lunes, 30 de junio de 2008

Eurocopa 2008: ¡¡Campeones!!

El gol de Marcelino el 21 de junio de 1964, aquél que le dio a España su primera Eurocopa forma parte del archivo, de la memoria histórica del fútbol español. A partir de ahora, la selección convocada por el veterano Luis Aragonés (auténtico artífice del éxito) pasará a la Historia como el equipo que fue capaz de romper todos los maleficios y demostrar que la selección absoluta de fútbol podía lograr una gesta deportiva que durante tiempo ha permanecido como una quimera. 44 años después, España vuelve a ser campeona de Europa. Y lo es por méritos propios, habiendo evidenciado una grandeza y una pasión en el juego como pocas veces se había visto en un equipo acostumbrado a fracasar en las grandes ocasiones. La selección española ha sido infinitamente mejor a todos y cada uno de los rivales de este torneo, con un juego brillante y una disposición táctica ejemplar. Y encima, convocando al aficionado al arrobamiento unánime dentro de un país al que el fútbol le debía una alegría de semejante importancia y trascendencia.
La final llegaba contra una Alemania acostumbrada a vivir de las victorias de manual, de la suerte o de la altura. Ayer no era el día. Pese a que la selección lo pasó mal en los primeros minutos del encuentro, supo recomponerse ante la implacable fuerza teutona, que fue perdiendo energía con el juego colectivo impulsado por un centro del campo ordenado por Xavi y Cesc, que fueron agrietando la defensa alemana con las embestidas de un Fernando Torres tremendo, luchador y ejemplar, que vio finalmente recompensado su esfuerzo tras un pase providencial de Xavi que acabó en un hermoso gol que a la postre sería el único, el destinado a ilustrar una victoria trabajada y merecida. Los bigardos germánicos poco pudieron hacer ante el gol, sino buscar la desestructura española por todos los medios. Pero no fue posible. Ni siquiera desfavorecidos por otro mal arbitraje de un árbitro italiano, ni por las continuas embestidas de un sucio Ballack en busca de bronca y trifulca. Cuando Cazorla y Güiza salieron al campo como incentivo de rapidez, el partido parecía sentenciado a ése único gol, ya que la selección nacional parecía incapaz de volver a perforar la portería alemana y los de Joachim Löw hacían lo imposible para que esto no sucediera, más que escudriñar un resquicio de esperanza que les llevara al empate.
Era el momento de demostrar que la competitividad vence a la especulación y Alemania no pudo volver a repetir esas injusticias en el último minuto, de ésas que han hecho de su selección una de las más ilustres del fútbol internacional. El fatalismo ayer no procedía y el grupo de Luis Aragonés dejó de una vez por todas de ser la sombra del desengaño. En ese pitido final, el de la gloria de la selección, España entera se echó a la calle empapada por el júbilo y el éxtasis, unificando el color rojo y ataviados con banderas españolas. El fútbol español había logrado, por fin, aunar al país entero, coreando un solo nombre, el de un equipo que apela al sentimiento común, al grito denominador de una nación. 44 años han sido mucha espera. Pero ya tenemos otra Eurocopa y ya tenemos a estos héroes del '08 para modernizar la imagen del triunfo.