martes, 12 de mayo de 2009

Final Copa del Rey ’09: Recuperar la Historia

Hace más de cien años, concretamente, ciento once, un grupo de chavalotes del norte se reunieron en el gimnasio Zamacois y decidieron crear un club de fútbol al más puro estilo inglés. A lo largo de la historia, el Athletic Club de Bilbao ha simbolizado para sus aficionados la tradición sustentada a través de los años en la creencia a unos colores, a una camiseta, a una peculiar tradición invariable y a un equipo que hoy regresa a la final de la Copa del Rey, a su competición más carismática e identificativa. De las 24 Copas del Rey que ha conseguido a lo largo de su historia, el Athletic posee tres trofeos en propiedad, los tres por sendos triples campeonatos en años consecutivos (1914 a 1916, 1930 a 1932 y 1943 a 1945), los mismos que el F.C. Barcelona.
Mañana, tanto el ayuntamiento, como en edificios, comercios e incluso la estatua del fundador de la villa, Diego López de Haro, se volverán a vestir de rojiblanco con más ilusión que nunca. Hay generaciones de aficionados que no han vivido una final. Hijos de aficionados que han oído hasta la extenuación historias del Athletic luchando por títulos, consiguiendo gestas que nos se han vuelto a repetir, como aquéllas legendarias hazañas de los 80, cuando el fútbol era equitativo y se medía por los méritos deportivos y no económicos, antes de que entrara en vigor la conocida “Ley Bosman”, aquél decreto que, según Joseph Blatter y muchos aficionados al fútbol de la época, consideraron el principio del fin de una era futbolística, el golpe de efecto que sirvió para aumentar las distancias entre clubes ricos y los humildes.
Pero esos días forman parte del pasado. El Athletic vuelve a estar en una final. En la final de la Copa del Rey. La nuestra. La que más ilusión hace. Pero no será fácil. Todo lo contrario. Delante está el glorioso Barça de Guardiola. Por supuesto, el F.C. Barcelona, heredero del siempre mal llamado ‘Dream Team’ (el único y genuino fue el combinado de USA que ganó la medalla de oro en baloncesto en las Olimpiadas de 1992), es el gran favorito, el todopoderoso club de estrellas capaz de hacer magia y haberse granjeado, con un juego sorprendente y admirable, la fama y la categoría de los mejores clubes de fútbol de los últimos tiempos. En esta final son el Goliat, el gigantesco equipo globalizado que aspira a redondear una temporada envidiable. El Athletic es el pequeño David con ansias de devolverle a la afición una alegría más, de recuperar el unánime sueño de un título. Los galones que los diferencian no serán un problema. El Barça estrena logo en esta copa como el equipo con más 24 Copas del Rey. No importa. El Athletic también lucirá ocho estrellas que simbolizan sus 24 títulos de Copa (los 23 oficiales y el de 1902, que también incluye en su palmarés).
No es hora de ningún debate sobre la tradición, ni de incitar a ese reprensible clima apocalíptico que viene persiguiendo al club en los últimos años. Tampoco viene a cuento la defensa de la identidad o de futuros cambios. Es la hora de demostrar una vez más el espíritu guerrero, exhibiendo las cualidades luchadoras que han mantenido al equipo en Primera desde el principio de su historia. Y en cuanto a la afición, es el momento de hacer alarde del sentimiento de unión. Hay que dejarse las gargantas, en Valencia y desde la distancia. La final será un partido donde se sufrirá cada minuto, cada oportunidad o desliz. Pero, sobre todo, hay que celebrar los goles como jamás se ha hecho y seguir animando sin freno si se recibe algún otro. Y con todo esto, la victoria dejará de ser una utopía para acercar de nuevo la Gloria a San Mamés y a Bilbao. Los leones tienen que rugir como nunca. Darlo todo y dejarse la piel. Que nadie duda de que esto vaya a ser así.
Como en la semifinal contra el Sevilla, la humildad del equipo de Joaquín Caparrós se debe disfrazar de grandeza, de garra y de sufrimiento. De saberse ante una oportunidad que ha esperado después de 25 años. Hay que reconocer las indiscutibles carencias técnicas con respecto ante tan fiero rival, pero los leones saben que las fortalezas más infranqueables también pueden ser destruidas. Basta con creer en ello y animar hasta la extenuación. El ‘athleticzale’ se ha caracterizado siempre por su condición de romántico e idealista. Y eso no va a cambiar nunca por muchas derrotas que golpeen al equipo. Será el partido del afán y la humildad contra la hegemonía de las estrellas mediáticas.
Si mañana el F.C. Barcelona consiguiera la victoria, para ellos será otro título más. En la Ciudad Condal sueñan con otro tipo de gestas más elevadas, como la Champions o gritarle al eterno rival que es el Campeón de la Liga 2008-2009, una hazaña ésta que se han ganado con un juego que ha puesto a sus pies a sus rivales y a todo el mundo. Para el Athletic, sin embargo, esta Copa del Rey es especial. Simboliza mucho más que un título. Es volver a sentir lo que un día fue. Si el Athletic gana en Mestalla será lo mismo que recuperar la Historia. Un sueño hecho realidad que devuelva el sueño de volver a ver la Gabarra surcando la ría con un título alzado. Gane o pierda, el entusiasmo común transmitido a los aficionados y la emoción con la que se vivirá el choque deportivo compensan cualquier resultado; el equipo vuelve a la UEFA y estará en la SuperCopa de España. Como dice el mítico creado del “bacalao”, José Iragorri, para gritar los goles encajados por el centenario club de Bilbao, “No ser del Athletic es una oportunidad perdida”.
Mañana toca vestirse con los colores del equipo, ondear las banderas más fuerte que nunca, alzar las bufandas orgullosos, procurar que en el ‘katxi’ no falte kalimotxo bien frío y disfrutar como nunca de una jornada para el recuerdo. Solamente falta gritar y cantar al unísono el ‘Altza Gaztiak’, himno por excelencia, el himno de una afición que sueña desde hace tiempo con una victoria que sería histórica.

ACTUALIZACIÓN:
Hemos engalanado el salón para el evento. Todo muy ‘athleticzale’. Como si estuviéramos en algún bar de la Calle Lincenciado Poza. Quedan pocas horas. Hay nervios. Hemos de jugar con el corazón y podremos convertir en realidad la hazaña. Estamos con el Athletic. Estamos con Bilbao y con la Fe puesta en Valencia.
¡AUPA ATHLETIC!