viernes, 26 de junio de 2009

Muere Michael Jackson, el Rey del 'pop'

Ha sido llegar a casa y leerlo. Un ‘shock’ generacional. Esta misma tarde Farrah Fawcett ya había dejado una pequeña sensación de vacío en este sentido, pero lo de ‘Jacko’ ha sido un palo terrible. Uno de esos excéntricos seres humanos (posiblemente el más anómalo y grotesco que haya poblado este mundo) que pasarán a la historia por su rareza física evolutiva casi a la par por su genialidad sobre los escenarios. Michael Jackson se ha ido para siempre a los 50 años. Un hombre con eterno síndrome de Peter Pan, el genio del baile, la estrella de la música ‘pop’ más importante de la Historia, el polémico artista amigo de los niños, el hermano pequeño, niño prodigio, de los ‘Jackson Five’, también hermano de Janet y LaToyah, el icono de una época sin el que la música no sería lo mismo.
Michael Jackson ha muerto con 50 años a causa de un paro cardiaco. Jackon se descolgaría del estrellato consanguíneo allá por los 70 y sería encumbrando su figura estilizada gracias al mecenazgo de Quincy Jones. No es difícil que a la memoria colectiva, en el momento de su fallecimiento, venga directamente un tema, un disco, probablemente el mejor y más vendido de su discografía y uno de los álbumes más famosos de los fastos de la música, aquél ‘Thriller’ que trae las imágenes del videoclip más cojonudo de los 80 firmado por John Landis que incluía temas como ‘The girl is mine’, ‘Beat it’ o ‘Billie Jean’.
Su estilo siempre mezcló, con un asombrosa esplendidez, los sonidos del soul y el funk combinados con su reinado en la música disco y ese ‘dance’ tan singular y reconocible. Seguiría ‘Bad’, en el apogeo de una etapa musical en el que la hegemonía de este mito del espectáculo florecía en un pináculo de esplendor y éxito. Jackson iba evolucionando hacia la cumbre, al igual que su fisonomía le iba convirtiendo en un ‘freak’, en un ser que rozaba lo ridículo y que pasaría de ser afroamericano a un insólito y frágil albino con problemas de rinoplastia debido a su insistencia en moldear una nariz que acabó desfigurada, como su rostro, como su imagen pública por esa tendencia a rodearse de niños y, supuestamente, a abusar de ellos.
Michael Jackson conformó a lo largo de su corta vida un mito en auge que, paulatinamente, cayó a los infiernos de la indecencia y recibió el vapuleo social, quizá un ejemplo palmario de la rapidez del éxito que se vuelve contra la estrella y le da la espalda para dejar que muera en soledad. Aunque no ha sido el caso. Los millones de ‘fans’ del artista lloran su muerte como si de un familiar se tratara. Jackson siempre tuvo el apoyo de esos fieles seguidores que verían como ‘Dangerous’ reventaría, de nuevo, las listas de éxitos con canciones que marcaron el principio de la década como aquel ‘Black or White’ que ya dejaban ver el sentido ecuménico y multirracial de sus objetivos enrarecidos pero probos a la hora de fusionar razas y estilos, por un mundo de paradojas étnicas. Un negro que llegó a ser blanco y que abogó siempre por la universalidad de sus temas, de su estilo, de sus preceptos como artista.
Capaz de tener una vida privada convertida en pantomima pública (sus sonados matrimonios con Lisa Marie Presley o su enfermera Debbie Rowe) así como de llegar a lanzar su disco recopilatorio en honor de multitudes, aquél ‘History’ de grandes éxitos con canciones inéditas difundiendo una campaña publicitaria sin precedentes con gigantesca estatua incluida hicieron de la figura de Jackson una efigie de controversia y debate que fue acompañando al cantante más allá de sus futuros logros musicales. Es lo que hizo que su ‘Invencible’ o el último disco publicado por Jackson ‘King of Pop’ hayan estado por debajo de sus escándalos personales y mediáticos, siempre acosado por la prensa y acusado hasta la saciedad de delitos de abusos sexuales a menores. Sin embargo, no hay que olvidar, en la hora de su muerte, la grandeza como artista y esa inextinguible filantropía que ha aportado parte de su inmensa fortuna a obras benéficas.
Michael Jackson no sólo ha sido noticia todas estas décadas por su memorable carrera musical, sino también por las numerosas operaciones a las que se ha sometido para cambiar su imagen, por su extravagancia existencial y su singularidad en todos los terrenos imaginables. Michael Jackson forma parte de la vida de muchas personas que han crecido con sus canciones y que hoy, con asombro, nostalgia e incredulidad han visto el ocaso final del icono musical y rememoran sus más recordados 'hits' que ha otorgado a lo largo de una vida que se antoja demasiado corta.
En los últimos años había habido rumores sobre la salud del cantante. Hoy, finalmente, se ha confirmado que Michael Jackson seguirá en la memoria colectiva en forma de alegoría trascendente en el mundo de la música, con el ‘moonwalk’ de paso, vertiendo aquel grito gutural y llevándose la mano cubierta con un guante de diamantes a sus partes. Jackson es, queramos o no, una parte de nuestra vida. Y hoy se ha terminado, haciéndonos saber la falibilidad del tiempo. Se dice que deja tres hijos huérfanos. Pero su muerte deja millones de desamparados que echarán de menos a ese chocante artista que durante mucho tiempo fue una deidad musical, el dueño y señor de la música, el puto amo de los escenarios.