lunes, 28 de noviembre de 2005

Entrevista exclusiva: ÁLEX DE LA IGLESIA

“La comedia y el terror comparten los mismos mecanismos”
Entrevista a Álex de la Iglesia en un encuentro que tuvo lugar en el Festival de Sitges, donde el cineasta recibió un homenaje por su excelente carrera.
Álex de la Iglesia ha conseguido colocarse en una esfera equidistante a los autores de su generación, pero alejado de los preceptos que debilitan al actual cine español. Llamado desde su debut a redefinir el futuro de nuestro cine, el cineasta vasco ha hecho de su propia evolución un estilo elaborado con un magistral fárrago de la mejor tradición del cine clásico y moderno, el cómic, la aventura, el humor negro y la inteligente regeneración de materiales culturales en una explotación de géneros populares que ha sabido conectar con un gran número de espectadores que le consideran un rebelde inconformista. Un director que ha sabido convertirse en un analista de la condición humana más rastrera, a medio camino entre la acrimonia y la nostalgia.
Con una filosofía violenta y un talento narrativo diligente que le permite ser el único cineasta español en poder hacer del espectáculo puro arte, Álex de la Iglesia acaba de ser nominado al premio al mejor director europeo por su película ‘Crimen ferpecto’. En febrero estrenará en televisión ‘La habitación del niño’, un telefilme que se incluye en la serie de películas ‘Historias para no dormir’, siguiendo la estela nostálgica que ha recuperado Filmax como homenaje a Chicho Ibáñez Serrador. El humor, el terror y su influencia sobre la narrativa son los elementos que centran esta entrevista mantenida con el director de ‘El día de la Bestia’ durante el pasado Festival Internacional de cine fantástico de Catalunya en Sitges, donde fue premiado con ‘La máquina del tiempo’, galardón que supuso un merecido homenaje al que es el mejor director del cine español en la actualidad.
- ¿Por qué no has estrenado en el festival ‘La habitación del niño’?
La iba a traer pero me entró el pánico escénico (y nunca mejor dicho). Es una película dirigida para televisión y proyectada en cine hubiera resultado un poco extraña. Tengo la sensación de que se vería mal. Sin embargo, estoy muy contento con el resultado y es curioso porque la gente me dice que si no me gusta cómo me ha quedado. Y no es nada de eso. Es fantástica. Javier Gutiérrez y Leonor Watling están sensacionales y considero que es muy divertida y que gustará mucho a la gente. Pero habrá que esperar a febrero para verla en la tele, que es donde se tiene que ver.
- ¿Cómo surge el proyecto de hacer una película de terror de género convertida en un telefilme?
Pues sencillamente nos llamaron a Jorge Guerricaecheverría y a mí de Filmax para ver si estábamos interesados en escribir algo para el proyecto que tenía en mente Chicho y nos pusimos a ello. Así de fácil.
- ¿Puedes adelantarnos algo?
Es la historia de un joven matrimonio que se traslada junto a su hijo recién nacido a una casa antigua en la que empiezan a pasar cosas extrañas, como voces y presencias y la tensión aumenta, provocando cambios en su vida que impulsan situaciones terroríficas. Es algo que siempre he querido hacer: una historia de terror con mansión siniestra incluida, aunque sin monstruos.
- Antes has dicho que la película es divertida. Pero 'La habitación del niño’ es género puro ¿no?
Sí, por supuesto. Es terror puro y duro, ‘hard genre’.
- ¿El hecho de que tengas dos hijas pequeñas ha sido un factor fundamental a la hora de escribir esta película?
Totalmente. Cuando tienes un hijo todo cambia, porque existe una responsabilidad brutal. Si eres soltero y oyes un ruido, puedes decir “si pasa algo, puedo salir por la ventana o hacer frente a lo que sea”. Cuando eres padre, todo se complica. Piensas en las niñas, en tu mujer, en qué hacer por salvaguardar tu familia. Por eso, cuando la escribimos no dejamos espacio para el humor. Todo es dramático. Aunque si te das cuenta tener miedo a que te atraquen en casa, por ejemplo, es también algo ridículo. Pero sucede. Un compañero de trabajo del personaje de Javier Gutiérrez que interpreta Manuel Tallafé se ríe de él porque cree que todo se soluciona poniendo una alarma. Y encima le mete miedo asegurando que si alguien quiere hacerte daño en tu casa no hay alarmas que valgan.
- En tus películas siempre ha habido un trasfondo de terror que ha jugado con otros géneros como el ‘thriller’ y sobre todo la comedia. Sin embargo ¿cuál es el cambio más importante a la hora de abordar una película de terror serio y sin concesiones al humor?
‘La habitación del niño’ ha supuesto un cambio, por supuesto. Ha sido extraño, porque hay veces que estás escribiendo y te avergüenzas de tomártelo muy en serio y por eso existe una especie de metalenguaje bastante gilipollas. Sin embargo, por otro lado, la historia que se cuenta es muy real, habla del miedo que puede darse en cualquier circunstancia, que aparece en cualquier ámbito, en cualquier momento. Es una historia cotidiana en la que, repentinamente, comienzan unas voces que desbarajustan la paz de cualquiera. A mí me acojonaría, vamos. Y creo que al público también, porque se identificará con los personajes.
- ¿Qué es lo que tiene que incluir una película para aterrorizar?
Es una pregunta difícil. En realidad no lo sé. Yo siempre he creído que existe un mecanismo y unas proporciones matemáticas que hacen que tanto el chiste como el miedo funcionen y enganchen al espectador o, por el contrario, resulten espantosos, según estén construidos. Todo tiene que ver con una gramática de proporciones. Por ejemplo, un ‘gag’ nunca funciona en primer plano. Si dos personas hablan cerca de cámara y en el fondo de plano otros dos se están dando una paliza, eso funciona. Cuanto más alejado esté el efecto cómico, más funciona. Y no sé porqué razón.
- Es decir, que se requiere al espectador como cómplice.
Absolutamente. La recepción, la forma de recibir el impacto es vital tanto en la comedia como en el terror. Ambos géneros son muy parecidos en ese sentido. Dependen los dos de una respuesta automática. Tú ves un ‘gag’ y te ríes, pero no lo piensas. Es algo que surge y que provoca la carcajada. No es racional, es un acto instintivo. Lo mismo sucede con el terror. Has ido preparando psicológicamente al espectador para ese momento de terror, ya sea con susto o no. Como en el cumpleaños de los niños en Brasil de ‘Señales’, de Shyamalan, que ves cruzar el extraterrestre y ¡Pum! funciona. Sin embargo, en el drama, en ‘Mar adentro’, ‘Los mejores años de nuestra vida’… conlleva un proceso en el que el director te va convenciendo, te lleva por dónde él quiere en la historia. Es más fácil. Pero en el terror no, porque aunque existe un clima para que se active el miedo, también hay un componente de cotidianidad mezclado con algún efecto que, de repente, sorprenda y acojone. Algo bastante surreal.
- Pero qué es más difícil que tenga éxito ¿Una comedia o una de terror?
Yo, sinceramente, creo que es más difícil hacer una buena comedia. Como espectador hace mucho que no me río con ganas. Así que con que un filme tenga un buen ‘gag’, ya me vale. Por ejemplo, ‘Zoolander’ no es la cumbre de la comedia, pero tiene momentos excelentes. En conjunto no funciona, pero esa mirada de ‘Acero azul’ o el momento en que los gays mueren glorificando el absurdo rociándose con surtidores de gasolina como si fueran mangueras de agua a modo de ‘spot’ comercial es lo mejor del mundo ¿Que luego la película no es buena? Pues qué le vamos a hacer.
- Pero si al menos es divertida, ya vale la pena ¿no?
Exacto. Nosotros no somos Mirito Torreiro, que es un profesional que se dedica a buscar la perfección en las películas. Nosotros no somos críticos, somos espectadores. Vamos a disfrutar de la vida. Es como si dijéramos “no follamos hasta que no encontremos a la mujer perfecta, hasta que no encuentre a una tía con las tetas exactamente como a mí me gustan, con la mirada como a mí me gusta y encima que sea simpática y me hable de cómics de Richard Corben, a la vez me hable del Renacimiento y me cuente un chiste buenísimo mientras cocina una lubina deliciosa”. Pero “¡vete a tomar culo! Así no vas a follar jamás”. Hay que disfrutar de las cosas. Posiblemente pasarán por tu vida mujeres que no son el ideal marcado, pero si no aprovechas las ocasiones de divertirte, te vas a perder grandes momentos. Y eso es importante. Pero, volviendo a los mecanismos del terror y del humor, lo que no entiendo es porque se publican tantos libros sobre la influencia trascendental de Dreyer y no se publica uno sobre por qué son tan graciosos los hermanos Marx. Casi no hay libros del funcionamiento de la comedia, de los entresijos analíticos de por qué se activa el humor.
- Bueno, está ‘La Risa’, de Bergson
Pero poco más. Se considera un género menor. Hay un elemento de observación brutal. Como un trasfondo científico de prueba y error. Lo mecánico de la risa. Por ejemplo, Chaplin, Buster Keaton, el Gordo y el Flaco... Todos ellos sabían muy bien cuáles debían ser los movimientos que hacían en cada instante. La impresión de recibir un impacto de una tarta en la cara o también sucede con un diálogo especifico, cuando tú repites una palabra y se convierte en un ‘running gag’. Eso es un elemento apasionante... (Hace una pausa) Creo que me está yendo la olla.
- No, hombre, pero la gracia de la entrevista estaba en hablar de terror.
Ya, pero date cuenta de que es que el humor es igual. Por ejemplo hay un momento terrible en el cine que es el “Johnny, Johnny ¿dónde estás Johnny?”. Esto es: hay una chica que va por un pasillo que va diciendo “¿Johnny?... Johnny ¿dónde estás Johnny?” entonces, de pronto, descorre una cortina y salta un gato. Hay un susto evidente. En ése instante se gira y, súbitamente, aparece un enorme cuchillo y muere con un grito terrible ¿Cuál es el motivo de que hace más de tres décadas el cine de terror esté invadido por momentos del “Puto Johnny”? ‘Alien’ tiene momento “Johnny”; ‘Halloween’, todas las pelis ‘gore’, ‘El sexto sentido’… Hasta ‘Los Otros’, que para colmo está subrayado con un piano. Es espantoso.
- En varias ocasiones has apuntado a Chicho como uno de tus referentes e ‘Historias para no dormir’ como un clásico insustituible en la historia catódica ¿Qué destacarías de Chicho Ibáñez Serrador? ¿Hay algún episodio de la serie que recuerdes que te impactara especialmente?
Siempre he dicho que Chicho es como Rod Sterling (el creador de ‘Twilight Zone’), pero aún más sádico, mucho más arriesgado y brillante. Es cierto que siempre ha sido una referencia. Recuerdo de ‘Historias para no dormir’ un capítulo titulado ‘La garra’, que daba un miedo de la hostia. Pero en general tenía varios de ellos muy buenos. ‘Historias…’ ha sido una serie imprescindible. Creo que el mismo Chicho es un tipo fundamental en la historia del cine. ‘¿Quién puede matar a un niño?’ es una película que se podría estrenar ahora, sin más. ‘La residencia’ es también una película primordial que está filmada como nadie podría rodarla ahora mismo.
- ¿Cuál es la diferencia entre rodar en cine y televisión? ¿En qué varia?
No existen muchas diferencias. Pero la metodología es distinta, ya que en vez de rodarla en diez semanas, que es lo que suele durar una producción de cine, se ha hecho en cuatro. La forma es diferente, más rápida, con otro estilo más guerrillero, de un modo inmediato, filmando plano y contraplano al mismo tiempo. A veces en la misma toma hacíamos el general, el ‘over the shoulder’ y demás. Y la verdad es que queda muy bien.
- Es tu primera incursión en la televisión. Estamos en un momento en el parece que todo lo que huele a televisión hecha en España parece que está de moda; ‘sitcoms’, series dramáticas, de misterio, telefilmes… Lo español en la tele está de moda.
(Interrumpiendo) Qué aburrido ¿no?
- Pues sí, pero… ¿Crees que en este momento se hubieran podido sacar adelante ‘Hospital Psiquiátrico’ y 'Proyecto F.R.I.K.’, aquellos proyectos para televisión que intentasteis lanzar hace una década?
No. Y creo que hubiera sido un fracaso total, porque la tele tiene unas normas muy rígidas que están sometidas a lo que dicte la parrilla. Era algo parecido a ‘Young Ones’, que el otro día volví a ver en DVD y pensé “joder, estos sí que estaban locos”. Es la tele que a mí me gustaría ver como espectador, pero que en España es imposible porque es un modelo inalcanzable ¿Una serie enloquecida y absurda que dure veinte minutos? No te lo acepta ni Dios.
- …¿Y hay alguna serie de la tele que te haya enganchado últimamente?
(Pensando largamente) Ummm… ‘24’. Me tuvo en vilo durante varios capítulos, estuve abducido porque la considero fascinante. Pero luego me perdí y la dejé de ver. Tampoco sigo mucho la tele.
- ¿Cuál va a ser tu próximo proyecto?
Se llama ‘Los crímenes de Oxford’, que es una adaptación de la novela del argentino Guillermo Martínez. Gerardo Herrero me lo propuso y le dije que sí. Trata sobre un chaval que viaja a Oxford a estudiar matemáticas y empieza a investigar un asesinato que se ha cometido donde él vive y utiliza la teoría matemática como clave para su investigación. Un ‘thriller’ muy entretenido que supone además de mi segunda adaptación de una novela, una nueva oportunidad de rodar en inglés. Ya veremos.
- ¿Y qué hay del ambicioso proyecto llamado ‘Piensa en Disney’ (que antes se titulaba ‘Veo Demonios’)?
Pues es el proyecto que más ilusión me hace en este momento. Pero Dreamworks lo rechazó después de una reunión muy interesante en la que parecía que iba a salir algo prometedor, porque estaban muy interesados en ella. Lamentablemente se volvieron a reunir y el mismísimo "Boss" (se refiere a Steven Spielberg) lo rechazó. En la Fox también me han dicho que no. Una lástima. Pero bueno, ya he estado llorando un rato y se me ha pasado. Estamos esperando a ver qué dice Paramount y si no, acabaremos haciéndolo en España en plan cutre, como siempre.
- ¿Es muy costosa?
No te creas. Tampoco es una película muy costosa de cara a un mercado internacional. Cuesta unos 20 millones de dólares. Tampoco estamos hablando de 50. Pero sería más fácil sacarla si costara ésa cifra pero fuera una película familiar. Eso seguro.
- ¿Puedes avanzarnos de qué va?
Pues es la historia de un tío que tiene un accidente de coche y, de pronto, ve la realidad. Una realidad que está llena de demonios. Un mundo donde conviven las almas en pena torturadas por estos demonios, que se dedican a seducir a los humanos para que hagan maldades y encima consiguiendo entrar en sus cuerpos. Y este pobre hombre lo ve todo, como un cuadro de "El Bosco". Entonces todos piensan que está loco y lo recluyen en un psiquiátrico. Pero cuando sale…
Seguidamente, Álex de la Iglesia empieza a contar el guión entero, de cabo a rabo, con un detallismo inaudito, desglosando cada parte de la trama hasta que se detiene cuando se le advierte que está destripando la película entera.
Él contesta con un tranquilizador: “Qué va… todavía falta el tercer acto”.

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