jueves, 8 de junio de 2006

Crónica Final del 'Fictional Lounge', una velada inolvidable

Con el último suspiro, la energía a unos niveles de indigencia espeluznantes, exhausto hasta unos límites de agotamiento delirantes, recordando todos los grandes momentos de unas horas para el recuerdo, el ‘Fictional Lounge (Salón de Casa Inventado)’ del Festival Internacional de las Artes de Castilla y León fue un auténtico éxito, a niveles de público y de satisfacción.
Nacho Vigalondo, Koldo Serra, Borja Crespo y M.Á. Martín trascendieron la epopeya en un par de horas de protagonismo, convirtiéndose por momentos en incuestionables emblemas totémicos. La diversión, el desenfado, las anécdotas, la ironía y las risas se sucedieron entre copas y cerveza que fueron cayendo a un ritmo vertiginoso a lo largo de la charla. Con un comienzo incierto (debido a la falta de un guión preestablecido) y mal moderado por mi parte (era mi primera vez), estos cuatro invitados de lujo fueron tomando las riendas del encuentro, soltándose en sus comentarios, encaminando con humor y brillantez sus maravillosas narraciones, experiencias y reflexiones que terminaron por condensar alguna que otra realidad de significación universal dentro del mundo del cine y del cómic. La gran ventaja de este ‘Fictional Lounge’ fue el ambiente de comodidad que reinó en ese salón alejado de cualquier tópico, creado para la ocasión y donde el esparcimiento fue apoderándose de todos los allí presentes.
Repaso insólito por las fantásticas personalidades de unos artistas, genios en definitiva, con los que los asistentes pudieron disfrutar, instruirse con pequeñas lecciones, historias inenarrables, experiencias, reflexiones, pero sobre todo con ese toque de comedia que aunó aplausos espontáneos y risas continuas. Vigalondo recordó sus comienzos, habló de ‘Los Cronocrímenes’, de sus cortos, de sus anuncios, de sí mismo, de los demás y contó gran variedad de sucesos e incidentes divertidísimos con Alejandro Tejería y acólitos, sobre su infancia en Cabezón de la Sal… y para finalizar se arrancó a petición popular a cantar, con baile incluido, el ‘7:35 de la mañana’. La perspicacia elocuente de Koldo Serra también dejó un puñado de anécdotas de gran interés (incluido su trabajo con Gary Oldman), dando una visión genérica de su pasión por el cine, de su afabilidad, erudición y de su dominio de todos y cada uno de los campos que ha tocado este prolífico cineasta.
Borja Crespo, como siempre, lúcido y reflexivo, apuntó también sus dardos críticos y acertadas opiniones hacia la televisión, el videoclip, el cine, los fanzines y el cómic, sazonando con prudente humor su sugerente universo de pensamiento. Y qué decir de M. Á. Martín, demiurgo del Noveno Arte y figura a reverenciar, increpando, renegando y jurando en hebreo con incontestable razón, gnosis y conocimiento absoluto e intuitivo, contra realidades del orbe cinematográfico y exponiendo, con socarronería y razón lúcida, auténticas perlas en forma de frases en todas sus indagaciones a lo largo del evento. Al terminar, medio soplados y corrompidos por tanta diversión, vimos el trailer de esa película que será ‘The Backwoods’. Magnífico punto final a la charla, pero sólo el principio de la demonológica noche de la Bestia.
La velada se extendió con una copiosa cena carnívora, regado con deliciosos néctares de lúpulo y un recorrido por los lugares más carismáticos, caóticos y/o absurdos de la ciudad, donde fuimos incrementando el nivel de diversión hasta límites insospechados, casi incomprensibles. Gracias a la cordialidad del gran "Zama", que abrió el mítico bar ‘Ciao’ para nosotros, acabamos por los suelos, riendo y hablando sin moderación, exceptuando al Sr. Crespo, que tenía que madrugar por motivos profesionales y se retiró horas antes. Por supuesto, hay anécdotas varias que pasarán a formar parte de la mitología de este ‘Wild Bunch’, pero que deben quedar para la privacidad por respeto a los invitados.
Ayer, más de lo mismo. Suculenta comida con Martín, Vigalondo, Eli (qué gran trabajo el de este incansable amigo) y el videoartista y ‘performancer’ Luan Mart. Comida donde, como no podía ser de otro modo, la creación espontánea de ideas en la cabeza del proverbial Vigalounge le llevó a crear ficticios y delirantes programas televisivos de éxito e historias demenciales apoyadas en el privilegiado raciocinio de Miguel Á. Martín.
Os dejo alguna foto y un pequeño vídeo de paupérrima calidad (una pena que se oiga y se vea tan mal) para que os hagáis una idea de cómo fue el tema.
Insisto, MÍTICO.