domingo, 21 de noviembre de 2004

Extrañas noches de ideas

Me levanto con una sensación de haber querido ser buzo y cuidar delfines en los más remotos y exóticos paisajes, no sé porqué. Parece una idea estúpida, pero es así. Esta noche he tenido un extraño sueño, de esos que te levantan de la cama como un resorte. Una niña con la cara ensangrentada me susurra “Ha llegado tu fin...” y yo intento sujetarla con el brazo, pero se me cae por un acantilado lleno de escarpas.
Cuando levanto la persiana y con las legañas aún a modo de capullo de gusano de seda llega la frase “Tengo un relato corto”. Así funciona. Así es como creo que se llega a una buena historia. De repente, sin darte cuenta de las cosas. Yo siempre utilizo las noches para pensar, para darle vueltas a la cabeza, para leer, para ver cine, para entorzarme y llegar así a historias que valgan la pena. A veces, a las 6 de la mañana estoy buscando conexiones y subtramas a un posible guión.
Para eso utilizo la cama, así me va en otros aspectos más carnales...

2 comentarios :

  1. Yo siempre he vivido más de noche que de día, pero ahora tocan los grandes madrugones, ya no me puedo acostar a las 4 como venía haciendo los últimos meses, como siempre he hecho cuando tenía tiempo libre. Siempre he preferido estudiar de noche, es la mejor parte del día, la que más se aprovecha, la más creativa, no hay ruidos, no hay interrupciones, no suena el teléfono... solo yo y mis cosas. Ésta noche no va a ser la mía.

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  2. Compañero, me temo que somos muchos con noches de ideas.

    Que pena que la Facultad de Derecho exija vivir de día, porque hecho muchísimo de menos mis noches productivas (realmente es porque este año voy a clase por causas de fuerza mayor, espero el año que viene terminar la carrera sin ir a clase nunca, como viene siendo mi estilo)

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