jueves, agosto 25, 2005
Vuelvo a salir de mi letargo vacacional (que llega a su fin en una semana escasa) para escribir otra historia animada de ayer y hoy.
Hace unas cuantos días recibí cómodamente en mi casa una copia en DVD de ‘Personas Mayores’, el último (y mejor) cortometraje del cordobés Jesús David Sánchez, más conocido por todos como “Suda” Sánchez, que ya apareció mencionado en este incoherente territorio que es el Abismo con el mitológico hallazgo “Violencia Canis”, que cambió la forma de ver el desorientado delirio juvenil y sus múltiples variantes en ciertas zonas de España (aunque represente un problema común en todos los jóvenes).
Ya entonces recomendaba ver esta obra de corta duración a todos los incondicionales de esta página. Y lo hice sin verla. No hacía falta. Confío en las posibilidades de este joven realizador andaluz. Fundmanetalmente, porque en nuestro entorno de amistad me ha demostrado con sus guiones que es un talento a seguir, un narrador con ganas de contar historias que se cimentan en su ilusión y entusiasmo desbordantes. Y sólo con eso, este chico merece su oportunidad.
Tras su irregular pero contundente ‘Superrr’, una pieza de guión irreprensible, conseguido hasta sus últimas consecuencias, que, sin embargo, no pudo trasladar la magia de las páginas escritas al corto por culpa de una insuficiente financiación que dio como consecuencia la menesterosa factura de un corto en vídeo lleno de intenciones, pero falto de dinero y fallido por las concesiones a la asequibilidad de medios. Una pauta que se da mucho (y cada vez más) en este paupérrimo cine español que tenemos la desgracia de padecer. Es decir, que mientras algunos ridículos refractarios sin talento juegan a ser directores de cine sin ápice de imaginación y faltos de toda capacidad de fascinación, gente como “Suda” Sánchez guerrea como puede para sacar sus excelentes ideas a la luz, escudriñando toda posibilidad para mejorar sus trabajos. Dejándose la piel en el intento.
Afortunadamente, ‘Personas Mayores’ sorprende, en primer lugar, por un virtuoso acabado técnico, derivado en gran parte de su amortiguada fotografía (a cargo de Enrique Esquinas y Patricia Río) de tonos ocres, con colores descriptivos de la asfixia monótona del entorno, un geriátrico abandonado en un término indefinido donde sus pobres inquilinos aguardan la hora final desdeñados por sus familias. Aún así, esta prometedora obra temporalmente ubicada en el año 1985, no trata de viejos marchitos, de ancianos decadentes y de decrepitud desoladora, sino que, como su propio nombre indica, la historia gira en torno a las personas mayores.
¿Cuál es la diferencia entre los “viejos” y las “personas mayores”? Pues que para “Suda” Sánchez la idoneidad argumental sobre la ancianidad no es una ninguna broma. Este cordobés se toma en serio un guión lleno de subtextos, enfocado desde tan entrañablemente definido como de “andar por casa”, como reflejo de la ‘Deep Spain’ que no tiene ni espacio ni tiempo, envuelto en un fondo de cine que recapitula, salvando las distancias, por supuesto, a la intencionalidad acrimónica de Chicho Ibáñez Serrador, con una mezcla de influencias que van desde las propias ‘Historias para no dormir’, a la ‘Twilight Zone’, los cómics de 'Creepy' (incluso hay guiño incluido) que acaban, inevitablemente, en el miserabilismo y negrura con que Álex de la Iglesia sazona sus comedias llenas de mala hostia. En este espinoso terreno, “Suda” compone un siniestro espectáculo de rivalidades imperdonables suscitadas por un crepuscular amor de residencia de la Tercera Edad, representado en una otrora célebre coupletista, pero también en una imposible coalición para revitalizar el honor de unos ancianos como personas humanas, aunque sean mayores.
El coronel franquista que fusiló a la familia de otro republicano y la punición traducida en manifiesta moraleja de su inigualable final hacen de ‘Personas Mayores’ un cortometraje único, especial, clasificado desde este momento como “terror de bata de guatiné con olor a rancio y zapatillas de felpa”, en el que es imprescindible ese humor socarrón y cínico sobre el respeto y deferencia a la vejez, sobre la dignidad de los ancianos.
Una pieza que, además de contar con interpretaciones muy considerables por parte de Álvaro Manso (genial actor de polifacético talento), Félix Espejo, Chico García, Manuel Bueno… y a pesar de sus escasas irregularidades, impone la particular evolución hacia un estilo propio de la mano de un inspirado “Suda”, que sigue con una máxima que enaltece su labor y progreso como director: no complicarse en exceso, teniendo unos objetivos muy claros mezclando géneros para conceder un corto al que poco se le puede reprochar.
Uno de los mejores trabajos dentro del panorama nacional en cuanto a cortometraje se refiere.
¿Cómo? ¡Qué estoy escuchando, pequeñuelos! ¿Que aún no lo habéis visto?
Pues aquí (botón derecho y 'Guardar destino cómo') tenéis una única oportunidad.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 21:31 |


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