Tropic Thunder’ no pierde la oportunidad de evidenciar las miserias de la gran industria cinematográfica, radiografiando entre risas y cachondeo la estupidez y los intereses que mueven muchas veces el séptimo arte, la esencia del ‘blockbuster’ llevado al absurdo y los entresijos hiperbolizados de los grandes estudios. Para ello no escatima detalles en mostrar a agentes, directores sin talento y actores narcisistas en un mundo simbolizado con ironía, desde una perspectiva inteligente por parte de un inspirado Stiller en su película más ambiciosa y costosa. El filme pone en todo momento en tela de juicio los condicionamientos del ‘star system’ con una amplia gama de ‘gags’ y situaciones que obligan a descifrar su vitriólica condición de provocación a través de un guión funcional, que comprime sus debilidades y multiplica sus virtudes para ofrecer un espectáculo manifiestamente descomunal, exagerado y desquiciado.
La comedia de Stiller utiliza de esta forma el metalenguaje (en otra vuelta de tuerca de “cine dentro del cine”) como aparejo para avivar el gamberrismo y la parodia, con actores interpretando actores que interpretan a otros actores dentro de una superproducción que deviene en experiencia surreal e incoherente, pero formulada con momentos de épica. La razón de ser de ‘Tropic Thunder’ es el exceso. Y respondiendo a tal expectativa, es constante en el tono general de la película. El actor y director de la menos antológica ‘Zoolander’ no renuncia a la burla de la profesión, a la autoparodia, a la incorrección política y a la apelación ‘farrellyana’ de un discurso totalmente grosero, pero fuertemente auténtico. Como ejemplo, la relación que siempre ha existido entre el Oscar y la interpretación (moderada o no) de deficientes mentales por parte de grandes actores.
Tampoco se priva de brindar una suculenta cuota de ‘gore’ en ciertas secuencias que esgrimen el recurso de la sangre como otro elemento más de comedia descabellada, destacando aquellos fragmentos dentro del inicio, en el que Speedman alza sus brazos cercenados y sin manos o Sandusky mira sus intestinos y vísceras simulando no saber qué sucede. Es la antítesis de la realidad, en la que, inmersos en la jungla y tras un lamentable accidente que acaba con la vida de su director, el personaje de Stiller levanta la cabeza cercenada, prueba la sangre y mete su mano por el desgarrado cuello para vaciar su contenido con resultados chocantemente grotescos.
La acción y la comedia van de la mano en todo momento, evaluando con acierto e irrisión los conceptos cinematográficos de los filmes bélicos, a través de los cuales, se mezclan de tal manera el belicismo se fusiona con la remedo caricaturesco, en un alarde de magnífica y enloquecida amalgama, de multiparodia, de surtidos estereotipos donde el ‘gag’ directo se hace mucho más trascendente que el propio argumento. De hecho, esos tópicos del cine de género, con un antihéroe que se busca así mismo, dos marines afroamericanos que discuten, un soldado adicto a las drogas incapaz de superar el ‘mono’ y un novato que será la clave para sus superviviencia son personajes reconocidos y revistados en innumerables cintas de guerra. Es la excusa perfecta que constituye el alma de la fiesta, que no es otro que mostrar la película ‘Tropic Thunder’ que se rueda dentro del filme como una aventura que no debería estar condicionada por los grandes estudios, por esos tiburones sin entrañas que ven en el arte una industria con la lucrarse. Un prototipo que bien representa ese despreciable hijo de puta que encarna con magistral puntería un Tom Cruise desmadrado y juguetón, en clara alusión a Sumner Redstone, el máximo responsable de su salida de Paramount Pictures.
‘Tropic Thunder’ exhibe todo lo ocurrido en un ingenioso desarrollo circular, haciendo un guiño a la confusión entre realidad y ficción, entre la película que han ido a rodar y la cinta que hemos visto. Ambas no difieren en absoluto de los resultados prometidos. Con ello, Stiller también hace una valoración de su propia profesión actoral, dando prioridad a la honestidad por encima del artificio al que conlleva la interpretación. Una ácida crítica a la que aportan el punto necesario de juerga colectiva sus protagonistas. Y lo hacen con desmedido carácter y talento; desde el inmenso Robert Downey Jr., pasando por el habitual histrionismo de Ben Stiller y del inmoderado Jack Black para llegar a un Tom Cruise magistral. Es una pena que Nick Nolte no esté a la altura de sus compañeros, ya que su personaje, Petra, simboliza la gran verdad de esta comedia: el cine, como la heroicidad de un hombre que describe una batalla en primera persona que no ha vivido, es una gran mentira de la que poder descojonarse sin coartadas de ningún tipo.
La gran aportación de Ben Stiller se fundamenta, sin embargo, en la corrección y pulcritud visual con la que ha dirigido una película que no se queda en la definición de comedia sin prejuicios. Lo es, por supuesto. Pero también ha que destacar la magnífica puesta en escena, la dirección en sus secuencias de acción, así como la gran labor de John Toll haciendo que el conjunto esté muy encima del nivel de cualquier otra muestra de este género tan depauperado. Stiller sabe lograr que la parodia surja de un contenido conocido por todos, alejándose de los modelos que están triunfando de la mano de Judd Apatow y acólitos, empeñados de discernir sobre la misma idea romántica de comedia de enredo. Por el contrario, a Stiller realiza una pirueta radical, por lo que hay que agradecerle que dé una lección de voladura de los límites del género, desde el conocimiento y de la efectividad con la que un ‘blockbuster’ puede generar una película diferente, gamberra, inclasificable… que camufla un pertinaz y complejo ejercicio de comedia en una película de poderosa fuerza. ‘Tropic Thunder’ es, sin lugar a dudas, la mejor comedia del año. Y puede que una de las más notables muestras de genialidad de los últimos tiempos.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2008