jueves, 4 de junio de 2009

Ha muerto David Carradine, el pequeño saltamontes

1936-2009
Era uno de esos intérpretes que no pasarán a la historia por sus elogiosas actuaciones, pero sí por un imposible carisma. La noticia de su muerte a los 72 años ha empañado el día. La mirada penetrante, canalla y achinada de uno de los rostros más inquebrantables que ha dado el cine. Un mito icónico, un actor ejemplar que supo sacar partido a sus limitaciones y se desmarcó dentro de la serie B del personaje televisivo, Kwai Chang Caine, por el que todos le recordarán. Pero David Carradine era algo más. Carradine quedará en la memoria colectiva como un emblema, ya no sólo de las artes marciales, sino como un ejemplo de actor todoterreno.
Scorsese, Hal Ashby, Ingmar Bergman, Walter Hill, John Carpenter son la extraña variante de los directores que supieron ver en él un poderoso semblante, la imagen de un hijo de puta rebelde y contestatario, de tipo duro. El rostro del mismísimo Bill, el cabrón sin entrañas objeto de la venganza de la Mamba Negra en universo de deudas y ofrendas de Quentin Tarantino.
Adiós Carradine, viejo zorro. Te echaremos de menos.