martes, 24 de mayo de 2005

Un año sin 'Frasier'

La semana pasada se cumplió un año de la despedida de ‘Friends’, la ‘sitcom’ más exitosa y célebre de los últimos años. Hubo una suntuosa profusión de boato en su despedida, una resonancia estratosférica en un ente mediático que no dudó en calificarla a la ligera como “la mejor comedia de situación de la historia de la televisión”. La memorable serie de los seis amigos neoyorquinos merecía todos esos honores. No obstante, el calificativo tan ponderativo era patrimonial de una ‘sitcom’ como es ‘Frasier’. A modo personal esta serie ha logrado lo que ninguna otra: formar parte de mi vida y sufragarme con su ironía y humor un apoyo inmensurable en varias etapas de mi vida (una prueba de guión de un episodio de esta serie me proporcionó mi primer –y único- trabajo como guionista de televisión). Una serie que alcanza el mito de la magnificencia, la prosapia de una fantasía imposible de igualar, la de las grandes series, aquéllas que permanecen vivas en la memoria colectiva, encomiadas por todo el que echa un vistazo atrás en el tiempo y recuerda con nostalgia un esplendor catódico insuperable.
Evidentemente ‘Friends’ también se circunscribe a esta genealogía, pero sus incondicionales y valedores son tantos y tan heterogéneos que les dejo a ellos las adulaciones ensalzadoras que bien se ha ganado. Sin embargo, el pasado año, por estas mismas fechas, ‘Frasier’ también dio por finalizada su andadura televisiva, sólo una semana después de que lo hiciera la serie creada por David Crane y Marta Kaufman, con medio mundo lamentando su conclusión. No hubo miradas de aflicción para ‘Frasier’. La CBS se gastó un exorbitante dineral en el adiós de David Schwimmer, Matthew Perry, Lisa Kudrow, Courtney Cox, Jennifer Aniston y Matt LeBlanc, mientras que la NBC dispuso apenas de dos anuncios especiales para la clausura de esta mítica serie. La despedida de ‘Frasier’ no fue tan profusamente anunciada como la de ‘Friends’, un hecho que inicialmente enfadó a sus protagonistas pero que posteriormente consideraron y justificaron con la elegancia y la honestidad con la que han liderado la televisión americana durante una década. “No hemos querido dejarnos llevar por nuestras propias emociones. La serie no necesita una gran fiesta para decir adiós porque nos quedamos con el cariño del público que nos echará de menos", declaró el genial David Hyde Pierce.
Durante sus 264 episodios ubicados en 11 temporadas, ‘Frasier’ acumuló un total de 31 premios Emmy y tres Globos de Oro, todo un récord en el azaroso universo de la pequeña pantalla, consecuciones que alzaron a esta imponderable serie a la prestigiosa gloria de los fastos de las 625 líneas. Una cita obligatoria e ineludible para todos los amantes de la televisión inteligente, del genio sin fin, de la lucidez lúdica que en cada episodio definía su propia razón de ser: articular mediante el humor la sofisticación de sus personajes ‘snob’ con situaciones afines a cualquier espectador, desplegando mediante sus ‘gags’ y optimizados argumentos un sólido pero alterable retrato de Frasier Crane, el entrañable urbanita acomodado de mediana edad depositario de una nulidad exacerbada en cuestiones existenciales y familiares, incapaz de resolver sus problemas sin la ayuda de su padre, Martin, su hermano Niles (posiblemente el mejor personaje creado jamás para una teleserie), Daphne, la fisioterapeuta inglesa de su padre y Roz, la amiga y productora del programa radiofónico de Frasier.
‘Frasier’ atesoró durante su existencia un sentido del humor inagotable y estudiado, que la convirtió en la auténtica esencia de su éxito para hacer de ella un clásico de la pequeña pantalla en Estados Unidos y en el resto del mundo, una comedia que durante once años hizo que el 35 % de los estadounidenses no conocieran un mundo sin ‘Frasier’. Como algunos de nosotros, que aún lloran el final de nuestra serie favorita. Hay que reconocer que dos décadas junto a Kelsey Grammer (antes uno de los secundarios habituales de ‘Cheers’ –otra serie de cabecera-) son muchos años. Frasier Crane, ese arrebatador psiquiatra con problemas propios de neurasténico nació en 1984, en la tercera temporada del citado clásico. Uno de los momentos más emotivos que he vivido frente a un televisor fue cuando se produjo esa despedida con el episodio de una hora de duración titulado ‘Adiós Seattle’. Un momento aciago tener que despedirse Grammer, David Hyde Pierce, Jane Leeves, John Mahoney y Peri Gilpin. Así como del revoltoso y entrañable terrier Moose (o Eddie, como queráis).
‘Frasier’ ha sido una serie que puede presumir de haber ofrecido opulencia en su máxima expresión de la refinada ironía, de una particular elegancia sin perder su perfilada perspectiva de la cultura. Frasier y los suyos son algo más que simples personajes televisivos. Frasier y los suyos se convirtieron en aliados de la diversión, en miembros de nuestros mejores recuerdos, en relamidos compañeros a los que nunca olvidaremos.
Sentado en el Café Nervosa, añoro escuchar la KACL y su máxima de cierre: “Que disfruten de una buena salud mental”.
Y eso mismo os deseo.