jueves, 14 de septiembre de 2006

'Animal House': Inolvidables juergas universitarias

Una de esas comedias descerebradas por la que nunca pasan los años es ‘Animal House’ o ‘Desmadre a la americana’, en español. Una comedia de John Landis escrita por Harold Ramis y producida por Ivan Reitman que ha pasado a las arcas de ese cine mítico e inolvidable de la comedia gamberra y paródica sobre el entorno universitario norteamericano. Galería innata de crueles novatadas, diversas y enloquecidas fraternidades, letanías etílicas sin sentido, imbecilidades juveniles y cáusticos apodos malintencionados típicos de estos contextos en un inframundo donde también habitan pijos de carácter especialmente clasista, inmutables becarios y animadoras con el cerebro vacío...
‘Animal House’ viene a ser una nostálgica visión de aquellos maravillosos años universitarios de aprendizaje vital, etílico y sexual que supone en el ámbito cinematográfico una alternativa a la empalagosa y algo gazmoña ‘American Graffiti’, de George Lucas, variando la melancolía del viaje iniciático al mundo adulto por una buena juerga donde no falta alcohol, ni chicas, ni astenia de estudios donde sólo rige la imposición de una ley basada en la rebeldía ante las normas establecidas, eje fundamental de esta comedia de culto.
Diversión, desenfreno y momentos de felicidad efímera que hay que vivir con frenesí, como hizo en su corta vida John Belushi, son los preceptos de un filme con ‘set pieces’ memorables; como la presentación de John “Bluto” Blutarsky, legendario personaje de extravagante conducta, el ritual de iniciación alcohólica de la Casa Delta, la fiesta de la toga, la cabalgata final o esa muerte equina con un plano congelado en el que un caballo, emblema de los Omega, muere de un infarto ante las gamberradas de “Bluto” y los suyos; Nutria, Boon, Pinto, Lenguado, ‘Día-D’, el profesor ‘porrero’ Dave Jennings o Katy, papel interpretado por Karen Allen años antes de ser la heroína de ‘En busca del Arca Perdida’.
Para los amantes de este clásico de la comedia americana, aquí tenéis la ‘ACME Animal House’, copioso tributo a la comedia de Landis. Un viaje al Faber Collage con regusto a nostalgia recomendado para aquellos que prefieran beberse una botella de whisky de un trago que está vetada a muchos otros que prefieren tomarse un intelectual ponche al lado de un afroamericano, un hindú, un ‘nerd’ y un ciego paralítico.