jueves, 15 de diciembre de 2005

Nominaciones a los XX Premios Goya

Que dos cintas como ‘Obaba’ y ‘Princesas’ hayan sido designadas como las máximas favoritas de la próxima gala de los Goya define a la perfección el actual estado del cine español.
La nula calidad de los títulos presentados este año a concurso concreta hasta qué punto de paupérrima decadencia ha agotado la cinematografía patria sus nulos incentivos de cambio o novedad. El cine español, amigos, está en las últimas. En sus horas más bajas. Que ‘Siete vírgenes’ y ‘La vida secreta de las palabras’, de la Coixet sean sus competidoras también parece producto de un chiste mal contado.
Si es que resulta divertido y todo. Imaginaos: “ése que va y dice… me encanta el actual cine español porque es excelente”. Suena ridículo.
Que Óscar Jaenada sea considerado como el futuro gran actor de nuestro cine también deriva en aserción hilarante, de frase lanzada en plena embriaguez. Quiero decir que… Bárbara Lennie sea considerada para la candidatura como mejor actriz revelación es ya de traca pantomímica. La poca dignidad que hay en los títulos de este año que optan al galardón de enorme cabezón es vacilante; tal vez ‘Tapas’, de Juan Cruz y José Corbacho, algún intérprete de aceptable valía como Adriana Ozores, Emma Vilarasau, Natalie Poza, Eduard Fernández, Manuel Alexandre o Javier Cámara. Y poco más.
Unos premios esqueléticos de cualquier interés que dejarán, como parte del hábito nepotista de la infecunda familia del cine español, otro palmarés de esperada apatía y celebrada falsedad, de aburrida gala con connotaciones de beligerancia contra la piratería (como ya dejaran claro el año pasado con muchos de sus integrantes haciendo el ridículo y lanzando proclamas sobre este tema) y con una prolongación agonizante de una situación inconcebible y no reconocida.
El chiste continúa aquí.

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