miércoles, 31 de mayo de 2006

Andrés Montes y La Sexta, una incógnita

Hay algo que me preocupa de cara al Mundial de Alemania que se avecina y que, lógicamente como todo amante del deporte rey, voy a tragarme en su totalidad. Esta inquietud llega a través de las ondas catódicas. No por la calidad de la imagen, ya que tras dos meses de lucha se ha sintonizado en mi edificio la cadena de Milikito para que se perciba la señal perfectamente, sino por el proceder narrativo de los fichajes Andrés Montes y sus acólitos mundialistas, Antonio Esteva y Oscar Robot, para retransmitir los partidos amistosos que se están emitiendo antes de la cita mundialista.
No niego la valía del original locutor, la patentada eficacia en la demostración profesional gracias a sus innegables aptitudes de ‘showman’ en los partidos de la NBA, así como en otros programas como ‘Generación +’ y ‘ACB +’. Como comentarista es un ‘jugón’, como él mismo diría. Pero sacado de la parcela baloncestística y sin Daimiel al lado, el señor Montes se pierde con sus colegas de narración.
Dialogan sin medida, especulan sobre los equipos, repasan las carreras deportivas de los jugadores, sobre las estrategias, cuentan anécdotas y departen amigablemente con el partido de fondo, como si con ellos no fuera mucho el tema. De hecho, hay goles que se marcan en el mismo instante en que discuten sobre algún crack del balón, sin percatarse mucho de la jugada en cuestión. No hay, en definitiva, dinamismo.
“Recupera la selección de Brasil…”, “Toca y toca Brasil” y su habitual coletilla después de cada frase, “¿no?”, son la máxima diligencia que le impone Montes a sus diálogos. Esteva hace lo que puede, pero también se embelesa en largas conversaciones futbolísticas. Todos esperamos que el bueno de Montes empiece a poner motes a los jugadores y le dé esa celeridad charlista a la que estamos acostumbrados en la NBA.
Ya digo, en plan irónico, que al final echaremos de menos a José Ángel de la Casa y a Michel, el gran ilustrado de las estúpidas frases geniales.