martes, 7 de agosto de 2007

La estrella de Michelle Pfeiffer

A finales de los 80 y durante la década de los 90, pasó a encarnar la pretérita y evocada prosapia de la grandeza actualmente marchita en las estrellas del cine de Hollywood, el clasicismo de una de las pocas actrices que, con el tiempo, pasará pasar a formar parte del cosmos clásico del universo del cine, convirtiéndose en un icono a reivindicar. Pese a que, desde hace años, Michelle Pfeiffer haya dejado de ser la estrella que era, no hay que olvidar, que la ahora madura actriz alcanzó con su carrera un hecho que parece imposible en el cosmos del oropel. Tras una apabullante filmografía, la felina actriz consiguió llegar a ser una de las intérpretes más carismáticas y hermosas que haya brindado la historia del celuloide en el cine contemporáneo.
Pfeiffer ha dejado con su presencia e idoneidad una huella imborrable, representando el exotismo subliminal de las grandes presencias, siendo la única heredera de una conjunción modélica de estilos que parecía extinguida. Con una imposible proximidad al potencial de Greta Garbo y a la dulzura de Grace Kelly, Pfeiffer dejó grabada en la memoria colectiva interpretaciones memorables como las de ‘El precio del poder’, ‘Las amistades peligrosas’, ‘Los fabulosos Baker Boys’, ‘Love field’ o ‘La edad de la inocencia’. Sus últimas gotas de éxito llegaron con ‘Un día inolvidable’ o ‘Lo que la verdad esconde’, para acabar dejándose ver en olvidables títulos como ‘Historia de lo nuestro’, ‘Yo soy Sam’ o ‘La flor del mal’, filmes sin mucha trascendencia que, sin embargo, no han debilitado su inextinguible talento dramático de poderosa ductilidad y profunda personalidad.
Esta semana ha vuelto a ser noticia por la concesión de una más que merecida estrella en el paseo de la fama en el Boulevard de Los Ángeles. El número 2.345, una posición que se antoja demasiado tardía para los méritos interpretativos de una actriz que, si bien no ha regresado al cine con el mejor de los aciertos (‘El novio de mi madre’), parece dispuesta a volver por sus fueros.
Sin embargo, parece lógico que hayan ninguneado a la actriz durante tanto tiempo si nos atenemos a que incluso en la estrella que sostiene en la fotografía superior han escrito mal su propio nombre.
Cosas de Hollywood, un mundo ingrato y olvidadizo.