jueves, 11 de mayo de 2006

'M:i:III': ¿Misión fallida?

A pesar de los números de su estreno (48 millones en su primer fin de semana) y de su mastodóntico lanzamiento (4.000 salas en USA –lo que la convierte en el cuarto estreno más distribuido de la historia-) ‘M:i:III’, no ha obtenido todo el éxito que se esperaba. Se pronosticaba que la cifra en el primer fin de semana alcanzaría, al menos, los 65 millones de dólares. A priori, el éxito debería haber sido mayor, ya que el nuevo ‘blockbuster’ (primero del verano) de Tom Cruise tenía la anémica competencia de unos rivales enflaquecidos ante el agente Ethan Hunt; la comedia familiar ‘Hoot’, ‘R.V.’, la nueva de Barry Sonnenfeld junto a Robin Williams y la comedia deportiva protagonizada por Jeff Bridges ‘Stick it’.
Tal vez el errático comportamiento de Tom Cruise, difundiendo la idea de la cienciología a diestro y siniestro, su escandalosa y agilipollada pasión por su novia Katie Holmes o, recientemente, sus declaraciones sobre la posible ingestión de la placenta y el cordón umbilical tras el alumbramiento por parte de ésta de Suri, su primera hija natural, haya sido la causa y principal preocupación desde el principio de los ejecutivos de Paramount Pictures, quienes ya anunciaron este posible traspiés por la enrarecida y estrafalaria actitud de Cruise. Muchos no dejan de insistir en un posible ‘Efecto Russell Crowe’, autor de varios escándalos públicos que terminaron por extinguir toda la consideración comercial del público. Puede ser la primera señal del fin de la 'Era Cruise' cuya estrella permanece ignifuga desde hace más de dos décadas.
Lo cierto es que esos 48 millones de dólares no están nada mal, si añadimos a esta cifra las mejores críticas a un episodio de ‘Misión Imposible’, gracias, en parte, a la elección de J.J. Abrams como director de las nuevas aventuras del agente más versátil del FMI.
‘M:i:III’ es, con todo, una satisfactoria muestra de talento por parte de Abrams, una película de acción ejemplar apoyada para lucimiento de un eficaz Tom Cruise que, a pesar de su predecible astenia narrativa en momentos edulcorados culpa del empeño del cineasta en dotar al agente Ethan Hunt de una profundidad dramática y romántica algo forzada, es un sorprendente y grandioso hartazgo hemostático que encuentra en la recuperación del equipo como familia en el juego de espías su máximo atractivo. Amén de uno de los villanos más carismáticos y deleznables personificado en el ‘oscarizado’ Philip Seymour Hoffman.
Dejando a un lado la línea del ‘heroic bloodshed’ marcada por John Woo, Abrams delega la fuerza narrativa en la acción sin freno, sin perder la esencia de una megaproducción de aventuras a lo James Bond, con fugas, secuestros, persecuciones imposibles y grandes dosis de misiones frenéticas y evita caer en el escapismo ruidista y en la sobresaturación de celeridad con un gran manejo de los nuevos estigmas visuales provenientes de la televisión.