viernes, 21 de abril de 2006

Review 'AzulOscuroCasiNegro'

La cárcel de los sueños rotos
El debut de Daniel Sánchez Arévalo es una muestra de cine maduro y complejo que encuentra en su transparencia y sencillez sus mejores y destacadas virtudes.
Para los que vieron 'Física II', la historia de ‘Azuloscurocasinegro’ no les es ajena. El infortunio de Jorge Mateo, ese hijo de portero al que se inflige la diatriba de seguir con el rutinario cargo de su padre o abrirse camino en un mundo exterior lleno de posibilidades, vuelve a ser la cuestión central de un drama que no es tal. La duda está en aceptar el conformismo de un destino impuesto o, como señala el propio Daniel Sánchez Arévalo, aspirar a un mundo mejor, a estar al otro lado del cristal, ese fino cristal casi invisible, que le separa de sus sueños.
La historia arranca en el mismo instante en el que concluye el laureado corto (su mejor pieza en miniatura, la más acabada y que más tenía que contar respecto a su -y esto es subjetivo- sobrevalorada obra cortometrajística), con la imagen de Jorge quemando el contenedor que representa la barrera de sus sueños, como señal de rebelión inconformista. Sin embargo, el joven ve truncadas sus aspiraciones de libertad cuando su padre sufre un infarto cerebral. Siete años después, Jorge ha ocupado finalmente el puesto de su progenitor y trabaja en la portería de un inmueble que, con los años, se ha transformado en una cárcel, un elemento básico y colectivo en esta sorprendente ópera prima. Su vida transita a medio camino entre el cuidado de su padre enfermo, las visitas a su hermano a la penitenciaria, que se ha enamorado de otra reclusa y donde le pedirá un favor muy personal o el regreso del gran amor no consolidado de juventud.
La película gira en torno a un momento trascendental en la vida de un muchacho indeciso, en la hora de tomar decisiones, de cuestionarse responsabilidades, de encarar un futuro empañado por el pasado y rarificado por un presente imprevisible. Cuestiones existenciales que, lejos de imponer un cine de pretensiones e imposturas, afectaciones trascendentes o coacciones sentimentaloides, son mostradas con verismo, vehiculadas en una carta de amor a una historia, con una devoción por la realidad que consigue (y he aquí una de su mayor y más grande virtud) traspasar la pantalla y mostrarnos, tal y como es, un espacio urbano que despliega la misma identidad e intensidad de los personajes que se mueven en él.
'Azuloscurocasinegro’ es una ‘rara avis’ dentro del actual cine español (y sé que esto no será del agrado de “Cochi”) en la que su realizador opta por narrar una historia custodiada con total dilección, sin concesiones a grandilocuentes aspiraciones de suntuosidad, abandonando los esquemas preestablecidos y dejándose llevar por su profundo respeto hacia unos personajes que resultan verosímiles, gracias a que han sido filmados con sensibilidad y entusiasmo. Un logro que convierte a la primera película de Sánchez Arévalo en un filme maduro y complejo que se permite jugar con el costumbrismo, la comedia y el drama con una acertada narrativa visual y argumental, estructurada en una serie de tramas que giran en torno al personaje principal de Jorge. Toda una declaración de intenciones artísticas basadas en la transparencia de una metodología que responde a un estilo nada artificioso y medido con una planificación sustentada en la necesidad de contar situaciones cotidianas que confluyen en armonía y deja verdaderos retazos de gran sentimiento.
Estamos, por tanto, ante un director que prescinde de coartadas o ardides en su deseo de narrar con vocación una historia parida con cariño y sin perder el rigor con el material filmado. Y eso se nota en el producto final. Por supuesto que ‘Azuloscurocasinegro’ encuentra ciertos errores, minúsculos, los habituales de una ópera prima, en algún momento de cierta profusión sentimental, de instantes cómicos inoportunos o en el desorden que provoca la subversiva personalidad de algún personaje ambiguo. Pero lo cierto es, que a pesar de ello, el filme atesora grandes logros, como evitar los rasgos más tópicos del género, la credibilidad de unos diálogos excelentes y, sobre todo, la más que impresionante dirección de actores (desde la exhibición de lucidez de Quim Gutiérrez, a la versatilidad de un gran Antonio de la Torre hasta llegar a la comicidad natural de Raúl Arévalo o la frágil delicadeza de Marta Etura).
‘Azuloscurocasinegro’ es la revelación de un director novel capaz de transmitir con frescura y talento un realismo diáfano en su intención de mostrar unos personajes encarcelados física y metafóricamente en un entorno delimitado donde el amor, la relación familiar, el sexo, la amistad, la homosexualidad, la indecisión y el escape final conceden una hermosa historia de esperanza, de sueños incumplidos y de superación.