miércoles, 10 de agosto de 2005

Extra Verano (VI): Charles Manson, "The Man Who Killed the 60's"

Tal día como hoy, hace 36 años, una asistenta llamada Winny Chapman entraba en el 10.050 de Cielo Drive. Tal día como hoy, cuando Chapman cruzó el umbral de la puerta no imaginaba que lo que allí vería sería una de las matanzas más crueles y sangrientas de la crónica negra del mundo del espectáculo y, como consecuencia de esto, una de las más célebres que se recuerdan en la necrología hollywoodiense. Antes sus pies, descubrió, horrorizada, los cuerpos mutilados de Jay Sebring, Abigail Folges, Steven Parent, Voytek Frycowsky y Sharon Tate, la esposa de Roman Polanski y entonces embarazada de ocho meses. Todos con múltiples cuchilladas asestadas con saña, despojados de varios de sus órganos y con un enorme epígrafe escrito con sangre en la pared de la lujosa mansión: “PIGS”. Es decir, “cerdos”.
Unas horas antes, todos los ocupantes de la casa solariega en pleno corazón de Cielo Drive charlaban en una noche irremediablemente calurosa (como esta misma de hoy, aquí, en España). El bochorno acuciaba a la bebida y a la búsqueda de todo tipo de refrigerios. Faltaban asistentes a la fiesta organizada en la mansión Polanski-Tate, pero ninguno de los presentes presumía nada de lo que iba a suceder. Charlie “Tex” Watson, con un fusil en la mano, se acerca a la casa acompañado de Patricia Krenwinkel, Leslie Van Houten y Susan Atkins, todos miembros de “La Familia” de Charles M. Manson, el líder de un celebérrimo grupo satánico que marcaría para siempre las vidas de los familiares de los allí presentes. Steven Parent, de sólo 18 años, ve cómo los intrusos cortan la luz del recinto, por lo que se dispone a abandonar la casa en su coche último modelo. Todo está oscuro. El la umbría penumbra, se oyen cuatro disparos. Parent yace muerto en el volante de su vehículo.
En el interior, Tate se abraza inquieta a su ex novio y amigo de Polanski Jay Sebring. En la planta baja, Abigail Folger tantea a oscuras intentando tocar algún mueble que la oriente mientras su novio, Wojtek Frykowski, uno de los ‘dealers’ que más droga proveyó en aquellos años a todo Hollywood, duerme víctima del alcohol sin enterarse de lo que su sucede a su alrededor. La puerta se abre y se percibe dentro de la casa cómo varias figuras se introducen en el interior. “La Familia” ha entrado.
Cuando Frykowski abre los ojos se encuentra a las tres jóvenes armadas con enormes cuchillos y a Watson apuntándole con su arma. Tate y Sebring no tardan en aparecer y se unen a la siniestra reunión con los extraños. Cuando Watson les manda ponerse boca abajo, Sebring desaprueba la acción, sustentando que Tate desobedezca a los maleantes, dado su avanzado estado de embarazo. Su intrepidez le vale un disparo que bautiza de sangre el inicio de la carnicería. Frykowski, impotente, intenta hacer frente a los asaltantes. Pero antes de que pueda dar un paso, también recibe dos disparos (uno en la cabeza) cayendo a los pies de su espantada novia, Abigail Folger, que suplica a Watson y a las chicas ofreciendo todo el peculio que lleva encima. Como respuesta a los ruegos en forma de gritos de histeria, Folger es salvajemente puñalada con más de treinta cisuras que dejan el suelo cubierto de sangre. Es la particular letanía de lo será una degolladero humano.
Sharon Tate no dice nada. Está en estado de ‘shock’. Frykowski es arrastrado por Krenwinkel, Van Houten y Atkins hacia el jardín. Se ensañan con él con una ferocidad atroz, inhumana, hasta llegar a las 60 puañaldas y esparciendo dentro de casa sus órganos vitales. La bella Tate implora por su hijo no nato. Grita, llora e implora desconsolada. De nada sirve. Watson mira absorto cómo sus chicas la afierran de sus dorados cabellos arrojándola violentamente al suelo. La orgía de sangre llegaba a su triste inicio cuando, sin ninguna piedad, asestaron una veintena de cuchilladas en el vientre de Tate que ve cómo han acribillado a su feto, para pasar a degollarla en un acto de sadismo extremo. Antes de irse, también hicieron lo propio con Sebring, al que ahorcaron del cuello en una soga colgada en una viga. En el otro extremo de la cuerda, pendía Sharon Tate, con la cabeza a punto de desprenderse de la cerviz.
“En 1969, la tensión racial desencadenará un holocausto de violencia. Pero estaremos a salvo en el desierto”. Era la consigna seguida por Charles Manson, creador de una estratosférica profecía que tenía como denominación el título de una canción de los Beatles: ‘Helter Skelter’. De hecho, Manson, consideró a los de Liverpool siempre como ‘Los 4 Jinetes del Apocalipsis’. Manson pronosticó una supuesta y perentoria llegada del Fin del Mundo (un Armageddon bastante truculento), debido a que la raza negra se revelaría contra los blancos. De esta catástrofe sólo un pequeño grupo elegidos se salvarían para volver a salir tras el Apocalipsis liderados por el propio Manson, que se reconvertiría en el nuevo Rey del Mundo. “La Familia”, no era más que un grupo de seguidores que Manson eligió entre ‘hippies’ y sediciosos adolescentes de la época (todos ellos bastante desorientados) a los que sustentaba con LSD, anfetaminas y confusas alocuciones acerca del bien y del mal desde una perspectiva manifiestamente mesiánica.
Manson no sólo sería el cacique y cabeza pensante de todos los asesinatos, sino que él mismo estaría presente en la noche siguiente de la matanza de Cielo Drive en otra casa ajena, esta vez en la del empresario Leno LaBianca y su mujer Rosemary en el 3301 de Waberly Drive, en las afueras de Los Angeles. Una vez dentro los ataron, vejaron y se los “echaron” a los salvajes Tex Watson, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten, quienes acabaron con sus vidas de un modo similar a la pareja. A Rosemary la tumbaron boca abajo en la cama. Leslie la sujetó mientras Katie y Tex la apuñalaban. Entre ambos le asestaron 41 incisiones. La joven Leslie no se atrevió a participar mientras estuvo viva, pero tras su muerte, embutió el cuchillo en sus nalgas más de 16 veces. Leno LaBianca aún corrió peor suerte. Tex le rebanó el cuello cuatro veces con un cuchillo de la cocina. Después lo dejó clavado y siguió apuñalándole con su propio cuchillo y cinceló con heridas en el abdomen de la víctima la palabra “WAR”.
Linda Kasabian, seguidora de la “Familia”, recibió más tarde inmunidad por dar información en contra del grupo. A pesar de que Manson no había participado en los asesinatos fue sentenciado por conspiración el 25 de enero de 1971. Tras ello, el 29 de marzo del mismo año, fue condenado a pena de muerte. Este veredicto fue más tarde cambiado por el de cadena perpetua, después de que la Corte Suprema aboliera la pena de muerte en California. Hoy en día Manson sigue en prisión, esperando salir para volver a matar. También fueron sospechosos de la masacre Robert Beausoleil, Bruce Davis y Steven Grogan, otros componentes de “La familia” con cierta reputación de jóvenes promesas de la interpretación en aquél entonces.
Más o menos, esta es la siniestra y célebre historia que rodeó a esta insidiosa “Familia” de Manson. Pero quedaron oscuras lagunas con uno de los personajes más oscuros que han pasado por Hollywood en su reciente historia: Roman Polanski. Años después de los crímenes de Cielo Drive, se supo que Charles Manson había estado en la casa de Polanksi anteriormente al menos dos veces. Alguna de ellas, invitado por el propio Polanski a sus numerosas de sus fiestas de drogas y alcohol desenfrenadas, como era práctica habitual en la época de los ‘Easy Riders y Rangings Bulls’ del mundo del cine de finales de los 60 y principios de los 70.
Sólo entonces se especuló con varias incógnitas que hasta hoy siguen sin resolverse. La figura del no menos afamado Anton Szandor Lavey, salió a la luz como una de las figuras clave en toda esta historia. En ‘Rosemary’s Baby’ (un día me juré no escribir su erróneo título español –y prometo que será uno de los primeros posts que escribiré a a mi regreso de estas extrañas vacaciones-) Polanski había contado con la asesoría satánica del por entonces llamado Papa Negro, toda una institución nigromántica dentro del mundo del ‘artisteo’ y las estrellas de Hollywood. ‘Rosemary’s Baby’ además de incluir en sus escenas un fidedigno ambiente demoníaco y blasfemo, fue rodado en el edificio Dakota, donde había vivido el creador de la ‘Golden Dawn’ Aleister Crowley y donde unos años después Mark Chapman (integrante de unos fieles fundamentalistas dedicados a acabar con sectas mefistofélicas) acribillaría a John Lennon, a quien suponía un hijo de Satán.
Polanski debía haber estado allí, en la fiesta de Cielo Drive. Sharon Tate no pudo confesar su confusión por la ausencia de su marido. Steve McQueen tampoco fue, cuando su presencia estaba más que confirmada. Y algunos de los habituales en la residencia de los Polanski que, de algún u otro modo, estaban relacionados con las acciones nigrománticas de la época, tampoco aparecieron. Muchas estrellas estaban obsesionadas con el tema demonológico, así que hay teorías que apuntan a que Polanski pudo llegar a un acuerdo para someter a su propia esposa a un siniestro rito sectario que hubiera llevado a cabo desde la sombra el oscuro LaVey. Todo ello son rumores, lógicamente. Pero no dejan de ser curiosas las diversas historias que han girado en torno a la fatídica noche de agosto.
Nada hacía pensar que Polanski tuviera que estar ausente en aquella velada. La excusa perfecta era un imprevisto viaje Europa en plena preproducción del filme ‘The Tragedy of Macbeth’, que empezaría un par de años después. Un rumor que no hace más que alimentar la tenebrosa leyenda de lo que sucedió allí, tal día como hoy, en Cielo Drive.
De los demás actores y actrices, directores, guionistas, productores y reconocidos escritores que tenían que estar allí aquella noche poco o nada se sabe. Y parece ser, nunca lo sabremos.