miércoles, 14 de junio de 2006

Vacaciones Abismales 2006

‘Time to rest, time to relax’ podría ser el agradable lema de este post que avecina lo que muchos intuíais.
Ha llegado el ineludible momento para el respiro, el necesario lapso para el obligado ‘stop’ que necesito hace meses. Ha llegado el momento de las vacaciones veraniegas abismales. Tiempo para redescubrir las irremediables vías de escape de la cotidianidad y de la exigencia a la que conlleva actualizar cada día un weblog. Ha llegado la necesaria tregua, el apacible aislamiento del mundo, donde los protagonistas de la función privada seremos mi televisión, mi reproductor de DVD-DivX, un sofá, mis amigos y novia, multitud de libros, varios cómics aún por leer y proyectos cinematográficos sobre los que trabajar con dedicación. Así como ofrecerle tiempo al negocio de turismo en el que voy a trabajar a partir de ahora y que hará posible, por fin, la esperada emancipación que está a la vuelta de la esquina.
Es la hora de la despedida transitoria, del cierre de otra maravillosa temporada en la que he contado, escrito, relatado y transferido mis inquietudes de ocio, profesionales y personales al espacio de la blogoesfera. Como señalé el pasado año, la actualización de un blog diario termina por hacer mella en el ánimo. Cuando la diversión de la escritura se convierte en obligación y este entorno abismal te pone a su servidumbre, uno cae en el riesgo de aborrecer la rutina y cansarse de una idea tan privilegiada como es la de tener una bitácora como esta. Ésa coacción espiritual es muy peligrosa. Y como no quiero que el Abismo desaparezca como muchos otros blogs mueren periódicamente, recurro a la provisional ociosidad como forzosa evasión a este trance.
Los ánimos se resquebrajan y es necesario darse un respiro. Desde hoy, un campeonato mundial de fútbol (del cual no me he perdido ni un solo minuto de los 14 partidos disputados) me espera, aborreciendo el calor, desplomado en el sofá, con una cerveza muy fría en mi mano, viendo todas aquellas películas que tengo en reserva, escribiendo guiones, leeyendo los weblogs que tenéis en los enlaces abismales.
Necesito volver a reencontrarme con las pequeñas cosas que te ofrece la vida. En definitiva, necesito divertirme.
Pero no desesperéis, los que seguís diariamente este Abismo, sabéis que en estos casi tres meses este espacio no permanecerá vacío. Dada mi estúpida facundia escrita, no será fácil que me perdáis de vista. Hasta mi regreso a la habitual frenética actividad el 5 de septiembre (fecha cumpleañera del blog), el silencio del Abismo se verá alterado varias veces con algún que otro post en forma de eco estival, los ya célebres Extras de Verano, en los que seguirá habiendo espacio para críticas, reportajes, dossieres (algunos de ellos en el tintero), enlaces, reflexiones sin sentido, historias varias… en último término, frenando un poco el ritmo, que no deteniendo el proceso. La cadencia llegará dada desde la despreocupación, sin agobios ni imposiciones de ningún tipo.
Cierro así una temporada inmejorable, con un incremento de visitas que supera las 1.000 diarias, con más amigos que nunca y con un diseño que, casi un año después, sigue resultando muy atractivo a la vista, por lo que la Versión 4.0 tendrá que esperar. Eso sí, algún cambio habrá el 5 de septiembre. Seguid muy atentos a este ‘Un mundo desde el Abismo’ porque a pesar de las vacaciones, de aquí hasta entonces hay mucho que leer.
Muchas gracias y un saludo enorme a tod@s los que hacéis posible que el Abismo sea como es.