sábado, 2 de abril de 2005

Ir ‘de guay’ y quedar como una gilipollas

Una de las cosas que más nos suele irritar es que una persona vaya “de guay”, que pretenda reflejar cualquier tipo de atractivo, carisma o dádiva forzando una artificial e inexistente simpatía que acaba por resultar, muchas veces, bochornosa.
También existe esa gente que en cuanto le echas un vistazo por encima, te cae mal. Sin ningún motivo aparente. Simplemente porque te desagrada, despertando desde el primer momento una aversión irreconciliable.
Cuando estos casos se dan, hay dos opciones; o es que eres un imbécil nauseabundo sin remedio o es que te llamas Avril Lavigne.
Hay que ser cenutria para salir a un escenario de Hong-Kong con una frase en clara grafía asiática para ser la más ‘cool’ y enrollada del momento cuando llega la hora de dar un concierto. Pero lo triste es que la traducción que lleva en el brazo significa “Japón es lo mejor”. Un objetivo más que nomotético porque la escritura de la frase es perfecta, si no fuera porque está luciéndolo en un país equivocado.
¿Se trata del Síndrome Trillo (recordemos su glorioso “Viva Honduras” en El Salvador) o simple gilipollez de la ex-zorrilla más insulsa del ‘pop’?
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