viernes, 25 de noviembre de 2005

'McGuffin', de Juanma Pachón: Regreso a los 80

“¡Qué horror! ¡Esto parece el puto Spielberg!”, gritó indignado un estólido voceras que estaba sentado detrás de mí. Con tono desagradable y altamente indignado, el lamentable personaje anónimo abandonó los cines Capitol con una inexplicable irritación, debido a que la brillantez de ‘McGuffin’, de Juanma Pachón le había dejado indeferente. Algo inexplicable, porque estaba sentado al lado de Antonio Molero y, por lo que intuí, algo tenía que ver con esa pedrada al intelecto que supone el luctuoso cortometraje titulado ‘Teki’, de Alberto Esteban, un experimento de fondo digital tan vacío y espantoso como nulo en su pretenciosa búsqueda de algo de comedia y que cuenta con un elenco de lo más espectacular. Lo que no sabía el muy estúpido es que había dado con la clave para entender el porqué de este fabuloso cortometraje: ‘McGuffin’ es un homenaje a todo ese tipo de cine que marcó una generación nacida de la influencia y apadrinamiento de George Lucas o Steven Spielberg, en la definición de cine comercial de los 80 que siguieron Richard Donner, John Landis, Joe Dante, Lewis Teague o Robert Zemeckis.
‘McGuffin’ es intrascendente, no pretende contar una gran historia, ni profundizar con ningún tipo de introspección con moraleja, ni siquiera aspira a una notabilidad dignataria de recordarlo como una obra de culto (aunque lo vaya a ser). ‘McGuffin’ es, simplemente, diversión, un sumo ejercicio de espectáculo y visualidad, de taumaturgia y fascinación abrigada en la nostalgia del cine al que homenajea. Pocas veces se ha visto a un director rodar un corto de este calibre, un trabajo saturado de persecuciones, de peleas, de ritmo desenfrenado, sin tener que recurrir a una determinación lógica de los elementos que en él aparecen. Es entretenimiento eficaz que tiene su mejor arma en el guión escrito por Mikel Alvariño, desprovisto de cualquier pretensión. El mejor adjetivo que califica este trabajo de Pachón es “honestidad”. Una honestidad que nunca abandona el sentido genérico al que alude en todo momento el cortometraje. Un corto de aventuras, de romance dulzón y utópico con toques de humor que se fusionan en una extraña amalgama de cine negro fuertemente infantilizado y algo arquetípico, pero sin eludir la violencia. Todo funciona a la perfección.
El trabajo de Pachón es un engranaje que recoge la máxima del espectáculo, de la coreografía en escenas frenéticas de persecuciones sin un respiro para el espectador que, si sabe entrar en el juego de esta recomendable pieza, disfrutará como nunca y sin prejuicios. A pesar de algún tiempo muerto que desestabiliza el conjunto, alguna reiteración escénica o verbal y de varios planos desenfocados con inoportuna negligencia, toda la odisea se formula con ingenuidad a través de una historia que es presentada como mera excusa (como bien apunta su descriptivo título) para ejercitar un trabajo de dirección abrumante, sostenido por una ilusión que contagia, llena de referencias a películas que marcaron la infancia de esa quinta a la que está dirigida este corto, buscando (y consiguiendo) la identificación entusiasta de todo aquel que cae en las redes de su maravilloso y entrañable concepto y significado.
Pocas veces se podrá ver una pieza corta que evoque tantas emociones empero de sus errores o trabas. No importan sus deslices, descuidos o que algún actor no esté muy inspirado... Importa la magia vibrante y diáfana intención lúdica. Importa su impresionante música incidental, la sublimación de un recuerdo memorable, de un cine que ya no se hace. ‘McGuffin’ es un corto imprescindible, amigos.

1 comentario :

Nayos dijo...

Hola,

Existe alguna posibilidad de obtener este cortometraje? Llevo un tiempo buscándolo y es imposible...

Gracias

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