sábado, 19 de marzo de 2005

ADAPTATION: Las contradicciones de un autor

Cómo ser Charlie Kaufman
El dúo Spike Jonze & Charlie Kaufman propusieron con ‘Adaptation’ una genial y transgresiva cinta sobre la dificultad de adaptar una novela imposible de llevar al cine.
El miedo al folio en blanco por parte de un escritor, de un guionista o de un artista, en definitiva, de un creador, es uno de los mayores infortunios que cualquier pluma pueda sufrir alguna vez. El vacio mental al que se somete la creatividad, el fracaso de la responsabilidad que desafía a las limitaciones de un autor junto al miedo inculcado al fracaso y el temor a soñar son los ejes de uno de esos extraños e inusuales trabajos totalmente libres, desconcertantes e inimaginables en un mundo tan exiguo de ideas como lo es Hollywood. En un campo creativo cultivado de remakes, superproducciones y formulismos baratos a favor de la taquilla nació ‘Adaptation’, un revolucionario producto de ese transgresor y preceptor de causas perdidas llamado Spike Jonze. Una incatalogable cinta de ilimitada inspiración donde el metalenguaje cinematográfico alcanza una insólita cima de innovación y eficiencia.
La historia comienza en el plató de la extravagante ‘Cómo ser John Malkovich’, anterior trabajo de Jonze, donde conocemos al guionista Charlie Kaufman, un hombre inseguro, tímido e incapaz de expresar todo su complejo mundo interior que está a punto de sufrir un bloqueo creativo. Este bloqueo se presenta justo en el momento en que su productora le presenta un nuevo libro para ser adaptado al cine, ‘El Ladrón de Orquídeas’, basado en la relación verídica de la escritora Susan Orlean con John Laroche, un entusiasta conocedor de orquídeas que busca la especie conocida como la ‘Orquídea Fantasma’. ‘Adaptation’ desarrolla la vida de un guionista que termina escribiendo su propia experiencia ante la imposibilidad de poder adaptar un libro, que es en realidad la cinta que deberíamos estar viendo.
Con una extraordinaria estructura en la que se aluden aspectos pocas veces tratados en un argumento, guionista y director proponen una historia en principio profusa debido a sus ejes temáticos, los cuales franquean las múltiples tramas que traza el enloquecido juego de realidad/ficción, pero simplificado en la idea de que la adaptación no sólo expone su sentido en la traslación de una novela a un guión de cine, sino que va más allá al tratar la teoría de Darwin sobre la evolución de las especies mediante su adaptación a las condiciones del medio ambiente, del proceso de ajuste a la vida que cada uno le toca vivir. ‘Adaptation’ revela, bajo su insólito y maravilloso núcleo, la necesidad de desenvolverse del ser humano con su propio medio, de ajustar sus deseos a lo que realmente se necesita, de trasformar (como bien dice uno de los gemelos Kaufman) lo que se quiere en lo que se es.
Charlie Kaufman juega a convertirse en su propio Doctor Jeckyll y Mr. Hyde (desdoblándose en un hermano gemelo llamado Donald) para transformar en ficción sus propios ideales creativos, aquello que se pretende como autor en lo factible que da dinero, una realidad que envuelve la falta de ideas originales en la disposición a la que conlleva la comercialidad en el cine. Una devastadora crítica inmersa también en el propio esqueleto del guión, con un insólito y grotesco final donde la historia de los gemelos Kaufman, la de Susan Orlean y la de John Laroche se fusionan en un demencial surrealismo en el que hace aparición la droga y el sexo, una persecución, una buena dosis de acción, un cocodrilo asesino y la muerte con lección moralizadora que conforman el prototipo de guión que Charlie Kaufman detesta en la descripción del prólogo y que ha escrito su hermano Donald.
En el fondo, ‘Adaptation’ no es más que una burla ácida e irónica a los finales a los que nos tiene acostumbrados la gran industria norteamericana, que siguen los roídos elementos de prehistóricos maestros del análisis del guión como Syd Field o el aludido en el filme Robert McKee. El guionista aboga con ello por una brutal y honesta autenticidad sobre algunos de los inconvenientes que conllevan la escritura y su esencia: la soledad, el sometimiento al que se doblega el autor al trasladar una obra inclasificable a la gran pantalla, la libertad del creador reducida a los designios del ‘mainstream’ para su comercialidad. Un enfrentamiento entre la inteligente desvergüenza creativa y el objetivo máximo de la industria, descubierto en los dos estrambóticos hermanos Kaufman, contrapuestos y unidos, separados y completados en ese desenlace donde todo toma sentido, donde las tres historias, las dos películas, se funden en una sorprendente y extraña resolución llena de sentido cinematográfico, de pura lucidez artística que resume que la vida no es arte y que los personajes del guión que están describiendo son sólo componentes narrativos.
Si bien es cierto que tanto Jonze como Kaufman recorren peligrosamente la línea que delimita la genialidad con la autocomplacencia exacerbada en su mordaz disertación sobre las circunstancias que determinan su angustia en medio del convulsionado entorno social (reflejado irónicamente en la afición onanística de Charlie, evasión perfecta del perdedor), el resultado es una enloquecida dicotomía de verdad e ilusión con flashbacks imposibles. Una obra de dimensiones trascendentales dentro de la innovación guionística del cine actual. Los personajes descritos por Kaufman y tan bien moldeados por Jonze están meticulosamente descritos en el ajuste a sus propias obsesiones dentro de un puzzle psicológico llevado al extremo, excediendo todo tipo de combinaciones narrativas.
La aportación de todos y cada uno de los intérpretes, desde el efectivo Nicholas Cage pasando por la siempre brillante Meryl Streep y sobre todo el descomunal talento de un ‘oscarizado’ Chris Cooper, reflejaron que el joven cineasta no sólo mueve a la perfección su ambición por narrar algo diferente y ambiguo, sino que demostró su talento por la dirección de actores. A pesar de que el reconfortante segundo trabajo de Jonze reformuló su género en delirantes momentos de comedia, ‘Adaptation’ no lo es.
La (hasta el momento) última genialidad del tándem Kaufman & Jonze fue una espléndida, hilarante, original, confusa, perspicaz e incisiva visión del universo del guionista creada como guiño a un espectador que, desde hace muchos años, fue tratado como público especulativo e inteligente.