miércoles, 15 de abril de 2009

Review 'La Lista (Deception)'

Entre el convencionalismo y el absurdo
A pesar de la presencia de Hugh Jackman y Ewan McGregor, ‘La Lista’ es un ‘pseudothriller’ sensual llevado por el desequilibrio, la inverosimilitud y la mediocridad.
‘La lista’ se vende muy bien sobre el papel. Otra cosa es que todo el engranaje funcione como debiera o, que al menos, divierta y sea entretenida. Un ‘thriller’ condimentado con algo de erotismo ‘soft’ y dos rostros conocidos del calado de Ewan McGregor y el galán de moda Hugh Jackman, podrían ser suficientes para levantar el interés por este apático filme de suspense. Sin embargo, no lo son. Los elementos que formulan la cinta se basan en el encuentro, aparentemente accidental, de dos personajes antagónicos. Uno, un auditor de Nueva York sin mucha vida social. Otro, un abogado vividor que le abre las puertas al primero a un mundo de sexo fácil dentro de un ambiente elitista con bellas mujeres que pertenecen a un club secreto de gente de altas esferas abiertas a relaciones esporádicas y anónimas. Sin saber muy bien la razón, una de estas chicas, a la que previamente ha visto en una estación de metro, se convierte en el objeto de deseo del pusilánime auditor.
A partir de ese momento, el suspense psicológico se convierte en una feria de absurdos giros y desencuentros que se ponen al servicio de una intriga sin lustre. Desde el comienzo, todo parece decidirse en función de lo que será una película apagada, plana, con sorpresas fláccidas en su proposición y catastróficas en su ejecución.
Su director, Marcel Langenegger, apoyado en un desastroso guión de Mark Bomback (uno de los responsables de la última entrega de ‘Jungla de Cristal’), apenas puede nutrir de fascinación las anodinas secuencias que van conformando esa escalofriante decepción a la que alude su título original. La narrativa deformada por la linealidad inconsecuente de su argumento, por su inconsistencia a la hora de proponer rotaciones inverosímiles en la conducción lógica de un ‘thriller’ psicológico, obtiene un cierto mínimo de calidad únicamente con la fotografía fría y resultona de un grande como Dante Spinotti, pero también desprovista de estilo.
‘La lista’ se desenvuelve a medio camino entre el convencionalismo más insultante y un inestable desequilibrio que oscila entre el absurdo y el dramatismo asumido como hilarante, en los momentos precedentes a ese tercer acto de este espanto, que lleva al público a asistir al despropósito final por las calles de Madrid. Es cuando ‘La Lista’ despliega su traca final, su explosión de disparates varios, su esencia de bufonada que se quiere tomar en serio así misma.
El filme de Langenegger es una insensatez fílmica por los todos sus costados. Incluso se percibe un desapego por sus respectivas interpretaciones a dos estrellas como McGregor y Jackman, que apenas sostienen sobre sus hombros tanta incoherencia. Eso sí, Michelle Williams, muy guapa. Y también muy sosa. Como todo en conjunto.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2009