jueves, 11 de noviembre de 2010

Dino de Laurentiis, el adiós de uno de los últimos grandes productores

1919-2010
El mundo del cine ha perdido a Dino De Laurentiis ha fallecido hoy en su casa de Los Ángeles, a la edad de 91 años. Puede que haya sido el productor italiano más ambicioso y coherente de cuantos hayan dado el salto a Hollywood. Sus comienzos fueron como actor, en el Centro Sperimentale de Roma, pero cuando en 1940 la producción se cruzó en su camino, su vida cambió para siempre. Con Real Cine, su primera compañía, produjo ‘L’amore canta’, de Ferdinando Maria Poggioli y ‘Margherita fra i tre’, de Ivo Perilli, pero lo suyo siempre fue lo ostentoso. La megalomanía fue su signo de producción, desde sus pinitos junto a Carlo Ponti con ‘El bandido calabrés’, ‘Camerini y Steno’, ‘Los tres corsarios’ o la superproducción ‘Guerra y paz’, de King Vidor, hasta su compromiso con el arte del cine de autor más ambicioso; ‘Europa 51’, de Roberto Rossellini, ‘La tratta delle bianche’, de Luigi Comencini o ‘La Strada’, de Federico Fellini. Fue el marido de la gran Silvana Mangano, a la que lanzó con dos importantes obras del neorrealismo como ‘Il bandito’, de Alberto Lattuada y ‘Arroz amargo’, de Giuseppe De Santis.
Su etapa hollywoodiense añadió a las grandes ‘majors’ el nombre Dino De Laurentiis Cinematográfica, para la que construyó los estudios Dinocittá, cerca de Roma. De ahí salieron obras cumbre como ‘Barrabás’, de Richard Fleischer, ‘La Biblia’, de John Huston, ‘Romeo y Julieta’, de Franco Zeffirelli. Cuando Dinocittá se vino abajo, se instaló definitivamente en la Meca del Cine para dejar algunos títulos inmortales como ‘Serpico’, de Sidney Lumet, ‘Los tres días del cóndor’, de Syndey Pollack, ‘El último pistolero’, de Don Siegel, ‘Huracán’, de Jan Troell, o ‘Ragtime’, de Milos Forman, ‘La zona muerta’, de David Cronenberg, ‘Dune’, de David Lynch (uno de sus más sonados y costosos fracasos), ‘Manhattan Sur’, de Michael Cimino o ‘El ejército de las tinieblas’, de Sam Raimi. Su último conato como gran productor supuso una obstinación: ver de nuevo en pantalla al personaje interpretado por Anthony Hopkins, el psicópata Dr. Lecter en ‘Hannibal’, del inefable Ridley Scott. Un productor chapado a la antigua, amante del cine y con una visión romántica del medio deja a sus espaldas algunas producciones imborrables y la sensación de que, hoy en día, no quedan viejos zorros como él.
D.E.P.