domingo, 13 de febrero de 2005

CLINT EASTWOOD: Las 10 claves de un clásico

Las 10 claves de Clint Eastwood
Su última película ‘Million Dolar Baby’, supone otra obra maestra que se une a una filmografía tan personal como apasionante y ha terminado por definirle por enésima vez como ‘el último gran clásico del cine contemporáneo’.
Actor
Clint Eastwood durante bastantes años como limpiador de piscinas hasta que logró un minúsculo papel en una producción de bajo presupuesto llamada ‘Revenge of the criature’. Desde entonces, pasando por un curso de interpretación organizado por la Universal, Eastwood no cejó en su empeño hasta obtener su oportunidad en la serie televisiva de la CBS ‘Rawhide’, inspirada en el clásico ‘Río Rojo’ y emitida de 1958 a 1966. Sus primeros papeles fueron pequeñas apariciones en películas como ‘Lady Godiva’ o ‘Escapada en Japón’, ambas de Arhur Lubin. Hasta la fecha Eastwood ha protagonizado 47 títulos, significados, en su totalidad, por una heterogeneidad prolífica, siempre en busca de nuevos retos y aspectos que aportar a su ya de por sí magnánimo estilo. ‘El jinete pálido’, ‘Bronco Billy’, ‘El aventurero de medianoche’, 'Los violentos de Kelly' o ‘Joe Kidd’ son algunos de ellos. Eastwood ha sabido unificar títulos de gran recaudación como la extraña ‘Duro de pelar’ con producciones independientes como ‘En la cuerda floja’, de Richard Tuggle, conduciendo por un sendero de coherencia cada elección, cada intención, hermanando esa constante a su labor como director, conciliando a la perfección el cine personal y el comercial. Algo tremendamente difícil, pero que ha fomentado a lo largo de su carrera.
Sus antihéroes, personajes individualistas, atormentados y solitarios, han descrito gestas que, alejándose de la insensibilidad y la unidimensionalidad habituales en esta categoría, han dispuesto espacios inhabituales en la reflexión y el sentimiento. En esta perspectiva se sitúan sus títulos más notorios, cintas con la estirpe de ‘Infierno de cobardes’, ‘Brezzy’ o ‘Ruta suicida’ y preconizada en sus últimos trabajos como actor: ‘Poder Absoluto’ o ‘Deuda de sangre’ pero, sobre todo, sobresaliendo en su madura ‘Cazador blanco, corazón negro’ y la melancólica ‘Los puentes de Madison’. Su último trabajo a las órdenes de otro director fue dando vida al guardaespaldas Frank Horrigan en ‘En la línea de fuego’, de Wolfgang Petersen en 1993.
Director
Dotado de una exacerbada inteligencia cinematográfica vinculada a una cáustica sensibilidad ha conducido su carrera como sus personajes suelen conducir sus vidas: con fría determinación y férrea voluntad, fuera de cualquier convencionalismo. Desde que 1971 asumiera el gran reto de ponerse tras la cámara siguiendo los consejos y el aprendizaje impartidos por los maestros Siegel y Leone, se dejó llevar por la gran influencia de Brian G. Hutton en ‘Escalofrío en la noche’, donde se comprobó, por primera vez, la gran capacidad de Eastwood con un thriller con trasfondo intimista, de forma ajena a lo que venía siendo el género. Desde entonces, Clint Eastwood ha dirigido 24 cintas más y se ha consolidado definitivamente (aunque siempre lo haya sido) como un cineasta de incontestable categoría, sublime narrador de historias inolvidables, eternas, clásicos modernos.
Tras la llegada de su ‘oscarizada’ obra maestra ‘Sin perdón’, la obra filmográfica de Eastwood ha seguido, bajo el calor de la crítica y el público, hacia un horizonte que le ha consolidado como uno de los últimos clásicos de los fastos del cine. Una de las más bellas historias de amor jamás contadas como ‘Los puentes de Madison’, ‘Poder absoluto’, ‘Medianoche en el jardín del bien y el mal’, ‘Ejecución inminente’ y, sobre todo, ese portentoso trabajo que es ‘Mystic River’ auguran que el talento de este veterano ‘outsider’ seguirá fiel asimismo durante muchos años. Eastwood ha pasado a ser un visionario accidental, un preceptor que marcará a las nuevas generaciones que deben ver en él a un demiurgo con cine y jazz en sus venas, con vehemente poesía artística que le ha ido fundando un pináculo de maestría del que será imposible bajarle. Un cineasta movido por una especial sensibilidad fílmica en muchos aspectos del proceder de varios de los más grandes directores del séptimo arte que le han convertido en un referente necesario del cine moderno.
Influencias
Eastwood ha manifestado muchas veces su admiración hacia los grandes clásicos del cine: John Ford, seguramente, es uno de los referidos más claros cuando se habla de influencias. Al igual que Ford, ha ido edificando una obra de historias e imágenes privativas, que a su vez resultan cercanas, aparentemente fáciles de crear. Como tal vez sólo Ford lo hubiera hecho, es capaz de pasar, en un solo cambio de plano, de la tragedia al humor, sin que se debilite el fondo dramático de la película.
Eastwood filma lo sencillo como si fuera nuevo y su aspecto renovador lo obtiene con la impavidez de los grandes clásicos. Anthony Mann, Howard Hughes, Wellman y John Huston también son identificables como atribuciones al cine de este genio nostálgico, que sabe dosificar la emoción contenida en su sobria planificación, la violencia sin tapujos éticos y una hosquedad camuflada en una disfrazada ternura que han transformado su cine en una isla de pureza y corrección incomparables en el cine contemporáneo.
Maestros
De todos es sabido que Clint Eastwood dedicó su mayor obra maestra hasta el momento, ‘Sin perdón’, a dos de los cineastas menos reconocidos en su época, pero que hoy en día son considerados dos cineastas de relevancia intachable: Sergio Leone y Don Siegel. Una proclamación de influencias que Eastwood ha seguido en un modo conceptual a la hora de filmar y captar la esencia del cine clásico. Un método casi extinguido.
De Leone, Eastwood ha adquirido la consecución de lo creíble, de lo legendario y lo poético, logrando transmitir mediante la imaginación y la poesía una transgresión de la pantalla al espectador que asiste a través de la catarsis fílmica a la realidad, derivada de un creador capaz de dilucidar con una perspectiva artística lo más oscuro del ser humano.
Del cine de Siegel, Eastwood ha impregnado su obra con un ‘modus operandi’ dignificador de los grandes clásicos, con un estilo directo, sin circunloquios ni falsos mensajes. De forma directa y sencilla, ambos se han caracterizado por la economía de tiempo y dinero apoyándose en un estilo diligente y pausado, subrayando lo trascendente de la violencia, del amor y de la vida y la muerte, sin falsos mensajes subversivos.
Con Siegel Eastwood fue cómplice creativo en ‘La jungla humana’, ‘Dos mulas y una mujer’, ‘El seductor’, ‘Harry, el sucio’ y ‘Fuga de Alcatraz’, mientras que con Siegel, la impronta conjunta dejaría esa ‘Trilogía del hombre sin Nombre’, el génesis del ‘spaghetti western’.
Malpaso
Malpaso es el eterno nombre que irá asociado al actor y cineasta. Malpaso es la productora que dio sus primeros pasos a finales de los 60 creada Eastwood que, con sabia decisión y voluntad de aprendizaje en el mundo de la dirección, contrató para protagonizar sus primeros filmes como productor a directores reconvertidos en sus propios mentores. Ted Post, su antiguo director en ‘Rawhide’, fue el primero en dirigir una película producida por Eastwood: ‘Cometieron dos errores’, vehículo inspirado en el cine de Leone que sigue teniendo como gran valor ser una película de culto, un insólito híbrido entre el ‘western’ norteamericano y el europeo, tan oportunista como sugestivo.
Malpaso sentó unas bases productivas y fílmicas que nunca ha traicionado: películas baratas y humildes, casi artesanales, como un constante antagonismo al exceso de dinero de las grandes superproducciones. Para el sobrio Clint, Hollywood es un mundo obsceno. Aunque Eastwood es accionista de la Warner Bros. (que distribuye y confecciona los filmes que el actor y director quiere), su productora Malpaso sigue funcionando en un pequeño bungalow de los Burbank Studios de Hollywood.
Million Dolar Baby
Es otra de esas obras maestras tan difíciles de encontrar en el cine actual. Su reflexión sobre la vida y la muerte, en un mundo de desarraigados unidos por imperfecciones, defectos, donde la deuda con los sueños supera las frustraciones vitales en un entorno de fortaleza mental, a la que auxilia un recuperado sentido de la amistad, del sacrificio, de la superación y del triunfo humano en lo que para el mundo real es fracaso, es una delicia visual y emocional.
La historia de una chica que quiere boxear y necesita un preparador, encarnado por un reacio y duro Clint Eastwood, es una aparente historia de perdedores vista como un ejercicio epistolar, donde su tenebroso realismo se alimenta del inescrutable dolor y sosegante serenidad que subliman unas imágenes cuyo ritmo parece contenerse en cada fotograma, haciéndolo progresar silenciosamente. ‘Million dolar baby’ es una de las películas más personales, heterodoxas y arriesgadas que han surgido durante la última década en Hollywood. Muchos la califican de obra maestra. Y no están muy lejos de acertar en sus muchos y merecidos ponderativos.
Música
Clint Eastwood es un reconocido amante del jazz, con una pasión por el piano que le ha llevado a componer varias bandas sonoras al lado de su inseparable Lennie Niehaus, haciendo de las partituras de Eastwood verdaderas joyas musicales. Hace poco, el cineasta realizó un documental sobre leyendas vivas del género como Pinetop Perkins, Jay McShann, Dave Brubeck y Marcia Ball, donde indagaba en las influencias de estos artistas y qué les llevó a dedicarse a la música ‘blues’ para piano.
Filmes como ‘Bird’ y ‘El aventurero de medianoche’ muestra el gran respeto y admiración por una música que confiere a sus películas un ambiente que también recuerda a los mejores clásicos. Desde 1980 con ‘Bronco Billy’ ha compuesto algunas de las partituras de las películas que ha dirigido, incluyendo su último y gran ‘score’ en ‘Million Dolar Baby’. Destacan, además de la disposición jazzística de ‘Bird’, ‘Los puentes de Madison’ o ‘Medianoche en el jardín del bien y del mal’.
Política
La personalidad y el carisma de este insólito galán no pasaron desapercibidas para la población americana, ventaja que le llevaría a convertirse en 1986 en alcalde de la ciudad de Carmel (California). Un hecho que nunca recuerda con notable evocación. Más de una vez ha afirmado que su mayor aportación a la comunidad fue la regulación para la venta de helados. Eastwood, siempre ha declarado que sus puntos de vista en la política y en la vida tienden a la libertad, pero durante años la etiqueta de ‘fascista’ colgó en su endurecida imagen. ‘Harry el sucio’ levantó la ira de ciertos sectores progresistas yanquis, que vieron en Harry Callahan a un tipo identificable con Clint (algo ridículo); un tipo solitario, misógino y misántropo. Don Siegel decía de su filme: “Si hago una película sobre un asesino, no quiere decir que lo justifique, al igual que si hago una película sobre un agente de policía con métodos resolutivos”. Sus siguientes títulos con el duro policía, ‘Harry, el fuerte’, ‘Harry, el ejecutor’ e ‘Impacto Súbito’ corrieron la misma surte.
Con ‘El sargento de hierro’, también se repitió la polémica vertida en un malhablado militar Tom 'Gunny' Highway que insultaba constantemente a sus reclutas durante la instrucción. Un filme antiblecista que algunos quisieron ver como un alegato a la violencia. A pesar de que pudiera ser encasillado, Eastwood quiso desquitarse con ‘Sin perdón’ y, tras los reconocimientos, volvió a contribuir con otra joya para los fastos con ‘Un mundo perfecto’, obra de madurez con propósitos éticos que entroncó admirablemente con la esencia del clasicismo cinematográfico.
Premios y Oscars
1993, fue su gran año en este apartado. ‘Sin perdón’, obtuvo nueve nominaciones a los Oscar, de los que se llevó cuatro: mejor película, mejor director, mejor actor secundario y mejor montaje. Ese mismo año, también obtuvo el premio del ‘Director’s Guild’, el Globo de Oro al mejor director, el premio de la National Society of Film Critics a la mejor película, mejor director, mejor actor secundario y mejor guión y el Premio de la Crítica de Nueva York al mejor actor secundario. Eastwood es también un habitual en el Festival de Cannes, donde fue presidente del jurado en 1994 y presente en el Sección Oficial a concurso por ‘Cazador blanco, corazón negro’ en 1990, por ‘El jinete pálido' en 1985 y por ‘Bird’ en 1988 (que se llevó los premios al mejor actor y al mejor sonido).
Ya reconocido como uno de los grandes, recibió el prestigioso premio Irving G. Thalberg Memorial de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas y el premio a toda una carrera del American Film Institute en 1995 y1996, respectivamente.Este año también ha sido una excelente cosecha de galardones; con varios premios de la crítica a la mejor película, mejor director y para su reparto, los Globos de Oro al mejor director y a la mejor actriz dramática y siete nominaciones que pueden hacer de ‘Million Dolar Baby’ la gran triunfadora en la noche del 28 de febrero.
Western
"Me pareció que cuanto menos dijera el Hombre Sin Nombre, más potente se volvería en la imaginación del público. No se sabría quién era, de dónde venía o qué haría". Es la definición de Eastwood sobre el personaje que le daría la fama internacional gracias a esos filmes de serie B que Sergio Leone se sacó de la manga para que revolucionar el cine de género más característico de Estados Unidos: el ‘western’. La europeización genérica se entronizaría con ‘El Bueno, el Feo y el Malo’, ‘Por un puñados de dólares’ y ‘La muerte tenía un precio’, modélicas y paradigmáticas cintas de un Oeste alternativo, que supieron moldear el ‘dramatis personae’ con líneas argumentales sostenidas en tres pilares de la condición humana: la codicia escéptica, la venganza sediciosa y el crimen megalómano.
Una vuelta de tuerca que marcaría la aparición de Eastwood en títulos como la desmitificación de ‘Solo ante el peligro’, ‘Infierno de cobardes’, la antirracista ‘El jinete pálido’, la obra de culto ‘El fuera de la ley’ o la ya mencionada ‘Sin Perdón’, su obra maestra, la definición de un ‘antiwestern’ que utilizó el género con una mirada revisionista, diáfana y sombría a la vez, poética y antidualista sobre los mitos y héroes del antiguo oeste americano. En esa esfera clásica y lírica, ‘Sin perdón’ es una magna obra sobre complejas cuestiones morales y sociales como la redención, el valor de la vida, de la amistad y la muerte o el progreso sensible y emocional del individuo.
Miguel Á. Refoyo © 2005