martes, 5 de enero de 2010

DeLorean DMC-12, el regalo perfecto de Reyes

Imaginad que este año no hubiera limitaciones de ningún tipo, que el mundo no estuviera sumido en una terrible crisis, que está atemorizado ante diversos medios de toda índole y que se calienta globalmente oteando a un medio plazo una caducidad preocupante. Imaginad que se pudieran pedir quimeras, sueños imposibles, de esas cosas materiales inaccesible que, como todo buen cinéfilo al cine de los 80, desearía tener en su garaje de nostalgia inextinguible. Es el regalo perfecto para unos Reyes Magos sin parangón.
Es un producto que venden en ese supermercado ‘on-line’ de demencia sin fin que es E-Bay. Se trata de un DeLorean DMC-12 de 1981 de acero inoxidable SS304, reconstruido para la ocasión en réplica exacta del coche utilizado en ‘Regreso al futuro’, de Robert Zemeckis. Un facsímile con un detallismo obsesivo al que no le falta su cuadro de mandos de viaje temporal, ni su pantalla de fijación de destino, ni su estructura implantada al milímetro de lectores digitales, que abarca todo tipo de cables necesarios. Y, como no podía faltar, también incluye el mítico condensador de fluzo. Hoy en día, es la máquina del tiempo ficticia de la película más exacta que se puede encontrar en el mundo. El genio que ha llevado a cabo la hazaña es Gary Weaver, el dueño de www.bttfparts.com, que ha consolidado un proyecto en el que ha trabajado durante años. Su afición al filme de Zemeckis le llevó hacer realidad el sueño de millones de seguidores de las aventuras de Marty McFly y “Doc” Emmett Brown. Su precio es inabordable, pero es cierto que, a la vista, reverbera una esplendidez digna de asombro.
Sólo harían falta cuatro cosas para su uso; aplicarle una reacción nuclear que genere 1,21 gigawatios de electricidad para impulsar el condensador de fluzo, teclear la fecha de destino y acelerar hasta que el automóvil alcance los 140 kilómetros por hora. Por último, uno debe llevar encima esto si quiere completar la fantasía final de aquellos que todavía sueñan con conocer a un científico que, el 5 de noviembre de 1955, mientras colgaba un reloj a la pared, cayó sobre un water y se golpeó la cabeza, siendo el inicio de un aventura que todos conocemos de sobra.
Echadle un vistazo a la galería de abajo si queréis ver algo acojonante…