sábado, 11 de septiembre de 2004

Compra un muerto por correo

Escarbando en la basura de este impuesto presente tecnológico que se hace llamar Internet, he encontrado la página definitiva que evidencia que el ser humano o bien está perdido en la mierda más escabrosa y lamentablemente repugnante, o tiene un excelente humor negro que ni siquiera el bueno de Leo Bassi soñó alguna vez. Entre tanta página (o URL, vete a saber tú cómo llamarla a estas alturas) sexual, bizarra, salvaje y decididamente lóbrega, me he encontrado la que es un hallazgo de lo que representa la paradoja libertaria y divertida de la red.
Las enciclopedias, los jarrones chinos, la cerámica de Talavera o las más sofisticadas máscaras africanas han dejado de ser el ornamento ideal para su acogedor hogar, en la dirección de Distefano se ofrece la simpática posibilidad de adquirir un buen fiambre de alquiler por el módico precio de 195 dólares semanales o 55 al día (comprarlo sale por unos 600 dólares). Hasta puedes escoger el color del pelo, a tu imagen y semejanza. Imagina por un momento un magnífico cadáver que repose en la silla de tu salón o que tus hijos puedan jugar con él en el jardín. En el amplio catálogo de muertos, que se venden y alquilan por correo y mediante pago por tarjeta, se puede seleccionar entre difuntos de diversas índoles, por ejemplo, un cuerpo momificado de un nazi con un tiro en la cabeza, pasando por el rebelde joven o la atractiva fiambre bautizada como ‘Lady Die’, el genuino Burt Reynolds, la tía Matilda y el tío Fester, ‘Oldie’ Hawn… Todos los interfectos con esa simpática sonrisilla de las calaveras, cosa que da alegría a la sala de estar.
Pero el inventario no acaba aquí, qué va. Con sólo rellenar un pequeño formulario se puede poseer, como sensación perfecta de la próxima reunión social en su casa, un fantástico embrión humano inserto en formol engalanado con un poquito de sangre para darle veracidad. Que el cuerpo te supone un problema de espacio y no tienes sitio en tu salón o en la habitación. No te preocupes. También dispones de asombrosas cabezas momificadas sujetas a un pedestal en el que aparece el nombre del fallecido grabado a cincel con letras plateadas. Por supuesto, puedes adquirir unos pequeños muñecos de budú, por si alguien te cae mal (ideal para llevarlo al trabajo y comentárselo al jefe).
Y para finalizar un jugoso catálogo de apasionantes productos como el ‘kit matavampiros’ con estacas para matar vampiros, oraciones para exorcismos, ojos de cristal como el del padre del Juli o camisetas originales para que seas la atracción en la disco.
Un amplio muestrario de lo más actual de la red, de aquello que está a nuestro alcance para gozar de una vida de confort y que permite darnos el pequeño capricho de tener nuestro propio muerto. Aunque eso sí, son reproducciones de arcilla perfectamente terminadas por uno de los mejores maquilladores del cine mexicano.
¡A qué esperas para tener tu propio cadáver!