lunes, noviembre 29, 2004

BSO 'Crimen Ferpecto': Acordes angustiosos

Os muestro mi última adquisición, el ‘score’, la banda sonora, en cristiano, de ‘Crimen Ferpecto’, la última maravilla musical del genio de la música española Roque Baños. Creo que es el primer disco original que me compro en dos años. Sí, qué le voy a hacer, porque con mi módem de 56 ks. y la conexión tan miserable que tengo no es que me baje mucha música de la red que se diga. Como dicen los culpables, pero en esta ocasión ciertamente, “a mí, me la bajan”. La música, me refiero.
A lo que voy, es sorprendente el talento que tiene este compositor jumillano para crear música para bandas sonoras. La composición músico-incidental de Roque es, hasta el momento, mucho más que modélica. Ningún artista hasta el momento (ni siquiera el sobrevalorado Alberto Iglesias) ha tenido esta capacidad de multiplicar registros, la sensibilidad armónica y la exactitud cimentada en una vena prolífica para acomodar la imagen a su música para que ambas se fundan en una comunión inigualable.
Cuando Álex encontró a Roque, el señorDe la Iglesia coincidió con el señor Baños, la dualidad se transformó en irreemplazable, como las grandes parejas de directores-músicos de la historia del cine, muy pareja a las compuestas por O’Selnick y Max Steiner, Hitchcock y Herrmann, Spielberg y Williams, Zemeckis y Silvestri, Cronenberg y Shore o Burton y Elfman.
La música en el cine de Álex es algo tan fundamental como la fuerza impulsiva de sus imágenes. Desde ‘Muertos de Risa’, las notas de Roque se han ensamblado de un modo elemental, como una óptima simbiosis que lleva a través de su combinación a un viaje en el que las emociones de los personajes y la acción narrativa y visual se funden intrínsecamente. Una composición precisa en la lectura de los planos, algo culminante en el acabado de una película.
La banda sonora de ‘Crimen Ferpecto’, el ‘score’ creado para la ocasión es una traducción exacta de la dramática fábula con indicios de comedia, pero en la que se sobrepone el trasfondo de terror atroz y crueldad, de desazón y suspense que late en los propósitos cinéticos de Álex en esta película.
Apoyado, como viene siendo habitual en el más puro estilo clásico, su pentagrama para la nueva película del director más capaza del cine español, es una excepción digna de todos los elogios. Si bien no hay un tema que sirva de ‘leitmotiv’ identificativo, la grandeza de esta banda sonora se sustenta en la habilidad por un surtido variante en la que nunca escuchamos un corte que recuerde al otro. Algo que resulta del todo fascinante.
Ni siquiera hay espacio para el romanticismo edulcorado, ya que en los cortes que se entienden como melódicos y apaciguantes, existe un trasfondo terrorífico, inquietante. Así el corte ‘Affaire en los probadores’, no resulta nada sensible, sino rudo. Sin embargo, la más romántica, en el sentido templado de su casualidad es ‘Somos cómplices’, donde, paradójicamente, más nerviosismo visual se presenta en pantalla.
De nuevo vuelve a ser un homenaje al mejor Bernard Herrmann, clara inspiración en temas como ‘Descuartizando el cadáver’ o ‘La habitación de los horrores’ que, si bien, recuerdan tal vez en exceso a la partitura de ‘La Comunidad’, irradian una sensorial angustia, centrada en las sensaciones más oscuras de la condición humana, pero con una condición lírica que no pierde de vista el pretendido sinfonismo neoclásico de sus temas más oscuros y tenebrosos.
El corte ‘Pelea con el señor Antonio’ se ubica dentro del filme en esa magistral secuencia en la que Rafael sigue los zapatos que ha visto en el probador contiguo en una prodigiosa intranquilidad que va ‘in crescendo’ en una composición de duda e intriga fantástica. Puro suspense que se transmite también en otro magnífico corte como ‘¿Me va a delatar?’, recreación de una desasosegante incertidumbre.
Es esta partitura de ‘Crimen Ferpecto’ una composición de trazos oscuros, opresivos y muy atmosféricos, como esa extraña pieza titulada ‘El demonio existe’, con ecos de música isabelina que manifiesta el desconcierto del protagonista, de su obsesión y su locura, desequilibrio mental expresado como nunca en ‘Boda espontánea’, el cúlmen del enloquecimiento total, del desvarío, de la opacidad psicológica, patética y sórdida existencia que subraya en su final una lírica instrumental de ‘happy end’, todo lo contrario que envuelve este arriesgado ‘score’.
Destaca también un equilibrio sinfónico que en su última parte se decanta por la burla absurda a la que es pareja la película, sin perder el tono de suspense, hacia uno mucho más psicológico demencial, de locura que tiene su éxtasis musical en el tema ‘Nunca te librarás de mí’ y en ‘Todo es Ferpecto’, una oscurísima sinfonía donde los instrumentos de viento, la contundencia de su potencia orquestal basada en los tambores y su voces demoníacas hacen de este corte el más turbador de todo el disco.
El CD se cierra con tres canciones que suenan al final del filme, ‘Summer Struttin’, el tema con el que De la Iglesia presenta, en su prólogo, a Rafael y su objetivación hablando a cámara sobre su mundo perfecto de oropel y éxito. Y dos cortes contagiados por su fondo inequívocamente circense, colorista y alegre, en el absurdo de su epílogo entre saltimbanquis y payasos: ‘Dusty Road’, de Fanfare Ciocarlio y el clásico ‘Moliendo Café’, de José Manzo reactualizado por Piraña Musik Berlín & Asphaltango.