lunes, 20 de febrero de 2006

All Star Houston 2006: Bajo la influencia de Bryant

“El club de los Chupa-Chups ¿eh?”, repetía constantemente ese peculiar presentador nacido para el sobrenombre y el apodo que es Andrés Montés. El partido de las estrellas de ayer (u hoy, según se mire), el All Star Game fue de todo menos apasionante. Reino el individualismo, la frialdad egoísta de los grandes nombres de la liga y una sensación de juego rácano y falto de espectáculo y exaltación esperada en un partido de este calibre.
La función de ayer parecía ir de cómo Tracy McGrady ambicionada procurarse la gloria personal por encima del colectivo de los componentes del Oeste, fraguando una actuación notable sustentada en que lanzó casi todo lo que llegó a sus manos. 36 puntos, nada menos. Dejando a Shawn Marion, de los Suns, con 14 puntos y Elton Brand, de Clippers, con 12. No hubo exhibiciones colectivas, exceptuando algún ‘alley-oop’ y asistencia sin lustre. Kobe Bryant, la gran sensación de la liga, pareció buscar a McGrady en cada jugada. Steve Nash, Novitzki o Ray Allen estuvieron muy por debajo de sus números y actitud en el campo.
Tampoco puede decirse que el Este fuera mejor. Pero sólo gracias al entrenador Flip “Cortefiel” Saunders, que dirige a los Pistons, el Este pudo remontar una brecha considerable abierta por el Oeste en la primera parte, cuando se vio por primera vez sobre el parquet algo de juego en equipo, en los minutos en que Billups, Richard Hamilton, Ben Wallace y Rasheed Wallace jugaron como un combinado y no como un catálogo de estrellas. Ni Vince Carter, ni Iverson parecieron entrar con mucho ímpetu en el juego, pero gracias a las exquisiteces de Lebron James (a la postre MVP del partido), Wade, Billups o Shaquille el Este fue acercándose al combinado del Oeste hasta superarle en el marcador por varios puntos a su rival.
Al final, bordeando los últimos segundos, Kobe Bryant metió un canastón empatando a 120 el encuentro. Espectacular canasta que fue respondida por un oportunista Wade a fallo de Iverson, que no obtuvo réplica por McGrady, que erró la canasta de la verdad y el marcador quedó clavado en el definitivo 120-122.
En cuanto a Pau Gasol, fue el único que jugó en equipo, algo intimidado por su debut en el partido de las estrellas, rígido en sus primeros minutos en pista, pero humilde y algo ingenuo ante la actitud ambiciosa de sus compañeros. Atrapó doce rebotes, convirtiéndose en el máximo reboteador del partido de las estrellas que dejó en el Toyota Center de Houston la sensación del recuerdo de anteriores ediciones donde la magia y el juego en equipo prevalecieron sobre los apartados individuales. Lo de ayer pareció más un “a ver quién chupa más y mete más puntos” que un verdadero encuentro de primeras figuras de la liga con ganas de pasárselo bien.
Hace poco, Scottie Pippen hizo unas declaraciones respecto a la reciente consecución de los 81 puntos en un partido por parte de Kobe Bryant manifestando “Yo apreció a Kobe hasta la muerte y si esto fuera un 'uno contra uno' apostaría todo mi dinero por él, pero no se trata de esto, sino de un juego de equipo y en este sentido no apostaría por él”. Ayer, en Houston, el espíritu de Bryant pareció apoderarse de todas estrellas, menos, paradójicamente, de la indiscutible sensación baloncescística de los Lakers.

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