martes, 19 de julio de 2005

To be continued...

Ha llegado ese ineludible momento para el respiro, el lapso de tiempo necesario para descubrir las irremediables vías de escapes de la cotidianidad y exigencia a la que conlleva actualizar cada día del año un weblog como este Abismo que se ha convertido en parte fundamental de mi vida. Es la hora de la despedida momentánea, de las merecidas vacaciones, del cierre de una maravillosa temporada que han avivado durante casi un año mis ansias de contar, de escribir, de relatar, de transferir mis inquietudes al espacio de la ‘blogoésfera’. Hablo, por supuesto, del necesario descanso del guerrero.
La actualización del blog a diario, el reajuste de nuevos posts, de historias, críticas y demás van haciendo mella en el ánimo. Cuando la diversión de la escritura se restaura en obligación y este entorno abismal te pone a su servidumbre, uno cae en el riesgo de aborrecer la rutina o cansarse de una idea tan privilegiada como es la de tener una bitácora seguida por cientos de lectores. Ésa coacción espiritual es muy peligrosa. Y como no quiero que ‘Un mundo desde el Abismo’ se desvanezca para siempre como han hecho muchas otras páginas, recurro a la provisional ociosidad como forzosa evasión a este conflicto. Postrado en una constante incomprensión de mi materia gris, comprometida a crear diariamente la historia reciente de un weblog renovado con ingentes cantidades de información, me hacen establecer una tregua, un descanso para poder retomar algunas obligaciones que he ido extraviando en el camino de la absorbente atención que han requerido estas líneas cotidianas. Estoy cansado, he de reconocerlo.
He determinado que este breve descanso expire con la celebración del primer cumpleaños del nacimiento de ‘Un mundo desde el Abismo’, que tuvo el día 5 de septiembre de 2004, un domingo cualquiera, después de mucho meditar la idea decidí crear un espacio que se ha ido haciendo grande y prestigioso gracias a vosotros, los que cada día visitan este lugar de anarquía cultural y meníngea. Hasta el 5 de septiembre, por tanto, emplearé mi tiempo en dejar las horas inmerso en la lectura, preparando mis dos próximos cortos (uno de ellos, en 35 mm. –con lo que eso conlleva-), discurrir acerca de nuevos proyectos de guión de largometrajes, buscar (sobre todo esto) trabajo, disfrutar de mis amigos y amigas del placentero estío veraniego. Desde hoy quiero aborrecer el calor desplomado en el sofá, viendo todas aquellas películas que tengo en reserva, quiero volver a escribir algún relato, volver a la olvidada prosa, leer los weblogs abismales (que tenéis a vuestra disposición en la última columna de la izquierda que servirán como paliativo en mi ausencia), desengancharme de esta adicción internauta, regocijarme con las pequeñas cosas que te ofrece la vida. En definitiva, divertirme.
Por supuesto, dada mi facundia escrita, no será fácil que desaparezca. Por ello no será una ausencia total, sino muy parcial. Habrá intervalos de actividad. Es decir, que desde hoy y hasta el 5 de septiembre el silencio y el vacío del Abismo se verá alterado con algún que otro post en forma de eco estival, alguna aguardada crítica (no podría dejar de escribir sobre ‘Sin City’, por ejemplo, o del concierto de los Kronos Quartet que veré este mismo viernes), alguna noticia relevante, algún que otro link imprescindible… Todo ello con una parsimoniosa cadencia desde la despreocupación, sin agobios ni imposiciones de ningún tipo.
El Abismo cierra por vacaciones, cierto es. Pero no se va, sólo frena un poco el ritmo. Por lo que lo mismo mañana tenéis aquí otro post, otra crítica u otro divertido enlace. Me conozco y tal vez esto sea un amago, un simple síntoma de cansancio y antes del 5 de septiembre recupere la frenética actividad que conlleva insuflar vida a este weblog. Tal vez.
Sólo quiero daros las gracias (una vez más) por haber estado ahí cada día, siguiendo las reflexiones subjetivas de un pobre diablo que creó este espacio irreflexivamente, sin saber sabe muy bien a qué espectativas respondía el inicio del Abismo. Gracias a vosotros, el Abismo tiene un lugar de privilegio dentro del mundo ‘blogger’.
Seguid conectados a este insondable mundo porque aquí no se ha acabado nada. Tenéis el mítico ‘El fondo del Abismo’ para bucear en los insondables pots que quedaron olvidados en la memoria. En septiembre os espero con sustanciosas novedades, la vieja tradición abismal y mucho más (y mejor) de lo que aquí estáis acostumbrados a encontrar. Ya habrá tiempo de recuperar las visitas que se vayan perdiendo en este paso de aparente ociosidad.
Un saludo muy grande a tod@s y gracias por todo, otra vez.