viernes, abril 28, 2006
Sexualmente explícita, canalla y gamberra en su espíritu, aquí tenemos la divertida campaña publicitaria de Chippen-Dales del club ‘Golden’, creada por la agencia argentina Vía Creativa.
¿Que qué es un Chippen-Dale?
Pues lo que aquí en España conocemos como una despedida de soltera, con alteradas féminas normalmente ebrias, enardecidas por la vehemencia de un ambiente sexualizado por enormes bigardos de abrillantados cuerpos esculpidos en gimnasios bajo las luces de colores y la música atronadora, siguiendo su ritmo y moviéndose de forma insinuante en un escenario al que invitan a subir a las mujeres para que pierdan la poca dignidad que les quede.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 15:11 |


jueves, abril 27, 2006
"La única ética posible es hacer lo que uno quiere hacer".
(William S. Burroughs).
Congénere de Jack Kerouac, Gregory Corso o Allen Ginsberg, William Seward Burroughs fue uno de los máximos exponentes de la ‘Beat Generation’. Amante de las drogas fuertes y psicotrópicas, de las armas, de la subversión, de la rebeldía y del sarcasmo empapado de mala hostia Burroughs dejó una impronta de genialidad irrepetible, de personal estilo donde el viaje existencial necesita de la droga para explicarlo, mediante sus desvaríos alucinógenos, metamórfosis, homosexualidad, pesadillas, delirios poéticos y grandes dosis de perversión malintencionada.
Cuando uno, en su más tierna juventud, descubre 'Yonqui', acaba por darse cuenta de que el mundo necesita de la droga como praxis vital de energía y conocimiento, advirtiendo que toda la simbología de adicción y toxicomanía acaban estructurándose como un lenguaje discursivo. ‘Yonqui’ sigue siendo hoy en día la mejor ficción que se ha publicado sobre la drogadicción, pero está lejos de lo que Burroughs establecería como creador de ciencia ficción.
El Burroughs trasgresor, destructor de las pautas académicas, revitalizador de los modos lingüísticos más marginales, inventor de términos de imposible coherencia sin significado pero de rotundidad verbal, el genio, en definitiva, utilizaba de forma libre el lenguaje, la filosofía o la obscenidad dejándose llevar por la psicodelia adictiva de los narcóticos, el jazz, la literatura ‘underground’, el ‘pulp’ o el ‘be-bop’, elementos del ‘Beat’ que servirían de referencia y postulado para las nuevas generaciones apoyadas en el ‘punk’ y la querencia a quebrantar y violar cualquier precepto, ley o estatuto establecido.
Por supuesto, obras como ‘El almuerzo desnudo’, inspiración reconocida de artistas como David Lynch y llevada a la gran pantalla por David Cronenberg engarza la demencia onírica y barroca de Burroughs con un lenguaje sexual de sugerente perversión, así como esa mezcla de realidad e imaginación llevada al extremo, se unen a una obra diversa, prolífica, que reinventó en cada libro la genialidad de su autor y el género que acometía; ‘The Soft Machine’, ‘El billete que explotó’, ‘Nova Express’, ‘Exterminador’, ‘Ciudades de la noche roja’, ‘El lugar de los caminos muertos’, ‘Queer’… han convertido a William S. Burroughs en un mito de la contracultura, pero lo que es más importantes, en uno de los grandes innovadores de la novelística contemporánea.
Por cierto, que, a modo, personal, siempre me ha trastornado ese episodio biográfico de la vida del genio, amante de las armas que, mientras practicaba puntería con una de sus pistolas de su colección privada, mato accidentalmente a su mujer.
¿Y todo esto a qué viene? A que encontré en la vasta red una selección de portadas/covers de las novelas de Burroughs y me he dicho: “Coño, aprovecho y escribo unas líneas del gran Willie”.
.- Si os interesa este autor os recomiendo el artículo ‘El Universo extremo y delirante de William S. Burroughs’, de Anxo Cuba (dic. 2004).
.- Relato de Burroughs ‘Di no a las drogas’.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 14:29 |


miércoles, abril 26, 2006
Fellini dijo una vez de John Ford que era un cineasta sin perjuicios e inmune a las tentaciones del intelectualismo. Antes de ‘La Diligencia’, Ford había dirigido más de una veintena de filmes, pero fue ésta la que marcó el inicio del ‘western’ moderno, donde articularía su evolución hacia el clasicismo americano, hacia el esplendor majestuoso que Ford desarrollaría desde ese clásico del género.
‘La diligencia’ puede considerarse el inicio, aunque no sea cierto, la pionera del genuino ‘western’, la característica impronta con el sello de John Ford (aunque no fuera su primera cinta dentro del género), de la disposición a vampirizar lo mejor de sus obras anteriores, remodelando tipologías, evolucionando en su estilo, encaminando sus temas hacia una dimensión épica sin prescindir de un siempre pétreo humor y subvirtiendo gran parte de su ideología a la vena ‘lincolniana’ que confirió a su filmografía.
‘La diligencia’ constituye un reflejo de lo que sería su cine posterior dentro del género, en su descripción territorial y humana del viaje de una diligencia por el desierto de Arizona, área infestada de indios acechándoles, con el mismísimo Jerónimo a la cabeza. Un sheriff paternalista, un tahúr del Sur, un banquero estafador, un médico alcohólico, un viajante, un dama embarazada, una chica de mala reputación y el hilarante conductor de la diligencia son los personajes que, junto al prófugo pistolero Ringo Kid, sirven como metáfora de la sociedad de la época, como patrones del western posterior en el cine de Ford y de sus predecesores.
Por eso, aquí importa, más que la amenaza exterior que representan los indios, la interrelación entre los personajes, la descripción de sus antagónicas personalidades y los rasgos que distinguen a cada uno de ellos. La tipificación responde a una gran variedad de detalles, a la originalidad de la propuesta siguiendo unos cauces de unión donde se concilian el humor y la aventura, la disposición analítica de las clases sociales y los sentimientos pocas veces vistos antes en el western. Destaca así la capacidad de Ford para narrar varias historias que se entrelazan con armonía, concluidas con clímax en cada una de ellas, como John Wayne como Ringo Kid avanzando hacia Plummer con un sonido de amenazantes timbales según se acerca, el tiroteo final fuera de campo o la persecución de los indios hostigando a la diligencia.
Un western que reúne magia cinematográfica en su proliferación argumental de tiempos mayestáticos, en la evolución del estatismo en movimiento que tanto desarrolló Ford a lo largo de su carrera, en la definición del itinerario antiheróico como constante búsqueda de una identidad por parte de sus personajes, en la expresión emocional y composición artística…
John Ford revolucionó con ella las directrices de los grandes estudios debido a lo asequible de sus producciones, haciendo que a la aventura instaurada en las raíces de la serie B afectara a sus historias de idealismo familiar y cálido con otros temas de gran calado dramático que fraguaron su origen en los bellos parajes de Monument Valley, iconografía pura del western, donde el paisaje se hace tan necesario como cualquiera de sus personajes.
.- 'Centauros del desierto' en el Abismo.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 15:41 |


martes, abril 25, 2006
Fin de semana fantástico. Como en el Corte Inglés, pero sustituyendo ofertas y rebajas por un ambiente inmutable de diversión, de buen rollo, de mítico halo que sólo puede darse cuando la compatibilidad de los astros se dispone para que todo salga de forma perfecta. Como si fuera una ecuación que deviene en cuadrada solución, de variables de primer grado Y así ha sido.
Un fin de semana lleno de reencuentros y sorpresas, de descubrimientos, recobrando hábitos que parecía haber perdido, de sensaciones olvidadas que se han condensado en auténticas realidades de mínima significación universal, pero esenciales para el que esto suscribe. Hacía mucho tiempo que un viaje a la capital no resultaba tan constructivo y provechoso, tan completo a un nivel personal y profesional. Desde la típica exaltación de la amistad, fortalecimiento de vínculos amiguetiles, cristalización de nuevos proyectos cinematográficos, positivo afianzamiento de otros… Engranajes existenciales dispuestos para un único fin: la complacencia entusiasta de un pequeño personaje sinsentido como yo que ama Madrid y lo que esta ciudad puede concederle.
Ha habido tiempo para todo; para el reencuentro con Bernie ‘Infernal’ o Rafa ‘Perillas’, para observar perplejo el frenetismo manifestante de un gran número de republicanos en contra de la corona por el centro de Madrid, para ultimar el ‘making of’ del corto de Mikel Alvariño ‘Corrientes Circulares’ y aprovechar, de paso, para disfrutar de la pericia culinaria y la compañía de la dulce Ardi. Para descubrir en Villaviciosa de Odón el bar Las Brasas gracias al gran Raúl Cerezo en mi primer contacto con ese portento blogero que es J.P. Bango, compartiendo con ambos inquietudes, risas y placidez culinaria y existencial extendida horas después al bar de estirpe ‘freak’ Boñar de León, sustituido por la triste imposibilidad de entrar a ver a Beni, que ha puesto un ridículo y roñoso personaje que impide la entrada al legendario bar Gran Vía. También para compartir diálogo y anécdotas con el insustituible fanzineroso Borja Crespo y ver en primicia exclusiva e intransferible varios fragmentos de ‘The Backwoods’, apuntalando confianza y confraternidad mutua con el legendario Koldo Serra.
Abriendo un intencional apartado a esto último, el amigo Koldo ha logrado, a simple vista, lo imposible; llegar a niveles orgásmicos de puro cine, de intenciones genéricas sin concesiones a la gratuidad, de sinceros homenajes que contiene una historia que va a revolucionar el cine español, sin renunciar a él, pero ofreciendo algo irrefutable, cómo se debe hacer cine en este país, con su proceder de impoluta y entusiasta forma de narrar en un insuperable prodigio que supone esta primera obra, acercamiento a la atmósfera violenta de una descripción contextual y ambiental centrada en cuatro vulnerables víctimas de su situación desubicada en un entorno físico y psicológico. Ya podéis ir formando grandes expectativas porque la película lo merece. Desde el Abismo, ya desde este momento le digo que hay que seguir fomentando estos encuentros, amigo Serra. A pesar de estos disgustos deportivos de nuestro Athletic.
Por otro último y más importante, el ambiente entrañable y afectuoso vivido en la tarde de cortometrajes de El foro de la Bestia en la FNAC, ayer, con Álex de la Iglesia como maestro de ceremonias, demostrando su devoción y cariño por nosotros, en un ambiente de comicidad, locura y diversión. ‘El límite’, junto a los restantes cortometrajes allí expuestos, era lo de menos. Importó la cercanía, la amistad, las risas, compartir por enésima vez camaradería con mis adorados “mimebros” del foro junto a Álex y Jorge Guerricaechevarría. Como suele ser habitual, mítico encuentro que se llenó, además de amigos y conocidos como Servan e incluso de presencias blogueras como Txolo. Siento no haber continuado la fiesta con Álex, Giorgio y todos los amigos foreros.
Si a todo esto unimos que vengo de Madrid con un proyecto de cortometraje bajo el brazo que procuraremos rodar en verano, extraña mezcla de comedia y ‘thriller’ psicológico en forma de ‘road movie’, de la cristalización del relegado pero ya inminente rodaje del ‘videoclip’ para los Fistfuck Supershow y la sensación de haber disfrutado como un enano, puede decirse que todo ha sido perfecto o ferpecto, en cualquier caso. Me quedo con ganas de más, pero atiborrado de verdadera fruición vital.
Gracias a todos los que habéis hecho que este largo fin de semana haya sido como un orgiástico sinsentido de eufórico bienestar. Sobre todo, a Jose ‘Jimbo’, Pipe y Gus por acogernos a Myrian y a mí durante estos cuatro días con su hospitalidad dándonos cobijo y cama.
Mañana, sin esta confitada autocomplacencia regresaré a los contenidos habituales del Abismo.
Un saludo a tod@s y Dios bendiga a América.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 11:36 |


viernes, abril 21, 2006
El próximo lunes 24 de abril, a las 19:00 horas, tendrá lugar el tercer encuentro entre cineastas denominado como “El foro de la bestia”. El lugar elegido será el forum de la Fnac Callao de Madrid. El evento constará de la proyección de los cortometrajes de los miembros del foro de cine más prolífico de internet: El foro de Álex de la Iglesia, del portal clubcultura.com.
Esta es ya la tercera muestra de cortos que estos prolíficos jóvenes, apadrinados por el director vasco, presentan en el forum.
Oportunidad única para disfrutar de la emergente Generación de la Bestia, que año tras año se abre paso en la realidad del cortometraje a nivel nacional (y en algunos casos, internacional).
Las piezas que configuran esta muestra son:
'Es un mundo extraño', de Xavier Daura.
'Pecata Minuta', de Juanjo Iglesias.
'EL LÍMITE', de Miguel A. Refoyo "REFO" (que soy yo).
'Una puerta cerrada', de Daniel Romero y Raúl Garán.
'Personas mayores', de Suda Sánchez.
Lugar: FNAC CALLAO. C/ Preciados, 28.
Día: 24 de abril
Hora: 19:00
Más información, aquí.
Por cierto, esta será una de las últimas veces en que podáis ver 'El límite' en un acto público después de su exitoso periplo festivalero. La ocasión merece la pena, ya que habrá muy buen rollo y una gran sorpresa que os depara a los que vayáis.
Allí os espero, amigos del Abismo.
Una cosa más; no olvidéis que el domingo es el Día del Libro, así que todo el mundo a leer mucho.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 15:18 |


La cárcel de los sueños rotos
El debut de Daniel Sánchez Arévalo es una muestra de cine maduro y complejo que encuentra en su transparencia y sencillez sus mejores y destacadas virtudes.
Para los que vieron 'Física II', la historia de ‘Azuloscurocasinegro’ no les es ajena. El infortunio de Jorge Mateo, ese hijo de portero al que se inflige la diatriba de seguir con el rutinario cargo de su padre o abrirse camino en un mundo exterior lleno de posibilidades, vuelve a ser la cuestión central de un drama que no es tal. La duda está en aceptar el conformismo de un destino impuesto o, como señala el propio Daniel Sánchez Arévalo, aspirar a un mundo mejor, a estar al otro lado del cristal, ese fino cristal casi invisible, que le separa de sus sueños.
La historia arranca en el mismo instante en el que concluye el laureado corto (su mejor pieza en miniatura, la más acabada y que más tenía que contar respecto a su -y esto es subjetivo- sobrevalorada obra cortometrajística), con la imagen de Jorge quemando el contenedor que representa la barrera de sus sueños, como señal de rebelión inconformista. Sin embargo, el joven ve truncadas sus aspiraciones de libertad cuando su padre sufre un infarto cerebral. Siete años después, Jorge ha ocupado finalmente el puesto de su progenitor y trabaja en la portería de un inmueble que, con los años, se ha transformado en una cárcel, un elemento básico y colectivo en esta sorprendente ópera prima. Su vida transita a medio camino entre el cuidado de su padre enfermo, las visitas a su hermano a la penitenciaria, que se ha enamorado de otra reclusa y donde le pedirá un favor muy personal o el regreso del gran amor no consolidado de juventud.
La película gira en torno a un momento trascendental en la vida de un muchacho indeciso, en la hora de tomar decisiones, de cuestionarse responsabilidades, de encarar un futuro empañado por el pasado y rarificado por un presente imprevisible. Cuestiones existenciales que, lejos de imponer un cine de pretensiones e imposturas, afectaciones trascendentes o coacciones sentimentaloides, son mostradas con verismo, vehiculadas en una carta de amor a una historia, con una devoción por la realidad que consigue (y he aquí una de su mayor y más grande virtud) traspasar la pantalla y mostrarnos, tal y como es, un espacio urbano que despliega la misma identidad e intensidad de los personajes que se mueven en él.
'Azuloscurocasinegro’ es una ‘rara avis’ dentro del actual cine español (y sé que esto no será del agrado de “Cochi”) en la que su realizador opta por narrar una historia custodiada con total dilección, sin concesiones a grandilocuentes aspiraciones de suntuosidad, abandonando los esquemas preestablecidos y dejándose llevar por su profundo respeto hacia unos personajes que resultan verosímiles, gracias a que han sido filmados con sensibilidad y entusiasmo. Un logro que convierte a la primera película de Sánchez Arévalo en un filme maduro y complejo que se permite jugar con el costumbrismo, la comedia y el drama con una acertada narrativa visual y argumental, estructurada en una serie de tramas que giran en torno al personaje principal de Jorge. Toda una declaración de intenciones artísticas basadas en la transparencia de una metodología que responde a un estilo nada artificioso y medido con una planificación sustentada en la necesidad de contar situaciones cotidianas que confluyen en armonía y deja verdaderos retazos de gran sentimiento.
Estamos, por tanto, ante un director que prescinde de coartadas o ardides en su deseo de narrar con vocación una historia parida con cariño y sin perder el rigor con el material filmado. Y eso se nota en el producto final. Por supuesto que ‘Azuloscurocasinegro’ encuentra ciertos errores, minúsculos, los habituales de una ópera prima, en algún momento de cierta profusión sentimental, de instantes cómicos inoportunos o en el desorden que provoca la subversiva personalidad de algún personaje ambiguo. Pero lo cierto es, que a pesar de ello, el filme atesora grandes logros, como evitar los rasgos más tópicos del género, la credibilidad de unos diálogos excelentes y, sobre todo, la más que impresionante dirección de actores (desde la exhibición de lucidez de Quim Gutiérrez, a la versatilidad de un gran Antonio de la Torre hasta llegar a la comicidad natural de Raúl Arévalo o la frágil delicadeza de Marta Etura).
‘Azuloscurocasinegro’ es la revelación de un director novel capaz de transmitir con frescura y talento un realismo diáfano en su intención de mostrar unos personajes encarcelados física y metafóricamente en un entorno delimitado donde el amor, la relación familiar, el sexo, la amistad, la homosexualidad, la indecisión y el escape final conceden una hermosa historia de esperanza, de sueños incumplidos y de superación.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 14:05 |


jueves, abril 20, 2006
Estoy bastante mal de tiempo.
Trabajar y dedicarse al Abismo se antoja bastante complejo, por no decir imposible.
Para hacer bulto, antes de de poder volver a la dinámica cotidiana e intensa a la que os he malacostumbrado (que ya será el martes, porque me voy a la capital hasta el lunes) os dejo una pequeña chorrada a modo de enlace que os dará la clave monstruosa del verdadero significado de vuestro nombre.
Eso sí, mañana estad atentos que alguna cosa os dejaré por estos lares.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 21:20 |


miércoles, abril 19, 2006
Desafortunada y fallida jugada
Guy Ritchie recupera los sórdidos ambientes de ‘Losck & Stock’ y ‘Snacth’ pero con pretensiones dramáticas adulteradas por un exceso de trascendencia.
‘Revolver’ es la nueva película de Guy Ritchie después del escandaloso y merecido fracaso ‘Barridos por la marea’, rancia perspectiva de la inagotable guerra de sexos protagonizada por su mujer y musa Madonna. Un despropósito extremo que forjó algunas de las peores críticas del cine contemporáneo. Antes, Ritchie se había granjeado algunos fieles seguidores con dos curiosas obras como ‘Lock & Stock’ y ‘Snatch’, muestras de un estilo propio con profusión de piruetas visuales subvertidas en unos recursos expresivos que, en manos del cineasta, no sólo llevaron su humor y cinismo a un extraño entorno de denuncia social típicamente ‘brittish’, sino que su pericia se conmutó en furibunda armonía donde la imagen de ritmo enloquecido y el tono intrínseco hicieron de su narrativa un ejemplo de hiperbólico exceso. Su uso del montaje, los efectos de ‘slow motion’, ‘split-screen’, la cámara al hombro o las angulaciones extremas no pasaron desapercibidas en su irreverente forma de trazar tramas situadas en los ambientes gangsteriles de los bajos fondos londinenses.
‘Revolver’ regresa a ese mundo, a la fusión de géneros, al ‘thriller’ renovador que esta vez se sumerge en las procelosas aguas del oscuro negocio que es el del juego y las apuestas, donde no faltan las mafias, las dobles venganzas y la lucha de poderes. Para esta (vayamos diciéndolo ya) fallida rotación al género que tanto domina, Ritchie recupera a su actor fetiche Jason Statham, que da vida a Jake Green, un tahúr ex presidiario que consigue humillar a Macha, un jefe mafioso dueño del casino más importante de la ciudad. Macha, por supuesto, mandará eliminarle, pero Jake recurre a los hermanos Avi y Zach para que le protejan en sus últimos días, ya que Green sufre una terrible enfermedad terminal. A partir de ahí, Green y sus dos nuevos cómplices lograrán que los capos asiáticos y los hombres de Macha se enfrenten en una guerra sin cuartel.
De entrada, ‘Revolver’ se toma demasiado en serio a sí misma, gracias a un Ritchie que abandona su frenetismo fabulesco para describir un extravagante universo delincuente casi surreal y tremendista que se convierte en un plomizo muestrario de progreso psicológico tan pretencioso como desconcertante, donde no faltan apotegmas filosóficos de Julio César, Niccolo Machiavelli o esa regla constante del ajedrez (“la única manera de volverte más listo es enfrentándote a alguien listo que tú”) que salpican esta cinta donde el destino es tan importante y los combates de voluntades enfrentadas discurren en un plano mental esquizofrénico que va creciendo a lo largo del filme. En ese ámbito subrayado del fatum, la providencia hace que el protagonista no muera antes de completar una misión (¿divina?) que tiene, ineludiblemente, que cumplir.
Desprovista de interés, ridícula por momentos, más autoindulgente que inteligente, Ritchie apuesta por todo tipo de mixturas visuales, desde su variación en tres situaciones alternativas en una misma secuencia, el consabido ritmo a modo de rompecabezas, inserción de dibujos animados alegóricos a quién sabe qué, fragmentos en plan documental o sus habituales ralentís trascedentalizados por una majestuosa música clásica.
‘Revolver’ juega a despistar, a abrir diversos vasos comunicantes que desorienten al espectador para enaltecer así en su tramo final una dosis de locura, de crisis de personalidades que evocan a ‘El club de la lucha’, de Fincher, a esos artificiosos finales de ardid que responden a la única respuesta por la que se ha erigido este desacertado filme. Enardecido y desequilibrado en su énfasis de sorprender, Ritchie busca una nueva vuelta de tuerca que acompañe a su juego visual y la encuentra en la locura de unos desconcertantes ‘offs’ a modo de interrogaciones, de estrategias que subyacen con el único propósito de desnaturalizar y alterar la realidad y la ficción, de lo que sucede en los subtextos y de lo que realmente desfila ante nuestros ojos.
Ritchie procura que la gravedad y circunspección que rodea a sus personajes se enfatice y arrastre a toda la acción anterior y posterior al encuentro entre Green y Macha en su lujosa suite. Y es esa actitud de constante prosopopeya la que convierte a ‘Revolver’ en un producto que resulta infumable. Si a eso, añadimos que el dramatismo se apoya en el rostro hierático de Statham y en el histrionismo desmesurado de Ray Liotta (en un pesonaje pensado para Mickie Rourke), la cosa acaba por resultar poco menos que bochornosa.
Tan sólo hay un personaje que merece la pena destacar en el lamentable guión y consecutivo desatino de Ritchie, se trata de Sorter (Mark Strong), el frío asesino, imperturbable francotirador con presentimientos, que despierta su crisis de conciencia cuando los matones para los que trabaja amenazan con una pistola a la sobrina de Green, humanizando a la bestia, como el ‘Leon. El profesional’ de Luc Besson, curiosamente guionista y productor del filme. Un filme de casualidades, redenciones, venganzas e incógnitas especulativas y sin respuesta, donde se encuentra la clave de la última y desafortunada propuesta de Ritchie.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2006
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 11:16 |


Mediante parto silencioso, la inefable pareja de cienciólogos Tom Cruise y la recién iniciada en la secta fundada por L. Ron Hubbard Katie Holmes han tenido a la niña que tanto esperaban.
Se llama Suri y ha medido 50 centímetros y pesado 3,37 kilos en su nacimiento.
En la esperpéntica relación de la pareja desde que se conoció (ridículos televisivos, empalagosas actitudes y sorprendentes declaraciones), la última extravagancia de Cruise fue la promesa de zamparse la placenta de su prometida por los nutrientes y las abundantes proteínas que contiene.
“Me voy a comer la placenta. Pensé que sería bueno. Es muy nutritiva. Me voy a comer el cordón (umbilical) y la placenta ahí mismo”, afirmó Cruise en declaraciones citadas al tabloide The Mirror.
A estas horas, el actor debe estar dándose un festín de empacho.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 10:55 |


martes, abril 18, 2006
Hoy nos enteramos a través de la página Filmrot de que ‘Grind House’, la que iba a ser cinta conjunta de Quentin Tarantino y Robert Rodriguez a modo de ofrenda a las salas 'exploit' de los 60 se ha ido al traste por la negativa de éste último a rodar su pieza ‘Proyect Terror’, todavía por circunstancias desconocidas. Los rumores apuntan a la prioridad de la secuela de ‘Sin City’, pero también se habla de la disconformidad de los hermanos Wenstein hacia la película, por motivos de presupuesto o simplemente por la incuria que afectado a todos los bandos.
Lo que tampoco se sabe es qué pasará con el segmento de Tarantino ‘Death Proof’, ya que no se ha confirmado esta noticia y el bueno de Quentin ya estaba enfrascado en la preproducción inminente al rodaje. Nada oficial, todo habladurías.
Habrá que esperar.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 15:22 |


lunes, abril 17, 2006
Los aficionados colchoneros tenían intención de convocar una manifestación en contra de los arbitrajes para este domingo, aunque finalmente las autoridades no les concedieron el oportuno permiso. Una vez vistos los penaltis cometidos sobre Llorente y, más que nada, sobre Iraola se supone que no tendrán que volver a solicitar autorización para manifestarse. Como se ha comentado en anteriores citas siempre más de lo deseado (también en el blog rojiblanco se ha escrito bastante al respecto) es hora de decir basta.
El Athletic Club no necesita ayudas, aunque para algunos componentes y/o representantes de clubes y también de bastantes medios de comunicación seamos la excusa perfecta. Más allá de la opinión en torno a las actuaciones arbitrales que cualquiera pueda tener, ahí están las imágenes para confirmar la falacia urdida en torno a nuestro equipo. Valera atiza un fenomenal codazo a Llorente en el minuto 87, pero aún es más claro el penalti que sesenta segundos después se comete sobre Iraola: la infracción es señalada por el asistente, pero el colegiado la saca fuera del área.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 23:22 |


Largo fin de semana de afinidad fraternal con Myrian en Gijón, de desconexión total con el mundo y de escape necesario a la oligofrenia textual e informática del día a día.
Poco que reseñar de interés público después del plácido descanso.
Gijón es una ciudad a la que regresar. Acogedora, agraciada con sus excelentes vistas norteñas, gente afable y comida a la altura de las exigencias de un sibarita tragaldabas como es mi caso, es una ciudad que se ha ganado mi afecto para siempre. Nada más que pedir. Incluso la lluvia nos permitió observar sus encantos paisajísticos con un tiempo envidiable.
El dato curioso: Hablando con Jim-Box de la vida, del mundillo fílmico, de proyectos futuros y de amigos comunes, nos sorprendió la llamada de Rubin Stein que, acompañado de su parienta, casualmente también estaba de retiro vacacional por tierras asturianas. Juntos disfrutamos de una tarde en la que comentamos el que será nuevo corto de Jim, ‘Por lo sano’, bebimos sidra, reímos y pudimos contemplar al ganador del Notodofilm de este año practicando su gran pasión: el surf.
Mañana (aunque apurado por el trabajo) volveré a los habituales contenidos de este Abismo al que, siendo sincero, no he echado de menos en ningún momento.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 15:29 |


jueves, abril 13, 2006
Llega la Semana Santa, época de tradición, de fanatismo religioso atenuado, de cofradías, de saetas, de inesperadas lluvias (aunque este año, en este terreno, haya sosiego), de costaleros, de acólitos y priostes, de insignias y estandartes, de emoción e indiferencia a partes racionadas y de paganía sacra alcoholizada. Pero también de la dulce tregua suspensiva y del descanso ocioso que a todos nos viene tan bien. Un lapso temporal de esos en que nos gusta “hacer nada y tocarnos los huevos”.
Respiro inactivo que afecta a esta blog durante algunos días de distensión, descanso y asueto en los que la ciudad elegida para la ociosidad ha sido Gijón. Ay… mi vuelta al Cantábrico, el regreso al norte. Allí podré disfrutar de su rica gastronomía y regando el gaznate con sidra, de la fiesta y el júbilo. Podré admirar sus edificios de arquitectura modernistas, sus incomparables playas, la casa de Jovellanos o el parque de Isabel la Católica, donde se rodó ‘H5N1’, el mítico corto de Jim-Box, con el que me reuniré para hacer aún más mítica la experiencia.
Cuatro días de calma, sin trabajo, sin nada en que pensar, sin plantear temas sobre los que redactar, sin recabar información, sin escribir… ¿Hay algo más placentero para un triste blogger sometido diariamente al trabajo y a la puta bitácora virtual como la suspensión de los contenidos por unos días a cambio de un sosegante recreo temporal?
Volveré la próxima semana con la crónica del viaje, la crítica de ‘V de Vendetta’ y la de 'Plan Oculto', con algunas líneas olvidadas para ‘Volver’, de Almodóvar o ‘Revolver’, que no es una secuela de la misma, sino la última cinta de Guy Ritchie, mi reacción ante ‘Azuloscurocasinegro’, la segunda parte del especial abierto para ‘Donnie Darko’ o tal vez la del dossier de Polanski, la próxima presentación en la FNAC de Callao en Madrid de ‘El límite’, más proyectos sinsentido y demás temas superficiales como los que estáis acostumbrados a embucharos visualmente a través de este Abismo que se despide con un sabio consejo: “Nunca bajéis las escaleras con las manos en los bolsillos”.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 01:23 |


miércoles, abril 12, 2006
* Toda la película ‘Pulp Fiction’, de Quentin Tarantino, está conducida por diálogos de tan alta calidad que se podrían comparar con otros maestros de la prosa, escueta y dura, desde Raymond Chandler hasta Elmore Leonard. Como ellos, Tarantino encuentra una manera de hacer que las palabras tengan humor sin ni siquiera buscar la comedia. Como ellos, combina una prosa eficaz con fragmentos de desabrida poesía y maliciosa imaginación.
Pensemos en una escena concreta, no muy mencionada en los debates sobre la película. El boxeador profesional Butch (Bruce Willis) acaba de matar un hombre en el ring. Vuelve a la habitación de motel que ocupa con su novia, Fabienne (Maria de Medeiros). Ella dice que ha estado mirándose en el espejo y que quiere tener barriga. «Ya tienes una —le contesta él, acurrucándose cerca de ella—. Si tuviera una, llevaría una camisa dos tallas inferior, para que se notara más.» Un poco más tarde, observa: «Es mala suerte que lo que encontramos reconfortante para el tacto y atractivo para el ojo, rara vez sea la misma cosa». Es un diálogo estupendo (escogido al azar). El diálogo viene en un momento de desesperación para Butch. Está de acuerdo en abandonar el combate, secretamente apuesta por sí mismo y gana. Hará un montón de dinero, pero solamente si se escapa de la venganza de Marsellus Wallace (Ving Rhames) y sus sicarios, Jules y Vincent (Samuel L. Jackson y John Travolta). En una película de menor calado y discurso fácil, en esta escena el diálogo hubiera ido marcado por la acción; Butch habría explicado a Fabienne lo que él y ella, y nosotros como espectador, ya sabíamos. En su lugar, Tarantino utiliza una conversación aparentemente irrelevante para establecer su personalidad y la relación entre ellos. Su diálogo está siempre interrelacionado.
Es la estrategia de Tarantino en todas sus películas, hacer que los personajes hablen en momentos precisos de la acción o que hagan lo que les dé la gana. Recordemos la primera conversación entre Jules y Vincent, cuando están de camino para asesinar unos estudiantes que han ofendido a Wallace y se han apropiado de su maletín. Hablan de las leyes sobre drogas en Ámsterdam, cómo se llaman las hamburguesas en París y el grado de intimidad sexual que implica un masaje en los pies. Finalmente Jules dice: «Entremos en situación» y se introducen en el apartamento.
Los diálogos de Tarantino no son simplemente caprichosos. Hay toda una metodología detrás. La discusión sobre el porqué los ‘Cuarto de libra con queso (Quarter Pounder)’ se llaman ‘Royale con queso (Royales)’ en París es retomada, unos minutos más tarde, en una tensa discusión entre Jules y Brett (Frank Whaley) conversando con una Big Kahuna en las manos. También se retoma la historia en la que se habla acerca de que Marsellus hizo que un hombre fuera lanzado desde un cuarto piso por haber dado un masaje en los pies a su esposa Mia Wallace. Tarantino está preparando el terreno dramático para una escena en la que Vincent se lleva a Mia Wallace (Uma Thurman) a un restaurante, por orden de su jefe. Cuando Mia, accidentalmente, se toma una sobredosis, Vincent la lleva a su ‘dealer’ habitual Lance (Eric Stolt), que la devuelve la vida con una inyección de adrenalina en el corazón. Esa escena empieza también con diálogos que parecen divertidos cuando en realidad están preparando el terreno.
Conocemos a la novia de Lance, Jody (Rosanna Arquette), que lleva piercings en las partes más inverosímiles y que habla sobre el fetichismo de los piercings. Tarantino está preparando su conclusión. Cuando la aguja atraviesa el corazón, se espera que sea uno de los momentos más atroces de la película, pero el público, curiosamente, siempre ríe. En un análisis plano a plano en la Universidad de Virginia, descubrimos la razón.
Quentin Tarantino nunca nos muestra la aguja penetrando el pecho. Corta a planos donde los personajes que rodean a Mia reaccionan al golpe, gritando. Jody dice que ha sido todo un «viaje». Entendemos que, para una mujer con tantos agujeros, aún le faltaba por descubrir el último piercing posible. El lenguaje corporal y los diálogos acogen una escena grotesca y la convierten en comedia negra, pero genuina. Todo está en el montaje y en los diálogos. También se encuentra, por supuesto, en la desesperación subyacente, motivada por los pensamientos sobre lo que puede hacerle Marsellus a Vincent, ya que matar a la señora Wallace es mucho peor que darle un masaje a sus pies.
La estructura circular y autorreferencial de la película es famosa. El atraco al restaurante que hacen Pumpkin y Honey Bunny (Tim Roth y Amanda Plummer) empieza y termina la película, mientras que las otras historias paralelas entran y salen sin una cronología estricta. No obstante, hay cierta cronología en el diálogo, en el sentido en que éste marca o enriquece lo que viene después. Los diálogos son la prueba de los malabarismos que ha tenido en mente Tarantino desde el mismo principio, porque no hay ni un solo fallo: las escenas no van en orden cronológico, pero los diálogos siempre están perfectamente situados dentro de la película.
He mencionado que la secuencia de la aguja en el corazón termina en poco menos que una comedia surreal. Es el caso en la escena donde los secuaces matan por accidente a Marvin (Phil LaMarr), uno de los pasajeros del coche. El interior del coche está repleto de sangre cuando el Sr. Lobo (Harvey Keitel) es llamado para arreglar la situación: recordamos mucha más sangre que la que de hecho vemos, eso es porque la escena no paraliza la película. Las escenas con sangre son en las que el Sr. Lobo puede desarrollar mejor su trabajo, y son divertidas porque son un hecho. La película contiene escenas de violencia repentina y brutal, como cuando Jules y Vincent abren fuego en el apartamento o cuando Butch se vuelve «medieval» (la palabra preferida de Marsellus) con los chicos que visten cuero. Tarantino utiliza planos largos, sorpresas, recortes y el contexto del diálogo para hacer que la película parezca menos violenta cuando tiene todo el derecho a serlo.
Howard Hawks aportó una vez la definición de una buena película: «Tres grandes escenas. Ninguna escena mala». Pocas películas recientes tienen tantas buenas secuencias como ‘Pulp Fiction’; comedia musical (Vincent y Mia bailando en Jackrabbit Slim's), de abrumadoras en su brusquedad (Butch volviendo a su apartamento y sorprendiendo a Vincent saliendo de cagar con una revista ‘pulp’), de impecable estilo verbal (el diálogo entre Marsellus Wallace y Butch o cuando el capitán Koons (Christopher Waiken) recita el monólogo al «hombre pequeño» sobre el reloj de su padre)... También hay algunas que parecen deliberadamente planeadas para provocar discusión: ¿Qué hay dentro del maletín? ¿Por qué salen destellos de luz de su interior durante el primer tiroteo en el apartamento? ¿Cita correctamente la Biblia, Jackson? Algunas secuencias dependen enteramente de la actitud (el detalle sin sentido de la limpieza del Sr. Lobo). Muchas escenas tienen un nivel adicional de interés porque los personajes temen represalias (Bruce teme a Wallace, Vincent teme a Wallace, Jimmie, el traficante de drogas, quiere que se lleven el cadáver antes que su esposa vuelva a casa).
Vi ‘Pulp Fiction’ por primera vez en el Festival de Cine de Cannes en 1994, donde ganó la Palma de Oro y dominó los debates sobre cine de toda la nación durante al menos los siguientes doce meses. Es la película más influyente de la década de los 90; su descripción cronológica del tiempo se puede apreciar en películas como ‘Sospechosos habituales’, ‘Zero Effect’ y ‘Memento’, no es que la hayan copiado, sino que son muy conscientes de los placeres de jugar con la cronología. Pero no es la estructura lo que hace de ‘Pulp Fiction’ una gran película. Su grandeza viene de su enlace con los personajes originales (esencialmente cómicos) con una serie de acontecimientos vividos e imaginativos y de los diálogos. Los diálogos son la base para todo lo demás.
Viendo muchas películas, me doy cuenta que todos los diálogos están enteramente dedicados a explicar o a profundizar el argumento y no hay ninguna imprudencia en el estilo del lenguaje o del idioma para su propio beneficio. Citaremos cualquier diálogo de ‘Pearl Harbor’ como burla. La mayoría de las conversaciones en muchas de las películas actuales son mortalmente aburridas, ésa es la razón por la que directores sin talento para los diálogos dependen tanto de la acción y de los efectos especiales. Los personajes de ‘Pulp Fiction’ siempre están hablando, siempre dicen cosas interesantes, divertidas, temibles o audaces. La película funciona como un libro leído.
* Fragmento extraido del libro de Roger Ebert 'Las grandes películas', de la Editorial Ma non tropo.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 11:56 |


martes, abril 11, 2006
Steven Spielberg aconsejó una vez la posibilidad de recortar las siluetas de los asientos de la primera fila de un cine para simular dónde se sentaría el público y de esta forma tener el tema de las proporciones en perspectiva.
El propósito: pensar en todo momento que las imágenes irán proyectadas en una pantalla de 12 metros de longitud.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:45 |


lunes, abril 10, 2006
Por alguna extraña razón, ayer volví a ver ‘Alien’. Y por alguna otra, esta mañana me he levantado con ganas de escribir algunas líneas sobre una película que, a estas alturas, ha marcado de forma multilateral un hito en los fastos del celuloide. Juzgándola desde una perspectiva tecnológica y conceptual, la película de Ridley Scott (por entonces con una capacidad extraordinaria para despertar admiración sin límites hacia su emergente obra), se ha transformado en todo una emblema de tintes mitológicos, de dimensiones abrumantes, una experiencia fuera de lo común de la mano de la terrorífica criatura parida por el diseñador suizo H.R. Giger y que marcó, con su presencia, un antes y un después en varios géneros que sin ‘Alien’ no serían o mismo.
Cuando en 1978 George Lucas y su épica trilogía ‘Star Wars’ revolucionaron el género de la Ciencia-Ficción y se adueñaron de las taquillas de todo el mundo, Gordon Carroll, Walter Hill y David Gile se aliaron con el fin de producir para la Fox un guión titulado ‘Star Beast’, propiedad del joven Dan O’Bannon, que aportaba una innovadora visión genércia conjugado el terror más psicológico que efectista basado en una estética gótica, aterradora y oscura con el drama de supervivencia de una tripluación en el espacio. O’Bannon había escrito el libreto de ‘Dark Star’, dirigida por su amigo John Carpenter. En ella, también se daba cita una inaudita mezcolanza; la ciencia-ficción y la comedia, otorgando una parodia irónica y cáustica de ‘2001: Una odisea del espacio’, de Stanley Kubrick pero jugando, a su manera, con el vestigio de opresión e histerismo que viven unos astronautas perdidos en el vacío espacial y que, según O’Banon, “suponía una metáfora de la rutinaria y agobiante vida americana”. Fue el mencionado Walter Hill (que ya era un prestigioso guionista gracias a ‘La Huida’, de Peckinpah) quien revisara el promisorio guión y lo transformara en lo que sería el definitivo ‘Alien, el octavo pasajero’.
Entonces nadie podía imaginar que aquella película dirigida por Ridley Scott, conocido en el medio por una sola película, ‘Los duelistas’ y financiada con un presupuesto de 11 millones de dólares se convertiría en una obra maestra trascendental, pasando a engrosar todo un lucrativo y legendario fenómeno que acabó por cosechar uno de los éxitos más celebrados en la historia del género de terror, amén de obtener excelentes críticas y varias nominaciones al Oscar (ganó el de mejores efectos especiales). La cinta de Scott, con reconocidas influencias de la novela de Joseph Conrad ‘La linea de sombra’ y de inolvidables películas de serie B como ‘It! The terror from Beyond Space’, de Edward L. Cahn o ‘Fiend without face’, de Arthur Carbtree, narra, con apasionante destreza y sentido del ritmo, la absorbente y obsesiva historia de los siete tripulantes espaciales de la nave Nostromo que, tras fracasar en el intento de rescate de otros astronautas en el planeta Acheron, recogen involuntariamente un inesperado visitante con la perversa apariencia de una sobrecogedora bestia babosa.
La protagonista de la odisea fue la por entonces desconocida Sigourney Weaver, que se hizo con el papel de la teniente Ripley después de que actrices de mucho más renombre y experiencia como Meryl Streep lo rechazase por el riesgo al que conllevaba una película de terror espacial. Junto a ella, Tom Skerritt, Yaphet Kotto, Harry D. Stanton, Veronica Cartwright, Ian Holm y John Hurt como ‘engendrador’ del repugnante alienígena.
A pesar de que durante la postproducción, el equipo del filme se mostró entusiasmado con el material rodado, los productores hicieron que Ridley Scott tuviera que desechar algunas polémicas escenas como aquélla en la que un Dallas (Skerritt) ‘cocoonizado’, pedía a Ripley que acabará con su vida para así evitar la agonía de ser devorado por la horripilante bestia o el plano final, totalmente apocalíptico y desesperanzador, en el que se podía descubrir un huevo de alienígena justo después de que Ripley fuera a hibernar sus 57 merecidos años hasta su llegada a la Tierra. El filme es hoy en día una grandiosa y única muestra de cine de Ciencia-Ficción y terror que engloba toda una genealogía posterior, una leyenda propia y una rotundidad que la hacen ser una de las piezas ineludibles en la concepción más amplia del cine.
Artística y técnicamente impecable, ‘Alien, el octavo pasajero’ le debe esa fascinante elaboración estética a los diseñadores más importantes del momento. Creadores de sueños y pesadillas góticas y hechizantes de la talla de H.R. Giger, Ron Cobb, Chris Foss o el inimitable Moebius que pusieron todo su talento al servicio de una extrapolación de lo gótico tanto a un ámbito totalmente moderno y tecnológico de Ciencia-Ficción como a un género tan complejo como lo es el terror. Por su parte, Ridley Scott desplegó con su buen hacer una historia de ritmo agresivo, aportando grandes dosis de maestría en los espacios que incluían tensión e intriga, con admirable destreza visual en su recreación de unos seres humanos a merced de las fuerzas de la naturaleza y mostrados, en consecuencia, indefensos. Una naturaleza con la terrorífica apariencia de babeante y peligroso extraterrestre que describe una conexión empática con el espacio exterior. Cuanto más va creciendo el espacio y la pérdida de los astronautas, más grande se hace la criatura.
Cada una de las secuencias de ‘Alien’ explora, de forma minimalista, todo tipo de ambientes escénicos, que sostienen y justifican la narración mediante la combinación de tres importantes componentes de la puesta en escena: la escenografía, la iluminación (gracias a la labro de Derek Vanlint) y el encuadre, jugando (según sea la disposición de la trama: terror, acción, drama...) los espacios físicos pasando de ser claustrofóbicos y oscuros a ser amplios e iluminados, con arreglo a la situación y momento de la película. En el recuerdo nos quedarán imágenes imborrables como cuando Brett va en busca de Jones, el gato mascota de la tripulación, el desagradable nacimiento del alien emergiendo del abdomen de Kane o los gritos de Dallas o el mítico final con una exuberante Ripley, en braguitas, sufriendo y deshaciéndose del molesto inquilino.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:06 |


Otra cuestionable lista subrayando lo mejor de la Historia del Cine Independiente, desde la total subjetividad de un colectivo como EmpireOnLine.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 12:58 |


sábado, abril 08, 2006
El arte de Günter Blum.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 19:30 |


viernes, abril 07, 2006
La preparación, la apertura del acto litúrgico, la invocación, la ritualización del evento de advocación, el sacrificio y la clausura donde se rinde culto demoníaco finalizado en bailes que degeneran en orgía sexual componen actos propios de la brujería, que devienen en ancestral tradición pagana y apóstata que tuvo su auge en la Edad Media, donde se constituyó esta habitual práctica esotérica y ocultista.
La adoración a Satán y la innovación a todo tipo de demonios, trasgos, íncubos y súcubos influyeron durante tiempo en el curso de los acontecimientos con la adquisición de vastos conocimientos por medio de estos hechos sobrenaturales.
La astrología, la demonología o la magia se obstaculizaron de forma radical cuando la Iglesia Católica, por medio de la Inquisición, condenó a muerte a miles de personas (muchas de ellas inocentes) acusadas de practicar la brujería y oscuras taumaturgias, y aprovecharon para ejecutar mediante sanguinarias torturas a judíos, herejes, disidentes u homosexuales mediante el ‘sermo generalis’ o auto de fe.
Todo el arte medieval de ritos, aquelarres, creencias, alquimia y folklore de historias de ideología demoníaca, con la consabida representación tradicional de la hechicería, la brujería y el satanismo son el centro de ‘Medieval Macabre’, página cortesía de la nigromántica Gode Cookery, que recoge un arte único y sobrenatural tan fascinante como desconocido.
Como diría Creepy: “Pasen y disfruten de este horroroso y tremebundo itinerario…”.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:13 |


jueves, abril 06, 2006
Ha nacido una nueva weblog con probados destellos de maestría, la del siempre lúcido, reflexivo y erudito Borja Crespo. Ha nacido ‘Filias y fobias de un fanzineroso’, la página que recogerá desde hoy mismo las inquietudes y reflexiones de un memorable personaje de culto dentro de todos los ámbitos en los que se mueve este inefable creador y autor.
Transformador de lo cotidiano en insólito, Crespo aportará con su estilo literario una excepcional perspectiva con la que mirar el inframundo cultural que nos rodea, de forma cáustica, divertida y original con la que, a buen seguro, analizará los temas más diversos (ya sea cine, cómic, música, cultura bizarra…).
Una visión diferente e inteligente que recupera la tendencia multicopista a la que estábamos acostumbrados los que siempre hemos amado los ‘fanzines’. “Mi idea es que este site no sea un blog al uso, más bien un fanzine virtual, donde hablaré de lo divino y de lo humano sin trascendencia (si ocurre lo contrario échenmelo en cara con insistencia)”, escribe en su primer post. Por eso, el blog del señor Crespo será más que un blog al uso, será un ‘webzine’ de referencia que se encargará no sólo de lanzar luz a la actualidad cinematográfica, sino a ámbitos culturales y subculturales de toda índole.
Habrá que ver si su periodicidad resulta todo lo regular que todos esperamos.
Bienvenido a este incierto infierno que es la ‘Blogésfera’, amigo Borja.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 16:12 |


“La autoridad permite dos papeles: el torturador y el torturado. Convierte a la gente en tristes maniquíes que temen y odian y la cultura cae en el Abismo”.
El Ordung está a punto de ver la luz.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 16:00 |


miércoles, abril 05, 2006
Los sucios mecanismos del poder petrolífero
Stephen Gaghan ha creado una de las mejores y más complejas películas del año en su análisis sobre la geopolítica mundial, la corrupción y el poder por el dominio de combustibles fósiles.
‘Syriana’, de entrada, no es una película complaciente ni con la actual situación geopolítica del mundo ni con sus aspiraciones de denuncia sobre la corrupción e intrigas de poder que se propugnan en la encarnizada lucha de Estados Unidos por el control de los últimos recursos petrolíferos. Una pugna donde el dominio del oro negro evidencia la realidad que se esconde bajo las incestuosas relaciones entre el Estado, una CIA en decadencia moral sin freno, el sector jurídico y, sobre todo, las multinacionales que adquieren mayor poder fusionándose. Ni siquiera cuando detrás de su producción se encuentra Jeff Skoll (creador de eBay y adalid de varias campañas de acción social) apoyado por asociaciones ecologistas como la National Resources Defense, que aspira a la adopción para una nueva política energética, ni la supuesta tendenciosidad ideológica de George Clooney por dar una imagen que atacara a la administración de George W. Bush con fines electorales que beneficiaran a un supuesto regreso al poder por parte de los demócratas como garantía de lavado del sistema yanqui son óbice para poner en duda lo temerario de la propuesta.
La película de Stephen Gaghan sirve como mimesis de la realidad que nos rodea, arriesgando en su apuesta por destapar conspiraciones e intereses económicos que mueven el mundo petrolífero, antojándose éstos demasiado reales como para resultar una ficción tendenciosa acerca de las monarquías petroleras corruptas, los amorales trabajos de los servicios secretos y la crítica a la implacable perseverancia estadounidense por dominar los yacimientos más importantes del Golfo Pérsico, sea cual sea el precio. Pero lo cierto es que, echándole un vistazo a la actualidad, no se puede deja pasar la ambición por el incremento de la productividad del capitalismo norteamericano y de los flujos financieros mundiales, en los que George Bush tiene, además de un problema con Irak, una grave situación con el unilateralismo de su política exterior. Tampoco en el terreno geopolítico, donde lejos de que los gases de ‘efecto invernadero’ generados por los hidrocarburos dañen a la atmósfera y planteen un grave riesgo climático, la pugna de los yacimientos de petróleo productivo condensados en Oriente Medio constituye una política policéntrica que desatiende la gravedad de la creciente pobreza global.
‘Syriana’, aparte de su genérica definición de ‘suspense geopolítico’, se muestra como manifiesto admonitorio de la avanzada consumición de las reservas petrolíferas mundiales, suceso que pone en peligro el modelo de desarrollo de los países industrializados como Estados Unidos, que posee el 25% de las reservas mundiales en una economía basada fundamentalmente en el petróleo, por lo que deberá modificar la correlación de fuerzas internacionales. Para frenar este problema, el bizantino Bush recicla una ancestral iniciativa del Departamento de Estado que apoya los intereses de los corruptos y farragosos consorcios económicos multinacionales. Los objetivos, desde ese punto de vista, están claros: Turquía, Israel, Arabia Saudita, Palestina, Irán, Siria, Líbano… responden a esos intereses geopolíticos norteamericanos e internacionales, no sin un destacado influjo exógeno y abre una pluralidad de conflictos reales y disuasivos que se presentan en varios escenarios con guerras de diversa índole; comerciales, fiscales, económicas, tecnológicas, de patentes, religiosas...
Por todo ello, no importa si ‘Syriana’ es un término creado por los norteamericanos para designar genérica e interesadamente a todas esas naciones entre Marruecos y Pakistán a las que se ve como pozos de extracción o si en realidad, pertenece al nombre histórico del proyecto para la construcción de la Gran Siria, que reúne alrededor de ese país al Líbano, Palestina y Transjordania. ‘Syriana’ es una película contracorriente y reflexiva que impone la necesidad de posicionamiento intelectual por parte del espectador, ya que Gaghan pone al público frente a un problema real que se constituye en los intereses multinacionales de doble moral, los abusos del capitalismo, la lucha de poderes mediante la absorbente globalización (donde el petróleo se erige como catalizador de toda la codicia), fanatismos religiosos o una denuncia directa a Estados Unidos y su política intervencionista para mantener sus privilegios dentro de la esfera geopolítica actual.
Cine comprometido
Tras el atentado en el World Trade Center el 11 de septiembre de 2001 Estados Unidos se sumió en un silencio mediático e intelectual sin parangón. El miedo a opinar y el riesgo por la crítica negativa ha sido hasta entonces un elemento que se ha dejado notar en el Hollywood más contestatario y crítico con la actual administración Bush. Por eso, en la esfera cultural estadounidense, se empiezan a dar raras excepciones de levantamiento de voces contrarias al totalitarismo político republicano. ‘Section Eight’, productora fundada por Steven Soderbergh y George Clooney es un ejemplo de este movimiento. Películas como ‘Good night & good luck’, ‘Jarhead’, ‘Lord of War’, ‘El jardinero fiel’ y esta ‘Syriana’ podrían ser paradigmas de filmes que suscitan un debate abierto sin necesidad de convertir su temática en mero espectáculo, pero evitando configurarse, a su vez, en un evento minoritario y exclusivo para salir airosos en su fin de polemizar sobre situaciones que parecían veladas para el público estadounidense, oponiéndose o refutando lo establecido.
Para ello, Gaghan, en complicidad con Clooney y Soderbergh, propone con sunueva película una rehabilitación de un período tan ideológicamente sedicioso como lo fuera la década de los 70 y sus ‘thrillers políticos’ y acusatorios de la mano de Alan J. Pakula, John Frankenheimer, Sydney Pollack o en su rama europea Costa-Gavras, en un contexto donde lo importante es advertir sobre los riesgos de la globalización y el pernicioso papel que desempeñan los intereses americanos apoyados en su aparato político, militar y sus servicios especiales. En este orbe de incentivos económicos, ‘Syriana’ aborda el juego de poderes establecido alrededor de la producción de petróleo en Oriente Medio.
La acción arranca en Teherán, con la venta de dos misiles Stinger por parte de Bob Barnes, un agente de la CIA que ejecuta sus misiones en Oriente Medio sin ningún problema de conciencia. A través de un fulgurante montaje, la historia se subtextualiza en varios frentes que tomarán la médula espinal de una cinta coral y compleja en su narrativa poliforme; un joven analista energético, Matt Damon, sufre una terrible pérdida que trastorna su familia y repercute en una ambición profesional sin límites al asesorar a Nasir, príncipe heredero de un emirato, que con su consejo predice la consunción de yacimientos petrolíferos con una democratización ideológica de las instituciones en contra su hermano menor, el príncipe Mesha, que aspira al lujo sin complicaciones de un Emir a punto de fallecer.
Por otra parte, dos abogados con dos conceptos de la corrupción diferenciados; el veterano, que manipula tratos económicos que beneficien a su bolsillo y a su país, y el novato, contratado por el Departamento de Justicia para supervisar la transparencia de la fusión de dos emporios petroleros de Texas de los que uno es acusado de estratagemas ilegales. Y, por último, en el reverso de la moneda, la que corresponde a dos obreros inmigrantes que son despedidos de las instalaciones petroleras del emirato por esta fusión que acarreará la desilusión de ambos jóvenes que acabarán formando parte de un grupo extremista islámico. Siempre volviendo a Barnes y su tortuoso viaje a la verdad de una profesión que niega su trabajo, consistente en asesinar objetivos impuestos por la CIA en su depravada lucha e investigación.
En su valiente composición de simultáneo fraccionamiento narrativo, Gaghan aporta una película difícil, de estructura hipertextual, que establece su narración argumental elíptica y algo confusa como signo de la compleja tensión que se da en la crisis internacional del petróleo y el dominio del mercado por parte del más fuerte, siguiendo un tono armonizador de todos sus hilos argumentales que acaban por converger en una construcción de significación común. Para ello, el guionista de ‘Traffic’ (a la que, por su forma de narración, se ha comparado constantemente), muestra un dominio del ritmo apabullante, apoyado en el frenético y espléndido montaje de Tim Squyres, que potencia su dinamismo con una constante inquietud en la cámara de Gaghan. Cabe subrayar, además, el destacado papel todos y cada uno de los intérpretes que componen el estupendo el elenco del filme (George Clooney, Jeffrey Wright, Matt Damon, Christopher Plummer, Alexander Siddig o Chris Cooper).
Trascendente en su capacidad de denuncia, ‘Syriana’ es una incendiaria y comprometida película que incita a una reflexión social y política participativa a través de su expositiva trama, que transita entre Estados Unidos, el Golfo Pérsico, Dubai, Beirut, Teherán… y donde el realismo impregna cada lugar y situación, multiplicando los idiomas (árabe, farsi o urdu) según imponga el desarrollo de la cinta. Cine conspiratorio y de complot donde palpita la acción, los diálogos políticos, económicos y geopolíticos que no dan tregua a un espectador que no tiene más remedio que introducirse y reflexionar acerca de esta delación sobre la insondable putrefacción moral de la soberanía energética trasnacional.
Basada libremente en la novela ‘See no evil: the true story of a ground soldier in the CIA’s war against terrorism’, de Robert Baer, ex agente de la CIA, ‘Syriana’ pone en la palestra no sólo la carcoma ética de los responsables políticos, abogados, hombres de negocio y agentes de inteligencia en su rastrera guerra por la potestad del petróleo, sino que, en el camino, Gaghgan fusila a la CIA, reflejándola como una organización criminal que manipula y atenta a gran escala y deja entrever que el próximo objetivo de Estados Unidos en esta sucia pugna por dominar el oro negro es una hipotética (y factible) invasión de Irán. Si bien hay ciertas partes imprecisas del relato (como aquéllas que tienen lugar con Barnes en un Beirut bajo control del Hezbollah o el hecho de eludir el conflicto ‘palestino-israelí’ en la trama), ‘Syriana’, con su densidad narrativa como eje funcional, es una cinta valiente que pretende, con contundencia, destapar el hipócrita intervencionismo norteamericano cuestionando la validez de todas sus bases éticas y económicas.
Cuando, a largo plazo, el petróleo desaparezca y el inevitable declive del gas natural o el carbón tampoco sean una opción duradera, Occidente deberá plantearse la imposición de unas exigencias en la que las apariencias solo sirvan para salvaguardar un estilo de vida que se asienta en la globalización. ‘Syriana’ deja claro que la corrupción es el alma de un capitalismo poco menos que asentado en su dependencia de los combustibles fósiles, pero también que existe el riesgo de un radicalismo musulmán que emerge de la miseria, la humillación y la avidez de rebelión ante la displicencia de una sociedad actual acostumbrada a cerrar los ojos ante los problemas internacionales que generan problemas comunes.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2006
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 10:51 |


martes, abril 04, 2006
¿Para que está el tiempo más que para perderlo?
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 11:44 |


lunes, abril 03, 2006
Tras un emoliente fin de semana de purificación hepática y descanso sosegante, sin más compañía que la televisión y mi pequeño y fiel amigo Woxter X Div 600, aliado visual e incansable, el itinerario cinéfilo semanal se ha incrementado en una exorbitante dosis a modo de maratón fílmico totalmente fructuoso, con espacio para la heterogeneidad de películas que, por alguna u otra razón (ya sea la indecisión indolente de los distribuidores salmantinos, bien su carácter inédito o simplemente el hecho de dejar pasar la ocasión de asistir a la sala cinematográfica), no había tenido el gusto de disfrutar.
El caso es que entre este sábado y domingo he visto los siguientes títulos que paso a comentar sucintamente:
.- ‘Los tres entierros de Melquiades Estrada’ (2005), de Tommy Lee Jones.
Guionizada por Guillermo Arriaga (‘Amores perros’ y ‘21 Gramos’), la segunda película de Lee Jones como realizador se salda como una de las más reconfortantes cintas de lo que va de este año 2006, en un recorrido por áridos parajes y furibunda polvareda amparado en un ‘western’ crepuscular, de tintes agonizantes en su vena genérica, que recuerda al Peckinpah más pesimista y rudo. Con un arranque afásico, donde los tiempos se confunden y el eje narrativo se distorsiona, la cinta dibuja inolvidables personajes que serán adventicias víctimas del asesinato accidental de un mexicano ilegal que consolida una hermosa amistad con un capataz que aún cree en el honor y la palabra.
‘Los tres entierros de Melquiades Estrada’ recorre un feroz itinerario, moral y expiatorio, en busca de justicia, dignidad y redención en un ambiente fronterizo, desértico, donde los sueños se han perdido por la esperanza de un mundo mejor, pero que arraigados al pasado y al origen. Destacan particularmente Tommy Lee Jones en su faceta de actor (al que acompaña un Barry Pepper espléndido) y esa hermosa fotografía fronteriza de Chris Menges. En breve, una ‘review’ de extensión abismal. Porque esta cinta lo merece.
.- ‘Stay’ (2005), de Marc Forster.
Caleidoscópica extrañeza del director de ‘Monster’s ball’ y ‘Descubriendo Nunca Jamás’, ‘Stay’ narra la historia de un profesor de psicología que pretende evitar que un estudiante de especiales dotes paranormales termine suicidándose. Esta película es un tramposo ‘thriller’ laberíntico de enigmática fascinación visual que apoya toda su eficacia en una ficción onírica de pretenciosa ambivalencia, mezclando realidad y ficción en un capricho demasiado previsible, que se embelesa en lograr una lúgubre atmósfera que apenas consigue captar breves momentos de inquietante belleza.
La utilización del sonido suscita el constante éter alucinatorio de una película con signos reiterativos que acaban por convertirse en un ‘deja vù’ cinematográfico dentro de un género, el ‘thriller’ psicológico, que redunda en sus elementos. Forster, reiterativo con sus conseguidos diversos efectos visuales, de composición estroboscópica y ostentosa digitalización, acaba por resultar demasiado ambicioso en su propuesta. Su trío protagonista (Ewan McGregor, Naomi Watts y Ryan Gosling), algunos momentos de fuerza turbadora y el ‘score’ incidental de Asche & Spencer son los únicos elementos que salvan a esta más que aburrida ‘Stay’ .
.- ‘La princesita’ (1995), de Alfonso Cuarón.
Descubierta por el que suscribe más de una década desde su estreno, esta prodigiosa obra de Cuarón es una hermosa fábula a modo de cuento de hadas en la que su engranaje funciona a la perfección. Un filme de extremo virtuosismo, de constante genialidad en el proceder de una narración donde no falta ese poso ‘dickensiano’ que sublimó el director mexicano en ‘Grandes Esperanzas’. La magia, el tono realista del rígido internado femenino de Nueva York contrapuesto a la imaginación de la pequeña Sara, la tragedia dramática enfrentada a la historia de ‘Ramayama’, leyenda épica hinduista, se entretejen con hermosas historias de amistad, amor paternofilial, adversidades y un final feliz como en todo cuento que se precie.
Himno fabulesco a la lectura y al poder protector de la fantasía, ‘La princesita’ es, además, un prodigio cinematográfico en todos sus contextos; en la disposición emocional y formal de su director a la hora de conseguir una dirección admirable, en su majestuoso y humilde diseño de producción, en su soberbia fotografía (impecable Emmanuel Lubezki) o en la música de Patrick Doyle. Pero También en la esplendorosa interpretación de la pequeña Liesel Matthews como la inolvidable Sara y en, su totalidad, en ese subtexto mágico y fascinante al alcance de los grandes clásicos familiares.
.- ‘Full Frontal’ (2002), de Steven Soderbergh.
Experimento de excéntrico metalenguaje, decididamente ‘underground’ y ciertamente encopetado pese a su escasez de medios, el intento de Soderbergh por volver a sus comienzos más ‘indies’ se le va de las manos con una cinta que habla del cine dentro del cine, de la ficción difusa, de la soledad, de la dignidad de un mundo caótico como es el universo cinematográfico, sin mucho que decir en su extravagante panegírico esteticista de la superficialidad de la industria.
Con imparable dosificación de artificio, realidad e impostura, ‘Full Frontal’ deja ver el ‘buenrollismo’ que existe entre populares miembros del ‘star system’ como Julia Roberts, David Duchovny, Brad Pitt, Terence Stamp, David Fincher e incluso el ‘todopoderoso’ Harvey Wenstein, que aportan un grano de interés anecdótico a una película donde hay que subrayar, tal vez (por destacar algo), las interpretaciones de Mary McCormack y David Hyde Pierce así como la portentosa capacidad de Soderbergh en el manejo de la cámara, en su juego de formatos y su ruptura final de realidad y ficción que deja dudas sobre qué es lo que quiso contar exactamente el director de ‘Traffic’.
.- ‘May’ (2003), de Lucky McKee.
Otra más que grata sorpresa. Emotivo y terrorífico viaje a la vida una inocente chica asocial, marcada desde pequeña por la diferencia, ya que May, en su infancia, era rechazada por llevar un parche a causa de un ojo vago. Un elemento de imprevista importancia; el ojo y la mirada, pilares de simbolismo radical en la abstracta visión del mundo de la joven May, diáfana y pura, que se va estigmatizando a través del rechazo ante su excentricidad inducida por la soledad, acompañada en su aislamiento por una siniestra muñeca que ha sido su mejor amiga a lo largo de su vida.
‘May’ es paradigmática en muchos de sus aparatados; en su aportación de ‘tempo’ narrativo (gracias a la excelente labor de McKee) que va descubriendo el inverso mundo de May a las engañosas concesiones ‘normales’ del mundo que le rodea (la compañera de trabajo lesbiana, su príncipe azul fan de Dario Argento, el jefe de la clínica veterinaria inmigrante e inepto), donde el espectador empatiza y se encariña con un personaje al que, en su segunda parte, comprende a la perfección en su siniestro plan, implicándole en el tránsito limítrofe que separa la orfandad sentimental y ‘freak’ de la locura vengativa que determina ese fetichismo simbiótico con Soozy, esa inquietante muñeca que personifica, a la perfección, el oscuro mundo de May. Una película abrumante y grandiosa en su conjunto.
.- ‘The Weather Man’ (2005), de Gore Verbinski.
Resulta sorprendente hasta qué punto el prolífico Gore Verbinski es capaz de afrontar productos que nada tienen que ver con su conocida labor de creador de cine ‘mainstream’ en plan mastodóntico, alejándose por completo del cine ‘blockbuster’. En las antípodas de las superproducciones, Verbinski indaga en la lacónica vida de un ‘loser’ que lleva una vida gris, distanciado de su familia, sin ningún respeto por parte de los televidentes (que le humillan constantemente tirándole refrescos y ‘fast food’) y que ha perdido la poca atención de un padre a punto de morir.
Tragicomedia irónica y contemplativa (que bordea la crueldad en muchas de sus secuencias), la grisácea estructura de la historia deviene en pesimista fábula que ataca sin piedad a la sociedad consumista de anhelos materiales, a las conformistas aspiraciones familiares de un hombre que no encuentra el camino adecuado en su vida y, en definitiva, a la hipocresía que nos rodea que se ha cristalizado en el vacío existencial que impera en la actualidad social del mundo desarrollado. Lo que acaba por transformarse en una inesperada oda a la infelicidad tan insólita como fascinante.
Fabulosa y sardónica, la visión del fracaso invernal oscurecida por una constante borrasca de ese inolvidable personaje que es David Spritz es una auténtica delicia de manos de un director ‘todoterreno’ como Verbinski. Todo es encomiable; su intencionalidad, la fotografía de Phedon Papamichael, la música de Hans Zimmer y las interpretaciones de Nicholas Cage, Hope Davis y, sobre todo, de un Michael Caine en estado de gracia.
Lo que no se explica es el ninguneo de distribución que ha sufrido esta película en nuestro país.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 15:15 |


El teaser trailer aquí.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 14:28 |


domingo, abril 02, 2006
Leo en El País que la Escuela de Escritores de Madrid ha lanzado en su web una convocatoria para elegir la palabra más bonita del castellano.
La palabra, el prodigio de la significación, la virtualidad de atribuir un sentido a lo que se escribe y a lo que se dice. Segmentos de ilimitado poder, las palabras, dotadas de sustancia, son la fuente del entendimiento, de la escritura, del conocimiento. En último término, de la vida. Lectura, redacción, gramática, léxico, etimología, fonología… Un cosmos de inagotable y apasionante aprendizaje existencial.
El 23 de abril, Día del Libro, se elegirá la palabra que mejor suena o más hermosa resulta del idioma castellano.
He aquí cinco palabras al azar que, por alguna razón indeterminada, han venido a mi cabeza como posibles candidatas.
.- Rapsodia. (Del lat. rhapsodĭa, y este del gr. αψδα). 1. f. Pasaje amplio de un poema épico, y, especialmente, de alguno de los de Homero. 2. f. centón ( obra compuesta de sentencias y expresiones ajenas). 3. f. Pieza musical formada con fragmentos de otras obras o con trozos de aires populares.
.- Elogio. (Del lat. elogĭum). 1. m. Alabanza de las cualidades y méritos de alguien o de algo.
.- Abyecto, ta. (Del lat. abiectus, part. pas. de abiicĕre, rebajar, envilecer). 1. adj. Despreciable, vil en extremo. 2. adj. desus. humillado (abatido en el orgullo).
.- Melancolía. (Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολα, bilis negra). 1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada. 2. f. Med. Monomanía en que dominan las afecciones morales tristes. 3. f. ant. Bilis negra o atrabilis.
.- Diversión. (Del lat. diversĭo, -ōnis). 1. f. Acción y efecto de divertir. 2. f. Recreo, pasatiempo, solaz. 3. f. Mil. Acción de distraer o desviar la atención y fuerzas del enemigo.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 15:25 |


sábado, abril 01, 2006
F.C. Barcelona - 0. Real Madrid - 0.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 16:08 |


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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