martes, 8 de febrero de 2011

Review 'Red (Red)', de Robert Schwentke

Jubilados y peligrosos
El alemán Schwentke se desvincula de la severidad del cómic de Warren Ellis hacia un tono cómico mucho más gamberro y frívolo que se beneficia con la solidez de un elenco provisto de complicidad y sentido del humor.
La adaptación del ‘comic-book’ en que se basa el filme de Robert Schwentke ilustra ese punto de partida donde la venganza forma parte de la articulación argumental que se desarrolla en el estilo de un Warren Ellis que siempre está predispuesto a guionizar sus viñetas con un fondo inmoral. ‘Red’, en su versión cinematográfica, se inspira en el trazado del cómic, pero de un modo refinado y dulcificado. De entrada, no adopta todos los preceptos del original, ya que evita trascendentalizar ese poso político de subversiva visión sobre los sucios engranajes de la CIA y la burocracia militar llevada al extremo.
La historia se centra en Frank Moses, un tipo retirado que vive un estilo de vida normal y relajada, que tontea telefónicamente con Sarah Ross, una operadora de la agencia que supervisa su plan de jubilación y con la que comparte una supuesta filia a la lectura de novelas folletinescas. Pronto se deja claro que Moses ha trabajado durante años como agente de sombrías operaciones dentro la CIA y que su vida “normal” no encaja en la aspiración por volver a las andadas. En el instante en que unos asesinos armados invadan su casa para acabar con él, sabremos que, por algún motivo, se quiere eliminar a varios agentes retirados de la CIA y el M16. Es entonces cuando comienza la búsqueda por descubrir quien ha dado la orden, debiendo reunirse de nuevo y regresar al mundo del espionaje que dejaron hace años atrás.
Ya el arranque del filme deja claro que la película en ningún momento se va a tomar en serio así misma. Ni al argumento, ni a sus personajes. Comienza desvinculándose de la severidad y el desafecto del cómic hacia un tono cómico mucho más gamberro y frívolo. No se trata de un ‘thriller’ tanto como de una comedia negra de acción, que es la clave utilizada en la redefinición fílmica del material originario. Estamos así ante una bravata crepuscular que gravita en la ligereza con la que Schwentke narra la acción. ‘Red’ se ordena en dos únicos niveles; la comedia de adaptación a un estilo de vida rutinario incompatible para ex máquinas de matar y otra donde la espectacularidad se alía con las ansias de explosiones para hacer alarde de peleas, armas de fuego y una conclusión tan divertida como licenciosa.
‘Red’ tiene su punto de apoyo en la autoironía con la que Bruce Willis encabeza el reparto, asumiendo el envejecimiento del personaje y el suyo propio, sutil y muy bien llevado, preconizando la estela apagada de aquel héroe de los 80, cine asociativo a la acción que hoy en día puede parecer pasada de moda, pero que reverdece la nostalgia por aquellos tiempos. La generación caduca, aquéllos héroes de la CIA que ejercían con contundencia en la Guerra Fría son hoy juguetes rotos que han sido suplantados por otra quinta mucho más sofisticada y adaptada a los nuevos tiempos. En esa índole de ofrenda, ‘Red’ responde al ejemplo de unos “carrozas” que han traído sus fantasmas personales a la actualidad; la Guerra fría, los viejos recovecos y rencillas o las venganzas y traiciones de entonces. Podría equiparase a ‘Los mercenarios (The Expendables)’, de Sylvester Stallone, en su instauración sobre el esquematismo y el arquetipo intencional. Ambas responden a la concesión de una aventura previsible y violenta, tremendamente festiva, cuya absoluta simplicidad la hacen adictiva y sin dobleces. Sin embargo, aquí no existe la ideología política paródica y desquiciada de aquélla, sin duda mucho más críptica que su discurso, más allá de la metáfora acerca de la implacable posición mundial hegemónica. ‘Red’ se aleja del ‘actioner’ nihilista y se apega más a un discurso melifluo sobre la rebeldía contra la senectud y la cotidianidad en un ámbito singular.
En esta esfera, estaría más cerca de películas como ‘Cowboys del espacio’, de Clint Eastwood o ‘Going in Style’, de Martin Brest que unifican su tentativa de rutina y costumbrismo dinamitados por el espionaje de ‘Mentiras arriesgadas’, de James Cameron o ‘Sr. y Sra. Smith’, de Doug Liman. Uno de los puntos de mayor integridad dentro del cóctel de referencias y querencia hacia lo híbrido, viene dado en esa historia de amor inacabada que da contrapunto cómico el reencuentro, tras varios años, de Ivan Simanov (Brian Cox), que simboliza la Rusia marchita, anclada en el tributo a aquellos tiempos nucleares pasados y Victoria (Helen Mirren), gran dama de la agencia que sigue teniendo el gatillo fácil pero que se ha sofisticado con los años hasta ejercer de francotiradora a la que no le tiembla el pulso cuando hay que disparar contra el enemigo (una de las imágenes más agradecidas del filme, por otra parte).
‘Red’ no cuestiona las reglas, se centra en el sentido de la amistad y la lealtad entre veteranos, con un espíritu añejo, que parece querer funcionar cuanto más se aleja de la gravedad crítica que sustentaban las hojas de Ellis y Cully Hammer. Vale que se echa en falta una mayor coherencia en sus requiebros argumentales, que personajes como los de Rebecca Pidgeon, Richard Dreyfuss o Karl Urban carecen de cierto empaque, pero lo cierto es que el sentido de la acción, que a veces sufre de una habilidad desigual a la hora de enganchar al espectador, no decae en ningún momento.
Para ello, Schwentke, que ejecuta las variables cinematográficas de un modo formalmente impecable, sobre todo en aquellas de acción y explosiones, parece saber que cualquier carencia del guión (en esta caso de la adaptación de los hermanos Jon y Erich Hoeber) se subsana con un reparto espectacular que tiene el sentido del humor y la complicidad como armas para que todo fluya de un modo vertiginoso. Además de Willis, Morgan Freeman ejemplifica la veteranía de un consolidado icono del cine moderno, dejando espacios a John Malkovich, sin duda alguna la paranoica pieza clave de la comedia dentro del armazón del ‘thriller’ y la acción. Incluso evoca la memoria cinéfila con la inclusión del legendario Ernest Borgnine sirven de apoyo para que el conjunto resulte entrañable.
En este terreno es en el que, a pesar de que ‘Red’ no acabe por aprovechar todas sus posibilidades y abuse de sus recursos cómicos, la coyuntura se va solventando gracias a la capacidad de sus intérpretes para ir sorprendiendo. De ahí que cuando todo comienza a tornarse en inconexo, alejado de cualquier planteamiento argumental vinculado hacia la coherencia sintética, llegue Mirren y su pose distinguida para levantar las expectativas. ‘Red’ da lo que uno espera. No defrauda en absoluto. Se trata de una locura con dosis de tensión conspirativa, entretenimiento, intrigas y violencia ‘light’ que fomenta la excentricidad ‘oldster’, sin caer en el falso sentimentalismo ni disquisiciones sobre la edad y el heroísmo. El filme de Schwentke opera a un nivel básico de entretenimiento de gran nivel y muestra, a su vez, todo lo mejor sin dejar apreciar lo peor que puede aportar una superproducción de este calibre.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2011
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