martes, 26 de octubre de 2010

'2k11': El alucinante juego de la nostalgia

A veces surge un imprevisto júbilo que provoca la satisfacción de lo inesperado. Una placa base y una tarjeta gráfica de hace cuatro años, vieja e inoperante a priori, antidiuvianas por decreto de uso, se preveían como incapaces a la hora de abordar el juego más esperado de los últimos años. Al menos, desde un prisma subjetivo. El nuevo prodigio de 2KGames que incorpora la figura de Michael Jordan en su NBA ‘2k11’ se planteaba como un deseo inalcanzable. Sin embargo, algo ha sucedido. Exactamente, no sé muy bien qué ha sido. Pero lo cierto es que el juego se ejecuta con lujosa perfección y rapidez, con una contundencia gráfica inusitada. La felicidad consiste en un pequeño instante como el de descubrir que tus tiempos de ocio van a estar marcados por el que es el mejor juego de nostalgia deportiva baloncestística creado jamás sirve para despertara antiguas entelequias y estremecimientos. Poder asumir la personalidad del que ha sido el ídolo de infancia y juventud, volver a sentir el rechinar de las botas sobre el parqué, tener la necesidad de anotar, de ofrecer espectáculo, de meterse en la piel de la leyenda total deportiva de toda la Historia supone un regalo impagable.
Es tiempo de rescatar recuerdos y retazos de una sensación perdida, escondida en la memoria. Como un ‘flash’ que aviva la juventud, que despierta la fantasía, la ilógica de una ilusión que venía de un futuro que hoy es presente y que, de repente, con la edad, se materializa con un lujo de detalles inaudito. Este juego es un sueño para los que vivimos con fervor aquellos años de magia irrepetible ofrecidos por el 23 y los suyos. Se aviva la pasión de unos años donde el baloncesto se anteponía a todo, donde el balón era una extensión de tu mano y lo demás pasaba a un segundo plano. Los partidos con amigos hasta que se iba el sol eran el preludio de la realidad televisada, donde, primero Ramón Trecert y después Montes y Daimiel narraron un pedazo de nuestra vida con aquéllos primeros anillos, el juego inalcanzable, la retirada amarga del genio, su posterior regreso y resurrección como el Ave Fénix para traspasar la frontera de la leyenda. Forma parte fundamental de una vida deportiva que hemos tenido el privilegio de sentir en primera persona. Y lo más importante, una época que echamos de menos.
‘2k11’ es capaz de suscitar la memoria y poner la piel de gallina con gran facilidad. Su fichaje estrella es este demiurgo del basket que, a pesar de retirarse en 2003, sigue siendo un referente e imagen recurrente dentro del mundo de la canasta. Su perfección alcanza en este edición unas cotas deslumbrantes, con una jugabilidad suave y fluida que constituye lo más parecido a jugar estar jugando un partido con una recreación natural del juego en pista absolutamente admirable. Los movimientos han adoptado una sutilidad que mejora con creces sus ya inmejorables ediciones anteriores, creando una experiencia sensorial que se antoja insuperable. A través del juego, uno tiene la sensación de poder sentir y expresar el juego del gran Michael Jordan, que representa la gran y esperada novedad del simulador. En esta edición, el usuario puede revivir algunos de los mejores partidos que marcaron el devenir del baloncesto moderno transformándose en aquellos guerreros que rodearon al mito en sus tiempos de gloria; desde sus eterno compañeros Scottie Pippen, John Paxon, B.J. Armstrong, Horace Grant, Bill Cartwright, Tony Kukoc, Steve Kerr, Dennis Rodman, Horace Grant, Stacey King, John Paxson, Will Purdue, Scott Williams… hasta aquellos homéricos rivales que sucumbieron tras dejar una estela de maestría con rúbrica inmortal; los Celtics de Bird, Johnson, Ainge, McHale y Parish, los Lakers de “Magic”, Worthy y Scott, los aguerridos ‘Bad Boys’ de Detroit con Isiah Thomas y Joe Dumars a la cabeza, aquellos sorpresivos Blazers comandados por Clyde Drexler de las finales del 92, a los Dominique Wilkins, Shawn Kemp, Patrick Ewing o Larry Nance. Incluso aquel último baile que simbolizó el sexto partido de las finales contra Utah frete a Malone y Stockton, en el que Jordan selló su mito con la que puede ser la jugada perfecta de los anales del basket. No falta de nada. Hasta incorpora una galería de zapatillas de la marca ‘Air Jordan’ que, según vayamos alcanzando retos, despertará aún más la melancolía y el recuerdo. Aprovechando la modalidad y la sección del mito, los de 2KGames saben dejar un lado el mero reclamo publicitario para implantar un modo de juego alrededor de MJ ajustado a la reverencia que merece.
‘El desafío Jordan’ da la oportunidad de disputar aquellas finales o partidos míticos metiéndose en la piel del jugador en 10 partidos históricos en los que habrá de igualar o superar sus legendarios registros. Una vez superado, el usuario tiene la oportunidad de iniciar una carrera con Jordan por la trayectoria de los partidos proverbiales de los Chicago Bulls en sus añorados tiempos de la NBA. ‘2K11’ ha logrado aunar Historia y Épica a unos niveles imponderables. A esto se suman las habituales secciones de temporada, asociación, el NBA Blacktop (donde se pueden jugar 21, concursos de triples y mates o partidos callejeros…). Tampoco faltan los PlayOffs, ligas interactivas o mi equipo NBA. Este año, destaca la opción ‘Mi jugador’, que vendría a ser lo mismo que el ‘Ser una leyenda’ iniciado por el PES hace algunas temporadas. Es decir, uno se puede crear a partir de cero e ir escalando hasta convertirse en un jugador importante dentro de la liga como jugador individual; desde los primeros campus y partidos iniciales, para pasar por el ‘draft’ e ir adquiriendo minutos y juego hasta consolidarse como una figura en pleno crecimiento dentro la NBA desarrollando una carrera completa.
Por lo demás, este juego ha mejorado hasta límites insospechados. De momento, su realismo es alucinante. No hay ‘bugs’ que favorezcan al CPU respecto al tema de la IA y, muy importante, su juego se sutiliza a raíz del entendimiento del partido que se está disputando. Es decir, que hay que saber cómo se le tiene que jugar a cada rival. Es ahí donde la táctica se convierte en un factor importante. Su realismo se basa en la capacidad del jugador en saber delimitar las individualidades cuando son necesarias, al juego en equipo cuando toca, a la búsqueda de espacios, a la rotación, a la defensa inteligente... En definitiva, a vivir el baloncesto en primera persona con un detallismo y un acabado que será difícil de mejorar en años venideros, aunque con margen para seguir avanzando hacia la excelencia. De momento, este ‘2k11’ es el juego de la nostalgia, pero también el simulador imprescindible si uno ama este emocionante deporte.
Jordan is back…