jueves, 21 de septiembre de 2006

ESCORTO '06: Crónica final

Ante cualquier evento de corte mínimamente extraordinario con algo que evoque tintes épicos, uno se inclina a glorificarlo todo con plétora de virtudes llenas de ostentosos epítetos que magnifiquen de un modo subjetivo lo vivido. Pero lo cierto es que ESCORTO ’06 ha dejado para la memoria tanta euforia, reciprocidad, ilusión, obsesión, diversión y cariño que es difícil no echar de menos cada minuto de los que se han pasado a lo largo de este certamen de intensidad ilusoria desde su nacimiento.
El I Festival de Cortometrajes de El Escorial ha nacido con estrella, con estigma de grandeza, debido, fundamentalmente, a su condición de concurso accesible y humilde, creado con trabajo, esfuerzo y esperanza. La organización, con Raúl Cerezo y Diego López Cotillo a la cabeza ha sido rotunda. Memorable diría yo. Nunca había asistido (y mira que van muchos a mis espaldas) a un festival donde todo el mundo riera tan amigablemente, charlara sin prejuicios, carente de envidias o recelos. ESCORTO ’06 ha sido la demostración tácita de que un festival de cine se puede ser ecuánime, disfrutar sin complejos de la fiesta y divertirse sin límites. Y que todo haya salido a pedir de boca, siguiendo un desarrollo envidiable que no es fruto de la suerte, sino del constante trabajo de todos los encargados de este promisorio concurso cortometrajístico.
Fueron cuatro días memorables, en los que todas y cada una de las situaciones apelaron, en mayor o menor medida, a la palabra diversión. En un constante tiovivo de emociones y sensaciones agradables, ESCORTO ’06 se lleva, a buen seguro, la merecida pátina de un consumado festival de intachable renombre, a pesar de que esta edición haya sido la primera.
Para el recuerdo, desde mi enloquecida perspectiva, han quedado momentos imprescindibles para el recuerdo, como esa primera toma de contacto con la placentera e idílica estampa de El Escorial, después de una aventura en plan ‘road movie’ con despistes varios haciendo las veces de emisarios con los ya célebres ‘spots’ que representan a este festival y que, a modo de profecía, serán imitados por otros muchos festivales de la península. Ésa primera cena en el antológico bar ‘Dos de Mayo’ con todos los miembros del jurado y organizadores, donde el ambiente fraternal y etílico se propagó sin remisión, ésas descomunales cogorzas que acabaron a altas horas de la mañana, nutridas de anécdotas y frases inolvidables, las copiosas comidas (donde abundó la paella como plato estelar), piscolabis, cañitas y cenas; las conversaciones sobre cine y temas varios, conocer a un cordial grupo de nuevos amigos, ‘bloggers’ y conocidos con los que reencontrarse en el futuro, una gala de clausura insuperable donde ni siquiera importó perder un simbólico premio del público por sólo dos votos si el ganador es un tipo entrañable, conocer a la futura musa de un proyecto tan deseado como ‘El Reencuentro’ y fortificar amistades imperecederas con ilustres (y no tan ilustres) cortometrajistas con los que he pasado uno de los mejores fines de semana de mi vida… Todo ha sido muy mítico.
Ahora sólo queda esperar a que el año que viene ESCORTO ’07 solidifique su posición dentro del panorama cortometrajístico y todos podamos repetir esta fantástica e perdurable experiencia.
LO MEJOR:
- Compartir el evento con todos y cada uno de los que allí asistieron.
- La energía y trabajo irrefrenable de los directores y su séquito con todos y cada uno de los asistentes al festival.
- La improvisada fiesta de la madrugada del viernes (sin contar las del jueves y la del sábado –también apoteósicas-), en la habitación que compartí con Iván Sainz-Pardo, donde la esencia del post con el que me despedí (el ‘Animal House’, de John Landis) tanto se identificó, con ‘katxis’ a dos manos, con un escándalo y delirio que no había visto desde las frenéticas juergas de universidad.
- Conocer a todos los ‘bloggers’, cronistas y cortometrajistas que se acercaron a compartir impresiones y anécdotas. Todos impresionantes, chicos.
- El reencuentro con el foro de la Bestia, el dúo Sainz-Pardo (que más que otro miembro del jurado es ya un amigo eterno) y Jim-Box y que se incluso Myrian no quisiera perderse el evento.
- La gala de clausura, donde, por diversos motivos del destino, me vi avocado a subir hasta en cuatro ocasiones al escenario.
- El concejal José Manuel Fernández Fau, un político que fascina. Algo improbable en los tiempos que corren.
- La ecuanimidad de los premios, repartidos con equidad y buena determinación.
- El resto del jurado, Aguilar, Haas y Batanero.
- Formalizar un futuro proyecto de largo de ilusorias aspiraciones con uno de los más reputados cortometrajistas de este país.
- La esencia misma de ESCORTO ’06.
LO PEOR
- Esto, que pedimos torpemente como segundo plato en la comida final de ESCORTO ’06 y nos recordó, con su espantoso olor y presencia, al mundo de la ‘Nueva Carne’ de Cronenberg o Burroughs
Para más información pasaron por la web oficial de ESCORTO, el Séptimo Vicio, la web de Álvaro Oliva, El escondite de Iván, las crónicas oficiales de J.P. Bango, La página 36 o el fotoblog de Isaac Berrocal.
Por supuesto, no podía faltar el imprescindible albúm de fotos del evento que se apuntala con este archivo de instantáneas oficiales.
Y como el amigo Raúl Cerezo quiere carnaza propia y ajena, a continuación unas cuantas fotos que nunca debieron salir de la cámara y que custionarán nuestras respectivas carreras y relaciones sociales a partir de ahora. Las dos primeras, pertenecen a los sendos momentos en que el director de 'Escarnio' ilustró con profusos comentarios a Jim-Box y a Sainz Pardo cómo será su próximo trabajo 'Los Simón' y sus posteriores consecuencias. El mítico vídeo (os aseguro que es magistral), tendrá que esperar a próximas ediciones del Abismo.