martes, noviembre 30, 2004
Si como todo parecer indicar hacia la afirmación más insultante, el fabricante japonés de productos de alta tecnología Toshiba lanza su nuevo formato de vídeo discos de alta definición 'HD DVD' y los Paramount Pictures, Universal Pictures, New Line Cinema y Warner Brothers se adhieren a la moda, el DVD convencional tiene los días contados. O tal vez no. El nuevo formato estará en el mercado a finales de 2005 y ha sido sido desarrollado por Toshiba junto a otros fabricantes y compite contra el 'Blu-ray Disc', formato rival que promueven firmas como Sony y Matsushita Electric Industrial.
Según la agencia Kyodo, las ventajas en calidad y funcionamiento y protección de derechos de reproducción, son algunos de los factores citados por los estudios para explicar su preferencia por el formato de Toshiba. El grupo de fabricantes del formato ’Blu-ray’, cuenta con el aval de Sony Pictures Entertainment, Metro-Goldwyn Mayer y Twentieth Century Fox Film.
La verdad es que esto huele cada vez más a lo mismo que sucedió en la década de los años ochenta sucedió algo parecido cuando Sony lanzó las cintas y reproductores de vídeo ’Betacam’ que compitieron sin éxito en la llamada 'guerra de los formatos' con el 'VHS' (Video Home System) desarrollado por la también japonesa Victor.
Y qué bien estábamos con el VHS, oye.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 20:14 |


Merecido o no, uno de los monstruos más carismáticos de infancias tan superfluas y machacadas por la cultura audiovisual, el freakismo y la enajenación mental como la mía, un 'lagarto-iguana' reconvertido por una mutación radioactiva en el terrible Godzilla ha sido homenajeado en Hollywood, en el paseo de la fama, con la concesión de la estrella número 2.271 con su nombre grabado en ella. Este icono del catastrofismo más bizarro y oriental, el mito por exelencia del monstruo marino, es una pesadilla surgida de la serie B y Z que ha acometido el cine de terror desde los memorables tiempos del cine catastrófico y fantástico de aquellos 50. A lo largo de la historia del cine, de una categoría tan heterogénea como lo es el cine fantástico han surgido los más extravagantes y terroríficos seres que el hombre haya podido imaginar, pero ninguno ha sido como Godzilla.
El 3 de Noviembre de 1954 se estrenó en Japón 'Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo', la primera película de este entrañable ser. Las audiencias niponas fueron testigos en aquel momento del nacimiento de un mito inmortal que ha perdurado en la memoria de miles de personas durante 50 años. Godzilla (o Gojira en su concepción inicial) tuvo su archienemigo comercial en un ser bastante análogo con su aspecto llamado Gamera o su antítesis real en el mostruo de tres cabezas Ghidorah. Godzilla, recibió su nombre de la combinación de las palabras japonesas gorila (gorira) y ballena (kujira) y desde que llegó a las pantallas de cine fue uno de las representaciones visuales más representativos de la cultura pop japonesa y de la cultura fantaterrorífica mundial. Pero lo cierto es que nunca jamás otra mutación nuclear fue tan iconográfica. Godzilla, kaiju por excelencia, o más específicamente un daikaiju, ha sobrevivido gracias la productora japonesa Toho que, para el cumpleaños y celebración de esa estrella en el paseo de la fama ha estrenado 'Godzilla Final Wars', últimas aventuras de Godzilla.
'Godzilla contraataca', 'King Kong Vs. Godzilla', 'Ghidorah, el dragón de tres cabezas', 'Hedorah, la burbuja tóxica', 'Galien, el monstruo de las galaxias ataca la Tierra' o 'Godzilla Vs. Mothra' son algunos de los célebres títulos del enorme reptil marino. La admiración de los fans de Godzilla nos hace añorar y revivir los títulos cutrones y asiáticos que tanto han dado al cine de serie B y Z.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 19:04 |


Aquí Refo de nuevo informando cuando son las 18:30.
Estado: Serenidad templada.
Ánimo: Alto, a un nivel aceptable de absurdo optimismo.
Bueno, amigos, pues el cortometraje que tenemos pensado realizar en 35 mm., en cine, en la esencia del Séptimo Arte: en definitiva, celuloide, empieza a dar sus primeros signos de vida.
A falta de comenzar el que será el ‘story definitivo’ con Myrian y ya inmerso en el ‘background’ y memoria del proyecto para que cuando empiecen las reuniones acerca del proyecto con Amable y Quike sean traslúcidas y abiertas, ayer me pasó José Mª Guevara (mi co-guionista y media naranja creativa) los bocetos de los planos que abren el corto y no pude por más que sentir con toda la fuerza del mundo la sensación de que esto se va a hacer, que va a convertirse en una realidad. Sé que suena absurdo, pero después de haber sacado ‘El límite’, todo es posible.
Me he levantado esta mañana pronto con las estruendosas notas de System of a Down de fondo y la energía parece que corroe mi esencia. Una extraña fuerza empieza a apoderarse de mí. Algo que hacia tiempo que no me pasaba. Tengo ‘The Encounter’ montado y planificado en mi cabeza y es francamente bueno. Si conseguimos sacarlo adelante nada podrá salir mal esta vez.
‘The Encounter’ (‘El reencuentro’) nace como respuesta a la incapacidad del cortometraje actual por ofrecer algo nuevo y arriesgado. Su intención es traspasar la línea fronteriza que separa los designios genéricos basados en la innovación de la redundancia temática y su forma de emplear el miedo y la angustia en el cine. Este guión marca su origen en una tierra de nadie en la cual se forja su fascinante y turbulento encanto. El propósito es recuperar el malogrado endurecimiento sensitivo apoyándose en las formas visuales y sonoras que provienen de la maldad, la tensión y la inquietud, sin perder de vista que lo sobrenatural es sólo la excusa para hablar de un drama, en este caso romántico, del realismo explícito en el fondo humano y emocional que todos reconocemos, con el que podemos llegar a identificarnos. Es la historia corta que siempre he querido contar en imágenes, la más personal, la que tengo y debo hacer.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:14 |


lunes, noviembre 29, 2004
Dave McKean es una referencia trascendental en la vida cualquier creador visual. Su sombría y tétrica combinación de fotografía, el dibujo y sus célebres 'collages' han hecho de él una figura necesaria en el arte moderno, un demiurgo visual al que recurrir constantemente. Por lo menos yo, cuando dudo, le echo un vistazo a sus ilustraciones.
Su trabajo junto a Neil Gaiman en la serie ‘Sandman’ es lo más conocido de este genio.
Posiblemente sea el diseñador británico más importante de todos los tiempos. Sus trabajos van desde las portadas para discos de Michael Nyman, Tori Amos, Skinny Poppy, diseños para prensa The New Yorker, imágenes publicitarias Kodak, Playstation y varias exposiciones.
Junto a Neil Gaiman ha creado sus mejores logros en cómics como ‘Violent Cases’, ‘Orquídea Negra’, ‘Mr. Punch’ y el mencionado ‘The Sandman’. El ‘Batman’ de Grant Morrison es otro trabajo destacable.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 23:55 |


Creo que es la película que más he defendido en los últimos años porque parece que nadie parece gustarle. Cuando el terror ha pasado a definir una reactivación de género que fagocita los tópicos de este cine, 'What lies beneath', de Robert Zemeckis, se ignoró y despreció cuando es una digna muestra del mejor homenaje al suspense y al terror.
Hoy la han emitido en Antena 3. Así es como la vi yo hace años y, releyendo lo que escribí, sigo pensando lo mismo ¿Película maldita? Puede ser.

La prodigiosa esencia del terror
Zemeckis obtiene con su taumaturgia visual, apoyado en una Pfeiffer descomunal, una de las mejores obras de terror de los últimos años.
Es inevitable profundizar en un filme como ‘Lo que la verdad esconde’ sin aludir a la figura del que es progenitor de un género taxativo dentro del cine: Alfred Hitchcock. Cierto es que la ofrenda al gran maestro por parte de Robert Zemeckis constituye un compendio definido por las constantes irrepetibles del gran mago del suspense. Pero también lo es el intencionado alejamiento del legendario creador inglés introduciendo, desde su base argumental, conceptos ajenos a la visión ‘hitchcockiana’ al introducir fenómenos paranormales, fantasmas y la tétrica línea que conforma este taquillero filme. Asentada en un argumento eficaz y vigoroso, procedente del mismísimo Spielberg, ‘Lo que la verdad esconde’ fundamenta su gran y aplastante virtud en la majestuosidad visual y narrativa con la que Zemeckis ha sabido dotar al filme, extendiendo a sus secuencias una excepcional puesta en escena y una evolutiva recreación del desasosiego y la angustia psicológica que acaba por atrapar a un espectador trasegado por el genio del cineasta hacia el sobresalto.
Funciona, por tanto, desde su base, la enorme dualidad entre la apariencia de realismo cotidiano y la mezcla de realidad-ficción, su esquema maniqueísta, su ‘tempo’ secuencial que arrolla y estremece, que fascina y sobrecoge. La historia del matrimonio Spencer y su relación vulnerada por la irrupción en su vida por un espíritu le sirve a Zemeckis para convocar una serie de elementos clásicos del cine de terror y llevar al público a la inquietud, a la tribulación que deviene de la emoción simple y violenta, sabiendo convertir la acción cotidiana en una tangible pesadilla donde las sensaciones quedan diluidas.
La portentosa planificación, asentada en la elegancia conceptual, en planos secuencia abrumantes, aprovechando el ‘scope’ hasta la exquisitez, los travellings imposibles, los espejos y la utilización de efectos digitales ajustados a objetivos puntuales convierten la dirección de Zemeckis en un quimérico modelo de megalomanía, sacándose de la chistera impresionantes imágenes, destilando virtuosidad visual a la hora de crear ambientes, engrandecida con la partitura de un Alan Silvestri bajo el influjo de Bernard Herrmann. Es ahí donde ‘Lo que la verdad esconde’ encumbra su resultado a cotas de maestría impenetrable; a la sencillez de los giros, a los golpes de efecto, a la virtuosidad irónica de su médula argumental, plena de excelsitud genérica. A todo ello se une un elemento superlativo como es la interpretación de una Michelle Pfeiffer que vuelve a dar un recital de talento con su omnipotente presencia en pantalla, proporcionando a Claire Spenser la fragilidad etérea necesaria para la identificación del público, al que se une Harrison Ford, que abandona su convencionalismo por la complejidad ambigua de un personaje difícil y oblicuo.
El filme se divide en dos partes. Una primera en la que el terror cotidiano alcanza una cercanía asfixiante, erigiendo el desasosiego de un personaje con el que se conecta inmediatamente, y una segunda en la que se desvela la verdad que subyace, en una perfecta evolución con doble final en el que su espectacularidad alcanza el propósito del director. Es decir, una ilusoria miscelánea de terror, suspense, acción, melodrama y ‘thriller’ acentuado con el tono fantástico que formula el núcleo. ‘Lo que la verdad esconde’ propone una convencional cinta de terror que se alía esta vez con el talento y la calidad para hacer de su tensión psicológica el elemento absoluto, otorgando al cine actual una obra impoluta e intachable con sus objetivos básicos, una de las mejores películas de terror de los últimos tiempos.
Miguel Á. Refoyo © 2000
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 22:37 |


Os muestro mi última adquisición, el ‘score’, la banda sonora, en cristiano, de ‘Crimen Ferpecto’, la última maravilla musical del genio de la música española Roque Baños. Creo que es el primer disco original que me compro en dos años. Sí, qué le voy a hacer, porque con mi módem de 56 ks. y la conexión tan miserable que tengo no es que me baje mucha música de la red que se diga. Como dicen los culpables, pero en esta ocasión ciertamente, “a mí, me la bajan”. La música, me refiero.
A lo que voy, es sorprendente el talento que tiene este compositor jumillano para crear música para bandas sonoras. La composición músico-incidental de Roque es, hasta el momento, mucho más que modélica. Ningún artista hasta el momento (ni siquiera el sobrevalorado Alberto Iglesias) ha tenido esta capacidad de multiplicar registros, la sensibilidad armónica y la exactitud cimentada en una vena prolífica para acomodar la imagen a su música para que ambas se fundan en una comunión inigualable.
Cuando Álex encontró a Roque, el señorDe la Iglesia coincidió con el señor Baños, la dualidad se transformó en irreemplazable, como las grandes parejas de directores-músicos de la historia del cine, muy pareja a las compuestas por O’Selnick y Max Steiner, Hitchcock y Herrmann, Spielberg y Williams, Zemeckis y Silvestri, Cronenberg y Shore o Burton y Elfman.
La música en el cine de Álex es algo tan fundamental como la fuerza impulsiva de sus imágenes. Desde ‘Muertos de Risa’, las notas de Roque se han ensamblado de un modo elemental, como una óptima simbiosis que lleva a través de su combinación a un viaje en el que las emociones de los personajes y la acción narrativa y visual se funden intrínsecamente. Una composición precisa en la lectura de los planos, algo culminante en el acabado de una película.
La banda sonora de ‘Crimen Ferpecto’, el ‘score’ creado para la ocasión es una traducción exacta de la dramática fábula con indicios de comedia, pero en la que se sobrepone el trasfondo de terror atroz y crueldad, de desazón y suspense que late en los propósitos cinéticos de Álex en esta película.
Apoyado, como viene siendo habitual en el más puro estilo clásico, su pentagrama para la nueva película del director más capaza del cine español, es una excepción digna de todos los elogios. Si bien no hay un tema que sirva de ‘leitmotiv’ identificativo, la grandeza de esta banda sonora se sustenta en la habilidad por un surtido variante en la que nunca escuchamos un corte que recuerde al otro. Algo que resulta del todo fascinante.
Ni siquiera hay espacio para el romanticismo edulcorado, ya que en los cortes que se entienden como melódicos y apaciguantes, existe un trasfondo terrorífico, inquietante. Así el corte ‘Affaire en los probadores’, no resulta nada sensible, sino rudo. Sin embargo, la más romántica, en el sentido templado de su casualidad es ‘Somos cómplices’, donde, paradójicamente, más nerviosismo visual se presenta en pantalla.
De nuevo vuelve a ser un homenaje al mejor Bernard Herrmann, clara inspiración en temas como ‘Descuartizando el cadáver’ o ‘La habitación de los horrores’ que, si bien, recuerdan tal vez en exceso a la partitura de ‘La Comunidad’, irradian una sensorial angustia, centrada en las sensaciones más oscuras de la condición humana, pero con una condición lírica que no pierde de vista el pretendido sinfonismo neoclásico de sus temas más oscuros y tenebrosos.
El corte ‘Pelea con el señor Antonio’ se ubica dentro del filme en esa magistral secuencia en la que Rafael sigue los zapatos que ha visto en el probador contiguo en una prodigiosa intranquilidad que va ‘in crescendo’ en una composición de duda e intriga fantástica. Puro suspense que se transmite también en otro magnífico corte como ‘¿Me va a delatar?’, recreación de una desasosegante incertidumbre.
Es esta partitura de ‘Crimen Ferpecto’ una composición de trazos oscuros, opresivos y muy atmosféricos, como esa extraña pieza titulada ‘El demonio existe’, con ecos de música isabelina que manifiesta el desconcierto del protagonista, de su obsesión y su locura, desequilibrio mental expresado como nunca en ‘Boda espontánea’, el cúlmen del enloquecimiento total, del desvarío, de la opacidad psicológica, patética y sórdida existencia que subraya en su final una lírica instrumental de ‘happy end’, todo lo contrario que envuelve este arriesgado ‘score’.
Destaca también un equilibrio sinfónico que en su última parte se decanta por la burla absurda a la que es pareja la película, sin perder el tono de suspense, hacia uno mucho más psicológico demencial, de locura que tiene su éxtasis musical en el tema ‘Nunca te librarás de mí’ y en ‘Todo es Ferpecto’, una oscurísima sinfonía donde los instrumentos de viento, la contundencia de su potencia orquestal basada en los tambores y su voces demoníacas hacen de este corte el más turbador de todo el disco.
El CD se cierra con tres canciones que suenan al final del filme, ‘Summer Struttin’, el tema con el que De la Iglesia presenta, en su prólogo, a Rafael y su objetivación hablando a cámara sobre su mundo perfecto de oropel y éxito. Y dos cortes contagiados por su fondo inequívocamente circense, colorista y alegre, en el absurdo de su epílogo entre saltimbanquis y payasos: ‘Dusty Road’, de Fanfare Ciocarlio y el clásico ‘Moliendo Café’, de José Manzo reactualizado por Piraña Musik Berlín & Asphaltango.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:43 |


domingo, noviembre 28, 2004
Hay personas que, bruscamente, me dan ascopena (término acuñado en la novela de Álex de la Iglesia 'Payasos en la lavadora', una mezcla exacta de repugnancia y aversión. Gente a la que no puedo ver, que ma da grima. Personas que, por el simple hecho de existir, me hacen sentir molesto, incluso llegando a la náusea. Entes internamente purulentos que tienen en sus propia presencia motivos suficientes para la repugnancia, el odio y el malestar.
La primera, en esta sección de animadversión infinita es, como no podía ser de otro modo, la infausta Rocío Madrid, una versión anómala de la pija tonta que todo el mundo ha conocido en alguna ocasión, pero aún más aberrante. En casi tres años que lleva de florero absurdo en 'Crónicas Marcianas' aún no ha dicho nada inteligente. Es vanal, inicua, vacía mental, ridícula, psicológicamente nula, inculta y, aunque desprenda una forzada y postiza naturalidad condimentada con esa estúpida alegría andaluza que me pone de los nervios (no la alegría andaluza, si no ella), es artificial e insulsa.
Desde este Blog, Rocío, tengo que decirte lo mucho que te odio y te desprecio por tu insoportable forma de ser. Sólo hay que leer tu estúpido y ridículo diario para ver hasta donde llega tu imbecilidad de mema.
En fin, que algo bueno tendrá. Pero no sé qué será.
¿Que hay quien dice que es guapa y atractiva? Pufff... En Andalucía le das una patada a un piedra y salen cinco mozas que tienen una belleza real. Y no lo de esta burda mujer, que es postiza y todo pose.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:26 |


Siempre he pensado que las resacas están para disfrutarlas, para escuchar el zumbido de los pensamientos que se chocan por su desorden interior. Disfrutar de ese dolor de cabeza que parece provocado por un fuerte golpe del martillo de Thor. Pero lo de hoy no tiene nombre, amigos.
Esto no debe ser bueno. No puedo pensar con claridad, ni escribir, ni coordinar dos palabras seguidas.
Mal.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:17 |


sábado, noviembre 27, 2004
Ayer acudí a ‘Beautiful Girls’, de Ted Demme, una de esas películas que uno necesita ver de vez en cuando, que considera como una posesión personal y que está ahí en momentos en los que necesitas pensar sobre determinados temas; qué es de mi vida, qué hago, por qué me acojona hacerme mayor. Es una película tan generacional que se ha hecho inmortal por méritos propios. No será una obra maestra, pero está sobrada de suficientes valores para tenerla como un pequeño fragmento de lo que todos tenemos dentro y que nos equipara a los demás ¿No es acaso esta pequeña joya un filme de los que une a todos los que la disfrutan? Yo creo que sí.
Concebida como historia de personajes, donde se profundiza en los diversos puntos de vista, inquietudes y pensamientos que rodean a los que, como yo, está a punto de meterse en los 30, uno encuentra sensaciones muy cercanas, personajes con los que identificarse. Tanto, que se contemplar ‘Beaufitul Girls’ como un análisis exhaustivo de una generación apalancada en la idea de no crecer, de evitar las responsabilidades que cercenan la libertad que confiere una juventud agotada paulatinamente por el paso de los años. Hay que tomar decisiones, moverse del letargo juvenil de diversión y ‘carpe diem’ que tanto nos da y nos quita durante nuestras vidas. O acaso no. Sobre esta duda planea una hermosa oda a la enjundia de la madurez, a la relación entre los hombres y las mujeres, a los deseos inalcanzables, a nuestros sueños frustrados. Es una película tan grande que no me había parado a pensar nunca en todo la profundidad que alcanza la obra del fallecido Ted Demme.
En un momento del filme, Tommy "Birdman" Rowland, el personaje que interpreta como nunca Matt Dillon, está postrado en la cama del hospital después de ser objeto de una paliza por motivos de adulterio. Reflexiona sobre su propia vida diciendo “No me parezco al hombre que siempre soñé ser. Ni siquiera de lejos. No he conseguido nada de lo que me propuse”. Ese sentimiento de frustración es uno de los motivos que identifican a todos y cada uno de los que, como yo, un día soñaron hacer algo importante. Pero la realidad es bien distinta y hay que empezar a asumirla, sacrificando con ello nuestra ilusión de toda la vida.
Todos recordamos, cómo es normal, a Willie Conway (Timothy Hutton), el pianista inseguro ante el compromiso que encuentra una razón para no crecer en Marty (Natalie Portman), una niña de 12 años de la que inevitablemente nos enamoramos, es otra imagen identificativa del llamado ‘Sindrome de Peter Pan’, que aquí recurre a otro clásico de la literatura yanqui como Winnie, the Pooh, de A. A. Milne. Un mágico momento es cuando el sueño ‘nabokoviano’ de mi vida (de nuestras vidas) Natalie Portan, patina alrededor del confuso Conway y le reta a que la espere, que persista en el tiempo cinco años para recorrer el mundo juntos. Es cuando él se da cuenta de que no es más que la excusa perfecta (e irreal) de alargar su desorientación ante el matrimonio. Entonces le recuerda que cuando Christopher Robin creció se olvidó de Pooh, como le pasará a ella si persistiera en la idea. Marty personifica a la mujer que pretendemos, con sólo doce años, la inocencia que imaginamos que aún tenemos, el amor infantil que echamos de menos. La primera vez que percibimos que la chica de nuestros sueños nos ha devuelto una mirada y el corazón nos da un vuelco. Eso es Marty. El sueño perdido.
En el lado contrario está otra musa real que nos aborda, la química con una mujer fantástica, preciosa e inteligente que, evidentemente y como dice Stanley "Stinky" Womack (Pruitt Taylor Vince) nacen con novio. Andera (nunca Uma Thurman antes de ‘Kill Bill’ estuvo tan hermosa) es la representación de lo inalcanzable, de la rebeldía de la belleza, de la infidelidad ideal, del sueño imposible de todos los personajes de la película. En otro diálogo sublime (como casi todos) entre Willie y Andera se perciben alguna de las claves vitales que inundan el fondo de coherencia y realidad que tiene esta cinta. En él, ambos reflexionan sobre lo significativo de la vida, sobre la sensibilidad del amor, de lo valioso de la amistad y acerca de las pequeñas cosas como leer el periódico del domingo junto a esa persona son las que contribuyen a lo que podemos llamar felicidad. Por eso Andera se marcha de regreso a Chicago, por eso Willie acoge con renovada ilusión a Tracy (Annabeth Gish).
Por eso, Paul Kirkwood (Michael Rapaport) un descerebrado amante de los iconos femeninos y las ‘top models’, desatasca la puerta del garaje de su amada Jan (Martha Plimpton), demostrando su intención de dejar de ser un inmaduro celoso y gilipollas. Por eso, Sharon Cassidy (Mira Sorvino) es la chica con la que todos hemos soñado, que lucha porque Tommy siente la cabeza ante la frustrada y calientapollas de Darrian (Lauren Holly), la otrora reina de la fiesta de fin de curso que le es infiel a su marido como efigie de su pesadumbre existencial.
Aunque hay algo que me hace seguir viendo ‘Beautiful Girls’ como algo mas que una comedia romántica al uso. El único del grupo casado, Mo (Noah Emmerich) le dice a Willie al oír que éste va a dejar el piano por dedicarse a la venta de utensilios para oficina la renuncia de un sueño juvenil. Willie está en la ciudad y renunciará a cualquier sueño por vivir la realidad, una realidad que, en el caso de Mo se ha traducido en dos niños y un matrimonio cotidiano. “¿Cómo vas a vender utensilios de oficina si no tienes ni idea del asunto?”, le pregunta. Willie le asevera “Tú tampoco tienes idea de niños y estás educando a dos tan panchamente”. Algo presente cuando tras la paliza a Tommy, Mo va a vengarse del marido de Darrian, Dick, cuando ve a la hija de ambos a punto de presenciar cómo machacan a su padre, y Mo se detiene. Genial.
‘Beautiful Girls’, mágica y poderosa como pocas, es necesaria en nuestras vidas, amigos. Por muchas y tantas razones… Cada uno que la ha visto, la vea y la verá, tendrá su propia visión de lo que se cuenta. Sé que me olvido de dos personajes secundarios e importantes que son Gina Barrisano (Rosie O'Donnell) y Kev (Max Perlich), la coherencia, la conciencia de todos ellos y ellas. Pero ya habrá tiempo de concretar.
Ahora me quedo escuchando una y otra vez las dos canciones que más han marcado al recordar esta una de mis películas favoritas: el ‘Be for real’, de los Afghan Whigs y, por supuesto, ‘Sweet Caroline’, de Neil Diamond.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 16:01 |


No he podido evitar soltar una sonora carcajada al leer (como cada semana, de forma religiosa) uno de los encuentros semanales con ese tótem del cinismo y el sarcasmo que es Carlos Boyero en 'El Mundo', todos los jueves.
Le preguntan:
P: Hola Carlos: que te ha parecido 'Luna de Avellaneda'? Gracias.
Y él responde...
R: Insoportable. Estoy hasta la polla de tanta retórica sensible, de tanto perdedor con dignidad. Campanella me vendió la moto en 'El hijo de la novia'. Pero, me mosqueé con 'El mismo amor, la misma lluvia' y 'Luna de Avellaneda' me pone directamente de los nervios.
Cúan sabio es este crítico al que odio y amo con una pasión incontenible.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 01:22 |


viernes, noviembre 26, 2004
Hoy he tenido la desgracia de probar un Donut Light. Sí, la versión ligera del Donut rico y esponjoso de toda la vida. El mismo que anuncia Judith Mascó en la televisión.
Pues bien, cuando le he dado el primer muerdo he notado que algo no iba bien. No es como los otros Donuts. Está blando, sin textura, se desinfla, es más pequeño, no sabe nada bien. Además, el glaseado de azucar del original, el pequeño y dulce escudo que lo recubre se ha sustituido por una masa viscosa y transparente que parece algún fluido de Rocco Siffredi más que algo edulcorado. Ha sido una experiencia totalmente decepcionante y algo asquerosa. Os aconsejo que nunca lo probéis. Os arrepentiréis. Es muy desagradable.
Dicen que tiene el 35% menos de calorías. Estar delgado equivale muchas veces a comer cosas que están repugnantes. Y éste es un gran ejemplo.
Por otro lado, otra cuestión casi trascendental es el nuevo Pc Fútbol 2005. Lamentable, amigos. No sabéis hasta qué punto han estropeado todo lo que habían conseguido los chicos de Dinamic. Los de Gaelco ha destrozado el juego. Así de contundente. No hay posibilidades de Pro-manager, fichar requiere ser ingenierio, no puedes contratar ojeadores, el cuadro táctico ha sido sustituido por un galimatías muy triste, la estética es costrosa, todo parece y es muy malo.
Las atractivas funciones del último Pc Fútbol 2001 se han perdido. Ni te puedes crear, no hay la mitad de los escudos de las demás ligas y, lo más importante, no hay un orden con más de un equipo. En palabras de 'fan' absoluto del juego: Pc Fútbol 2005 es una puta mierda. Así de duro. Un insulto al jugador de este mítico juego. Es, directamente, una estafa, una desfachatez asombrosa que hayan sacado este bodrio a la calle y encima a 20 euros. Si hasta el Pc Fútbol que venía en disquetes era muchísimo mejor que esto que han sacado. No tiene nombre.
Razones, por las que, al igual que los Donuts Light, no os dejéis engañar, porque es lo más decepcionante del mundo.
Ambas experiencias han sido comparables a descubrir que, una vez conseguida una imposible cita con Beyoncé Knowles, ésta tiene un enorme miembro como el de Makelele (o eso decían sus 'compis' y 'amiguitos' del Madrid). Más o menos, vamos.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 20:06 |


LUZ
Sabía que un día llegaría. Que la historia de su vida no dejaría que el olvido le hiciera desparecer. No sabía dónde se encontraba. Miraba a su alrededor percibiendo que todo era ajeno a su concepto del mundo.
- Estás fuera.- le dijo una voz de ultratumba.
Recomponiéndose, echó un vistazo a su bolsillo y descubrió bajo su mano una luz pequeña, de incandescencia esperanzadora, surgida de la explosión de dos planetas en el oscuro cosmos. En un instante, una explosión le devolvió al suelo con un fuerte golpe. De nuevo, bajo la inconsciencia del impacto, soñó que era feliz y que la guerra nunca se produjo.
Tal vez todo fue producto de una mala pesadilla. O tal vez no.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 14:03 |


jueves, noviembre 25, 2004
¿Que quieres meterle un tiro a John F. Kennedy entre ceja y ceja y salpicarle el traje púrpura a Jackie?
¡Pues no hay más que hablar!
Ya está aquí 'JFK Reloaded', el juego que ha molestado (y de qué manera) a la familia Kennedy. La verdad es que es de bastante mal gusto.
Tienes a tu disposicón todo, el mismo rifle, la misma mira teléscopica y la misma Dealey Plaza donde murió asesinado el Presidente más carismático que ha tenido USA. Puedes disparar desde el mismo ángulo en el que nos hacen creen que llegaron los tres tiros que acabaron con la vida del presidente.
Lo divertido (o triste) de todo es que la compañía escocesa Traffic Games, creadora del juego, se defiende alegando que permitirá estimular el interés de los más jóvenes por la historia. Tócate los cojones... Y se quedan tan tranquilos.
La cosa está en preguntarse qué pasaría si se creara un juego sobre lo que llevó a que Kennedy muriera. Es decir, investigar su política, sin obviar la crisis "de los misiles" con la Unión Soviética ni la lucha por los derechos civiles. También podrían introcudir en él qué pasó con el féretro de John Kennedy desde Dallas hasta el Hospital Naval de Bethesda. O si Marilyn fue asesinada porque sabía demasiado. O que desvelaramos que Oswald no era comunista ni nada, si no un pobre hombre que le sirvió de cabeza de turco a los intereses de la política exterior de un gabinete que se manchó de sangre con la muerte de su máximo mandatario.
Ya estoy viendo el prólogo de un juego de arcade sin precedentes...
P: "¿Cual es la teoría más descabellada que usted ha escuchado sobre el asesinato de Kennedy?"
R: "La defendida por la Comisión Warren".
P: "¡Le estoy preguntando en serio!".
R: "Si, y yo le estoy respondiendo en serio".
(Conversación entre el reportero del Fort-Worth Star-Telegram Barry Schlacter y el investigador Ian Griggs).
¿Fue realmente la CIA la que encubrió el magnicidio?
Aquí os dejo unas cuantas teorías.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 21:31 |


Bueno, pues sin estrenar aún 'El Límite' en mi ciudad, habiendo sido seleccionados en los mejores festivales de vídeo del país, orgullosos por nuestra presencia en Hollywood y, por lo menos en mi persona, contento porque, aunque aún no hayamos ganado ningún premio (ni falta que nos hace), nuestro trabajo está gustando a la gente, ha llegado el momento de pensar qué coño hacemos ahora.
Mi ilusión, mi reto, mi próximo trabajo tiene que rodarse en cine, en 35 mm., escuchando el celuloide dentro de la cámara rodando como la sangre que fluye en mis venas desde que nací, una sangre empapada de Séptimo Arte. Un corto llamado 'The Encounter', es mi gran objetivo entusiasta, como uno de tantos que todos tenemos. Bien, es un cortometraje bastante caro, pero con la ilusión que tenemos todos encima y los contactos que hemos hecho, seguro que lo sacamos adelante. 'The Encounter' es un ambicioso proyecto que tengo escrito desde hace varios años y que, según tengo previsto, se rodaría en inglés. La idea es recrear la estética de los cómics de Frank Miller en ‘Sin City’ con ese poso lóbrego de David Lynch. Una historia que mezcla el drama romántico con una oscura historia de terror. Sé que es muy difícil y muy caro, pero es el cortometraje que siempre he querido hacer. Es un compendio de referencias literarias como Lovecraft, Poe, Waalpole, Polidori, Stoker, Bulwer Lytton y, sobre todo, Ray Bradbury. Muy pronto, como ya mismo, podría empezar Myrian a currar duramente en el laborioso 'story board'.
Pero hasta entonces, ya he empezado a trabajar en mi próximo y baratísimo proyecto en Vídeo Digital, 'La sombra en el espejo', un cortometraje de muy poca duración que sirve de prólogo al largometraje que estoy escribiendo en estos momentos, una cinta de acción centrada en un futuro muy cercano y que está a medio camino entre el 'thriller' y el 'cyberpunk'. Ya estuve hablando durante varias horas con la pequeña gran Lauire Baker sobre los efectos especiales que vamos a utilizar y todo pinta como un trabajo que soprenderá. También he empezado a sondear cómo está el panorama para conseguir una gran música 'techno'.
Es un guión de dos páginas que comienza así...
La pantalla está fundida en negro.
OFF
Olvidaos de todo lo que os han contado hasta este momento.
El origen... El fin... Todo. Hemos creado un mundo artificial de engaño y apariencia.
Como nuestro propio destino.
Y no, no se parece a 'Matrix'.
Dicho esto... Haussmann Films & El pentáculo Producciones ya tienen nuevo proyecto.
Por cierto, que esta semana también empezamos (con Alexander Zuñiga) a componer el 'making of' y la estructura que tendrá el DVD de 'El Límite', un disco cargado con muchos extras de lo que ha sido una auténtica pesadilla más que un cortometraje.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 19:55 |


Bueno, amigos. Pues supongo que os habréis dado cuenta, la Navidad ya está aquí. Sí, ya sé que no sois imbéciles, pero es que cada año llegan antes. Pronto, en un futuro no muy lejano, llegaremos de disfrutar las vacaciones de verano pensando en que hay que preparar el árbol, los regalos y, sobre todo, empezar a hacer acopio de turrones, langostinos, cordero y guirnaldas navideñas. Todo esto, en bermudas, morenitos de playa y con sofocones.
En fin, que uno sabe que se ha abierto la veda navideña, además de que uno puedo ver la decoración de Cortilandia y todas las lucecitas que el Ayuntamiento se gasta en las diversas calles de sus ciudades, cuando uno enciende la televisión y empiezan a proliferar anuncios de colonias, de relojes, de juguetes, de turrones, como un virus contagioso. Pero sobre todo, con la emisión de dos ‘spots’ privativos de estas fechas que se nos vienen encima. Me refiero al de la Lotería de Navidady al de Freixenet. Existen muchos más que aúnan en su objetivo un espíritu comercial… qué diga… Navideño, pero tal vez sean estos dos, por su coste de producción, los que más se esperan (no sé por quién) cuando comienza este periodo de luz, color y Santa Claus que, a este paso, ya ha fusilado la aceptación que tenían los Reyes Magos hace décadas.
Lo curioso de todo es que ambos anuncios no cambian; año tras año son el mismo, sólo que realizados con más medios y dinero. Veamos ¿Cuánto hace que no componen una música distinta para el de la lotería? ¿Y el actor italiano calvo (que, por cierto, sirvió de patrón para crear un personaje en nuestro guión de terror ‘La Puerta’, escrito por José Mª Guevara y un servidor)? ¿Y el concepto? ¿Y la forma de dirigir? ¡Coño! ¿Qué está pasando? ¿Firmaron hace años un contrato vitalicio sus creadores, el músico y el actor?
Este año han intentado darle un poco de dinamismo introduciendo color y el resultado es francamente inferior. Algunos me dirán que en la tradición, en el arcaísmo, está su éxito. Pero, sinceramente, creo que es erróneo. Antes que el Calvo de la Suerte fuera soplando estrellitas por ahí, emitieron aquel del vendedor infantil de periódicos que anunciaba la Paz Mundial después de que en la rotativa brindaran por ello. Utópico y colmado de esperanza. Mucho más bonito que los siguientes, no jodáis.
Y el fundamental: El anuncio de Freixenet. Hay que subrayar la estupidez campante que se apoderado de la idea de los creativos por vendernos, a su juicio, un champán (podría hacerme el fino y escribir champagne) de calidad. Pero analicemos el ‘spot’ de este año: Pierce Brosnan entrado en kilos (bueno, qué coño, más gordo que una morsa –menudas lorzas ¡oiga!-), se prepara en una entradilla musical a lo James Bond. Anda torpemente con dos botellas de ‘Freakxenet’ en la mano. En un momento de descuido se le caen al suelo desglosándose en mil pedazos y dejando ver su ‘oro líquido’. Bien, podemos pensar que está ya mamado y que por eso sus reflejos son tan nulos. A continuación observamos que se acerca a una sofisticada vitrina con cientos de botellas de cava, como un preciado tesoro, pero no puede abrirla para alcanzar alguna de ellas. Tal vez, porque con la merluza que lleva encima no acierta a saber dónde está el asidero para abrir el modernista frigorífico de cristal.
Cuando llama a la puerta una pretendidamente espectacular Nieves Álvarez con un cardado horterísimo que ni en ‘Grease’, Brosnan llega intentando ponerse la americana del esmoquin. Ante esto, podemos pensar perfectamente que ella es una señorita de compañía. Pero no, porque cuando ‘Fat Brosnan’ abre, distingue, anonadado, que la joven lleva una botella de su champán favorito. Es entonces cuando el ridículo entra en acción; hay un juego de planos en los que no saben muy bien cómo actuar, porque él, con su embriaguez alcohólica está a punto de volver a tirar la botella al suelo. Tras esta evidencia, no se ponen de acuerdo cómo ni dónde tienen que mirar para brindar una absurda lección al espectador de cómo cambiar foco en un plano. Totalmente lamentable. Desde que Liza Minelli sorbiera la copa hace ya casi 30 años (luego se aficionó a sorber miles de copas más), la empresa catalana ha ido contratando a personajes que, en mayor o menor medida, han ido cayendo en el más insultante declive o, simplemente, en el olvido.
Así sólo es posible que a ellos se les ocurra presentar a dos estrellas en decadencia de la época dorada de Hollywood (Ann Margret y Cheryl Ladd) y a una vedette, algo puta y buscota, militante del PP como Norma Duval en un mismo anuncio o pensar que una pareja de moda pueda ser Jacqueline Bisset y el malo alemán de ‘Jungla de Cristal’ Alexander Gudonov. Tener la mala hostia de contratar a Don Johnson en el 91, para el siguiente año contar con Antonio Banderas para regodeo del divorcio del actor que dio vida a Sonny Crokett. También hemos visto homenajear el Oscar de Trueba con el reparto de ‘Belle Epoque’ (para mí, el mejor de todos), darle una pasta gansa para la cirugía estética de la decadente Meg Ryan o hemos podido sufrir a Papa Quinn y a su hijo pescar tres putones verbeneros como Mar Flores, Sofía Mazagatos y Juncal Rivero. Por no hablar de la desconocida Lorin Maazel y tres estrellitas autoproclamadas ‘actrices de moda’ del cine español como Pe, López de Ayala (espectacular carrerón después de su Goya) o la insoportable Paz Vega. Me pregunto si Inés Sastre brindará este año por el fallecido Christopher Reeve mientras se arrima al ricachón de turno como gran Súcubo que es.
Los anuncios de Freixenet no cambian. Siguen estáticos, perennes, aburridos, como el de Suchard o el de El Almendro que, al fin y al cabo, sigue siendo uno de los favoritos de la audiencia. O ya, ni siquiera rodar nada nuevo, si no que se recurre a un mítico anuncio que se mantiene imperturbable a lo largo del tiempo como el de la siliconada Estella Warren del anuncio de Chanel Nº 5 de Pitof o la más natural del antiguo, que dirigió Luc Besson.
Al final, echaremos de menos al hijoputa repelente de Edu y su ‘Feliz Navidad’ de Telefónica, a Paz Padilla haciendo el subnormal (de monja o de embarazada) en sus paupérrimos anuncios de turrones ‘La casa’, a las muñecas de Famosa que se dirigen al portal o cualquier otro que se os ocurra en este momento prenavideño.
Habrá tiempo de dedicarle varios espacios críticos y cínicos a la Navidad en este Abismo; la lotería, los regalos, la Nochebuena, un recorrido navideño por las películas dedicadas a estas fechas, la Nochevieja y el inevitable torzón que voy a cogerme, los deseos para 2005, y, por supuesto, lo mejor y peor de este año que está a punto de agonizar, claro está.
Si por algo merece la pena la Navidad es por el juego que da.
Seguiremos informando.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:33 |


miércoles, noviembre 24, 2004
En Laugharne, cerca de una casa levantada a orillas de un estuario en el corazón de Gales, el poeta pasó horas viendo las crecidas invernales del río Towy. Vio muchas veces cómo se anegó el jardín, jugando a encadenar patronímicos o tal vez sólo nombres que versificaran cada una de las colinas que se veían al este, en la ribera opuesta del río.
Un mal día, por aquellos parajes, no hubo presencia humana, nadie que observara el paraíso. La habitación donde el hombre de rizos rojos desplegó su talento, se llenó de polvo y silencio. Una botella de whisky medio vacía sepultaba su triste pesar sumida en el afonía de una boca que jamás volvería a beber de ella.
Lejos de allí, Stravinski se quedó sin sus palabras del borracho irredento y Swansea lloró su muerte. Años después, un cantante tomó su apellido para pasar a ser hu heredero con una guitarra a cuesta.
Dijo en una ocasión Dylan Thomas que no era un poeta, que era un simple usador de palabras.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 20:44 |


En el colmo de la ridiculez, de la imbecilidad, está la figura de un presidente que, con todos los honores, pasará a la historia como el dirigente más peligroso, más genocida, más necio y cretino que haya tenido Estados Unidos. Me refiero, cómo no, a George W. Bush.
La última proeza de este ‘clown’ vestido de traje ha sido la popularización de su perrito faldero. Si Calígula nombró cónsul a su inseparable caballo Incitato, Bush tiene una analogía de idolatría animal con su perro Barney, el personaje del momento en Estados Unidos. Lassie y Rin Tin Tin se han pasado de moda, se ha quedado caducos ante la historia del terrier escocés de Bush. Sólo falta saber qué cargo ocupará Barney de la mano de su infausto amo.
Según la página de la Casa Blanca yanqui, el perro se enfada porque le tenían prometida la cartera de Educación y Cultura. Como todo en la vida del presidente, los problemas de su país son acogidos con sorna y burla, como en aquella secuencia del documental de Michael Moore ‘Fahrenheit 9/11’ en la que después de soltar su discurso sobre la espinosa situación de la guerra de Irak, después de ordenar el ataque sanguinario a un país, se dirige a su pelota de golf con el palo en alto y espeta a la prensa “y ahora… mirad qué drive”. Ridículo y lamentable. Barney no está muy lejos de lo que para Bush representa su país, los americanos, sus votantes: son animales con los que jugar, que aplauden sus decisiones e, ignorantes ante la realidad de su país y de su autócrata dirigente, mueven el rabo y sonríen, agitan banderitas y se convierten en manifiesto de una estupidez insultante.
La Administración Bush es tan divertida y se toma tan en serio todo que ha creado un serial internauta (a través de la página web oficial de la White House) del ‘Primer chucho’, de Barney, que se ha transformado en una estrella mediática. El año pasado hicieron un especial en el que el pequeño Barney tenía una misión que acometer por todos los medios. Uno de los representantes presidenciales más importantes le mandaba decorar los enormes habitáculos de la mansión presidencial: desde el Despacho Oval hasta la habitación George Washington. Esa era su misión. Pero el perro, en similar actitud de su dueño, no quería trabajar; prefería tocarse los huevos, jugar con un balón en la nieve o dormir ¿Mensaje subversivo de la actitud y aptitud de Bush? No quiero ni pensarlo.
Más allá de la certeza de si Bush traduce este tipo de actos en cualquier estado, ya sea borracho o sobrio, lo cierto es que tales artimañazas sirven para desviar la atención del pueblo, de encubrir su perverso plan mefistofélico por dominar el mundo (ahora, su intención es ir por Irán; mañana, quién sabe). El periodismo en USA pasa por dar primacía a la vida de un insignificante perrito que a las vicisitudes de una política exterior que, como hordas de extraterrestres alienígenas, están desmoronando con sus actos el territorio por donde pasan.
Bush prefiere que todos los americanos vean la cotidianidad de su perrito faldero, metamorfoseado en sus propios compatriotas, a que su país sepa lo que hace su ejército en Irak, aquello que los verdaderos perros de Bush, los marines descontrolados y violentos, hicieron en la cárcel de Abu Ghraib, lo que están sembrando en Afganistán y los que le queda por hacer en Oriente Medio.
Menos mal que quedan yanquis críticos que se dan cuenta de las cosas y hacen ver la situación de Barney y su ‘Silly Daddy’ en una blog creada exclusivamente para narrar la vida del chucho de la Casa Blanca en primera persona, lanzando un grito crítico con lo que está pasando en un país que está viviendo ocho años de una decadencia que, a buen seguro, les pasará factura. Eso sí, siempre a costa de los demás países internacionales.
De nuevo: ¡God Bless América!
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:21 |


martes, noviembre 23, 2004
'Zaplanistas' Vs. 'Campistas'
Seguidores del ex presidente de la Comunidad Valenciana Eduardo Zaplana y de su sucesor, Francisco Camps, han acabado a golpes y se han acusado mutuamente de irregularidades cuando se votaban los compromisarios para el congreso regional de Alicante, una vez terminado el congreso del PP para la Presidencia del PP valenciano.
¿Tanto se echa de menos en el PP las guerras que hasta ellos provocan una en sus reuniones? ¿Llamarán a Bush para que bombardeen Alicante? ¿Tendrá relación con esto el hombre que ha muerto electrocutado en Elche?
¿Papá Noel activista?
Un activista del grupo 'Padres por laJusticia' realizó hoy otra peculiar protesta al encadenarse, vestido de Papá Noel, a una verja del Palacio de Buckingham, en Londres, el día en que Isabel II hizo el tradicional discurso de apertura del Parlamento.
Esto... Me he quedado sin palabras.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 23:34 |


Ayer fui a MediaMark, ese complejo de electrodomésticos, paraíso de la tecnología en el que casi todo está diciendo 'cómprame' con escandalosos precios nada prohibitivos, casi insultantes. Compré dos nuevas películas en DVD: 'Taxi Driver', del gran Martin Scorsese (por 8 euros y pico) y 'Ringu', de Hideo Nakata (por 4, 29 €).
Dos pequeñas obras que escogí arduamente entre una opción de compra que me hizo reflexionar sobre mi miserable esencia de vida. Si no fuera un parado sin oficio ni beneficio, si no fuera una pequeña escoria dentro de la sociedad, podría haberme llevado varias y suculentas ofertas. Pero sólo me pude un par de ellas. Es lo que tiene ser un despojo, amigos. Bueno, a lo que iba. Ayer mismo disfruté del documental de más de una hora sobre la obra maestra de Scorsese, un pequeño 'delicatessen' visual que no me desveló nada nuevo, pero sí corroboró algunas de las cosas que había leído o había imaginado, como que, por ejemplo, Robert De Niro no se afeitó la cabeza para sus secuencias de mohicano, si no que fue el asombroso Dick Smith (ganador del Oscar por 'El Exorcista'), quien creó una espectacular calva afeitada y un postizo que simulaba el pelo a lo tribal. Es lo mejor del documental. Smith cuenta con todo lujo de detalles los pormenores de las secuencias más sangrientas, de la violencia explícita, de las manos que se descuartizan con los disparos, de las heridas que nadie ha podido superar, del olfato como visionario dentro de la sala de montaje por parte de Marty para acuchillar una mano en dos planos que parecen sólo uno. También, el miedo que despertó De Niro en Cybill Shepherd, las pocas líneas de diálogo que tenía Harvey Keitel, el rechazo de Bernard Herrmann en el principio de la que sería su banda sonora póstuma y del riesgo de una película que es para mí más importante que mucha gente a la que conozco y veo por la calle.

Por lo demás, volví a reencontrarme con Travis, mi viejo amigo Travis Bickle y su historia de taxista asocial y desequilibrado, excombatiente de Vietnam atrapado en una vida sin sentido que procura redimir sus propios fantasmas protegiendo a dos mujeres interpretadas por Cybill Shepherd y la impúber Jodie Foster (que, por cierto, cuenta también que su madre le dijo a Scorsese qu estaba loco por pedirle a una cría de 12 años que interpretase a una puta). La película encumbró a la cima a un Scorsese que recreó a la perfección un ambiente sucio e hipócrita al ofrecer una agobiante historia, glorificada sobre todo por la interpretación majestuosa de De Niro en el papel del psicópata taxista con ganas de venganza social. Un inolvidable drama, casi expresionista, sobre el prototipo de personajes con vocación de mártir convertido en asesino sin escrúpulos que acaba santificado.
‘Taxi driver’ es una obra maestra, una película que transgredió en su época y que me cautivó cuando yo sólo era un crío de 10 años, seducido y malacostumbrado a un modelo erróneo de antihéroe. ‘Taxi Driver’ es también toda una leyenda externa al rodaje (el intento fallido del magnicidio a Reagan por el perturbado John Hinckley en 1981) y en la sería injusto olvidar la espléndida banda sonora compuesta por el mítico Bernard Herrmann.
Con esta película es cuando se empezó a evidenciar el inconfundible estilo de un creador de enormes proporciones: Scorsese, a pesar de mover su cámara siempre al compás de largas secuencias dilatadas, se movía entre el más de los furos controles que se contrapone a la célebre improvisación que se ha dado en su cine cuando le conviene. Esto suele hacerlo en la construcción de escenas en las que la tensión es progresiva y va sumiendo en la duda a un espectador que acomete la sucesión de sensaciones con la suspicacia, con la pregunta del ‘qué pasará’, ya que (como ha sido habitual en el cine de este genio) el carácter de los protagonistas puede estallar en la más encendida brutalidad que uno pueda imaginar, en un torrente de violencia que termina por resultar catártico para personalidad y espectador.

Este recurso consistente en dilatar el tiempo para jugar con el ritmo de la película haciendo que el tempo narrativo juegue la baza trascendental del ‘in crescendo’. En todo ello el factor más importante dentro del cine de Scorsese es el actor, que se mueve con una inaudita fisicidad, centrando la explosión de la secuencia en el protagonista. Por eso Robert De Niro se ha configurado como el actor que mejor sabe entender lo que quiere el cineasta ítaloamericano. Por eso, su creación de Travis Bickle sigue siendo uno de los mejores papeles que se hayan interpretado en la historia del cine.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:13 |


El gran Chicho Ibáñez Serrador, probablemente el hombre que mejor conoce en este país el anverso y el reverso de la televisión, sus luces y sus sombras, su inmensa cercanía y su poder adictivo, su grandeza y su ilimitada basura, su estético espectáculo y su ineludible cochambre, su turbia verdad y su adicta mentira realizó una de las mayores gestas televisivas al ponderar el género fantástico y de terror con sus imágenes en aquella ya mítica serie ‘Historias para no dormir’, la síntesis creativa de una época irrepetible.
Años después, Chicho, inscrito como el productor y director televisivo más carismático y fructuoso de la televisión española, se retiraría de las cuitas catódicas con el gran concurso de la historia de nuestra caja tonta, el ‘Un, dos, tres...’. Parece ser que hubo un tiempo en el que Chicho se aburría, en el que la experimentación con el terror asistió a su mente y, utilizando su comercial concurso, insertó en él una de las más crueles experiencias de terror que una persona pueda degustar en este mundo. Imaginaos aquellos que tuvieron la desagradable oportunidad de participar en el programa como uno de aquellos ‘sufridores’ que acompañaban a la pareja concursante durante la segunda parte del programa, la lúdica, de tan mítico evento televisivo.
Imaginaos a alguien, un tal Manolo, allí, sentado junto a su hermana Puri, experimentando una de las peores sensaciones que se haya tenido la ocasión de sentir a lo largo de los fastos catódicos. Imaginaos estar más de siete horas metido en una calabozo de metacrilato, con un calor asfixiante, con vuestra hermana Puri a punto del síncope y con la extraña sensación del miedo alojada en la piel, descifrando la crueldad manifiesta y, a su vez, admirable, de Chicho para jugar con las más oscuras emociones de las personas.
Analizando el contexto, uno llega a la conclusión de que aquel hombre era (y sigue siendo, me consta) un genio y decano del horror humano, de las perturbaciones que nos asolan en nuestra vida diaria. Sólo a él se le podía ocurrir meter a una pobre pareja en un perímetro de 1x2 m. durante largas horas haciéndole saber todo lo que ocurría en el programa, detallando cada regalo que se escondía debajo de los cachivaches, siguiendo las estúpidas y erróneas reflexiones de los concursantes y, al final, arañando el cristal porque el apartamento en Torrevieja estaba en el papiro romano y no debajo de la piedra que había llevado "La Bombi". Mayra, mito oculto de la televisión, mirando irónica inquiría a Lidia Bosch “¿cómo lo estarán pasando nuestros sufridores?”, mientras Puri agarraba a Manolo del cuello maldiciendo y satanizando contra todo el mundo, leyendo en sus labios las barrabasadas más desmedidas de la televisión. Fina ironía cabrona la de la presentadora.
Imaginaos a esta pareja de ‘sufridores’ entre sudor y angustia, entre cóleras y anatemas, entre ganas de cagar y de morirse. Chicho lo había conseguido una vez más. Como José Luis López-Vázquez en ‘La cabina’, las parejas sufrieron la claustrofobia más brutal que nunca un concursante volverá a sentir. Imagino que cualquier ‘sufridor’ del ‘Un, dos, tres...’ recordará la experiencia de por vida. De hecho, me gustaría conocer a alguno. Muchos de ellos no lo recordarán como un suplicio porque, tras las horas de amargura y desolación, se llevarían algo más que cien latas vacías, diez váteres y cinco bidés o los 20 sacos de cemento que Manolo y Puri se llevaron a casa y en los que hubiera metido vivos a, por suponer, Alberto y Sara, la pareja concursante que hizo de aquel día perdido en los 80 una temible pesadilla para Manolo y Puri.
Uno de estos días prometo hablar del Chollo y del Antichollo, de la Botilde y su estúpido juego de meter un pie en un aro y que la puta bota diera vueltas, y de hacer un top con las azafatas que más me han puesto en todas las etapas del mejor concurso que Chicho pudo dar a la televisión.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:29 |


La fiebre del ‘terror amarillo’
En los últimos años el cine de género asiático está marcando una ejemplar cinematografía de terror.
El cine fantástico oriental está de moda. O si no es así, por lo menos, va saliendo paulatinamente de los reductos minoritarios a un terreno de la exhibición que cada vez apuesta más por las producciones asiáticas en un género en el que los orientales están demostrando su potestad sobre el terror y fantástico occidental. El terror formulista al que estábamos acostumbrados está mutando a un núcleo de revolución estética y argumental, de cambio, en múltiples aspectos. Ya sea por un concepto del cine para subyugar su lenguaje a una tensión evolutiva de portentosa índole o bien por un arte que indaga en el arcaísmo para mitigar cualquier efecto de las nuevas tendencias audiovisuales.
Sea como fuere no hay duda de que el cine más trasgresor e innovador producido en extremo oriente se ha convertido en una tendencia de culto que actualmente sirve para abastecer de ideas y realizadores a la industria americana. En estos momentos, Asia es para Hollywood, una inagotable fuente de inspiración y renovación de los géneros cinematográficos. Sólo así podemos apreciar que el ‘nuevo cine de terror americano’ venga dado por el ‘remake’, por el calco reinterpretado para el público americano. Esta nueva ola del cine fantástico asiático comenzó a ser conocida como tal a finales de 1990. Y para ello tuvo mucho que ver la creación del Festival fantástico de Puchon en 1997. Uno de los principales causantes de este fenómeno fue el éxito de Koji Suzuki, ‘Ringu’, adaptado del éxito del japonés Hideo Nakata, a la que después se le sumo ‘Kim Dong-bin’, adaptación de la primera versión en donde la transmisión de un virus a través de una cinta de video provocaba siete días después la muerte de todo aquel que lo veía. Una primera cinta en abrir esta nueva puerta a la actualización y occidentalización de un espacio angustioso, lleno de matices y nada acomodaticio. Gore Verbinski fue el encargado de otorgar una excusa para el ‘remake’ de la grandes majors, ávidas de suculentas taquillas. ‘La maldición’, de Takashi Shimizu, otro éxito sin precedentes y causa de secuelas de éxito, ha seguido su camino en esta reformulación yanqui de los conceptos asiáticos. Pero no queda sólo ahí esta tendencia, en escarbar y extraer lo comercial del llamado ‘terror amarillo’, ya que el panorama del cine oriental es tan amplio como complejo. Desde una perspectiva occidental, las cinematografías asiáticas parecen compartir rasgos comunes, aunque en realidad sus diferencias son sustanciales.
La aparición de esta nueva directriz, una moda que apunta a una clara perennidad, tiene sus cimientos en el creciente interés que despiertan en Occidente los rasgos genéricos del cine fantástico oriental. Así, la tradición japonesa se mezcla con la modernidad visual, sin perder nunca los estilemas clásicos, mezclando mitología fantástica (como el ‘kwaidan’, la narrativa fabulesca de fantasmas) y clasicismo, elementos que domina uno de los mejores directores de esta generación: Hideo Nakata, un director sobrio, capaz de conjugar el dramatismo subtextual de sus historias con el más puro efectismo terrorífico dibujado en la sobriedad, haciendo gala de una portentosa capacidad de dirección ejemplificada en la estupenda ‘Dark Water’. Un logro igualmente obtenido por esa desconocida obra maestra que es ‘Kaïro (Pulse)’, de Kiyoshi Hurosawa. El cine de terror asiático, extendido no sólo a China y Japón, si no con joyas venidas de Corea del Sur, Hong-Kong y Tailandia, tiene su acercamiento al mercado europeo en la conocida ‘The Eye’, de los hermanos Pang, un éxito que es la cabeza de títulos que no han tenido la oportunidad de verse en nuestro país; ‘Nang-Nak’, ‘Bangkok Haunted’ o ‘Wishing Stairs’, cintas modélicas de un terror que, traspasando fronteras, hablan de la angustia en sus diversas formas, más allá de la delimitación geográfica. De ahí la cercanía terrorífica que tiene este género de Asia con el resto del mundo.
Como variante al terror en estado puro, a la búsqueda de estilos poliformes y personales en los que la universalización de los temas e intencionalidad se destapan como el gran logro de una cinematografía minoritaria, se encuentra lo que se ha dado en llamar el ‘Extreme’, esa variación que abandera el prolífico Takashi Miike (‘Audition’, ‘Ichi Killer’ y las dos partes de ‘Dead or Alive’) que invocan otro estilo en la proposición del terror, dado en la explicitud de sus imágenes, en el sentido gráfico de lo truculento y desagradable, en la terrible realidad de impensables actos inyectados directamente al ojo del espectador. Películas como ‘Phone’, de Ahn Byeong-Gi, ‘Three’, dirigida por Kim Ji-Wun (Corea), Peter Chan (Hong Kong) y Nonzee Nimibutr (Tailandia), ‘Memento Mori’, de Kim Tae-Yong y Min Gyu-Dong, ‘Sorum’, de Yun Jong-Chan, ‘Bangkok Haunted’, de Oxide Pang y Pisuth Praesaengaim y la terrorífica ‘Tales of the unusual’, son ejemplos de esta nueva (en realidad clásica) moda del cine asiático de terror y fantástico. Esta semana ha llegado a las carteleras de media España ‘Dos hermanas’, producción de Corea del Sur, donde dos hermanas regresan a casa después de haber estado enfermas. Allí son recibidas por su madrastra Eun-joo, una mosntruosa mujer que se encarga de hacer de sus vidas una auténtica pesadilla en la que no pueden faltar los fenómenos extraños. Dirigida por Kim Ji-Wun está interpretada por Im Su-Jeong, Moon Geun-Young y Yeom Jeong-A.
Un cine que si bien abarca obras de una calidad paradigmática en un género tan aparentemente agotado como el terror y que se va dejando ver en pequeñas y esperadas dosis, no es muy accesible a Occidente, debido, sobre todo, a la insuficiente distribución y la mala calidad con que se estrenan este tipo de películas. Un cine que se ha habituado y estandarizado como ‘cine minoritario’, viéndose reducido al mercado del DVD o vídeo doméstico y percibido aún por el gran y odioso ‘mainstream’ como ‘freak’, algo exótico, de cierto carácter elitista y fragmentario. Cuando el cine fantástico asiático es todo lo contrario.
Miguel Á. Refoyo © 2004
PD: Mi amigo Fermín Martínez seguro que lo haría mucho mejor. No como yo, aquí, sabiendo dos cosillas que he visto y escribiendo esto.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 01:13 |


lunes, noviembre 22, 2004
Ampliar aquí.
Yo no soy de los cambian el fondo de escritorio a menudo. Es más, puedo estar hasta un año con el mismo. También es cierto que hubo una vez (cuando cotizaba en la Seguridad Social) en que cada día tenía que tener una visión nueva en el entorno de trabajo.
Puede parecer algo baladí, pero supongo que el fondo de escritorio define mucho a una persona. No puedo imaginarme con ese campo verde, la llanura que Windows Xp trae por defecto o con una foto de algún bebe, algún familiar, modelos de pasarela o incluso de mí mismo con un momento arquitectónico detrás. El fondo de escritorio es fundamental para el equilibrio de los que trabajamos diariamente con el ordenador.
Actualmente suelo cambiarlo cada cinco o seis meses. El último lo saqué de una página de cómics de ‘Legend’. La figura del Diablo ha sido una constante en mi iconografía y esta silueta en plan dibujo de tebeo me fascina. Antes tuve muchos otros, casi todos relacionados con el mundo del cine y el cómic.
No sé por qué posteo esta gilipollez. Supongo que es porque el otro día, me dijo Fernandito Bernal que escribiera más sobre mí que artículos o reportajes, que es lo que me gusta, pero claro, una weblog nace con la intención de escribir algo sobre el autor ¿O no? Yo qué sé.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:57 |


Pues sí, es una mala noticia. Una noticia que nunca me habría gustado leer. O al menos, de la manera en que se ha dado.
Mucho se había hablado hasta el momento de una posible tercera parte de ‘Cazafantasmas’, hasta se dijo que Harold Ramis y Bill Murray estaban en contacto para intentar sacar lo que sería un ansiado cierre de una trilogía más que esperada. Pero no fue así. Las cosas han cambiado mucho en estos meses. Tanto que se ha convertido en toda una utopía sacar el proyecto adelante.
Sólo Dan Aykroyd quiere hacer una nueva entrega. Bill Murray, Harold Ramis, Annie Potts y Ernie Hudson han expresado su deseo de no participar en ningún proyecto que lleve ‘Ghostbusters’ en su título. Taxativamente, Murray se ha negado a escuchar cualquier posible oferta sobre la saga.
Aykroyd, desesperado de la vida, sugirió hace poco que tenía la idea de actualizar el reparto original contratando a Will Smith como primera figura y rodearlo de estrellas emergentes. Algo impensable, porque la Columbia ya dijo hace tiempo que si no se rodaba con el elenco original, no se tocaría ningún proyecto.
¿No digáis que no estaría bien volver a reencontrase con los doctores Peter Venkman, Raymond Stantz y Egon Spengler?
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 01:55 |


domingo, noviembre 21, 2004
Me levanto con una sensación de haber querido ser buzo y cuidar delfines en los más remotos y exóticos paisajes, no sé porqué. Parece una idea estúpida, pero es así. Esta noche he tenido un extraño sueño, de esos que te levantan de la cama como un resorte. Una niña con la cara ensangrentada me susurra “Ha llegado tu fin...” y yo intento sujetarla con el brazo, pero se me cae por un acantilado lleno de escarpas.
Cuando levanto la persiana y con las legañas aún a modo de capullo de gusano de seda llega la frase “Tengo un relato corto”. Así funciona. Así es como creo que se llega a una buena historia. De repente, sin darte cuenta de las cosas. Yo siempre utilizo las noches para pensar, para darle vueltas a la cabeza, para leer, para ver cine, para entorzarme y llegar así a historias que valgan la pena. A veces, a las 6 de la mañana estoy buscando conexiones y subtramas a un posible guión.
Para eso utilizo la cama, así me va en otros aspectos más carnales...
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 14:33 |


sábado, noviembre 20, 2004
Increíble, espantosa, vergonzosa y espectacular ha sido la feria de hostias que han brindado en los jugadores de los Indiana Pacers Ron Artest y Stephen Jackson durante su partido de la NBA contra los Detroit Pistons. Cuando sólo faltaban 45 segundos para que finalizase el partido y los Pistons ganaban 97-82, Ben Wallace arremetió contra Artest por una falta personal.
Cuando los nervios se extendieron a los demás compañeros y los banquillos entraron en la tangana, los jugadores empezaron a soltar derechazos y ganchos a diestro y siniestro. Lo esperpéntico de todo, fue la lluvia de vasos, agua, bebidas refrescantes y botellas de plástico que los aficionados tiraron contra los jugadores de los Pacers, que arremetieron sobre algunos aficionados, dando puñetazos y ofreciendo un lamentable espectáculo con una pelea entre jugadores y público.
Los golpes volaban por todas partes al igual que las botellas y los vasos. Incluso una silla también fue lanzada por un aficionado contra el pívot Jermaine O'Neal, de los Pacers, que al final fue otro de los implicados en una batalla campal que obligó a los árbitros a dar por finalizado el partido cuando aun faltaban 45,9 segundos por jugarse. Jackson, Artest y O'Neal conectaron unas severas hostias que abatieron a varios aficionados. Éstos, lejos de amedrentarse, terminaron lanzando sillas, botellas, palomitas, cojines y cualquier objeto que tuvieran a su alcance.
¡¡I love this Game!!
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 16:33 |


Estoy harto de las especulaciones sobre la no deseada adaptación al cine de 'Watchmen', la obra maestra del cómic creada por Alan Moore. Si hasta hace poco, Darren Aronofsky era el elegido y trabajaba en una adaptación que Terry Gilliam quiso y pudo hacer una vez, la cosa no ha cuajado y el director de ‘Requiem por un sueño’ ha dejado el proyecto por problemas de financiación.
Según Film Guardian, el nuevo realizador que se hará cargo de este arriesgado proyecto es Paul Greengrass, el director de ‘El mito de Bourne’ y guionista de películas tan sobrevaloradas como ‘Bloody Sunday’ y ‘Omagh’, dos muestras de que este escritor está muy identifcado con la historia terrorista irlandesa, pero que, como bien ha demostrado en la secuela del personaje creado por Robert Ludlum, no es que sea un gran director que se diga.
‘Watchmen’, es posiblemente el mejor cómic de todos los tiempos, no hay un ápice de heroísmo en páginas. Como viene siendo habitual en el gran Alan Moore, él se ha desentendido de cualquier relación con el cine.
Si ya es una mala noticia que el empeño por llevar un cómic intocable a la gran pantalla, más lo es que lo vaya a realizar un director que no tiene muy claro qué es el concepto de acción y sus engranajes de puesta en escena y narrativos.
A veces la gran industria hollywoodiense da asco.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:52 |


Salamanca es conocida en el mundo entero por su entorno arquitectónico y porque se presume de que es una orbe cosmopolita y muy cultural. Pues es mentira, amigos. La cultura llega con cuentagotas. Tras llenarse los bolsillos las instituciones con el publicitado eslogan de ‘Salamanca 2002. Capital Cultural Europea’, la cosa pareció mejorar, pero no. Aquí no llega cultura. No importa. Es ignorada. Aún así, existen pequeñas joyas que caen como gotas de agua en un desierto. Y cuando llega, tengo que reconocer que lo bueno se hace esperar.
El Domus Artium 2002, más conocido como DA2, está desarrollando una gran función en este aspecto. Ayer terminé de ver la fase del ‘Come to Daddy’ de Chris Cunningham, el visionario moderno dómine en el terreno del ‘videoclip’. El título de esta parte de la exposición y de un reconocido DVD pertenece a una canción y un videoclip inolvidable, irrepetible, que Cunningham creo para Aphex Twin. El vídeo de las niñas diabólicas con el inquietante rostro de Richard D. James, que repite en otro vídeo espectacular como ‘Windowlicker’ también para Aphex Twin, es un producto identificativo de este nuevo genio audiovisual. En él podemos ver a estas criaturas salir de un agujero en la pared con ganas de sembrar con violencia en el barrio Thamesmead, en Wollwich, en el Londrés más Oriental. Las criaturas (no sé porqué me viene a la cabeza ‘The Brood’, de Cronenberg) corren llamados por su creador, un monstruo desfigurado y esquelético que sale de un aparato de televisión y encuentra en una viejecita que pasea a su perro a la víctima perfecta. “Quiero tu alma. Me comeré Tu alma”, le grita desde la televisión. Imponente la factura técnica, acojonante esa reunión de los niños y el creador en su infierno particular.
Nacido en Londres en 1971, Cunningham es uno de los directores con más futuro dentro de Hollywood y todavía no ha realizado un solo largometraje. Su propensión hacia la oscuridad con la que plantea sus temas, la visualidad incómoda, gris, mortecina, llena de intersecciones, siempre inclinada a la exploración de los cuerpos, de las formas, reconvertidas en seres infrecuentes, figuras extrañas y espeluznantes monstruos. Niño prodigio del medio (a los 16 años trabajaba en el departamento de efectos especiales de los estudios Pinewood), Cunnigham es experto en dar forma y carácter a monstruos deformes, como demostró en sus reconocidos trabajos cinematógraficos de ‘Razas de Noche’ y ‘Alien 3’, reformulando la célebre criatura de H.R. Giger. Los escenarios futuristas y postindustriales, la atmósfera angustiante y una afección por el organismo y el cuerpo humano son elementos necesarios en una obra tan fascinante como perturbadora.
Cunningham tiene mucho de David Fincher, ya no sólo en su parecida forma de fotografiar sus trabajos (muy evidente en el mejor vídeo, a mi juicio, de este autor; el ‘Afrika Shox’, para Leftfield & Afrika Bambaataa -de hecho está fotografiado por Darius Khondji, que trabajó con Fincher en 'Se7en' y 'Panic Room'-), sino en su concepción narrativa, en su ritmo, en la innovadora y revolucionaria forma de planificar y una capacidad imaginativa unida a un innegable atrevimiento visual de un trabajo que le ha llevado a ser considerado uno de los directores más importantes de su generación. Sus influencias parecen claras; casi todo el mundo coincide en señalar el ‘cyberpunk’ como entorno personal, los cómics y la “sci-fi” como temas recurrentes, la literatura de J.G. Ballard, William Gibson, Paul Di Filipo, Bruce Sterling como temática imperante y la actitud de David Lynch o David Cronenberg son los dispositivos referenciales de un director que muestra sin escrúpulos el impacto provocado por la tecnología en la cultura moderna y, sobre todo, en las relaciones humanas. Las extrañas asociaciones de Cunningham se materializan, para ello, en criaturas dibujadas por él mismo, en conjunto con las imágenes tratadas digitalmente, cuyo objetivo es un realismo extrañamente impactante. Sin embargo, Cunnigham, no parece darle importancia a su propia trascendencia: “Tal vez no debería presumir de esto, pero todos saben que con los videos de música no hay demasiada inteligencia detrás. No estoy tratando de manifestar una realidad social ni tampoco intento comunicarle al público lo que siento. Estos videos son simplemente la manipulación del sonido con la imagen y la mayor parte de las decisiones son actos reflexivos”, ha dicho.
Sin duda alguna, el vídeo estrella de la exposición es 'All is full of love', elaborado para la islandesa Björk. Es aquí donde mejor se aprecia la preocupación por lo tecnológico y lo mecánico, todo ello observado desde una erótica humana que en la que dos robots se abrazan despertando a la sensualidad. Música e imagen, anatomía y robótica, se mezclan en una combinación que indaga en un cosmos morfológico impresionante. Lo aséptico del espacio, la luz y la acción amatoria de los cyborgs contrastan en un fondo humano entre dos máquinas que descubren el amor, en una sinergia perfecta de robótica, industrialización, sexo y oda a la anatomía femenina. Un tema también presente y esencial en ‘Second Bad Villbel’, realizado para Auterche, en el que aparecen los robots que el británico utilizó para su trabajo en ‘Inteligencia Artificial’, durante una breve temporada, en el proyecto de Stanley Kubrick (con el que trabajó durante dos años sometido al maestro) que terminó dirigiendo Steven Spielberg.
La lucha de sexos y el amor más escabroso es el tema del único cortometraje de ficción de Cunnigham, 'Flex', en realidad un oscuro ‘performance’ visual donde los cuerpos vuelven a ser el reclamo para inquirir en una sensualidad agresiva y violenta, de una intensidad lograda a través de la luz y el sonido. En una pelea de violencia extrema, la pareja descubre su necesidad recíproca, sumidos en la confusión del ambiente, ensangrentados, asfixiados, exhaustos por el dolor, mitigada por la crudeza sexual y pornográfica de dos seres que, en ese momento sexual, se unen, fundiéndose el uno en el otro. Ella se arrastra buscando al hombre hasta lograr encontrarlo en la luz de su principio. Fascinante.
También me gustó mucho 'Come On My Selector', para Squarepusher, donde una niña japonesa intenta escapar de un hospital infantil en el que se realizan experimentos tecnológicos. La unión de música, imágenes enloquecidas y un ambiente frío e inquietante, vuelven a ser elementos necesarios en un trabajo sorprendente. ‘Frozen’, para Madonna y ‘Only You’, para Portishead se ven en la misma pantalla dejando una sensación de exquisitez artística encomiable. Su frase: "mucha gente piensa que mis trabajos son terroríficos. Personalmente, yo los encuentro hilarantes. Terroríficos para mí son, por ejemplo, los vídeos de las Spice Girls" dio la vuelta al mundo, dejando ver su vena más cínica y ‘outsider’ en un mundo envenenado por la carencia de originalidad.
Y cuando Cunningham debute en el cine, lo hará por la puerta grande. En una superproducción sin límites, en una aventura más que arriesgada, traducir a imágenes ‘Neuromante’, la novela de William Gibson que dio origen al ‘cyberpunk’ y que definió los conceptos de un género multifuncional y difícil. El británico ha contado con un guión escrito por el propio Gibson (que ha definido en repetidas ocasiones a Cunningham como el hombre "perfecto para ese trabajo") y una banda sonora a cargo de Richard D. James, es decir, de Aphex Twin.
El genio del nuevo siglo espera su turno para dejar su impronta en un cine que necesita de talentos visionarios como el de Chris Cunningham.
La exposición 'Come to Daddy' está compuesta por:
Videos Musicales
'Second Bad Vilbel', para AUTECHRE.
'Come To Daddy', para APHEX TWIN.
'Only You', para PORTISHEAD.
'Frozen', para MADONNA.
'Afrika Shox', para LEFTFIELD. feat. AFRIKA BAMBAATAA.
'Come On My Selector', para SQUAREPUSHER.
'Windowlicker', para APHEX TWIN.
'All Is Full Of Love', para BJORK.
Making of ‘All Is Full Of Love’, con entrevistas a Bjrk y Chris Cunningham.
Otros trabajos
'Monkey Drummer', con música de Aphex Twin
'Flex', con música de Aphex Twin.
'Mental Wealth', aununcio de Sony Playstation.
'Photocopier', anuncio inédito para Levis.
'Engine', anuncio para Nissan con música de Boards of CanadaWindowlicker.
Y esta semana volveré para ver el resto de la fantástica exposición: Lise Sarfati, Rosemary Laing, Edward S. Curtis...
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 01:03 |


viernes, noviembre 19, 2004
Ese es el escueto mail que he recibido hace poco de un actor que ha mandado su curriculum y la foto a la dirección de El Pentáculo Producciones & Haussmann Films.
Resulta divertido saber que hay gente que piensa que producimos cortos, películas y que hacemos cine a alto nivel. Me gusta que ahí fuera haya inquietudes e ilusión. Me gustaría ser como Spielberg y contratar a los que me mandan mails. Pues este tal Pedro Morales, además de un jerol que despierta miedo aterrador, de ese que acojona, ha trabajado en la serie 'Memoria de España', emitida en el 2004 por Televisión Española y en la película de Pedro Costa 'Mis estimadas víctimas'.
Hace algunas semanas Alba Fernández, la actriz principal de 'Días de Invierno', dirigida por José Durán, también se dejaba querer por si había algún proyecto a la vista. Me llegan muchas referencias de directores de fotografía, de asistentes de producción, de músicos, de empresas de efectos especiales, de ayudantes de dirección y, por supuesto, de actores y actrices. Hoy, sin ir más lejos, también me ha llegado un CV de una chica con una experiencia que me ha dejado anodado que ha trabajado con el mismísimo Almodóvar.
Que manden su foto y curriculum me hace pensar lo que todos sabemos: que el cine español está tan jodido que ni los buenos profesionales tienen trabajo.
En fin, si yo pudiera dar curro a todos...
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 20:45 |


jueves, noviembre 18, 2004
Últimamente, casi siempre, echo de menos pequeñas cosas que me hacían feliz hace más de una década, en los 90, en sus principios, cuando los 80 agonizaban dejando atrás una época irrepetible. El otro día, cuando volví a darle un sorbo a un litro de Kalimotxo, mi memoria se fue instantáneamente a una imagen de mí mismo en 1995, delgadito, sin barba, joven, con ganas de todo y, en esta visión en la que vestía igual que ahora, un disco sonando detrás, haciéndome sonreír: ‘Ya hera ora’, del mítico Manolo Kabezabolo, un apasionante y entrañable icono que ha marcado a una generación que se aprendió sus letras anarquistas y punkies, puramente rebeldes y con un humor que dignificaron su torpe manera de tocar la guitarra y su voz agangosada. Qué míticos momentos me ha dado Manolo.
Su leyenda urbana le tacha de exdrogadicto, residente en un psiquiátrico de Zaragoza del que le dejaban salir para tocar en conciertos como terapia a lo que el llamó "encierro voluntario", debido a un ‘yu-yu muy grande’. También de historias, como la que le situaba actuando en el bar ‘La Colmena’, en la Calle Pizarro, aquí, en Salamanca, donde los vecinos, hartos de aguantar sus proclamas punkies, llamaron a la policía y fue detenido. Me pasaron (cómo no, otra vez José "Jimbo") una cinta grabada, de las que se pasan los amigos y que van de mano en mano por toda España, agitadora de diversos botellones de amigos, de la juventud que empezaba a descubrir la expansión de la vida. Contenía absurdas canciones grabadas en directo en un bareto, en un chamizo (que diría mi amigo Rutiger), con unas letras ingeniosas, divertidas, pero con un contenido ‘anarka’, lleno de intención cínica y socarrona. Y entre medias, aquellas frases que jamás podremos olvidar: “voy medio ciego”, “no veo ni el micrófono”, “A ver ¡camarero! ¡Ponme una caña aunque sea!”...
En 1995, Manolo, había hecho llegar a jóvenes de toda España 2.000 copias entre las vendidas y pirateadas. El ‘Ya hera ora’ recogía 30 temas, pero la denuncia de las discográficas, ya que varios temas eran versiones de temas conocidos (varios de ellos de los ‘Sex Pistols’), hizo que se tuvieran que retirar las copias y reeditarlo, desapareciendo 7 de aquellos míticos temas. En 1996 le vi en la sala Potemkin y no fue lo que me esperaba, porque Manolo, como buen bohemio cantautor punkie tenía sus días: dependía de cómo estuviera; o estaba increíblemente gracioso e inspirado, o se iba a los 5 minutos mandando a tomar por culo al público. Aún así, siempre seguí adorando a aquel hombre. Su música era lo de menos. Importaba la figura, el mito, el icono que creamos aquellos que crecimos con un katxi de kalimotxo en una mano y uno de cerveza en la otra, fumando un buen petas, mientras levantábamos las manos al grito de sus canciones: “cada imprendible que llevo en la chupa es el recuerdo de algún follón”, “usted qué opina del aborto de la gallina”, “un papel morao ¡mil duros!”, “Si Sid Vicious hubiera conocido el kamimotxo no habría muerto de sobredosis”… y tantas y tantas otras.
Cuando Manolo volvió con ‘Los ke se van del Bolo’, su proyecto de banda de acompañamiento se sitúo en un proyecto más serio y comercial. Y el Manolo que me encandiló dejó de ser el mismo, aunque sus letras tuvieran la misma intención cabrona. Viendo aquellos grupos que me gustaban entonces, en mi época macarra que se ha extendido hasta la actualidad: El Oso Yonki, La Polla Records, Boikot, M.C.D, Pleasure Fuckers, Los Discípulos de Otilia o Albert Pla, sus siguientes discos: ‘La Nueva Mayoría’, ‘Resina, agua y ajo’ y ‘2001: la odisea va despazio’ son el reflejo de que este sedicioso e insumiso cantautor sigue haciendo discos no por un golpe de suerte o por el seguimiento de unos borrachos ‘freakies’. Nada más lejos de la realidad. Sus rudas canciones, a pesar de parecer las absurdas loas más banales al inconformismo y a la droga y el alcohol, son el fiel reflejo de la realidad de nuestro país. Y eso es todo un logro.
Su letra 'punk' y combativa, llena de filosofía urbana ha ido recogiendo lo mejor de un autor, reconvertido en leyenda a la sombra de un disco que terminó por hacerse tan grande que se tragó su trabajo posterior. Aún así, no importa, porque Manolo Kabezabolo, con sus defectos y sus canciones pachangueras estará en un nivel generacional que nadie de los que hemos disfrutado como locos de una era creada para la diversión podrá olvidar. Ahí quedan sus temas posteriores al ‘Ya hera ora’ como ‘Nino Gramo’, ‘Tengo una muñeca vestida de punk’ o la versión de ‘Clavelitos’ tunera putera rebautizada ‘Karajillos’.
Grande, Manolo, grande.
Esta noche, en la fiesta grande de Ciencias en la universitaria Salamanca, pediré uno de tus temazos para sentirme un poco como los jovenzuelos que dejarán medio mes en una fiesta antológica.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 15:00 |


miércoles, noviembre 17, 2004
Esta tarde me disponía a ver mi película de los miércoles, cuando me han dicho que la elegida de la semana para este día, 'El mensajero del miedo', de Jonathan Demme, era una hora más tarde. Por lo que, ya que estaba allí, he echado un vistazo somero a la cartelera y me he dicho “voy a darle una oportunidad a Kim (Basinger)”.
En buena hora lo he pensado. A los cinco minutos he empezado a revolverme inquieto en mi butaca, esperando que las cosas mejoraran, que todo lo que estaba viendo fuera producto de una mala digestión. Pero no ha sido así. ‘Cellular’, que así se llama este engendro del tal David R. Ellis, es una vergonzosa película a modo de ‘thriller’ al uso que desperdicia todos sus elementos sorpresivos porque en el guión de Larry Cohen no existen más que los prototipos mal sugeridos, el absurdo como esencia ridícula y un tono de ironía que no hace más que entorpecer y echar a perder el ya de por sí paupérrimo planteamiento. Como filme de serie B, que ha abanderado Cohen a lo largo de su carrera, ni siquiera es algo respetable. Tras la estupenda ‘Última llamada’, de Joel Schumacher, el guionista ha pretendido abordar algo similar, facilón, ambicionando una nueva visión de los miedos y angustias del hombre moderno (en este caso el móvil y sus múltiples accesorios y problemas), pero le ha salido un truño escandaloso, una ínfima y horrorosa cinta que supone lo más infame visto últimamente. 'Cellular' cuenta como Jessica Martin, profesora de biología y madre de un niño llamado Ricky (sí, es totalmente una gilipollez ponerle el apellido, pero es así), se ve inmersa en una pesadilla cuando cinco desconocidos la secuestran en su casa y la llevan a un desván extraño. Sin embargo, cual experto ingeniero electrónico y McGuiver, consigue hacer funcionar un teléfono roto y marca un número al azar. En el otro extremo se encuentro un joven que, aunque en un primer momento no la cree, se convertirá en su única esperanza, lanzándose en su búsqueda a un mundo lleno de engaños y asesinatos.
La línea narrativa es de seguidores lineales de libros de guión de Linda Seger, la trama es directamente infumable y lo irrazonable de todo, de la limitada clave, los personajes, sus pulsos de acción, todo, absolutamente todo lo que sucede en la pantalla hace que el espectador se pregunte qué coño está viendo y por qué ha tirado el dinero a la basura. Diálogos irracionales, situaciones imposibles, grotescas elipsis y una constante sensación de que a uno se le está tomando el pelo son los elementos de una película innecesaria y ramplona. Todo es malo, ridículo, huele a rancio, lleno de mugre e imbecilidad. A estas alturas del cine, y más en el cine de Hollywood, es inconcebible una película de similar calaña.
Lo más sorprendente es que todos los actores, empezando por Kim Basinger, Jason Statham, el jovenzuelo Chris Evans y llegando al independiente William H. Macy, están más que correctos en esta risible muestra de cine MALO, con mayúsculas. Todo paradigmatizado en un final que desmejora los antológicos ‘happy ends’ de ‘El equipo A’ y los pésimos y horteras títulos de crédito. Lamentable.
Espero que la francesa ‘Alta tensión’, que la veo mañana, esté a la altura de las expectativas.
Ya os contaré.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 21:05 |


Pues sí. Donde todos los que tenemos alojados nuestro weblog Blogger, propiedad de Google, que miramos cada día y necesitamos para subir nuestrospost y que todos lo leáis, va a tener su versión en español, por lo que cabe pensar que, a partir de entonces, se multiplicarán los blogs, como un alud.
Blogger ofrece a sus usuarios la posibilidad de publicar instantáneamente en la Red a través de la creación de un 'weblog', ha anunciado su lanzamiento oficial de la versión en español, entre otros idiomas, según anunció su representante en España.
Así que bien. Aunque a mí me da igual, si os digo la verdad.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 20:52 |


¿Sabéis esa sensación tan estúpida y terca que se tiene cuando a uno se le intenta vender algo tantas veces que, a pesar de resultar atractivo, lo rechazas sólo por no incluirte en la moda, para sentirte, otra vez, inmerso en la libertad de la diferencia?
A mí me pasó con la película argentina ‘9 Reinas’, que era una cinta que me apetecía ver bastante, pero dado que fuera donde fuera, todo tipo de público, personas que nunca van al cine e intelectualoides metidos a entendidos me recomendaron fervientemente o exigían mi opinión dando por hecho que la había visto, decidí no pasar por taquilla y aún no la he visto. Se vuelven tan pesados con una única frase reiterativa (“tienes que ir a verla”), que no vas casi por orgullo, por no seguir la corriente popular, aquélla que hace que una película sin promoción sea taquillera (léase ‘El hijo de la novia’) o que un libro se convierta en un ‘best-seller’ transformándose por este motivo en uno de los libros que cogen polvo en las estanterías de los hogares de medio mundo.
Pasó con ‘Los pilares de la tierra’, de Ken Follet, un libro que hasta mis primos y amigos que no saben quién es Robert L. Stevenson, tuvieron entre sus manos y leyeron, creyendo que con ello ya habían cumplido con la lectura y se autoafirmaban como exigentes lectores y me reprochaban mi negación a seguir la corriente de sumisos culturales del ‘mainstream’ más absoluto. Y aún no lo he leído. Y sí, habrá quien me tache de indolente zafio, de reaccionario, debido a mi actitud, pero cuando todos los que hayan leído ‘Los pilares de la tierra’ se hayan zampado como yo ‘Triple’, ‘El hombre de San Petersburgo’, 'El tercer gemelo' o ‘Las alas del águila’, (evidentemente no he leido todas las obras del inglés), entonces podrán reprochármelo. Hasta entonces, no.
Lo mismo me ha pasado con ‘El código Da Vinci’, de Dan Brown, que empecé a leer y casi consigo terminar, pero que dejé por aburrmiento supino, por ineptitud narativa y por su similitud intencional con ‘El péndulo de Focault’, de Humberto Eco. Lo de este misterio en forma de fenómeno de masas literario no lo entiendo. Hasta mi madre ha caído rendida a los encantos de una novela manufacturada para vender. Analicemos: una trama policíaca a modo de inquietante ‘thriller’, conexiones políticas y religiosas, personajes estereotipados, conatos de trascendencia filosófica y una escritura plana, para que hasta Ana de Palacio pueda entenderla sin perderse. Que el (cómo no) atractivo, a lo Indiana Jones, Robert Langdon descubra que el Santo Grial no es una copa sino el nombre oculto de María Magdalena y que las Cruzadas no fueron más que hordas de mercenarios que buscaban destruir los documentos que revelaban la verdad sobre esta buena mujer y su relación con Jesús, puede parecer interesante a primera vista. Incluso una obra maestra para los neófitos o lectores fáciles de convencer. Pero nada más lejos de la realidad.
Ahora, todos aquellos (si es que hay alguno) que no hayan leído acerca del Priorato de Sión y que no sepan que el elemento clave de todo se encuentra en el apóstol que ocupó la derecha de Cristo en 'La Última Cena', de Da Vinci, no es otro que María Magdalena, están de enhorabuena (qué simpática rima, oiga). Todo, porque Hollywood ya tiene Robert Langdon para su superproducción. Nada más y nada menos que Tom Hanks será el encargado de descifrar 'El código Da Vinci'. Ron Howard, oscarizado por esa impertinencia fílmica que es la repulsiva ‘Una mente maravillosa’ será el encargado de llevar a imagen la palabra de Brown.
Como dicen en el no menos repulsivo programa 'TV. Top’ dedicado al Zapping en Telecinco con esas voces que desquician a cualquiera... “Esto es paaaa verloooo”.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:37 |


Después de ‘Los Increíbles’, Pixar de Lasseter quiere seguir, porque puede (es la mejor factoría de animación digital del cine moderno), con el paulatino incremento de su nimbo de riqueza y calidad en sus productos para todos los públicos.
MovieBlog se ha hecho eco de un rumor noticia que, a buen seguro, hará las delicias de los fans de la saga que le otorgó a la factoría Pixar la hegemonía de una creciente industria competitiva desde Dreamworks: me refiero a ‘Toy Story’. El Hollywood Reporter también ha confirmado que en Glendale, los ejecutivos de la Disney ya están trabajando no sólo en la tercera parte de estos familiares juguetes, si no que, para sorpresa de muchos, se encadenará el proyecto con una cuarta entrega de las aventuras de Woody y Buzz Lightyear.
Andrew Millstein ha empezado el proceso de reclutar a los pesos pesados de la animación de estudios rivales, provocando lo que vamos viendo en la taquilla: una guerra a dos bandas que, cual cohechadores de fugas de cerebros, pujan por los dómines de la animación a golpe de talonario. Michael Eisner, de la Disney, ni confirma ni desmiente.
¿Qué será, será...?
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:33 |


martes, noviembre 16, 2004
Pues sí, amigos. Lo nunca visto antes en televisión.
En el programa de Julia Otero, ese programa en evolución que está ofrenciendo una lección de saber hacer un evento catódico lúdico con contenidos interesantes, dio a los ojos de los espectadores uno de los momentos más naturales, modernos, salvajes, dolorosos y cabrones de la televisión actual.
Los que lo vieran sabrán a qué me refiero. Los que no... pues que pinchad y veréis un ejemplo de esta modalidad tan difícil y espinosa para la vista (si quieren).
Hala, aviso de la explicitud de la toma. Impagable y simpático instante.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 23:37 |


El Daily Mirror británico se lo preguntaba en portada hace poco: “¿Cómo pueden ser 55 millones de personas tan gilipollas?”
Ya conocíamos los terroríficos sondeos sociológicos de la América profunda: el 60% que cree en el demonio, el 50% en los milagros, un 40% aboga por la abstinencia sexual prematrimonial (como el zorrón de Britney), otro 40% cree en la veracidad literal de Adán y Eva, el 60% creía que Saddam Hussein participó en el 11-S, el 80% no tiene pasaporte y así hasta configurar la esencia de 'redneck' en que se ha convertido el norteamericano medio...
Lo que no sabíamos hasta ahora es que George W. Bush haya ganado 3,5 millones de votos principalmente por su defensa de los “valores morales”.
Que Dios (si es que existe) nos pille confesados porque tiene al Anticristo como su mayor y fervoroso representante.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 21:29 |


Tuve la oportunidad de volver a ver (y encima en V.O.S) la aparentemente polémica ‘9 Songs’, de Michael Winterbottom, una película que podría muy bien haberse titulados ‘9 polvos y 9 canciones’, debido a una estructura delimitada a varios momentos de diversos grupos de ‘punk-rock’ que se alternan con secuencias de sexo explícito, pornografía artística con actos carnales en los que la cámara, siempre certera y adecuada de un director enamorado del buen cine y de la plástica composición de celuloide y sentimientos, se mantiene absorta en el acto lúbrico del amor.
Esta película se puede tomar desde dos perspectivas; una, la de lo que es: la aventurada invitación a la relación efímera y apasionada entre dos jóvenes que se conocen en un concierto y tienen una aventura apasionada basada en el sexo, ‘affaire’ realista y realístico, materialista, de las relaciones heterosexuales modernas donde impera el placer sicalíptico por encima del romanticismo. Y por otro lado, la de la profusión de concupiscencia visual donde hay penetraciones, felaciones y juegos eróticos sexuales que rebasan cualquier ilusión del que asiste a ver algo más que movimientos de pelvis y sudor en las sábanas. Winterbottom no ha realizado un filme al que se le pueda colocar la etiqueta de ‘X’.
Eso hubiera sido un paso atrás en su excelente y reconocida filmografía. El director de ‘Wonderland’ aboga por la naturalidad de los actos amatorios, como una forma de encuentro y conocimiento hermosa y poética que encuentra su mejor cómplice en la música de Michael Nyman, trasladándola a la metáfora, a la frialdad de estas relaciones que, solidificadas a través de la sexualidad imaginativa, despierta el amor. Destaca la labor de dos actores como Kieran O'Brien y Margot Stilley, valientes intérpretes que, sin ningún pudor y con la sinceridad del proyecto expuesto, aceptan el juego y lo llevan hasta sus últimas consecuencias. Una película que, al menos en los pases oficiales del pasado Festival de San Sebastián, levantó aplausos (así como otros músculos) y silbidos.
El sexo sigue siendo molesto para ver en la pantalla. Eso está claro. Aunque Winterbottom recurra a su habitual maestría de narrar la vida tal y como es. Sin tapujos y bajo los acordes de The Dandy Warhols, Franz Ferdinand, Bobby Gillespie, Bob Hardy o Alex Kapranos, ‘9 Songs’ brilla por su honestidad e intrepidez, comprometida con su historia solidifica una sincera muestra de libertad.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 19:37 |


“La popularidad de los psicodélicos se ha hundido tan drásticamente que la mayoría de los grandes traficantes ya no manejan siquiera ácido o mezcalina de calidad salvo como un favor a clientes especiales. Hoy el mercado es de los depresores. Lo que se vende es cualquier cosa que te machaque del todo, cualquier cosa que te cortocircuite el cerebro y lo bloquee durante el mayor tiempo posible".
Siempre me ha apetecido hacer una especie de ‘drug trip’ como los que hicieron famoso a Hunter S. Thompson, pero nunca me he atrevido. Sentir esa sensación de constante enloquecimiento, el creativo vértigo de no poder parar de ver cosas que no existen, de alucinar entre risas y perpetuar en el mayor tiempo posible la sensación de que cada segundo merece ser vivido con total intensidad y de que los momentos psicotrópicos están llenos de sorpresas.
La excéntrica, salvaje y personal esencia del ‘gonzo’ ha llegado a mis manos. El inimitable estilo imbuido en un excéntrico talento, sarcasmo y dotes para la observación bajo un prisma de conmociones irreales pero cercanas de un individuo peligroso, adicto a las drogas y, en cierto modo, el único kamikaze de la literatura contemporánea está entrando de nuevo en mi vida.
‘El diario del ron’ es la solución a cualquier problema. Empecé ayer y estoy de nuevo enganchado. Todavía no he terminado la monstruosamente extensa ‘Las aventuras de Kavalier y Klay’, de Michael Chabon, y ya estoy metido en una nueva aventura. De compartir mi lectura con dos primos creadores de un superhéroe postbélico para un cómic de renombre he pasado a estar en el Puerto Rico de los años cincuenta, concretamente en el ‘San Juan Daily News’, un periódico de mala muerte donde espero que reconozcan mi valía como cronista. En este momento de mi vida, me toca identificarme (cosa que no me resulta difícil habiéndome convertido en uno de ellos) con un miserable periodista sin futuro, en un mártir de su propio talento, en un ‘looser’ que tiene que convivir con una fauna de periodistas fracasados y desengañados en busca de una existencia mejor, pero sabedores de que su vida es una mierda y ahogan sus infortunios con un gusto compartido por el buen ron. Alcohol y demencia, evasión y aceptación de la puta realidad.
Una novela real y trágica escrita en 1959, pero enterrada y olvidada en hasta el año 1998 en que apareció publicada por primera vez.
Algún día prometo realizar una de esas bacanales de drogas, de ingestión sin freno de hachís, cocaína, marihuana, speed, hongos alucinógenos y, sobre todo, LSD. Seguiré las instrucciones vitales, experimentales y definitivas de Antonio Escotado, de Tom Wolfe, de Burroughs o de Grant Morrison y lo escribiré aquí, en este mundo desde el abismo. Sería una buena idea con recursos inagotables.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:35 |


Como soy un novato en la apasionante y dura (cada vez me cuesta pensar qué escribir cada día –tranquilos, no estoy diciendo que haya perdido la ilusión o que no me divierta escribiendo aquí-) vida de los Weblogs, me he dado cuenta de que una forma muy positiva de dar a conocer este ‘Un Mundo desde el abismo’ es la de mercantilizar con ella en otros blogs, hacer intercambios de enlaces y poder extender así mis escritos a otros enloquecidos habitantes de esta esfera blogística. Ayudarnos a dar a conocernos, en definitiva.
Tenemos un enlace en la que considero esa imprescindibles web que es Focomelos, que contiene uno de los weblogs más cojonudos y entretenidos de la red: Pedro Berruezo e Isabel García, alias John Tones & Chili Temple, alias el Focomelo y la Focomela, han desarrollado una forma de transmitir la información y cultura (en todas sus formas, géneros y matices) totalmente desprovista de complejos en un entorno enfocado siempre a la diversión. Desde el fanzine ‘Dejad que las niñas se acerquen a mí’, esta pareja de genios han sido una referencia constante y tienen en el Focoblog, el blog más intrépido y necesario de los muchos que existen.
¿Qué es un Focomelo? Focomelia es la malformación congénita o anomalía del desarrollo, caracterizada por la ausencia de porción proximal de uno o más miembros, haciendo que las manos o los pies aparezcan unidos al tronco mediante un único segmento óseo de forma irregular. Simbólicamente, es una persona incapacitada para el trabajo manual. Como John Tones y Chili Temple, que extrajeron el término "Focomelo" de la novela de Philip K. Dick 'El doctor Moneda Sangrienta' dada su manifiesta incapacidad para encadenar dos notas seguidas con algún instrumento que no fueran unas maracas"
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 01:08 |


lunes, noviembre 15, 2004
Bueno, pues ya sabemos cuándo, dónde y cómo se pasa 'El límite' en el Festival Internacional de Cinema de Catalunya, es decir, el festival de Sitges de toda la vida.
Hay mucha gente en Barcelona y otras zonas de Cataluña que me han pedido que les avise con tiempo. Pues ahí tenéis.
Lugar: Edifici Miramar.
C/ Davallada, 12, 3a. Planta.
Fecha: Jueves 2 de diciembre a las 20:00 horas.
Proyectan nuestro cortometraje en tercer lugar, así quien vaya, no tendrá que esperar mucho para ver nuestro trabajo.
El jurado está compuesto por Miguel Ángel Parra, Jordi Burgués y Javier Perea y sabremos quién se lleva el Premio Brigadoon a partir del 4 de diciembre.
Estar en Sitges es algo bastante reconfortante, ya que podemos medir nuestras fuerzas con cortos de toda europa y del mundo entero. Aunque lo cierto es que no esperamos el premio, sólo el comentario halagador que nos hizo llegar Juanma Pastor es recibido como un premio personal.
Por cierto, que tengo que volver a ponerme a enviar el corto a más festivales que desde que me han seleccionado he detenido la distribución de una manera más que insolente y vergonzosa. Y si queremos que el cortometraje se vea en más festivales, no queda otro remedio.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:20 |


Los que os pasáis habitualmente por este insustancial universo al borde del sumidero os habréis preguntado por qué no he escrito en los últimos cuatro días. No espero que me hayáis echado de menos, ni mucho menos. Pero aquí estoy, dispuesto a recuperar el tiempo perdido y a seguir dando lo mejor (y peor) de mí mismo.
Este enloquecido fin de semana ha sido extraño, absurdo, interesante, odioso, pero reconfortante. Una sensación tan inconcebible y confusa sólo puede venir de ese entorno tan mefistofélico e hipnótico que es la familia, un contexto que es a la par odioso y sugerente, una realidad sin la que uno no puede vivir pero que termina odiando y amando en sincronía armónica.
He estado de viaje en Asturias, sosegando mi perturbado estado mental y espiritual en Llanes, recorriendo los hermosos parajes norteños, viendo llover bajo la melancolía y fascinación de sus tierras. Cangas de Onís, la cascada natural que nace en la esfera religiosa de la virgen de Covadonga, extenuado de aquí para allá, tan pronto en Posada, como en San Vicente de la Barquera (desgraciadamente no vi a Bustamente), en Comillas y por fin, volviendo a casa.
Compartir esos momentos hogareños con esta gente extraña que siempre me ha rodeado, que no he elegido, pero a los que quiero de igual modo, ha sido, cuanto menos, mucho más que curioso. Curioso el hecho de que la risa y los momentos de humor familiar puedan ser como una velada en el mejor ‘Saturday Night Live’ y que, de repente, por un imprevisto giro de guión, todo se transformase en una batalla digna del programa con más audiencia de Jerry Springer. Los trapos sucios del pasado son el elemento inevitable para que un chiste se transforme en un insulto. Sencillamente apasionante el mecanismo de estas reuniones.
La familia es un pozo sin fondo a la hora de recoger ideas para cualquier guión. Sobre todo, si es una comedia cabrona y con intenciones críticas, llenas de un cinismo y amargura que lleve a la risa. Así que no ha sido en vano. Ya os lo digo que de toda mi experiencia personal con mi familia será valedora de alguna comedia sin freno y reflexiva sobre las relaciones consanguíneas de ‘high standing’.
Y nada más. Ahora es momento de recuperar la normalidad y volver a la aburrida cotidianidad.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:16 |


jueves, noviembre 11, 2004
Hermoso desafío al tiempo y al destino
Richard Linklater retoma su mejor película para continuar una de las historias más bellas y románticas de la historia del cine contemporáneo.
Cuando Jesse y Celine se conocieron en un viaje de Interrail, la conexión entre ellos fue inmediata. Él le propuso bajarse en Viena para conocerse mientras hacía tiempo para coger por la mañana su vuelo a Estados Unidos. Ella, sin nada que perder, aceptó la propuesta del desconocido. Unas horas para conocerse, enamorarse y jurarse un reencuentro seis meses después que quedó en un enigma para un espectador enamorado de un filme inolvidable. Era ‘Antes del amanecer’. Nueve años después, su director, Richard Linklater, y sus protagonistas, Ethan Hawke y Julie Delpy, vuelven para desvelarnos qué ha sido de aquella pareja transcurrido ese tiempo. ‘Antes del atardecer’ sitúa a Jesse como reconocido escritor, presentando en París una novela sobre aquella noche. Un evento en el que vuelve a coincidir con Celine. De nuevo les toca, por azar del destino, aprovechar cada momento, dándose cuenta de que su conexión vital no es menos inspiradora o real de lo que fue hace nueve años en Viena.
Linklater retoma aquella historia construida sobre un sofisticado ejercicio intelectual, con los mismos personajes con los que toda una generación se identificó, como un replanteamiento de aquella adictiva promesa de juventud transmutada en una realidad madura, que fortalece su existencia abstracta, conectándola a una híbrida lectura entre la memoria y el sueño, entre la realidad y el recuerdo. De nuevo, la ilusión de continuidad basada en el diálogo y en la deliberación, combinando banalidad y trascendencia, con una naturalidad entusiasta, son los pilares sobre los que se sustentan esta prodigiosa continuación, esta coincidencia de dos personajes que son parte del cinéfilo amante de la mejor película de este cineasta independiente. Así, no sólo todo lo que sucedió hace nueve años por las calles de Viena fluyen como un recuerdo, como figura cinematográfica esencial, donde la evocación es utilizada como material sobre el que se reflejan y dialogan Celine y Jesse, sino como una continuación del recuerdo y la emoción del espectador, del cine y la vida.
Si el lenguaje es vida, como pretende hacernos ver Linklater, en medio de esta historia de amor, el espectador logra establecer un vínculo de profundo reconocimiento que abre las puertas a un acercamiento cinematográfico a la vida misma. Por eso, en este nuevo milagro fílmico, la identificación es necesaria en cuanto a la evolución de los personajes, aludiendo a la propia evolución vital del que vio su primera parte y asiste a este esperado reencuentro. “La vida es más inmediata cuando uno envejece”, dice Jesse en un momento fundamental de la película. Y es por eso, tal vez, que ‘Antes del atardecer’ surge como la consumación ideal de aquella noche en Viena. Un epílogo más efímero pero mucho más intenso, que reconoce que lo importante de esta perenne historia de amor es la necesidad de compartir cada espacio, cada mirada y cada diálogo con la pareja protagonista. Ellos hablan de un sentimiento universal, de las intensas necesidades de la cotidianeidad o de las pequeñas esperanzas y satisfacciones que hacen que el ser humano siga vivo.
En su prólogo, donde no faltan los ‘flashback’, un crítico le pregunta a Jesse si los protagonistas de su novela se reencontraron seis meses después de su idilio o no. Él responde que cada lector tiene una propia conclusión de aquello. Como en ‘Antes del amanecer’, en la que al espectador no se le daba una respuesta al enigma. Quienes crean encontrarla en esta secuela, lo harán, pero lo hermoso de la narración, como en la vida, es que todas las preguntas generan otras, postulando que el amor, pieza clave de todo, dependerá de aquellos que lo vean con romanticismo o escepticismo. Película espontánea y casual, donde emerge una belleza absoluta y una honestidad asombrosa, ‘Antes del atardecer’ es la naturalista representación de dos personajes que reaccionan de forma natural ante una nueva prueba del destino, haciéndose preguntas lógicas y dejando que el tiempo saque a la luz los temas que interesan, y así, intentar llenar un vacío de nueve años. Al igual que la primera cinta, ésta se centra en la larga conversación de una pareja que, durante casi hora y media, transitan por las calles de París en un paseo hacia una pequeña cafetería, después por parques parisinos, en un viaje en barco por el Sena y, finalmente, en el coche predestinado a alejarlos nuevamente. Trayectos en los que no dejarán de hablar de sus vidas, de sus sueños y anhelos. Una preciosa oda al amor que consta de un engranaje conceptual detallado en la delicadeza de sus frases, de sus réplicas, de sus silencios, de lo latente que empieza en las percepciones abstractas avanzando hacia las respuestas que tanto los personajes como el espectador quieren conocer: ¿Están casados con otras personas? ¿Son felices? ¿Sigue habiendo entre ellos aquella profunda atracción? ¿Hubieran querido pasar su vida juntos de haberse visto a los seis meses?
Jesse y Celine son los mismos que recorrieron Viena, pero lo han olvidado con el paso del tiempo y son conscientes de que a los veinte años el amor puede llenar una vida, pero a los treinta el miedo al dolor y a la soledad conlleva al conformismo estático, a una normalidad falta del entusiasmo que les unió en ‘Antes del amanecer’. Ambos, inconscientemente, vuelven a sumergirse el uno en el otro, con la confusión y los nervios de la primera vez, buceando en sus sentimientos y tratando de obtener respuestas sobre su posible relación, pero también respecto a sus vidas actuales. En este amor sin territorio, en el que la pasión viene marcada por el desencuentro, la responsabilidad de los diálogos creados esta vez por ambos actores y Linklater vuelven a ser su base existencial, su esencia argumental y narrativa. Unos diálogos que no precipitan la situación, incluso caen en la reticencia, reflejando el cariño y la profundidad con la que han evolucionado los personajes desarrollados por el director y la pareja protagonista. Ya no son críos espontáneos, ilusionados en un amor de juventud, sino que el acatamiento a sus personalidades aflora con un comedimiento absolutamente prodigioso.
Y es que si ‘Antes del amanecer’ exponía entre líneas una filosofía vital romántica y teorizante sobre la juventud más reflexiva y lo que nos mueve con la veintena cumplida, incluyendo una hermosa relación de una noche, ‘Antes del atardecer’ atavía su discurso romántico desde la introversión juiciosa del adulto, de la experiencia, donde hay mucho más que perder, desde un punto de vista maduro, lo que le da al filme una dimensión más visceral, emotiva y romántica que en una primera parte que necesita de esta película para encontrar el verdadero sentido real del amor.
La libertad y la inspiración confluyen aquí en un necesario estilo de acercamiento a la pareja, donde el fluir temporal que añora un tiempo no vivido, llena su vacío con diálogos, con reflexiones, con palabras y sueños que cubren la ausencia de ambos en sus respectivas vidas. Por eso, Linklater sabe que su filme no admite una fragmentación del espacio o del tiempo. De este modo, el tiempo real utilizado para el inolvidable paseo de Celine y Jesse es necesario para respetar la historia, la continuación de un encuentro, pero también lo es como forma de articular sus movimientos, la sensación de realidad que abandona la pasividad y se contagia del ejercicio intelectual y vital sobre el amor y la vida. Para ello las calles París, asoman idealizadas en un bello tono cinematográfico donde la luz construye la progresión de la historia. Lee Daniel realiza un notable trabajo de fotografía y cámara, sabiendo recoger estratégicamente su incursión en el ambiente urbano parisino, con la libertad y la naturalidad que en los 50 propusieron los fundadores de la ‘nouvelle vague’. En el plano interpretativo, tanto Hawke como Delpy manifiestan las mejores interpretaciones de sus carreras con unos papeles creíbles en su inseguridad, en sus miradas medidas, provistas de improvisación y de un excepcional manejo del lenguaje corporal, representado en el sutil instante en que ella extiende la mano para tocarle el pelo a él, alejándola antes de que éste la vea.
‘Antes del atardecer’, al igual que su antecesora, habla sobre el amor, pero escapándose a los tópicos de cualquier breve encuentro cinematográfico, que mueve al espectador a la reflexión sobre los nueve años en los que la pareja ha vivido pensando en un tiempo delimitado, idealizado, como la efímera relación que se produjo en Viena. No se sobrepone, por tanto, el diálogo a un discurso nunca unidireccional ni aleccionador, pero sí ofrece la oportunidad al público de crear una resolución propia, una respuesta, bien sea escéptica o romántica, extraída de otro desenlace abierto, sin resolver. Ochenta minutos compartidos que permanecerán como recuerdo imborrable para una generación a la que ‘Antes del Amanecer’ le cambió la perspectiva de la vida, el mundo y, sobre todo, del amor.
Miguel Á. Refoyo © 2004
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 21:07 |


Hacía tanto que no veía 'Un tranvía llamado Deseo', de Elia Kazan, que había olvidado la mejor interpretación femenina de todos los tiempos, había olvidado la grandiosidad y genialidad de Vivien Leight. Viéndola, me he dado cuenta de que ninguna actriz antes ni después ha compuesto un rol tan desgarrado, tan profundo y lleno de matices, tan tortuoso... Blanche Devois es, posiblemente, el mejor papel que se ha escrito para una actriz. Tennesse Williams, el gay sureño con más talento de las bambalinas yanquis no pudo reflejar mejor la locura, la desesperación y la soledad de una mujer inocente y engreída que ahoga su frustración en la mentira.
Kazan adaptó a la pantalla una obra maestra convirtiéndola en una sublime película. Kim Hunter está impresionante, dulce, comprensiva y Marlon Brando, en su segundo papel opone su figura de galán para demostrar que empezaba a forjar el mito del mejor actor de la historia. Stanley Kowalski nació en la pluma de Williams para ser interpretado por este monstruo de la pantalla.
Hay dos momentos, en el que Blanche discute con Stanley por los papeles del rancho que han perdido y, sobre todo, el día antes del nacimiento del hijo de Stella y Stanley, en el que la actuación de Leight no es normal, es inalcanzable, perfecta, inhumana... Esos ojos, esa actitud, esa manera de mirar. Es lo que hizo que la propia Vivien Leight tuviera problemas psicológicos asumiendo la doble personalidad de Blanche. Tuvo muchas contrariedades por esta interpretación pero nos dejó una creación rotundamente apoteósica.
Nunca la locura fue tan tortuosa en la retina del espectador. El agobio del calor, de las palabras, de la evolución de una pobre mujer destinada al sufrimiento más atroz que existe en esta vida.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:51 |


"Saben aquel que diu... que 'El límite' se estrena el día 9 de diciembre en vez del 25 de noviembre como se dijo antes de ayer... Y le diu su amigo... "No jodas, nen!...".
Pues sí. Podría ser un chiste contado por el mítico Eugenio Jofra, pero no. Me temo que es cierto. Me han llamado esta misma mañana y me han dado la buena nueva. Me ofrecían el día 16, pero como que no. Me apetece que sea un jueves (a falta de un viernes).
El lunes comienzo mis gestiones para el estreno en viernes para todos aquellos que seáis de fuera y querías venir al estreno en masa.
Yo casi me siento ridículo, víctima de algún complot malévolo. Siento que Fu-Manchú se está riendo de mí o que pertenezco a un 'reality' llamado "Descojonemonos de Refo, Oiga!", pero la verdad es que como en este cortometraje he aprendido en toda su dimensión el concepto de 'paciencia', pues habrá que acatarlo y seguir esperando. Es cuestión de espera, amigos.
Así que queda la fecha (hasta nuevo cambio) así...
FILMOTECA DE CASTILLA y LEÓN. C/ González Santana, 1
DÍA 9 de DICIEMBRE de 2004
20:30
(Conveniente que estéis allí un poco antes, por si os quedáis fuera).
Bueno, verás...
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:16 |


Yo siempre he querido ser un antihéroe.
Sí, amigos. Y no es nada triste. Todo lo contrario. Estoy orgulloso de ello.
Nunca me han gustado esos grandes hombres que salvan el mundo, que saldan su deuda heroica con gestas imposibles y que salen en la portada de los periódicos como efigie del paradigma de la valentía y la defensa social. Eso no es lo que he soñado desde pequeño. Es más, me resulta aburrido. Odio al superhéoe luminiscente e inalcanzable.
Como en todas las historias de Hitchcock, lo que me ha fascinado desde que tengo uso de razón son los antihéroes, esos tipos pequeños, miserables, aburridos, de vida oscura y gris. Lo más sugestivo de las historias que siempre he escrito (y supongo que seguiré escribiendo) ha sido poder circunscribirme a las vidas de pobres hombres aburridos, sumidos en la rutina, comidos por un día a día que no les satisface. Todo parece monótono y letárgico hasta que sucede algo muy grande, un acontecimiento que les sobrepasa como hombre de a pie, pero que puede asumir un papel de redentor sin quererlo.
Eso es lo que más me ha llamado la atención desde que era un crío soñador y fantasioso (un poco como ahora). Es lo que me gusta a la hora de ponerme a crear cualquier narración sobre la épica moderna. Perfilar un antihéroe, un cabrón perdedor convertido por la situación en ganador, un feo que se lleva a la chica, al David que vence a Goliat, aquél que intenta demostrar su mérito sin tener ni puta idea de cuáles han sido los motivos por los que está viviendo una pesadilla en la que no encaja. O esos acabados personajes que ejercen de detective privado entre la soledad del perdedor y la agonía del acabado...
Esos son los personajes sobre los que me gusta escribir. Y así está siendo hasta el momento.
Por eso me quedo con la frase del gordo británico: “Un pequeño hombre metido en una fastuosa historia”.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 01:31 |


miércoles, noviembre 10, 2004
Warren pudo ser Michael Corleone
Imaginad que estamos viendo ‘Lo que el viento se llevó’ y cuando Escarlata O’Hara levanta el puño de tierra bajo el enrojecido cielo de Tara, vemos el rostro de… Bette Davis, o de Katharine Hepburn, o de Paulette Godard, o de muchas otras. Fue Vivien Leight, una de las mejores actrices del mundo, la que se llevó el ansiado papel en la película de O’Zelnick (ya es hora de dar al Zar lo suyo).
Por un momento ponedle a 'Indiana Jones' con bigote y en el rostro de Tom Selleck, o suponed ‘Con faldas y a lo loco’, del maestro Wilder, protagonizada por Bob Hope, Mitzi Gaynor y Danny Kaye. Por un momento, borrad de vuestra memoria a Al Pacino, y situad a Warren Beaty (que iba a ser el Bill de Tarantino) como Michael Corleone o a Albert Finney como Lawrence de Arabia.
Todos sabemos que Roland Reagan iba a ser Rick en ‘Casablanca’. Son casos en los que el azar o el destino hicieron que fueron unos actores y no otros los que dejaran su impronta en películas que, de un modo u otro, les cambiaron su carrera o le elevaron a la cima de la fama.
Resulta curioso que Meg Ryan dijera no a ‘Pretty Woman’, ‘Ghost’ y ‘El silencio de los corderos’, por ejemplo. También, revisando los fastos de este ‘pudo y no quiso’ están Steve McQueen y Diana Ross en ‘El guardaespaldas’, que luego interpretarían Kevin Costner y Whitney Huston. O que, como era su intención, Michael Jackson hubiera sido Peter Pan en ‘Hook’ o el angustiado ‘Eduardo Manostijeras’.
¿Thelma y Louise?
Meryl Streep y Goldie Hawn iban a ser ‘Thelma & Louise’. Rutger Hauer, Daniel Day Lewis, Sting, Cher (sic) o John Travolta no quisieron ser el Lestat de Anne Rice que pasaría a manos de Tom Cruise en ‘Entrevista con el Vampiro’. Burt Reynolds hizo bien en rechazar ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ a favor de Jack Nicholson, Nick Nolte debería haber sido ‘Superman’ en vez del recientemente fallecido Christopher Reeve, Stallone hubiera sido el ‘partenaire’ de Jane Fonda en ‘El regreso’ y Annette Benning pudo ser la Catwoman de Tim Burton que recayó en Michelle Pfeiffer.
¿Sabíais que Steven Spielberg quería a Jack Nicholson para ‘Encuentros en la tercera fase’? ¿Y que para los primeros James Bonds se pensó en Richard Burton y Cary Grant? ¿Y que dos colosos como Katharine Hepburn y Sidney Portier iban a ser la impresionante pareja de ‘Paseando a Miss Daisy’?
Algunos más de aquellas ‘stars’ que pudieron estar pero no estuvieron.
.- Burt Lancaster en ‘El beso de la mujer araña’.
.- Katheleen Turner en ‘Instinto Básico’.
.- Lee Marvin en ‘Patton’.
.- Al Pacino en ‘Nacido el 4 de julio’.
.- Juliette Binoche en ‘Parque Jurásico’.
.- Robert de Niro en ‘Gangs of New York’.
.- Leonardo Di Caprio en ‘Spiderman’.
.- Jim Carrey y Woody Allen en ‘Pegado a ti’.
He dejado muchos para que seáis vosotros los que vayáis poniendo algún ejemplo. Así participáis un poco ¿no?
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 19:31 |


martes, noviembre 09, 2004
Ahí cosas que me preocupan. Cosas que a los demás seguro que se la traen al fresco, pero que yo considero como pequeños incentivos vitales.
Una de esas cosas que me preocupan es la vuelta de David Fincher a la dirección. Han pasado más de dos años desde 'Panic Room' y desde entonces nada sabemos de uno de los genios contemporáneos de nuestro cine, sólo que este visionario ha rodado un par de spots para 'Hewlett Packard'.
Bien, se ha anunciado la próxima película de Fincher para la gran pantalla. Nada más y nada menos, 'Benjamin Button', basado en un relato del genial Scott Fitzgerald.
La historia: argumento gira en torno a un hombre de 50 años que se enamora de una mujer de 30. Esto realmente no tiene nada de extraño. Pero... ¿y si este pobre hombre, en vez de envejecer como manda la naturaleza, fuera rejuveneciendo año tras año hasta volver a la juventud?
Esta historia a lo '4 corazones con freno y marcha atrás', de Jardiel Poncela, parece que es el proyecto elegido para volver a encandilarnos con su visuliadad revolucionaria. El proyecto, hasta hace un par de meses, era de Spike Jonze y Charlie Kaufman, ha pasado a manos de Fincher, que parece ser el director definitivo. Ron Howard, Phil Alden Robinson y Agnieszka Holland también sonaron como posibles cineastas para adpatar este relato fantástico.
A ver si es verdad. Aunque si tengo que posicionarme, me hubiera gustado que Fincher se hubiera decantado por alguna adaptación de Chuck Palahniuk.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 22:36 |


Después de tanto sufrir y gracias a la inacabable bondad de ese demiurgo de la cinematografía salmantino que es Juan Antonio Pérez Millán, 'El Límite' ya tiene una fecha para verse en esta ciudad cultural, universitaria y muy dada a la fiesta.
Los que no puedan, ya que es jueves, que no desesperen. Habrá otro pase un viernes de diciembre (no sé aún cuándo) que será el estreno oficial para todos los públicos.
Lo de la Filmoteca lo dejamos como un preestreno para amigos y conocidos. Así quien quiera ir, está invitado. Eso sí, me tendréis que confirmar vuestra asistencia.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:36 |


Ayer le volví a echar un vistazo a ‘Irreversible', la polémica película del controvertido Gaspar Noè, que dividió a todo el que la vio. O entusiasma o se desprecia. No hay término medio. Una cinta como ejercicio de ruptura narrativa que es, por esta pequeña característica, simplemente sublime. No estamos ante lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. No estamos hablando de fabulación o discurso. Noè acomete esta obra de una forma radical para contar algo que aproxima a un evento desde sus consecuencias últimas hasta llegar al origen de todo. De la muerte a la vida. De la destrucción a la concepción.
A mí ‘Irreversible’ me gustó porque impone un inmenso riesgo a la hora de abordar una historia. Ya no sólo por el contenido de ésta, sino por la necesidad de ruptura con las formas, con la necesidad de demostrar al espectador que la violencia no es un juego, que es real. El extintor y su constante impacto contra la cara del violador es el síntoma de que hemos llegado a una desensibilización atroz. Uno no se cree que no pueda apartar los ojos del rostro en cada impacto o en la crudeza de una violación, incluso creerse el discurso fácil de la justificación del agresor, despojado de toda duda.
Hay un detalle brutal en esta secuencia que demuestra mucho de lo que quiere decir Noè. Cuando Monica Belucci está siendo salvajemente vejada, un hombre entra en el túnel del metro y ve la acción. En vez de hacer algo, socorrer a la chica, intentarlo. Algo. No. Se va. Sin más. Bien, nosotros somos ese hombre, desde el otro lado del túnel.
"Un túnel que se rompe en dos"...
En fin, amigos, que exhibicionista o no, ‘Irreversible’ es una joya de culto del cine francés que provocó en mí un impacto mental mucho más profundo que la mayoría de las películas europeas que he visto en los últimos tiempos y que me hizo pensar en cosas que nadie antes me había podido sacar.
¿El tiempo lo destruye todo? Tal vez.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 11:57 |


Voy a dedicar el primer post de hoy a un género semidesconocido y del todo atroz: El género ‘Mondo’. A pesar de las lógicas lamentaciones de Jean Rouch, es irrefutable el hecho de que los filmes ‘Mondo’ sean las películas que más éxito popular han tenido en un género de tan complicada distribución comercial como es el (falso) documental.
Aprovechándose del voyeurismo inherente en todo espectador de cine y televisión (basta comprobar la inmundicia que supone la ‘tele-realidad’ que ha invadido la televisión), del grado de sadismo que, en mayor o menor medida, todos poseemos, y del distinto tratamiento que da el espectador a una imagen de ficción y a una imagen documental, el filme ‘Mondo’ ha ofrecido a lo largo de su historia un perturbador espectáculo cinematográfico, pleno de violencia y crueldad, que suscita la curiosidad morbosa del mirón, al contemplar, cómodamente instalado en la butaca del cine o en su hogar, la muerte y la agonía ‘reales’ de ‘otro’ ser humano, capaz de promover una mezcla de repulsión, compasión, y en los casos más extremos, excitación placentera.
A pesar de su éxito y del gran número de filmes que lo componen, el documental ‘Mondo’ ha sido constantemente olvidado y/o pretendidamente marginado en la mayoría de los trabajos que se han escrito sobre la historia del documental, algo que, en aras de un mínimo rigor histórico, es claramente imperdonable.
Desde que en 1962 Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi dirigieran un documental titulado ‘Mondo Cane’, en el que se reflejaban costumbres de distintas partes del mundo (costumbres amatorias, culinarias, religiosas...) el ‘Mondo’ ha producido todo tipo de barrabasadas visuales de esas que se ven con las manos tapando los ojos y mirando de reojo para no perder detalle. Cacerías ilegales, torturas, fusilamientos, comilonas de entrañas de animales, apaleamientos, agresiones... El inocente ‘Impacto TV’ elevado a la máxima potencia. Umberto Lenzi y su explícita ‘El paese del sesso selvaggio’ o el más conocido: Ruggero Deodato con ‘Holocausto Caníbal’ y la saga de simpáticas cintas ‘Rostros de muerte’ representan el ‘snuff’ legalizado y demandado por el público.
No os podéis imaginar lo que se puede ver en ellas. Es realmente repugnante.
Así filmes como ‘Executions’ o ‘Death scenes’, clásicos títulos del género, se superponen al raciocinio humano para vender el morbo que usted el público espera ver.
Llegados a un punto en que gemos perdido mucha de la dignidad visual que la sociedad tenía hace años ¿por qué en vez de prensa rosa y ‘telebasura’ no llenamos nuestras vidas catódicas de sangre y vísceras reales (o falseadamente reales)?
Si estamos deshumanizados, total, por lo menos, sabremos qué es el sadismo.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 11:35 |


domingo, noviembre 07, 2004
Pensando en los rostros que más me han transmitido algo en el cine moderno, escudriñando actrices que estén sumidas en la apatía y de las que me gustaría ver más películas y no puedo porque no existe esa posibilidad, ya que están en la más pura indolencia profesional, me ha venido a la cabeza la dulce Trini Alavarado.
¿Qué fue de ella? ¿Por qué no puedo verla? ¿Por qué ningún director la ha vuelto a llamar para hacer cine? No entiendo estos misterios de la vida.
Su papel de Lucy Lynskey en esa joya de Peter Jackson que es 'The Frighteners' acabó por hacerme creer que estábamos ante una magnífica actriz, que tendría una filmografía llena de éxitos y premios. Pero no fue así. Desapareció del mapa. Después de trabajar con Jackson, y pese a ser la mejor del cast latino de 'La familia Pérez', su meteórica presencia se apagó tímidamente y se dejó caer en la apatía de las 'Tv movies'.
¿Por qué Trini? ¿Por qué no triunfaste? Lo tenías todo para comerte el mundo. Talento, belleza, dominio actoral, carisma, una voz imposible de olvidar, magnificencia... Algo tan difícil de encontrar en una actriz...
De actriz infantil en películas como 'The Magic Pony Ride', 'Times Square' y curtiéndose en series de televisión míticas como 'Kate & Alley' o 'Spenser: detective privado', con Robert Urich, su gran oportunidad llegó en la imborrable secuencia en que canta 'For the Beauty of the Earth' junto a Kirsten Dunst y Claire Danes en su película talismán: 'Mujercitas', de Gilliam Armstrong en ese papel que tantas y tantas mujeres han admirado, el de Meg March.
Lo último que Trini hizo con algo de relevancia se cristalizó en ‘Paulie’, de John Roberts. Y después, pasando por algún telefilme, la estrella de Trini dejó de iluminar. Hace 4 años que no se sabe nada de ella.
¿Por qué Trini? ¿Por qué?
Desde 'Un mundo desde el abismo' reivindico a esta excelente actriz.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:45 |


Me sorprende mucho la televisión. Cada día más. En una era en que suponemos que las diferencias sociales están solventadas, todos somos felices idiotizados por la manipulación, una era en la que los ideales son introducidos con el apoyo subversivo de los medios de comuniación, cada vez más maniqueos y sucios, asisto alucinado al nuevo ‘spot’ de Burguer King.
Bien, en él tenemos un cuadrilátero con dos boxeadores, todo perfectamente reconstruido. Sólo falta José Luis Garci para que todo sea perfecto. Los dos hombres están descompensados. Uno es blanco, escuchumizado y agita los brazos de forma torpe. El otro, es un negrata grandote que se deja ganar tirándose sin ni siquiera haber recibido ningún golpe. El combate está amañado, por supuesto.
Ya en los vestuarios, vemos cómo al negro grandote le dan un sobre que contiene unos ridículos 1’85 euros que caen en forma de monedas. Sonríe y de repente vemos en imagen la nueva hamburguesa del KING PRICE (Triple Big King). El boxeador de color (por ser políticamente correcto) saborea su hamburguesa con el vendaje pugilístico aún en las manos.
Nos quieren vender que bien, vale, que efectivamente el boxeador se deja ganar por la hamburguesa. Pero dos cosas ¿por 1’85 un peso pesado se dejaría tangar por una miserable hamburguesa dejándose humillar por un peso welter? ¿Por qué tiene que ser el negro el que se deja ganar? ¿Qué pasa, que en USA los sebosos gordos ginoides son todos blancos y es un anuncio para captar negros adeptos al colesterol infernal de sus hamburguesas? ¿Los creativos publicitarios empiezan a estar neurasténicos?
Y lo más importante... ¿Por qué he escrito esta soberana chorrada?
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 16:34 |


Ha vuelto. Era lógico pensar que el explosivo y visceral Michael Moore tendría que decir algo respecto a la reelección del Anticristo George W. Bush. El orondo realizador ha desplegado su controvertible lengua viperina, el mito de nuestra era social-visual que se ha erigido como un profeta irrebatible de la América de hipócritas y necios ha recogido en su web una carta abierta de esas que tanto le gustan.
En ella señala, por ejemplo, que el apoyo para el presidente republicano provino en 88 % de votantes blancos. Moore impulsa su pensamiento liberalista diciendo que "en 50 años, ya no habrá una mayoría blanca. Cincuenta años no es tanto tiempo". El genio mediático apasionado, subversivo y valiente, sin miedo a meter a meter el dedo en la llaga de las conciencias que esgrimen argumentos seculares para desatender los verdaderos problemas de la sociedad sugiere, siempre desde la ironía y el cinismo, que la reelección aporta una gran ventaja, ya que la nación adora a las hijas mellizas de Bush y no quieren que desaparezcan.
No falta la sorna a la hora de analizar el hecho de que paralelamente a las elecciones, en 11 estados se rechazaron por mayoría las bodas entre homosexuales. "Gracias a Dios. Piensen en todos los regalos de boda que ahora no tenemos que comprar". Moore destaca además que el triunfo de Bush fue supuestamente el más ajustado de un presidente en funciones desde el de Woodrow Wilson en 1916. En los próximos cuatro años con Bush, Moore considera posibles dos escenarios diferentes. Por un lado, el presidente podría esforzarse por pasar a la historia con una ‘sentencia favorable’ y por eso no insistiría ‘de forma demasiado agresiva con su agenda derechista’. Por el otro, su arrogancia podría llevarlo a cometer errores tan graves que su propio partido tendría que destituirlo, sostiene. Lo cierto es que desde el pasado día 2, el mundo ha pasado a estar en un nivel de peligrosidad escandalosa.
Lo grande de USA es que, a pesar de la reelección, el cineasta sigue pueda seguir planteando preguntas sin respuesta, axiomas demoledores sobre la falsedad y la hipocresía con que se tratan frívolamente el terrorismo y el crimen en USA.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 16:14 |


sábado, noviembre 06, 2004
Absurdo pero magnífico divertimento
A pesar de lo reiterativo de su guión, esta secuela encuentra en su poca pretensión y acelerado ritmo un interés inaudito en este tipo de producciones.
Acostumbrados a la proliferación de películas de acción con zombies, nulas adaptaciones de videojuegos (donde se ubicaría la primera parte de esta película), cómics, mezclas imposibles de géneros mundanos, ‘mainstream’ y disociaciones argumentales varias, el espectador que acuda a ver ‘Resident Evil: Apocalipsis’ con prejuicios se llevará una agradable sorpresa. No por la propuesta, ya que esta secuela es la enésima aportación al cine de zombies, muy en la línea de la magistral ‘Amanecer de los muertos’, de Zack Snyder, si no como globalización de un género tan agotado como, a veces (y es aquí donde entra el filme del debutante Alexander Witt), deleitablemente solaz.
Han pasado dos años para nosotros, pero para Alice han sido tan sólo unos minutos. El caos que inició en la mansión a las afueras de Racoon City ha llegado a la ciudad y el peligroso ‘Virus T’ se ha expandido rápidamente por el lugar, convirtiendo en zombies a quienes infecta. Un pequeño grupo de personas que no han sido infectadas, entre ellas Jill Valentine, una integrante recién degradada del equipo S.T.A.RS. (Equipo de rescates y tácticas especiales) comandado por Carlos Oliveira, se ven obligados a luchar por sus vidas contra verdaderos enjambres de muertos vivientes. Ahora Racoon City es el escenario perfecto para probar sus armas biológicas, las cuales están lideradas por el coloso mutante conocido como Némesis y también, por la propia Alice, que aquí toma una fuerza descomunal en lo físico y en la trama. La única esperanza de escapar con vida se llama Angie Ashford, la hija de uno de los principales científicos de la Corporación Umbrella.
Esta secuela de ‘Resident Evil’ no es más terrorífica, ni especialmente sangrienta que su predecesora. De hecho puede parecer reiterativa y anodina, sólo roto este tedio por su celeridad, su agilidad argumental, translúcida y carente de obstáculos para la acción son la garantía de autenticidad para con el público aficionado a las buenas películas de acción. Como guionista Paul W.S. Anderson asume la coherencia del trabajo de adaptar un videojuego a la gran pantalla, tratando de no conferir importancia a cualquier atisbo de practicidad dramática, ni el guiño a la seriedad, para dedicarse a estructurar la acción en función de niveles, como si de un juego de ficción se tratara: el puente, la ciudad, la iglesia, el colegio y finalmente la cumbre escénica en un rascacielos con lucha final entre antagonistas incluida. Los personajes no están en absoulto dibujados, no tienen entidad ninguna y están estereotipados hasta el rubor. Pero poco importa. En base a eso, la acción se desarrolla con un trepidante ritmo que nunca se apaga, que confiere a la historia una intrascendencia que se traduce en la mejor baza de un filme de acción modélico, pero en su conjunto formal algo insípido y básico.
Por eso, puede sonar absurdo decir que ‘Resident Evil: Apocalipsis’ es una magnífica adaptación del célebre videojuego, por ésa insuficiencia de gravedad argumental que comparten ambos formatos, donde se encuentra el gran componente de lo mejor del juego y la película. Por tanto, la encarnizada lucha de Alice contra el mundo zombie y la supervivencia en el caos como una premisa de la acción es lo que hace grande a este lúdico divertimento de ciencia ficción adulterado con el terror zombie. Considerándola de este modo como un estricto y legítimo espectáculo, un deleitable producto como simple ejercicio de acción, esta secuela es un placer estético y rítmico distanciado por completo de cualquier sumisión a cualquier regla de guión establecida.
Lo curioso de todo es que las virtudes de esta secuela se han transmutado en los defectos de su primera parte, y viceversa. Es decir, en ‘Resident Evil’ Anderson se tomó demasiado en serio la película, al intentar transgredir los límites del género con lo que contaba. No obstante, en esta secuela esa pretenciosidad es anulada por una adrenalítica cadencia visual, donde cada golpe de efecto está justificado y todo gira en torno a la distracción asfixiante, centrada en la honestidad y falta de complejos de una historia simple pero eficaz, con la sempiterna sensación de ‘deja vù’, pero sin perder el norte en ningún momento. Sin embargo, la eficacia de la primera entrega, justificada en la más que correcta dirección de un Anderson que convocó lo mejor (y peor) de su espantosa carrera filmográfica ofreciendo un axiomático itinerario de terror y acción asentado en los tenebrosos y metálicos escenarios de Umbrella, se pierde con la salida al exterior, donde a Alexander Witt se le escapa de las manos el encargo, con sus descuidadas escenas de lucha, dejando ver sus carencias de planificación en un apagado sentido de la coreografía escénica y un abuso de falsarias técnicas basadas en el sonido aterrador con la confusa imagen borrosa que evidencia la torpe creación tras la cámara del director de fotografía de segunda unidad de ‘Piratas del Caribe’ o ‘XXX’.
Sí, es cierto que ‘Resident Evil: Apocalipsis’ está plagada de esquematismos en muchos niveles que expone bajo sus linealidad nada trascendente. Sí, habrá muchos que no estén de acuerdo con ni una sola línea de esta crítica. Pero lo que no se puede negar es la disposición eflúvica de ‘serie B’, donde se vuelca lo expeditivo y descerebrado del tono narrativo, derivado de la asonancia de la historia sobre cualquier otra disposición fílmica. Además, y a diferencia de la primera cinta, esta película cuenta con más elementos de acción que de terror, reproduciendo algunas plataformas de los videojuegos como las secuencias tomadas de ‘Resident Evil 3’ o del ‘Code Verónica’, además de la breve participación de otros personajes de los juegos como Nikolai y Carlos Olivera. Eso sí, la mediocre aparición del personaje de Nemesis será la excusa justificada con la que puristas atacaran esta producción. A esta pequeña joya de la corona del cine de ‘zombies postmodernos’ no le falta de nada: ni muertos vivientes a la ‘vieja usanza’, ni explosivas heroínas a las que no le tiembla el pulso cuando disparan, ni una manipulación corporativa y ambigüedad gubernamental, ni peleas de patadas en cementerios o iglesias.
Hay todavía quien reconocerá el maratón físico que brindan una espléndida Milla Jovovich y la más que sugerente Sienna Guillory (impresionante su belleza), ambas imponentes, dejando claro que el elemento femenino, a veces tiene más importancia que los héroes o antihéroes a los que nos ha habituado el cine de género. Por todo ello, ‘Resident Evil: Apocalipsis’ supera con mucho a su predecesora, prevaleciendo su valía muy por encima de un subgénero de películas basadas en un juego de video. No es imprescindible, pero sí concede momentos de buen cine de acción. Y aunque esté mal rodado o tenga (muchos) defectos, es una secuela que dignifica la saga y que propone lo mejor de un juego con una sinopsis que descubre aquí su mejor grafía. Ahora queda la avalancha de este tipo de películas: ‘Alone in the Dark’, ‘Bloodrayne’, ‘Crazy Taxi’, ‘Doom’, ‘Mafia’, ‘Max Payne’, ‘Driver’, ‘Far Cry’, ‘Tekken’...
Miguel Á. Refoyo © 2004
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 16:02 |


Bueno amigos, hoy vuelven a pasar EL LÍMITE en otro festival, esta vez un poco más lejos. Concretamente en el American Latino Film Festival de Los Ángeles (California, USA).
Todos se asombran mucho al saber que mi corto estará en un festival foráneo y en la Meca del Cine, pero es bien fácil de explicar. Es un festival pequeñito, sin mucha repercusión, dedicado al corto hablado en español y con una evolutiva propuesta por dar a conocer en una ciudad como Los Ángeles el cine (en este caso de corto) de otros países. Ponen muchísimos cortos, creo que unos 60 ó 70 y de esos, los mejores (unos 15) son vistos en otro festival de mayor importancia por ejecutivos de Hollywood. Pero este gran logro, quedará para los cortos en 35 mm. O quién sabe. Ellos contactaron conmigo a raíz de ver el trailer en la web y me pidieron que les mandara una copia. Así de fácil.
Yo igual cojo mi 'jet' privado y voy a los canapés.
Bueno, pues para quien quiera acercarse, se proyectará esta noche (tarde allí) en el Ricardo Montalban Theatre, en pleno corazón de Hollywood. 1615 N. Vine St., Hollywood Ca., 90028
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 15:44 |


viernes, noviembre 05, 2004
Nunca antes, el mundo televisivo había estado tan alterado, tan pendiente de la calidad de los programas que se emiten, en qué horarios se exponen o de qué manera puede afectar a la audiencia. Este hecho viene dado por el polémico y muy de actualidad nuevo código de autocontrol, un borrador que reclama un poco de autocensura para proteger al menor de los contenidos no infantiles que han acaparado y ensuciado la parrilla dedicada otrora a los más pequeños, concretamente de seis de la mañana a diez de la noche.
La directora general de RTVE, Carmen Caffarel, presentó hace poco un “Código para la protección de los menores en las emisiones de televisión y radio”, para la necesaria modificación y supresión de algunos espacios y la dedicación de ciertos horarios de especial protección y contenidos prohibidos durante los mismos; criterios para la calificación de programas y tratamiento de los contenidos en horarios protegidos.
Hasta aquí bien. El problema surge cuando esta plausible medida se quiere hacer extensible a la televisión pública, donde los programas que más audiencia tienen y más dinero dan son los dedicados al infecto mundo del ‘corazón’ y los ‘realities’ en diversos formatos. El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, apuesta por dar un plazo a las televisiones públicas para que eliminen del horario infantil la ‘telebasura’ (un término que pocos conocen, pero que todos utilizan), pero éstas, por su parte, defienden la ‘no obligatoriedad’ del código, aceptando, eso sí, la modulación de ciertos programas o sus sustitución para dar a los niños espacios educativos o de entretenimiento ajustado a su edad y proponen que sea el control de los padres quien dicte el comportamiento televisivo de los críos.
Un punto difícil, ya que si en el pasado un chavalín salía del colegio y podía disfrutar de una parrilla dedicada a su formación (con programas educativos tipo ‘Barrio Sésamo’), series de dibujos animados (las añoradas creaciones de ‘Hannah & Barbera’, los ‘Looney Tunes’, etc.), concursos y teleseries varias, en la actualidad un niño que salga de sus clases y pretenda ver la televisión, podrá asistir al último adulterio de algún miserable torero, de alguna elegante prostituta que afirma haberle hecho una felación al cantante de moda o a una coplera absurda pidiendo atención con el ridículo más espantoso. Eso, o comprobar cómo gente anónima cuenta sus miserias por tener esos cinco minutos ‘warholianos’, narrando con pelos y señales sus traumas, conociendo a la persona con la que tanto ha hablado por Internet y nunca ha visto, etcétera…
Algunas medidas, bien es cierto, son algo absurdas y un tanto reaccionarias, como la de una explícita y gratuita presentación o representación de violencias y perversiones sexuales, actuaciones degradantes para la persona o que conduzcan a la propia degradación del ser humano. Norma que va mucho más allá del tremendismo. O la de los contenidos sexuales explícitos que se enfocan a eliminar aquellos propósitos sexuales gratuitos, que sólo estarán justificados por el contexto. Algo que nos recuerda a la censura franquista o a los dos rombos de principios de los 80. Y es que, no nos engañemos; la violencia y el sexo, en este momento, no son el principal enemigo contra la idiotez generada por la ‘Caja Tonta’, porque una buena teta no hace mal a nadie (quien no recuerda ese pecho desorbitado de Sabrina Salerno). Un niño actual también sabe perfectamente como funciona el mundo, qué es una droga, cómo se utiliza, cuál es función, sus clases y en qué momento está la sociedad. Ha visto una guerra ilegal, vive en la era del vicio digitalizado y pixelado y comprende mejor que muchos adultos cómo es la vida. No es una cuestión de ponerse gazmoños y puritanos, de excederse en la consecución de una educación digna, que les transmita unos valores profundos a los más pequeños, pero sí de moderar la competitividad catódica y con su autocomplacencia de contenidos. La intención del Ejecutivo es que el fruto de su tarea sea palpable en televisión en Navidad, la época del año en la que más sube el consumo de televisión por parte de los niños. Y así lo esperamos todos, pero sin excesos.
Pero no hay que dejarse engañar por los contenidos televisivos. La televisión ofrece perspectivas que otros soportes son incapaces de producir. Sólo en televisión es posible ver una película adulterada, cercenada por horas de anuncios publicitarios que acaban por distraer la atención a programas de otras cadenas. O teleseries de moda absurdas y manipuladoras de modelos de vida, concursos ‘familiares’ que mezclan sin ningún pudro pruebas de patio de colegio y torturas de animales dignos del pueblo sin civilizar. Algo extensible a los coloquios con dinero de por medio y conflicto de intereses sin cicatrizar. Incluso los documentales, ese espacio intelectualmente ‘culto’ de la televisión, están contaminados por el impacto, por el espectáculo sangriento de la ley de la selva. Por no hablar de los informativos, que se han convertido en festivales ‘gore’ para adictos del aquí y ahora. La televisión, por tanto, no sólo se compone de la desconocida ‘telebasura’, por lo que si se quiere regular un código de protección y de autocontrol no basta con echar un vistazo a lo endémico de la situación, al recurso fácil.
La Telebasura y su sentido de existencia
¿Este código debe ser el inicio del ocaso de la Telebasura? Evidentemente no. Pero sí tiene que darse una desinfección de la misma, en una época de visible decadencia. La telerrealidad, el formulismo del ‘reality’, del escándalo ‘rosa’, del sensacionalismo, ha nacido de la consentida y evolutiva sensación de poder, de hegemonía insultante. A lo largo de los años, la ambigua y malentendida ‘telebasura’, ha desembocado en un pozo de lodo y deyección que ha acabado por confundir su significado, su atractivo y su potencia como evento catódico heterogéneo y ‘freak’. La televisión se ha convertido en un sistema que crea sus propios personajes y vive de ellos, donde los programas de telerrealidad buscan la polémica y los informativos son presentados como puro espectáculo. El concepto de ‘telebasura’, tiene más importancia de lo que la gente cree. El control al que se puede someter puede ser positivo. Sin embargo, pretender incinerar los espacios de la degradada ‘telebasura’ es algo más que peligroso, ya que estos son mucho más inofensivos que esa otra televisión amordazada que tan escandalizados personajes reclaman.
Tal vez sea, como dice Antonio Sempere en su En tiempo real: La televisión al borde de un ataque de nervios’, porque la mayoría de los críticos y analistas televisivos ignoran, odian y desprecian el medio. Pero esta afirmación es más que dudosa, ya que nadie puede creerse con la verdad absoluta sobre el medio. Y es que el espectador, como ente inteligente, debe filtrar los contenidos y rechazarlos o aceptarlos según sus gustos. No existe, y esto es más grave, ningún agravio sobre este pretendido liberalismo de nuestros políticos tan silenciado últimamente. Ya sabíamos que el liberalismo (el verdadero liberalismo, no la coartada liberal para manejar las líneas de fuerza empresarial y de la sociedad entera) iba a la baja, pero resulta que el proceso es mucho más grave: el Estado nos debe decir qué programas tenemos que ver y cuáles no. Ahí está el peligro, amigos; cuando consigan decirnos qué es lo podemos ver y qué no. Porque entonces debemos suponer que lo siguiente, será insinuar lo que tenemos que comer (la campaña de alerta sobre la obesidad infantil y juvenil es un buen ejemplo) o qué música escuchar (la terrible escena del ‘top manta’ que se hace ver) y qué cine ver. Lo que hay procurar es que unos cuantos autoproclamados líderes de opinión, ya sean gobernantes, expertos, analistas o versados sabios de cualquier tipo, transformen a los espectadores en imbéciles, vacuos y autómatas. No son nadie para polarizar la calidad de las emisiones.
Debe haber pluralidad. Y para ello, no hay que imponer ninguna medida, sino combatir la basura televisiva ‘real’ (muy diferente a la ‘ficticia’) con programas de calidad. Sabemos que existe la telebasura, y que por extensión hay radiobasura y prensabasura (ésta más reconocible en las revistas del corazón), pero a nadie se le ha pasado por la cabeza censurarlas ni cerrarlas. Por eso, imponer códigos preventivos puede estar bien, ya que hemos llegado a un punto en que el mundo de las 325 líneas está tan borroso por algunos de sus programas, merecen un toque de atención sobre sus contenidos. Pero, y eso sí que no es de recibo, en ningún momento hay que imponer nada, porque supondría una coacción a la libertad, tanto de expresión como de elección.
Josep M. Llauradó se planteaba hace poco el tema de la definición de calidad: “Desconfío de los que se llenan la boca con el término calidad; Cultura de calidad, turismo de calidad, programas de calidad… ¿Qué entenderán ellos por calidad? ¿Quiénes son ellos para monopolizar la calidad?”. Y es ahí donde entra la definición de la ‘telebasura’, ubicada en el contexto de una ‘cultura basura’ dilatada a lo largo de la última década. El concepto de ‘cultura basura’, ése vocablo de difícil catalogación, ha tomado con la diversificación de los contenidos de la ‘prensa rosa’ una acepción errónea, ya que todos aquellos que desbaratan cualquier opción cultural con ineptitud lacerante están, en último término, haciendo un mal uso de la verdadera importancia que debería tener una cultura colectiva de la que, incomprensiblemente, ellos forman parte. Un universo abisal, de texturas polimórficas, de ‘supuesta’ confrontación con las reglas impuestas de la estética y el arte está encaminado a la destrucción de las radiofórmulas, las ideas preconcebidas por el tipo docto, de lo protegido culturalmente. Tiene que haber espacio para el distanciamiento, para huir de las lecturas frontales impuestas, fomentar la libertad que supone elegir una dialéctica distinta a la preconcebida por la cultura establecida. Posiblemente sea cierto que haya que dejar funcionar a su aire, sin intervenciones ‘neoliberales’ directas o transversales, el libre de mercado y la libertad de competencia entre las empresas audiovisuales. Sólo desde la normalidad catódica es posible discutir de ‘telebasura’.
La Telebasura no es necesariamente mala y, en muchas ocasiones ofrecen la alternativa a la cultura, a lo docto, a lo políticamente correcto. También es cierto que muchos aquellos de los que juzgan la ‘telebasura’ no saben muy exactamente de qué hablan. Por eso, existen partes de esa cultura de masas tranformada en ‘basura’ que sigue siendo entretenida y que funciona como escape a la circunspección grave y formal a la que se vería avocada la televisión si no existieran programas absurdos poblado de ‘freaks’ inmundos o simpáticos monigotes totalmente ridículos. Lo que hay que buscar es la variedad. Sólo así se podrá plantear un medio con alternativas de ocio, cultura, ‘telebasura’, concursos, espacios infantiles, debates, documentales, cine...
La heterogeneidad que envuelve a la ‘cultura basura’ debe ser aceptada y, en parte, ésa libertad sin límites, es la que encomia un universo en el que se acalla al dictador del gusto, al autócrata instaurador de modas efímeras, de una ‘basura’ aceptada, que es la que representa algún ‘late show’ nocturno que impone sus leyes y no deja mucho a la inteligencia. Y son precisamente ellos los que imponen un desprecio hacia lo ‘trash’, evidenciado como el signo de la decadencia intelectual de Occidente. Hemos llegado a un momento en el que la idea de perfección está democratizada, y ahora es cuando debemos pedir la heterogeneidad diversificada de contenidos, no prohibirlos ni coartar la decisión del público televisivo.
Miguel Á. Refoyo © 2004
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 22:57 |


Me acaba de comentar el gran Mikel Alvariño, el coguionista de 'The Birthday', de Eugenio Mira, que esta misma noche, a las 15:00 hora local de Santa Monica, CA (0:00 en España), en el Mann Criterion Theatre se proyectará este más que esperado filme ante cerca de 180 espectadores, entre los cuales estarán representantes de Fine Line, Miramax, Focus, y otras distribuidoras que pueden hacer que tiemble el mundo.
Es la gran alternativa a este cine español rácano, muerto en ideas y falto de diversión, decrépito en originalidad y acabado en dar al público algo decente.
Espero que Eugenio y Mikel tengan toda la suerte del mundo. Por lo menos ya que si yo no puedo convertir mi sueño en realidad, sean amigos míos los que logren hacer el cine que siempre hemos soñado con ver. Y no la mierda que nos están metiendo llamándola 'cine español'. Hoy sin ir más lejos he visto los paupérrimos trailers de dos incoherencias como 'Cosas que hacen que la vida valga la pena', la última chorrada del 'looser' Gómez Pereira y la no menos absurda 'Di que sí', con Paz Veguita y el barbas del vídeo de Estopa (es por no llamarle Santi Millán).
¿A esto lo llaman cine español?
Esperad a ver 'The Birthday' y aprendemos todos de una puta vez qué coño es el cine español realizado con riesgo y valentía. Y, por si fuera poco, con un presupuesto ajustado.
¡SUERTE CHICOS!
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:53 |


jueves, noviembre 04, 2004

Carrie Ann-Moss, Eva Nasarre y Sarah Clarke
Al loro del post de '24' y jugando con la magnífica pista de mi amigo el Dr. Spooky, hemos sacado entre los dos que la fría belleza de Carrie Anne-Moss sumado al indudable atractivo que sigue teniendo la mujer de actualidad en el fango de la 'prensa rosa' Eva Nasarre (qué recuerdos ochenteros) dan un parecido, mucho más que razonable, a la actriz que intrepeta a Nina Meyers en '24', la no menos potente y morbosa Sarah Clarke.
¿Que no?
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 23:57 |


Desde hace mucho, mucho tiempo, desde aquella televisión que tanto echamos de menos, una serie catódica no me había enganchado tanto. La adrenalítica ‘24’ más que una serie de ficción, es una droga visual que tiene efectos de adicción inmediatos. Nunca antes me había revuelto de nervios de una forma tan agónica en el sofá, nunca antes había gritado de emoción, ni me había sorprendido de una manera que sólo ha logrado esta serie basada en la pureza de la acción de género, de sus imposibles giros argumentales y de su frialdad tan cercana y a su vez tan inalcanzable.
La serie creada por Joel Surnow y Robert Cochran es, con mucho, lo mejor que ha ofrecido la televisión de calidad en mucho tiempo. Realmente acojonante. Su secreto: es la primera producción de la historia de la televisión narrada en tiempo real, en la que cada hora y cada minuto marcan el destino de sus protagonistas; una apuesta sumamente original y arriesgada que eleva la tensión y la intriga a alto nivel.
‘24’ es mucho más que una serie innovadora del momento, ya que se acerca a los inaccesibles preceptos del cine de acción, dotada con una maravillosa puesta en escena totalmente cinematográfica, y los auna en la pequeña pantalla desplegando un arsenal de acción hemostática, de agilidad instantánea y de identificación perfecta. Dejando claro cómo y cuándo hay que hacer televisión, en Estados Unidos es la serie que más rápido ha batido récords de audiencia, consolidándose como la propuesta televisiva más original de los últimos años. ‘24’ es colosal, un producto muy bien estructurado, filmado con estilo cien por cien cinematográfico, que ofrece 24 horas de metraje trepidante.
Prueba de ello son los premios que ha recibido hasta ahora, entre ellos un Emmy al mejor guión, un Globo de Oro a la mejor serie dramática y un Globo de Oro al mejor actor para su protagonista, Kiefer Sutherland. ‘24’ cuenta con otros tres Premios Emmy en reconocimiento de la fotografía y de la música. Una de las características que hacen a ‘24’ reconocible, además de esta mencionada celeridad narrativa y argumental, es la estética fría, rupturista y tecnológica que se divide en varias ocasiones en la conocida ‘split screen’, fragmentando las subtramas en una misma pantalla, otorgando al ángulo de cámara una vital importancia en la perspectiva visual y emocional de la narración.
La serie empuja al espectador a una tensión llevadaa al extremo. Para desarrollar la trama en un escrupuloso tiempo real, es decir una hora del tiempo de pantalla iguala una hora en la historia, es una prueba de reciedumbre total. Las costumbres cinemáticas tradicionales no tienen cabida en esta serie, ya que todos y cada uno de los personajes van y vienen en concordancia con el tiempo.
La historia gira en torno a Jack Bauer, el jefe de la Unidad Anti-Terrorista norteamericana (UAT). A lo largo de las tres temporadas -por ahora-, Jack y sus compañeros tratarán de proteger la vida del senador (convertido en Presidente) David Palmer y salvaguardar a la nación de estratégicos ataques terroristas en tres agónicos días completos a través de aventuras que parecen no tener fin. A Shuterland le acompañan Leslie Hope, Elisha Cuthbert, Sarah Clarke, Dennis Haysbert, Carlos Bernard, Xander Berkeley, Penny Johnson, Reiko Aylesworth, Sarah Wynter y James Badge Dale, entre muchos otros.
La serie empezó con aquella inolvidable frase en boca de Bauer: “Tenemos razones para creer que de hoy habrá un atentado contra la vida del senador Palmer”. Era el fértil comienzo de una serie que es, con todo el merecimiento, un clásico moderno, un ejemplo a seguir, una obra maestra televisiva de nuestro tiempo.
Temporada 1: La serie, cimentada sobre los mejores pilares del ‘thriller’ de acción, supuso una innovadora montaña rusa desarrollada a tiempo real. A lo largo de 24 horas, durante el primer día de campaña presidencial en Los Ángeles, donde Jack Bauer y su equipo de élite de agentes de la UAT descubren una conspiración de asesinar a candidato David Palmer. Un día para identificar al asesino y salvar la vida de Palmer, Jack también debe arreglar su maltrecho matrimonio y la desaparición repentina de su problemática hija adolescente.
Temporada 2: 18 meses después de que Bauer y los suyos salvaran la vida del Senador Palmer y de que la tragedia se cebara en la vida del mejor agente de la UAT (su mujer moría a manos de una ex amante también agente de la agencia), todo parece en calma. Pero no tarda en romperse cuando los agentes de la UAT, en constante contacto con el ahora Presidente de los Estados Unidos, David Palmer, se enfrentan a una catástrofe terrorista que pone en jaque a todo el país: una bomba nuclear está a punto de estallar algún lugar de Los Ángeles, en cualquier momento. Sólo Jack es el único capaz de detener la deflagración.
Temporada 3: Tres años después de los acontecimientos, Jack está metido en turbios asuntos con un cartel de la droga mexicana. Un virus bacteriológico es el elemento que desbordará a la UAT. Si no sueltan al capo mexicano Ramón Salazar extenderán el virus por todo el país. Mientras David Palmer se prepara para la reelección junto a su nuevo asesor, su hermano, Bauer y la UAT se enfrentan al que ha sido designado por los productores como “el día más largo en la vida de Jack Bauer”.
Curiosidades
.- Muchos pensamos que no es cierto, que hay algún truco. Pero lo cierto es que, con el cronómetro en mano, en las pausas de publicidad (enEstados Unidos, no aquí, que es Antena 3), se añaden a ése impactante reloj digital los minutos correspondientes al espacio publicitario.
.- Para el final de la primera temporada había tres finales, donde Nina Myers dispara contra la mujer de Jack, Teri. En una primera opción ni siquiera Nina disparaba, en otro Nina le da a Teri, pero ésta no moría. Se prefirió la tercera y más arriesgada opción: la mujer del protagonista moría a manos de la más malvada y temible de las agentes corruptas de la UAT. El primer final está disponible como extra en los DVD del ‘pack’ de la primera temporada.
.- En la primera temporada Dennis Haysbert estaba viajando regularmente de un lado a otro de la costa de Los Angeles. La razón: el actor afroamericano estaba rodando esa obra de culto de Todd Haynes ‘Far from heaven’, junto a Dennis Quaid y Julianne Moore.
.- Sarah Clarke, la actriz que daba vida a Nina Myers fue fichada la misma mañana en que se filmaba el episodio piloto. Dadas las prisas, no pudieron crear un vestuario específico para ella, por lo que a lo largo de toda la primera temporada vemos a Nina con la ropa de la actriz.
.- La dulce Reiko Aylesworth (mi personaje favorito y musa de mis sueños más húmedos) hizo las pruebas para dar vida a Nina Myers, pero su rostro angelical no encajaba en la maligna agente, así que se decidieron a darle el papel de Michelle Dessler.
.- Una anécdota de la musa de la serie por excelencia: Elisha Cuthbert. En la segunda temporada, durante la escena de un tiroteo, fue mordida por el puma que aparecía en aquella. Resultado: algunos puntos y vacuna del tétano.
.- Como todos sabéis, la acción de la segunda temporada transcurra un año y medio después de la primera. Mientras la tercera tiene lugar tres años después de la segunda.
.- Cuando Jack Baker entra a liberar a Ramón Salazar, la cámara que le sigue es la número 24.
.- El protocolo que utiliza el David Palmer de ‘24’ cuando toma el ‘Air Force One’ es escrupulosamente fiel a la realidad. Es la única vez que hemos visto en una ficción este seguimiento. Ni siquiera en las películas de Hollywood.
.- Todos los actores y actrices del elenco se cortan el pelo cada cinco días. Todo en función de un ‘raccord’ tan sumamente exigente y que se rompe, lógicamente, con mucha facilidad (como se puede leer -en inglés- en IMDB).
.- El joven Gabriel Macht fue el primer y casi definitivo candidato para dar vida a Chase Edmund, pero James Badge Dale se lo llevó por la grata impresión que dejó en los productores tras las pruebas. Eso sí, Macht tendrá su papel en la cuarta temporada.
.- Cada temporada, incluyendo pre- y post- producción, se tarda en preparar unos diez meses.
.- En la tercera temporada (actualmente en curso) tendrá un jugoso tema en la web sylviaimports. El malvado Stephen Saunders sabe cómo gastárselas al Presidente. La página existe y podéis comprobar lo que el equipo de ‘24’ tiene que deciros.
.- Dejando su talento en subproductos televisivos, el actor generacional Kiefer Sutherland abordó su primera experiencia televisiva y fue el principal motor de que la serie tuviera un soporte para los productores. Él mismo es co-productor de la serie.
.- Mis grandes amigos Cristóbal Garrido, Álex Alonso, José Manuel Rodríguez "Tocho" y el Tío Moo son tan fanáticos de la serie como yo. Lo último que tenemos como fetiche auditivo y que nos vuelve locos es el ‘ringtone’ de la CTU (la UAT en España). Lo podéis descargar AQUÍ.
El sangriento ‘Body Count’ de Jack Bauer:
.-Primera temporada: Jack mata a 24 personas.
.-Segunda temporada: mata 26 y mata a un perro con una escopeta.
En 48 horas Jack mata a 50 personas.
En la tercera lleva ya unos cuantos, incluido Chapell, su jefe de la UAT.
Profesiones de los personajes
.-Jack Bauer tiene la licenciatura en literatura inglesa de UCLA y un master en criminología de Berkeley de UC.
.-Kim Bauer tiene la diplomatura en la programación por la universidad de Santa Mónica.
.-El Presidente Palmer tiene la licenciatura en economía política de Georgetown y un doctorado de Derecho de la universidad de Maryland.
.-Tony Almeida tiene la licenciatura en Ingeniería Informática de San Diego y un master de técnico avanzado informático en la Stanford University.
.-Michelle Dessler tiene la licenciatura en Informática de la UC Davis.
.-Sherry Palmer tiene una licenciatura en sociología por la Universidad de Georgetown.
Rumore, rumore… (SPOILERS)
.- Atentos, amigos. Porque todo parece indicar que en la Temporada 4, Jack Bauer estará fuera de la UAT, con una vida alejada de las peripecias terroristas a las que está acostumbrado.
.- Se avanza que uno de los grandes protagonistas morirá en la cuarta temporada. Los únicos que tienen un contrato con la totalidad de ‘24’ como protagonistas son Sutherland y Haysbert, por lo que los demás actores dependen de las tramas y de los productores ¿Quién será?
El caso es que, hasta entonces, no haremos más que ver lo que queda de la tercera temporada (más frenética e impresionante que nunca) y ver una y otra vez las dos temporadas anteriores en DVD.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 19:26 |


1959-2004
A Theo van Gogh le han quitado la vida por haber creado 'Submission', un corto sobre una musulmana casada a la fuerza, maltratada por su marido y violada por su tío. Vestida con unos velos negros y otros transparentes y con la cara tapada, la actriz que interpretaba a la protagonista mostraba en varias escenas pasajes del Corán tatuados en su cuerpo. También podían verse las huellas de los golpes que habría recibido por parte de los varones de su familia. En un monólogo constante repetía los textos coránicos que justificarían los abusos padecidos. La guionista de la cinta, Ayaan Hirsi Alí, es una refugiada somalí que escapó de un matrimonio forzoso en su país y ocupa ahora un escaño de diputada por el Partido Liberal en el Parlamento holandés.
Otra muestra de fanatismo religioso llevado al extremo. Otra triste muestra de fundamentalismo, de creencia religiosa, del opio del pueblo, del sentimiento de odio fanático por un integrismo que se refiere a la creencia de tener la verdad absoluta, ya sea en lo religioso, en lo político, en lo filosófico, hasta en lo científico.
La religión, la creencia en mitos invisibles han traido al hombre doctrinas, ideologías y utopías mal entendias que han dado lugar a la intolerancia, al fundamentalismo y al fanatismo.
Van Gogh ha sido la injusta y, seguramente, penúltima víctima de la religión.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 01:39 |


¡I can’t believe it!
“Puffff…” ha sido mi expresión al saber que esa efigie de la imbecilidad que representa un asesino de masas potencial como es George W. Bush ha vuelto a ganar las elecciones norteamericanas de ayer. Los yanquis, mayoritariamente ‘rednecks’, por lo visto, y las superfluas mentalidades fanáticas e indignas le han concedido 'four more years' al imbécil de Bush.
Con la certeza que concede el patrocinio multitudinario de una reelección y sin nada que perder, puesto que gobernará los ocho años a los que un presidente yanqui puede aspirar, el líder republicano se enfrenta a su segunda legislatura para convencernos de lo que todos sabemos: que es un peligro para la humanidad, que es un Nuevo Anticristo y que es, como nos ha hecho ver, un soplapollas de cuidado. Quizá el mayor reto al que se enfrenta Bush es el de estabilizar la situación de Irak. Sabe que ha jodido el país entero, a pesar de la caída del régimen de Sadam y su captura, ya que la violencia es incesante y ha hecho (y hará) imposible la transición hacia la democracia. Ha ganado las elecciones un líder que ha provocado atentados en su país y en el extranjero (con la coalición de ‘colegas’ con ansias de salir en la foto con este bastardo). Algo que nadie quería, pero que, desde fuera, todos intuíamos.
Y es que, desde la ilegal Guerra de Irak las motivaciones que han movido a los republicanos encabezados por el diabólico Bush dan de por sí un miedo atroz.
1.- La económica, es decir el petróleo.
2.- La política, es decir, la hegemonía planetaria.
3.- La ideológica, es decir, materializar la globalización en el paulatinamente despreciable modelo yanqui.
Ya dijo John O’Sullivan, refiriéndose al senador de Indiana Albert Beveridge, cuando dijo en 1900: “Dios designó al pueblo estadounidense como nación elegida para dar inicio a la regeneración del mundo”. Y eso es de lo que se está encargando de llevarlo a cabo con una autocracia execrable. Bush es un fundamentalista, un peligro humano, un mono con una pistola en la mano. Y no lo digo yo, que lo reveló la revista Newsweek: Todos los días Bush se levanta antes para leer la Biblia y rezar sus oraciones. Antes de tomar decisiones, el grupo reza para que Dios les haga cumplir esa misión con determinación. Qué se va a esperar de semejante engendro.
Si algo ha quedado claro tras la campaña militar estadounidense en Afganistán, en la que el gobierno de Bush arrasó lo que quedaba de un país que salía de dos guerras previas, es que el poder político de Estados Unidos está dispuesto a emplear su imperialismo bélico sin argumentación alguna, con una bestialidad inhumana y sin ningún escrúpulo moral. Si algo se ha hecho evidente después de esa incursión es que Washington desea llevar al mundo al caos de los conflictos bélicos sin más propósitos aparentes que reactivar su economía, hacerse con el control de regiones estratégicas y abrir nuevos mercados para su industria armamentista. Si una conclusión inequívoca puede extraerse de las recientes revelaciones de Los Ángeles Times sobre los planes ‘de contingencia’ de la Casa Blanca para atacar con armas atómicas a China, Rusia, Irak, Corea del Norte, Irán, Libia y Siria, es que el máximo peligro para la paz mundial es el gobierno encabezado por George Walker Bush.
Ni siquiera Osama Bin Laden, con su reaparición del sábado por la televisión árabe Al Yazira, ha logrado acojonar a los electores.
Yo (y supongo que cualquier persona medianamente inteligente) me pregunto: ¿Cómo pudo llegar a la primera magistratura del país más poderoso del mundo una persona como George W. Bush, con un expediente académico mediocre, una inteligencia nula, sin la más mínima inquietud intelectual, con una juventud tormentosa debido a sus problemas con el alcohol y la cocaína, arruinado en sus negocios petroleros y con una derrota a sus espaldas en su único intento de optar a un cargo electivo (uno de los escaños tejanos en el Congreso federal) en 1978 antes de disputar, y ganar contra todo pronóstico, el Gobierno de Tejas en 1994 a la entonces gobernadora, Ann Richards, una de las estrellas más rutilantes del Partido Demócrata?
Los ataques terroristas contra las Torres Gemelas y el Pentágono del 11 de septiembre de 2001, fueron la excusa perfecta para abandonar el principal objetivo del partido republicano (un programa de reformas domésticas sin demasiadas incursiones en la política internacional) para sacar la bestia inmunda que lleva dentro, para dejar ver el auténtico factor que se le ha dado bien: sembrar el miedo entre su población, convertirse en un vengativo ‘sheriff’ ex alcohólico y militante en la mentira y la estupidez.
Hoy también nos hemos enterado que James Hatfield, autor del libro ‘El Nerón del siglo XXI. George W. Bush presidente’ (Edic. Apóstrofe), que ha salido hoy en España, murió en muy extrañas circunstancias (dejadme suponer que a manos de esbirros de Bush) por ser la primera persona en descubrir los aspectos más oscuros del republicano, algo que tiempo después ha sido inevitablemente desvelada por, entre otros, el cineasta Michael Moore (cachis, Mike, que no lo has logrado) o la escritora Kitty Kelley. Los devaneos de George con el alcohol y la cocaína, sus fraudes económicos, su integrismo religioso y sus relaciones con la familia Bin Laden son algunos de los delicados aspectos con que Hatfield se topó demasiado pronto.
John Kerry era una única alternativa que, a lo largo de la noche de ayer, ante la incertidumbre en Iowa y Nuevo Mexico, ha caído víctima de una esperanza que se ha transformado en pesadilla para aquellos hombres y mujeres que creían en el cambio. Ahora no sabemos si Bush y su mafia han amañado estas elecciones o no. Tampoco importa.
¿Qué será lo próximo? ¿A qué horrores universales nos enfrentará este subnormal?
La respuesta, en los próximos cuatro años.
PD: Viendo a Piqué en La Primera me dan ganas de vomitar.
PD2: Qué poco me gusta escribir de política, oyes.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 01:15 |


miércoles, noviembre 03, 2004
Me comenta JoseDa, un amigo de Murcia que la acogida en el festival de cortos 'Murcia Joven 2004' ha sido también muy grata para 'EL LÍMITE'.
Os dejo sus palabras.
Ví 'EL LÍMITE' (cómo no). Increíble! Ciertamente sí que parece un corto de terror humano. Es una POESÍA negra que nos presenta como lo más peligroso para el ser humano es el propio ser humano. Una entrada en la locura de alguien que lo tiene todo. Es algo que se ve en muy poco ultimamente: ARTE. Y hablo sin ningún peloteo. Es un corto que no me ha dejado indiferente y que, tal vez, me ha resultado tan complejo que no creo haber llegado a comprenderlo.
Creo que lo que menos me ha gustado del corto es la entonación del tío del bigote. Pero también es cierto que tu corto supone un reto para los actores. En el ado opuesto, está un EXCELENTE actor principal.
Otra prueba de tu arte es que la gente no se quedó indiferente con tu corto. Parece que gustó aunque debí de preguntarle a la gente. Por lo general, se aplaudió tu corto, hecho que sólo ocurrió también con 'Portal Mortal'.
Ahora sólo falta esperar a la designación de los premios. Estaría bien que nos dieran alguno. Pero si no, ese nuevo éxito de público para mí es lo más importante.
Y lo digo sin acritud, sin falsa modestia. Lo digo de verdad de la buena.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 18:32 |


martes, noviembre 02, 2004
A la hora y en el lugar equivocado
Michael Mann equilibra su efectismo visual a una película de múltiples virtudes que supone uno de los mejores ‘thrillers’ de este reputado cineasta. Tal vez el más ‘artesanal’.
Cuando Michael Mann estrena una película, lo lógico es acercarse con cierta predisposición a presenciar un espectáculo de acción donde el excelente manejo del discurso narrativo y visual es el mejor reclamo para un ‘autor’ no reconocido dentro de la maquinaria hollywoodiense. Lo curioso de esta compostura es que en ‘Collateral’ además de recoger ése peculiar estilo de rodar, caracterizado por la efusión de los aspectos visuales y estéticos, de encuadres estudiados, Mann equilibra sus virtudes en función de un guión de Stuart Beattie que, si bien no resulta nada original (en cualquier caso muy funcional y bien llevado), sí podría haber servido al cineasta para saturar la pantalla con sus frecuentes manierismos visuales. Mann sin embargo, compone esta interesante muestra de cine de género, como una extraña variación del cine de ‘serie B’ confeccionada con el presupuesto de una superproducción.
Ya en su espléndido prólogo, la narrativa del ‘thriller’ no se corresponde con lo que el espectador está acostumbrado al género y, muchos menos, a Michael Mann. Un taxista de Los Ángeles, Max, se muestra meticuloso con su entorno; limpio, soñador (una postal de una Isla Maldiva le sirve de vía de escape), abstraído de la suciedad moral que le rodea. Max posee ‘su propio mundo’. En esa rutina atmosférica entra en juego alguna agradable sorpresa, como Annie, una cliente con la que, tímidamente, establece una empatía que deja ver la personalidad de Max e interpone un subtexto argumental que, más allá del flirteo, tendrá un desarrollo fundamental en el filme. A Annie la recoge con la luz del sol, antes de que la noche caiga. El placentero turno del conductor arranca cuando Vincent, un elegante hombre de pelo plateado entra en el taxi, ya de noche, y le da una dirección: “1039 St. Union Street”. Desde ese momento, se comprueba cómo Vincent no es igual de receptivo con el misterioso hombre, percibido en su diálogo seco, en el que se aprecia el mutismo de Max como signo de desconfianza. Cuando llegan al punto señalado, Vincent le propone un suculento negocio al taxista: llevarle a cinco lugares concretos por una considerable suma de dinero. Cuando Max acepta, aceptará subir el primer escalón hacia una amoralidad que está a punto de cambiar su vida y transformar su ordenada vida en un auténtico infierno.
Desde el instante en que sabemos que Vincent es un ‘limpiador’, un asesino a sueldo, los acontecimientos se aceleran, el ritmo sube de tono, y es donde empieza la verdadera historia de la película. Como el frío sociópata afirma, todo es una cuestión de adaptación ‘darwinista’, de principio de sincronía, del ‘I Ching’, de la causalidad, de una coincidencia de sucesos en tiempo y espacio que significan algo más que pura casualidad. A partir de ese momento, el espectador se convierte en el tercer pasajero del taxi, donde el único criterio de validez de la concordancia es la opinión de quien observa y donde el auténtico protagonista de la película va a ser el desarrollo del estado psíquico de los protagonistas. La dialéctica de este encuentro y su súbita colisión en forma de primer cadáver de la noche, funciona como maravilloso comienzo de una relación que roza el formulismo, pero que deja que el peso recaiga en los aspectos psicológicos de un ‘thriller’ inaudito, instalando sus virtudes en la templada exposición de unas personalidades contrapuestas, en el encuentro y acercamiento entre el bien y el mal, y en cómo éste último es siempre el que influye sobre el primero.
A lo largo de la intensa relación en la que se fundamenta ‘Collateral’, Vincent no evolucionará en ningún momento, ni siquiera cuando se atisba retazos de humanidad en su personalidad (el amago de equidad con un trompetista interpretado por Barry Shabaka Henley, amante de la música de Miles Davis). Por el contrario, Max pasa de ser un apocado ‘perdedor’, carcomido por la rutina y anhelante de sus empequeñecidos sueños, a ser un individuo resolutivo, capaz de manejar situaciones de alto riesgo y enfrentarse a Vincent, saliendo indemne de cualquier desafío. Max y Vincent acabarán dependiendo el uno del otro para poder sobrevivir, desarrollando una especie de ‘síndrome de Estocolmo’ mutuo. Cabe destacar esa suntuosa secuencia en la que al vehículo se le cruza un coyote en cámara lenta. A continuación, sus caracteres llegan al clímax de choque, cuando Vincent le recuerda la frase ‘beattlemaníaca’ “la vida transcurre mientras haces planes de vida”, como saturación del choque de opuestos que marca el principio del fin, cuando la película empieza a flojear (y eso que se trata del tramo final).
Lo curioso de ‘Collateral’, como pequeña película ‘autoral’ que incluye en su intencionalidad un sucinto nihilismo de ‘film noir’ para no verse rebasado por el excesivo ejercicio de estilo de su autor, es su manifiesto dominio visual templado y muy equilibrado para lo que se podría haber previsto. Además, en su nueva película, Mann recoge los elementos básicos que han caracterizado su cine: como el antagonismo de unos protagonistas (en referencia directa a ‘Heat’) endurecidos por una experiencia de tensión acumulada y por el respeto recíproco. En ese apartado, la integridad con la que ejecuta Vincent a sus objetivos, es equivalente a la forma de dirigir de este gran realizador, con adrenalítico sentido de la progresión, en un tono acompasado y preciso, pero si agobiar en ningún momento al espectador.
En este ‘thriller’ urbano y nocturno, el ritmo incesante, el tratamiento cromático y la acción depurada se combinan con secuencias pausadas que Mann ha sabido dosificar con un insuperable sentido de la minuciosidad narrativa y visual, dividiendo la cinta en pequeños episodios en los que no decae la tensión en ningún momento. Tal vez padezca cierta arritmia con la alargada y redundante trama paralela de los agentes del F.B.I. que siguen a los personajes principales, como visión de un atosigamiento que no resulta nada dinámico. O la secuencia de la madre de Max (Irma P. Hall) que no contribuye en nada a esa diligencia narrativa que se demanda en un filme que, precisamente, busca repetidamente el equilibrio, donde brilla la conjunción de todos los excesos estilísticos de Mann como director en esta película de tremenda agilidad.
Detrás del encuentro desencadenante, detrás de los tiros y los puntos de giros en la acción, del ‘thriller’ en definitiva, se sitúa el impacto de la imagen y del sonido, de las texturas, de la apaciguada partitura de James Newton Howard, en correlación con los motivos y las dudas que mueven a los personajes. Por eso, es tan importante el tratamiento de esa melancólica luz urbana, en constante degradación con brillantes ejercicios luminiscentes, que insinúan un análisis estructural de las cualidades de la imagen y del encuadre cinematográfico. Una fotografía de Dion Beebe y Paul Cameron que resulta más que sobresaliente en función de la perfección de una puesta en escena que está filmada con más artesanía que arte, de ahí el gran logro de Mann como cineasta visual. Por eso, en este destacado empleo de los escenarios y atmósferas, la ciudad de Los Ángeles se transforma en el tercer personaje del espectáculo, reflejando una metrópoli agresiva y luminosa, en donde los sonidos y las luces del tráfico son tan importantes como las cavilaciones y los encuentros de los protagonistas con sus destinos, apoyado en las sugerentes tomas aéreas para significar lo yermos que son los lugares por los que transitan estos personajes.
Tom Cruise, como no podía ser de otra manera, ofrece una interpretación de un nivel de evaluación imponderable, dando vida a un asesino frío y convencido, sabiendo trasmitir físicamente su indiferencia con una composición física y emocional digna de alabar. Un caso parecido al de Jaime Foxx, un cómico acostumbrado al histrionismo que aplaca cualquier ‘tic’ del ‘Saturday Night Live’ para ofrecer su mejor interpretación hasta el momento, en una perfecta réplica dramática a un Cruise colosal. Hasta la manera en que Jada Pinkett Smith elude las convenciones de personaje recursivo y ornamental aportan una credibilidad exultante.
‘Collateral’ es, como conclusión, una cinta de encuentros circunstanciales, de vidas que colisionan y de sanguinarios instantes compartidos. Un sorprendente ‘thriller’ urbano de suspense, consolidado por su moderación formal y por la soberbia dirección de un Michael Mann que reafirma su gran condición de ‘artesano’ y que sólo se fragmenta y desluce con ciertos momentos heredados de su pasado televisivo y de la concesión a un final típico de superproducción ‘mainstream’ puramente de acción. Pero se le perdona por este entretenido y destacado experimento.
Miguel Á. Refoyo © 2004
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 13:17 |


lunes, noviembre 01, 2004
Hoy estoy nostálgico, amigos. Sí... otra vez...
Y me han entrado unas ganas irrefrenables de escribir acerca de algo que tuviera relación directa con mi infancia. En el mísero capítulo de hoy en este infausto mundo 'weblogero' me dispongo a meterme de lleno en una retrospectiva a 'Mazinger Z', basada en el cómic de Gô Nagai una serie que, de múltiples formas o actitudes, marcó a generaciones enteras, con la entrañabilidad de la inocencia de los primeros mangas catódicos. Lo cierto es que, si hacemos un pequeño análisis retrospectivo extendido hacia períodos pretéritos, veremos que desde hace tres décadas la fiebre por el Manga Televisivo (u OVA's en el argot de los otakus -o no, vete a saber-) ha ido en constante evolución y desarrollo. Desde 'Marco', 'Heidi', pasando por 'El bosque de Tallack', 'Ulises 31', 'Candy Candy', luego los 'Caballeros del Zodiaco', 'Son Goku' y 'Dragon Ball' y hasta hace bien poco los 'Pokémon' han hecho que hayamos aprendido a amar la animación japonesa desde que éramos pequeños.
Emitida por primera y ultima vez desde el verano de 1978 hasta su finalización medio año después. Esta serie de sobremesa (emitida los sábados después del Telediario en la primera cadena –como las grandes gestas de la programación infantil-), sólo se pasaron durante esta etapa -los primeros 13 capítulos-. Sin embargo, debido a su éxito, ulteriormente se emitieron otros 13 episodios más. El hecho de su desaparición no deja de ser inquietante y trágico. Y no deja de ser actual, porque fue debido a la hipocresía que apuntó a la serie como una serie de violencia desmedida en su contenido.
En una época en el que el Cambio estaba a punto de llegar, la dureza de la autocracia nos hizo que una de las series más carismáticas y trascendentes de la historia de la animación fuera censurada en sus últimos capítulos, que lograron emitirse pese a la oposición de los protervos censores. Algo muy triste es que esta actitud perturbadora se mantiene hasta la actualidad en la que la sofisma se ha agrandado hasta límites insospechados. Ese mismo año se emitieron series que han marcado profundamente la televisón nacional en cuanto a contenidos infantiles-juveniles se refiere poniendo el listón de ocio televisivo más alto, que jamás ha sido lo mismo, nunca ninguna serie (por muy tecnológicamente avanzada que sea) ha sido capaz de equiparar su esencia a aquellas. Eran los años de 'Orzowei', 'La abeja Maya', 'Espacio1999', 'El Perro de Flandes'...
¡¡¡¡¡Puños Fueraaaaaa!!!!!
En la serie creada por Tomoharu Katsumata, Bonjin Nagaki, Nobuo Onuki y Yugo Serikawa se contaba la historia de dos arqueólogos que encontraron los restos de una civilización antigua que era capaz de construir robots cíclopes. Durante el viaje, uno de los arqueólogos cree que construyendo robots como aquellos podrían gobernar el mundo, evidenciando una avaricia desatada. El otro, llamado Dr. Kabuto, no está de acuerdo y se convierte en enemigo de su ex-colega, el Dr. Infierno. Éste no no estaba dispuesto a que alguien se le opusiera, por lo que mandó a matar al Dr. Kabuto. Lo que Infierno no sabía es que antes de morir le enseñaría a su nieto Koji Kabuto el robot que construyó en la clandestinidad para enfrentarse a su antagonista.
Koji, sin comerlo ni beberlo, se encuentra defendiendo al mundo detrás de los mandos del robot de su abuelo, Mazinger Z, un monumental y avanzado robot que es el único que puede enfrentarse a los despiadados planes del Dr. Infierno y su ambiguo brazo derecho, el Barón Ashler, enigmático personaje mitad hombre y mitad mujer (no hay que negar que los mensajes subversivos estaban llenos de simbologías). Las clásicas peleas de robots gigantes y la destrucción de ciudades enteras en el transcurso de la larga historia se alternaban también con detalles más realistas y cotidianos sobre los personajes, sus caracteres e intenciones. El joven Koji tuvo que aprender a manejar el robot. Un encargo que hizo posible con la ayuda del asistente de su abuelo, el Dr. Yomi que también había construido otro robot llamado Afrodita, y era pilotado por su hija Sayaka Yomi. Además, los tres científicos que trabajan en el centro Fuji; el Dr. Iz, el Dr. Diz y el Dr. Biz. También el Conde Broken o Máscara de Hierro.
Afrodita y Mazinger destruyeron uno tras otro los robots del Dr. Infierno. Durante la serie se perfeccionó a Mazinger, destruyeron a Afrodita, construyeron a Diana y al Boss Robot y uno tras otro fueron derrotados los secuaces del Dr. Infierno. Hasta el penúltimo capítulo, en que finalmente Koji logró mata al Infierno. Hasta aquí bien. Recuerdo esperar con ansía ver el último episodio. Con tantas ganas, que apenas pude dormir, ni comer, ni hablar con nadie. Estaba incluso nervioso ante tal evento.
En el último capítulo, los secuaces de Infierno envían dos robots muy poderosos para destruir a Mazinger. Lo bueno de todo es que, para sorpresa de los millones de niños que esperaban una nueva victoria de nuestro robot favorito, lo lograron ¡¡Destruyeron a Mazinger!! Algo impensable ¿Por qué hacían aquello? ¿Por qué no había 'happy end'?
Pero nada era lo que parecía. Fue uno de esos episodios que jamás se me olvidará porque, a pesar de que Mazinger muere casi cuando comienza el episodio, aparecía el padre de Koji, al que nos habían enseñado a creer que estaba muerto con un nuevo e indestructible invento. Todo por lo que se había apartado del mundo, el sueño en le que había estado trabajando toda su vida: Gran Mazinger... el mayor y más majestuoso robot creado por el hombre, una máquina invencible.
Mazinger produjo una doble revolución en la infancia de los niños de todo el mundo: por un lado por su extrema violencia, que producía quejas de parte de madres preocupadas por lo que veían sus hijos en la tele y por otro, revolucionó el campo del anime de robots (es decir, el MECHA) ya que los precedentes solo se limitaban a androides con conciencia propia o robots gigantes dirigidos por control remoto.
Engendrado por MIGUEL Á. REFOYO ‘REFO’ a las 15:26 |


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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