miércoles, 24 de noviembre de 2010

El robo estimado de IMDB

Estoy muy cabreado con los de IMDB. La razón es bien sencilla. Me la han jugado, como en su día me la jugaron los indeseables de Google Adsense. La consecuencia: un rostro de incredulidad a medio camino entre la mueca de sarcasmo, mala hostia y cara de indignación que se te queda cuando suceden arbitrariedades de semejantes calado. Echando la vista atrás, recuerdo cómo allá por el año 2005, también en noviembre, los de Google Adsense me robaron todos los beneficios obtenidos gracias a la gente que había ‘clickeado’ la publicidad que inserté cuando el blog, por aquel entonces, amasaba multitudinarias cifras de visitas diarias. En este caso, no me han robado dinero, me han robado dignidad y prestigio procedente de la usurpación de nota de ‘El límite’ dentro de su hipotéticamente prestigiosa base de datos. Veamos, los votos, que siguen siendo 17, no se han incrementado ni disminuido desde hace seis años, momento en que el corto se estrenó y cuando se establecieron aquéllos dictámenes que han configurado la nota desde entonces.
Vale, sí, supongo que algunos serán amigos. Muchos de los que han plantado el 10. Otros no. Valoraron con subjetividad (o eso espero, aunque sé que influye dejarse llevar por la amistad) aquel trabajo perdido en la memoria de todos los que participamos en él y tuvieron la suerte de verlo en condiciones adecuadas. La media superaba el 7. No estaba mal. Incluso dejaron una crítica como consecuencia de la participación del corto en algún festival foráneo. Hoy, eso ya no es así. La cuestión es que, desde la última vez que eché un vistazo a mi página de IMDB (total ¿para qué? Si hace casi diez años que no ruedo nada), descubro, para mi sorpresa, cómo me han escatimado la valoración, cómo han dejado la puntuación a menos de la mitad de lo que realmente fue, insisto, hace años, el valor final dentro de esta página que, de forma absurda, parece regir los gustos e inclinaciones de un grupo representativo del total. Aunque no sea cierto. En definitiva, los amigos y no amigos que votaron me han hecho una putada a largo plazo. Y me pregunta es ¿qué culpa tenemos el equipo que se volcó en aquel rodaje y yo?
Desde IMBD aluden a unos términos aritméticos que muestran promedios de votos tabulados en lugar de promedios de datos en bruto. También se excusan en utilizar sospechosos filtros que son aplicados a los datos para eliminar y reducir de manipulación de votos. No hay posibilidad de discutir el método. Lo aplican y punto. El voto de calificación del usuario mostrado en la página de la película es un promedio tabulado. Es decir, que si tienes muchas y muy buenas calificaciones y, por el contrario, muy pocas y malas, rebajan la nota para que sea más representativa de la realidad. Con lo cual, si un amigo (o a alguien que estime valorar un trabajo) califica la película de forma positiva, la has jodido pero bien. Por lo que ahí va mi consejo: si alguna vez hacéis un corto o tenéis la suerte de hacer un largo, primero, decidle a los amigos que nunca voten con un 10, es más, que se queden en la mediocridad del 5 o del 6. Nunca pasen del 7, por mucho que les haya gustado tu trabajo y el de tu equipo. El efecto contrario debe funcionar mejor. Si todos votan con un 0 es que la cosa puede subir en el cómputo global. Tiren por abajo. Los enemigos serán los amigos y viceversa. O al menos, eso es lo que explican los señores de esta base de datos.
Da lo mismo la parcialidad, ellos operan como quieren, para hacer “más confiable las opiniones de los usuarios”. Por eso, es normal que una película recién estrenada como ‘Origen’, de Christopher Nolan esté entre las cinco mejores y más valoradas películas de esta página de toda la Historia (con 137.040 votos de 10) y todo el mundo asuma esto como una verdad. Una paradoja en la que, por supuesto, no entro a comparar aquel proyecto nuestro con este mastodonte ‘mainstream’, pero que a Nolan nadie le discuta la abismal diferencia de 10 frente a la más representativa normalidad de notas que le sigue en inferioridad. Periódicamente, dicen, que lo revisan y prueban debido a que se cometen errores en la aplicación de este método. Algo que es totalmente falso. Total, que aquel corto notable y esforzado que, con el tiempo, se había convertido, por comentarios y alusiones externas, en una pequeña pieza de culto, maldita y extraña, amada y odiada a partes iguales, ahora es, a ojos del que entre a ver la valoración en IMDB, un mediocre corto destinado a perderse en la memoria. Algunos se alegrarán porque no congenian con mi forma de ver el cine, o por cómo escribo o por una excentricidad y antipatía sinsentido. Otros lo verán normal. Incluso alguien verá cierta injusticia y amargor en mis palabras. No por el hecho en sí, que me trae sin cuidado, sino porque me entristece que la que será mi única obra, el único trabajo de mi filmografía, luzca así de triste. En cualquier caso, esta hazaña de IMDB representa un poco lo que ha sido mi carrera dentro del mundo del cine. De un 7 a un 3. En pocos años. Las promesas e ilusiones se han diluido en la mala suerte y el fracaso. Un poco, como cada cosa que he intentado en esta vida. Al fin y al cabo, este tipo de gilipolleces son las que representan el día a día y nos hacen caer y levantarnos. Por lo que la lección de vida tampoco viene mal. El enfado es lo de menos.