jueves, 26 de enero de 2006

Review 'Crash'

Debut de grandilocuente (in)trascendencia
Paul Haggis consigue con su debut un desigual producto discursivo y trascendentalizado sobre los conflictos raciales, étnicos y sociales de una gran ciudad.
En la ciudad de Los Angeles todo el mundo está crispado. El sentimiento que causa este enfado colectivo es la impotencia, el racismo soterrado que convive con la hipocresía, los prejuicios, la discriminación y las apariencias. Son los elementos básicos que definen la primera película como director del aclamado guionista Paul Haggis, que debuta en la dirección con una historia de vidas cruzadas en la que varios personajes vinculados en torno a un drama social y coral donde las relaciones conllevan por efecto del miedo y la desconfianza que conduce una atroz deshumanización, al aislamiento y a la obstinación, ejerciendo una fuerza motriz en la ordenación de un destino que parece querer entroncarles por medio de imprevistos encuentros.
En este complejo ejercicio de dramaturgia se sitúa la fábula urbana de Haggis, armonizada por diversos personajes a los que les une y les separa la diferencia de clases, confluyendo en accidentales encontronazos que sirven de excusa perfecta para ocultar sus miedos y dejar salir al exterior el odio y la violencia transmutado en el racismo orientado hacia todas las direcciones. En su cáustica visión de la ciudad, en medio de una composición de problemas étnicos y sociales nadie es lo que aparente ser, el guionista de 'Million Dolar Baby' se deja caer en el sensacionalismo, recurriendo en todo momento a un tono efectista, trazando un recorrido por la confusa e intensa geografía humana que nos muestra. ‘Crash’ padece de una grandilocuente trascendencia, a veces muy forzada, puesto que nada de lo ocurre en pantalla sucede de un modo ocasional, sino que encuentra su justificación diegética en el azar impuesto por el director y guionista para que sus personajes se encuentren o desencuentren. En ésa actitud de ambiciosa construcción, Haggis confía su historia a la autocomplacencia artificiosa de un modelo tipológico que, aunque funcione, aquí parece acartonado, lo que resulta condescendiente en su manipulación, cuando la historia necesita ser mucho más agresiva de lo que aparenta. ‘Crash’, de este modo, se diluye en varias direcciones en su caleidoscópica mirada a un puzzle de enfrenamientos raciales que reverberan en la agresividad en forma de contacto humano.
Haggis persiste en demostrar, no sin cierta presunción, que toda la sociedad (diversificada en distintos estratos sociales, religiosos, raciales e ideológicos) es víctima del racismo y culpable de sembrarlo. De ritmo lento y solemne, esta ‘opera prima’ es una deliberada praxis de discurso ambivalente desde un punto de vista ético y moral, que procura que no haya ni buenos ni malos y evita caer en los extremos, como impugnación a cualquier verdad absoluta. Pero todo lo acontecido es insuficiente. Según el director, la realidad es interpretada sobre la base de una valoración dicotómica bastante confusa, utilizada para exponer un orbe descontrolado, en crisis, de subrayada locura e intolerancia, que espera, sin embargo, ser devuelto a la realidad, para bien o para mal, con personajes conscientes de sus errores que abren los ojos a la cruda realidad que les rodea.
La pérdida de valores de un director televisivo (Terence Dashon Howard) que se deja pisar por mantener su posición social, la de un agente de homicidios (espléndido Don Cheadle) que traiciona sus principios por proteger a su hermano, un exasperante iraní (Shaun tour) que está a punto de matar por un sentimiento de indefensión, la acomodada mujer de un político (Sandra Bullock) aterrada por las minorías, un veterano policía sobón y amargado (Matt Dillon) que encuentra la heroicidad salvando una vida o su joven compañero idealista (Ryan Phillipe) que acaba cometiendo un delito atroz llevado por la desconfianza, son los ejes sobre los que se mueve una desequilibrada historia que obstruye sus propósitos de realismo pretendiendo que el fantasma del 11-S se perciba como telón de fondo. Pequeños vicios que convierten este pretencioso experimento en un producto perecedero sobre temas sociales visto infinidad de veces y resueltos con mejor suerte que este ‘Crash’, una película de colisiones, sin duda alguna. Pero con el espectador, en este caso (subjetivo, todo sea dicho).
En ese fondo moral donde todos los personajes parecen desconocer las razas ajenas, donde los aparentemente despreciables personajes sin escrúpulos encuentran la catarsis en una heróica acción y los más débiles e incorruptibles cometen imperdonables errores es donde ‘Crash’ demuestra su tendencia maniquea hacia un discurso victimista en un mundo lleno de aprensiones y despotismos injustificables que, sin embargo, alberga la esperanza de los milagros personificados en la entrañable historia de corte fantástico del cerrajero (Michael Pena) y su pequeña hija, la única que aún mantiene la inocencia en un mundo lleno de injusticias. Si encima, la intención de Haggis por hacer que Los Ángeles se anteponga a sus personajes, a las relaciones que les une y les distancia, se diluye por el afán de formular esa divergente identidad de caracteres que determina la narración, muy interesado en que la humanidad de sus personajes se construya en todo momento a través de una visión intuida como universal, tenemos una película tan artera como efímera. Y no sólo eso, sino que Haggis se permite cerrar el círculo con un ridículo resuello final de ceremonial contemplativo y purgante, como emulando a Paul Thomas Anderson en su magistral ‘Magnolia’, simbolizado, sustituyendo las ranas por una hermosa y nívea estampa de una ciudad que respira temporalmente de sus errores bajo un manto de nieve.
Miguel Á. Refoyo © 2006

miércoles, 25 de enero de 2006

Ha muerto Chris Penn

1962-2006
Nos hemos levantando esta mañana con una noticia, por lo menos, impactante. Y bastante triste. El actor Chris Penn, hermano pequeño de Sean Penn, ha sido hallado muerto en su apartamento cerca de la playa de Santa Mónica. Según el teniente Frank Fabrega, responsable del caso: “el cuerpo no presentaba signos de violencia”. Chris Penn tenía 43 años.
Todos le recordaremos, además por sus trabajos en 'Short cuts', ‘Amor a quemarropa’, ‘To Wong Foo Thanks for Everything, Julie Newmar’, ‘El Funeral’, 'Rush Hour', 'Mulholland Falls' y su voz como Eddie Pulaski en el juego 'Grand Theft Auto: San Andreas', por dar vida al inolvidable Eddie “El amable” (Nice Guy Eddie Cabot) de ‘Reservoir Dogs’, del que extraigo un fragmento de diálogo como homenaje.
Te echaremos de menos, Chris.
EDDIE EL AMABLE
Al venir he oído 'The Night The Light Went Out In Georgia'. No la había escuchado desde que fue un éxito. En su momento debí escucharla un trillón de veces. Y ha sido hoy cuando me he enterado de que la chica que canta es la misma que dispara a Andy.
SR. MARRÓN
¿Quieres decir que no sabías que disparaba ella?
EDDIE EL AMABLE
Creía que era el putón de su mujer.
SR. RUBIO
Lo dicen al final de la canción.
EDDIE EL AMABLE
Sí, ya lo sé, gilipollas, acabo de oírlo. A eso es a lo que me refiero.
SR. NARANJA
Aquí el único gilipollas eres tú, que no te sabes la letra de la canción.

martes, 24 de enero de 2006

Dan Brown y Cannes

'The Da Vinci Code', dirigida por Ron Howard abrirá el 59º Festival Internacional de Cine de Cannes el 17 de mayo de 2006.
Tom Hanks, Audrey Tatou, Jean Reno, Sir Ian Mckellen y Alfred Molina acudirán vestidos de gala al evento cinematográfico.
Que Dios nos pille confesados.

lunes, 23 de enero de 2006

La Isla de los Secretos

Después de reconciliarme con ‘Lost’, tras su penosa emisión en TVE (pasando sin avisar su emisión de los domingos por la tarde a los jueves en ‘primer time’ o descolocando un par de capítulos porque sí) y un imperdonable olvido que me dejó apeado de tan adictiva serie, ayer, con nocturnidad y desconcierto, terminé de ver su primera temporada ¿La primera? Si yo ya he visto la mitad de la segunda, os diréis muchos de vosotros. Lances del destino, supongo. Un término tan procedente a esta extraordinaria pero imperfecta serie.
Vale, he tardado mucho. Demasiado, diría yo. Pero hago efectivo el noble proverbio que más vale tarde que nunca.
No hace falta empezar diciendo que las ajetreadas vidas de catorce de los 48 supervivientes del vuelo 815 de Oceanic con rumbo a Los Angeles desde Sydney en una isla perdida en medio de la nada ha resultado un fenómeno televisivo sin precedentes. Sería hacer hincapié en lo enfático. Ya inmersa en su segunda temporada (que ansío ver por las muchas dudas inconclusas esbozadas en esta primera tanda), ‘Lost', al menos sus primeros 25 capítulos, en mi humilde opinión, se adivina como un producto prestidigitador, espléndido y sobrenatural donde los haya, pero en el fondo bastante astuto y embaucador con sus planteamientos y su lento desarrollo, minado de atractivos orientaciones misteriosas, disimuladas tras un enorme ‘mcguffin’ de fondo que resulta ser una artimañaza perfecta para alargar la angustia sobre qué es lo qué pasa exactamente con la isla de los secretos. Así como el inexplorado contexto juega con los náufragos, la serie (en este caso, los guionistas) juega a su gusto con el espectador.
Lo cierto es que, más allá de los ardides y del hermetismo inexplicable y fragmentario de algunas situaciones y tramas que se dan a lo largo de la serie, en ‘Lost’ impera una calidad formal y argumental que está por encima de sus defectos. A pesar de que los misterios en torno a la razón de la supervivencia, filosófica, existencial o paranormal, de que se solapen incertidumbres o se imprecisen personajes, la atracción por la serie creada por J.J. Abrams es total gracias al prodigioso manejo de la efectiva combinación de drama, acción, suspense y misterio. Toda una lección de intriga emocional, de engatusamiento televisivo. Aunque a veces los pasados en ‘flashbacks’ de los personajes sean reiterativos y se atisbe cierta medianía en las lagunas de las motivaciones previas al vuelo de cada uno de los náufragos, el ritmo narrativo de estos hombres y mujeres absorbidos por la isla es impecable. Personajes que, en un entorno de extravagancia paranormal, se enfrentan a sus temores y sus pretensiones, se redimen o malogran su oportunidad según focalicen sus reacciones y acciones. No hay que mirar más allá.
O tal vez sí.
El último capítulo (divido en tres), titulado ‘Éxodo’, es el ejemplo más paradigmático de lo que ha sido toda la primera temporada. Veamos. A lo largo de los episodios precedentes, jugaron con ciertos factores paranormales; lo “especial” que es Walt, la combinación de los protervos números 4,8,15,16,23 y 42 (que, según cuentan son reincidentes en distintos segmentos de la serie), la anatemización de Harley y su suerte millonaria, el sueño profético de Locke y el descubrimiento de la escotilla (que una noche hasta centellea), la apocalíptica advertencia de Rosseau y su temor por “los otros” o la misteriosa aparición del galeón ‘Roca Negra’ abre una abismal veda a muchas dudas sobre las ya expuestas (como que todos podrían estar muertos, que están en otra dimensión, en otro planeta, que están en el limbo o que han viajado en el tiempo, por poner algún ejemplo) en el transcurso de la serie. Preparan al espectador para un final apoteósico, de perentorias explicaciones a alguna de las repuestas planteadas. Todo se dispone para que así sea. Los ‘flashbacks’ personales se definen a momentos antes de coger el avión que marcará un destino común, mientras en la isla, se fragua un inquietante desenlace. Pero éste no llega. No se cierra ninguna vía. Es más, se inician otras nuevas. Una estrategia de aglomeración congestiva que diversifica con vítrea complejidad sus posibilidades hasta el infinito
El final está encubierto en un clandestino señuelo para que el espectador siga enganchado a la segunda temporada. Todo está dispuesto en función a la entusiasta búsqueda de respuestas que no llegan. El espectador ha dejado 25 capítulos de espera inquiriendo sobre las causas del naufragio y revelaciones de los misterios que encierra la isla, pero aún así nada es revelado. Todo siguen siendo dudas. La aparición de “los otros” y el secuestro de Walt (algo que ya ha pasado con Claire), el acojone de Hurley por el descubrimiento de los esotéricos números (previa visualización de éstos en su evocación del accidentado recorrido a la puerta 23, las 42 revoluciones del coche averiado, las 15 millas a las que desciende el cuentakilómteros o el equipo de volley femenino que los luce al completo-) y, sobre todo, ese travelling que desciende hacia la nada con los rostros de Jack y Locke observando el túnel provocan una sensación de incertidumbre que termina por resultar demasiado adulterada, afectada por la provocada necesidad de saber más. Algo loable en efectividad, pero también debilitado por la inacción del total.
Si nos paramos a pensar ¿Qué es lo que ha pasado en la Isla? Que un grupo de náufragos sobreviven atemorizados por un supuesto monstruo antediluviano (que se explica como un ‘sistema de seguridad’ autodefensivo de la Isla), que una loca que lleva 16 años viviendo allí intenta secuestrar al hijo no nato de una de ellas junto a un personaje al que matan sin saber de donde procede y que un paralítico que camina descubierto como un fiera en la supervivencia y su pupilo (que muere debido a su único instante de flaqueza) encuentran una misteriosa escotilla que hay que abrir como sea.
Sé que ya hay mucha gente enganchada a la segunda temporada. Esperaré unos días y decidiré si cometo un delito denunciado por Santiago Segura y la SGAE o espero a que TVE la malestrene para ir desvelando unas incógnitas que se me antojan irresolubles.
Me intriga la aclaración de esa paraplejia de Locke y el subrepticio enigma que le vincula a la Isla, qué significa el improcedente tatuaje de Jack y qué hay de su divorcio/viudedad de la mujer a la que salvó, quiero saber más cosas obre Sawyer (mi personaje favorito dentro de la serie), dónde aprendió Sun a hablar inglés (y por qué), de dónde le vienen a Walt los poderes y por qué Michael sabe, de repente, construir un barco. Pero, sobre todo, por qué Jack siempre tiene el pelo corto, las chicas van tan bien pintadas y Hurley no ha perdido ni un solo gramo desde el naufragio. Unido, por supuesto, a ver qué pasa con la puñetera escotilla y los números malditos.
Vale, la explicación de Locke sería que todo responde al destino que marca la isla. Así que pronto os comentaré qué tal me va con la segunda temporada.
Esperaré a ver qué pasa con Desmond y esos experimentos.

Kobe Bryant: Increíble-ble-ble

Wilton Norman "Wilt" Chamberlain anotó con los Warriors de Filadelfia el 2 de marzo de 1962 la histórica marca de 100 puntos contra los Knicks de Nueva York.
La pasada madrugada, Kobe Bryant (Lakers) le endosó 81 puntos a los Raptors, la segunda mejor anotación en un partido de la NBA.
Una proeza que, sin lugar a dudas, es, desde ya, un hecho deportivo histórico.

domingo, 22 de enero de 2006

Domingo reflexivo

“...mientras dormimos aquí, estamos despiertos en otro lado y así cada hombre acaba siendo dos hombres”.
(Borges, 1941: 24)

sábado, 21 de enero de 2006

"Flo", gran fichaje de 'La Sexta'

La Sexta iniciará en marzo su emisión en otro conato de convidar a la audiencia a una cadena con flamantes contenidos catódicos y por la lucha del ‘share’ que amplia sus antagonistas en un desafío televisivo como nunca antes se había visto. Una televisión generalista y digital que abogará, según dicen, por la ficción, esa mefítica ficción española que no logra captar el mínimo interés y que se consume con extenuante apatía por el televidente acostumbrado al crepúsculo de ocio.
Cuatroº ya ha demostrado que los principios de una nueva cadena son difíciles, que el teleespectador no es tonto y que si no ofreces un ente de calidad te acabas dando de bruces en la procelosa indiferencia. Algo, que le ha sucedido a muchos de los programas de la nueva cadena.
Tendremos que esperar. Y en ese tránsito de expectativa, las noticias de La Sexta empiezan a germinar curiosidad alentadora; que si primero Wyoming (con la lección aprendida en el desastre una azotea) con un novedoso formato ajustado a su innegable carisma de presentador… Y ahora, Florentino Fernández, que augura un programa que recuperará el sarcástico y nostálgico espíritu de aquel mito televisivo que fue ‘El Informal’.
En cualquier caso, no hay que olvidar que una nueva cadena generalista, a estas alturas, responde más a una estrategia para que unos pocos se forren que a una verdadera intención por crear una televisión digna con identidad propia.
Veremos qué nos depara el futuro en el sinuoso orbe de la caja tonta.

jueves, 19 de enero de 2006

Mystic River, imperfección perfecta

Los fantasmas del pasado y la venganza del presente
Eastwood compuso una sólida intriga policial que indaga en la más cruel y oscura naturaleza del ser humano y en la violencia de la sociedad americana actual.
Tras la más que fallida ‘Deuda de sangre’ y antes que la magna obra ‘Million Dolar Baby’, Clint Eastwood volvió por sus fueros confirmando de nuevo su talento como director con la estupenda ‘Mystic River’, una trágica película que planeaba sobre la violencia como infección creada por la sociedad para su propia autodestrucción. Un tema en el que Eastwood ha sido uno de los iconos contemporáneos, primero idealizándola dentro de la pantalla como actor (‘Harry, el sucio’) y luego demoliéndola fuera de ella como director (‘El jineta pálido’ y, sobre todo, ‘Sin perdón’). Basada en la novela homónima de Dennis Lehane y adaptada al cine por Brian Helgeland, ‘Mystic River’ presentó un complejo lienzo de historias cruzadas a lo largo de un cuarto de siglo en un pequeño distrito de Boston, donde tres niños viven un trauma que marcará sus vidas para siempre con la cruel vejación de uno de ellos por parte de un hombre que dice ser policía. Un segundo encuentro en circunstancias igualmente aterradoras cierra el círculo entre los tres hombres en la actualidad. Tres vértices de un triángulo de prototipos de ciudadanos recluidos en el barrio periférico donde transcurren sus vidas.
Sombría y pesimista, ‘Mystic River’ desarrolla líneas laberínticas en las cuales los personajes dan paso a sus tres complejos caracteres marcados por la soledad silenciosa, el ansía de venganza y la locura pretérita, respectivamente, actualizada por un hecho inconfesable que no es más que la coartada moral para confirmar una anhelada búsqueda de la propia identidad. Con una estremecedora imagen periódica de la baldosa en la que dos de los chicos escribieron su nombre y donde el tercero no pudo escribirlo entero, metáfora de una vida incompleta, la intención ética del filme exhibe una inteligente disertación sobre la naturaleza humana, áspera y melancólica, que abre el insondable fondo más grisáceo del comportamiento humano, donde las secuelas del abuso infantil y las consecuencias del crimen no simplemente exponen personajes a un lado u otro del bien y el mal, sino a seres humanos combatiendo contra su propios fantasmas.
El interés de ‘Mystic River’ por tanto no reside en saber quién ha cometido el asesinato que lleva a sus personajes a un tortuoso destino, un ‘whodunit’ policial que en su desenlace puede ser lo más deficiente del relato (por su resolución), sino que reposa en la profunda y seria reflexión sobre las consecuencias que desencadena el hecho originario, el homicidio de la hija de uno de los tres amigos, en el entorno que rodea a la familia, en el barrio donde se ha perpetrado el crimen, alcanzando el macabro estigma a aquellos que intentan superar sus miedos y trastornos viéndose todos en una espiral de pesadillesca venganza y aire de violencia imparable.
Un oscuro pasado restaurador de las pesadillas infantiles trasladadas al presente en diversas y escabrosas formas que sirven de parábola para urdir una siniestra visión de la hipocresía y de procacidad provocadas en el actual Estados Unidos por la violencia bajo una intriga. En realidad, desapasionado y cruel análisis psicológico y social del terror violento y sus efectos sobre la paranoica sociedad ‘yanqui’ del presente. Un grito de mordacidad y pesimismo, de opacidad moral que es esta réplica al espejismo político de Bush con la presencia dos rostros militantes en la lucha contra la estupidez americana como son Sean Penn y Tim Robbins (ambos ganadores del Oscar), que realizaron dos de las interpretaciones más loables y intensas de sus respectivas filmografías. Dos creaciones de magnitud interpretativa llevadas hasta cotas de insuperable maestría, a las que se unieron unos magníficos Kevin Bacon y Lawrence Fishburne. Pero sobre todo, los secundarios personajes femeninos, Marcia Gay Harden y Laura Linney esposas, cómplices y traidoras, que toman una imperiosa fuerza narrativa, fundamental para el discurso radiográfico social en la parte final de la película. Con este relato de agobiante turbiedad moral, Eastwood consiguió con ‘Mystic River’ volver a demostrar su virtuosismo en una dirección de tintes clásicos, retomando la densidad violenta desgranadora de la verdadera y oscura condición humana de ‘Sin perdón’ e influenciado de nuevo por ‘El incidente Ox-Bow’, de William A. Wellman para realizar, de paso, uno de los mejores trabajos de toda su filmografía.
Una película de sólido temple, de elegante factura, categórica en su lóbrega proposición dramática lanzada con la clásica mirada de un director que sigue perpetuando una línea sombría ante sus personajes y ambientes. Un recurso que hizo que ‘Mystic River’ encontrara en su extensión un aire enrarecido de inmoralidad, maldad y recovecos internos en los que el destino teñido de sangre acaba por contagiar a todos los miembros de una comunidad que fecunda la violencia para sufrirla posteriormente. El veterano actor y cineasta creó así un obsesivo tono pausado y a veces voluntariamente arrítmico que acabó por otorgar a la cinta un equilibrio lento y sostenido, proporcionado en su investigación policial y en su profundización emocional a través de largos diálogos que dieron como consecuencia una oscurísima deliberación sobre la amistad, la fatalidad y la imposibilidad de las personas por evitar la tragedia. Uno de los trabajos fílmicos más sobresalientes de la carrera de Clint Eastwood, que viene a ser lo mismo que decir que es una de las mejores películas de los últimos años.

Los papeles salen de Salamanca

P s y e á. Y o t n n.
L i e t e o a l s n r c r o s u s p s.

Ultimátum

Harrison Ford ha ofrecido un contundente ultimátum a George Lucas y Steven Spielberg.
Ford ha dejado claro que o bien la cuarta parte de ‘Indiana Jones’ se rueda en los próximos dos años o no participará en el proyecto, con lo cual el espectador quedará huérfano de las esperadas y nuevas aventuras del célebre arqueólogo, ya que sin él, como es lógico, la película no tendría sentido.
El actor, de 63 años, siente que el tiempo se le echa encima para interpretar a un hombre de acción como Indy y Spielberg, por su parte, sigue insistiendo que la película se rodará este año o, como muy tarde, en 2007.
La canción de siempre.

miércoles, 18 de enero de 2006

Vuelve el 'Chino Kudeiro'

Las mañanas de los sábados y domingos tienen un nuevo aliciente en Cuatroº, cadena que algo tiene que hacer si no quiere seguir ofreciendo ínfima calidad en su debilitada parrilla.
A partir del sábado, 28 de enero, Cuatro ofrecerá durante los fines de semana los cien episodios del mitológico 'Humor amarillo', con el legendario Takeshi "Beat" Kitano al frente.
El espacio se emitirá a las 14:20h, antes del informativo de fin de semana que presenta Miguel Ángel Oliver.
Viruete ya escribió hace tiempo sobre el concurso de los simpáticos asiáticos a prueba de golpes, por lo que lo único que me queda es referiros a aquel especial creado por uno de los ‘bloggers’ más carismáticos de la red.
Sólo espero que el ‘show’ mantenga su doblaje original de los no menos míticos Juan Herrera y Miguel Ángel Coll.

Review 'Jarhead'

Ambigua y trivial visión castrense
Sam Mendes realiza un desequilibrado producto esteticista sobre las consecuencias de la Guerra en una reflexión trivializada e imprecisa en sus propósitos discursivos.
Cuando uno termina de ver ‘Jarhead’ se pregunta dónde han quedado aquéllas imágenes marcadas en la memoria colectiva de la soldado Lynndie England arrastrando a un iraquí desnudo y maniatado en la prisión maldita de Abu Gharib o a aquellos entusiastas marines que confesaban en ‘Fahrenheit 9/11’, de Michael Moore, cómo se inspiraban con la canción ‘Burn, motherfucker, burn’, del grupo Bloodhound Gang, a la hora de salir a matar iraquíes en Afganistán. Por supuesto, no era de recibo crear una película norteamericana que reflejara con todo lujo de detalles cómo muchos de los marines yanquis cometen en las guerras reiterados actos atroces y violaciones del derecho internacional, ya sea hace quince años atrás como en el actual Golfo. Como bien se estipula en el final de la cinta de Sam Mendes "Todas las guerras son diferentes. Todas las guerras son iguales". Pero hay algo dentro de esta nueva muestra de adoctrinamiento mental y físico que pretende, sin conseguirlo, reflejar la deshumanización de los muchachos metidos en el ejército americano que estimula el recuerdo de estos dos ejemplos reales en cuestiones castrenses de un orbe tan manido como la dureza extrema de la formación marcial de los marines.
‘Jarhead’ es la nueva tentativa de un director denominado como controvertido para polemizar sutilmente sobre aspectos de una nación y su ejército bajo una disposición crítica, como ya hiciera en la sobrevalorada ‘American Beauty’, pero sin posicionarse lo suficiente como para resultar sarcástico, situándose en la frontera de la ambigüedad y enturbiando el mensaje que subyace en la historia antibélica que no llega a cuajar en ningún momento, pero que tampoco decepciona. Para ello, Mendes aporta a su nuevo filme un barniz humanista y bastante indulgente con la historia de Anthony Swofford, un soldado que publicó en 2003 un libro de memorias en el que narraba cómo miles de soldados ni siquiera tuvieron que disparar sus rifles en la Primera Guerra del Golfo porque la batalla se libró desde el aire en un conflicto de intereses (fundamentalmente, el oleoducto que atraviesa el mar Caspio) que se inició con la invasión de Kuwait por parte de Sadam Hussein. ‘Jarhead’ es así una tragicomedia subjetiva de un soldado que descubre el infierno de la educación militar, de esa disciplina que obliga a eliminar de forma estricta la individualidad y la inhibición para matar, cristalizado en único deseo y pilar de su personalidad táctica y la propagación de una escrupulosa ética de trabajo en equipo.
Mendes orienta su visión hacia esos muchachos procurando dejar a un lado la devoción del patriotismo, huyendo del campo de batalla para insertarse en las vidas de unos chavales autodenominados ‘cabezabotes’ (los ‘jarheads’ del título original), entre los que se incluyen jóvenes cultos y preparados que “se perdieron de camino a la universidad”. Máquinas de matar creadas al amparo de la humillación y la anarquía mental en pos de una sola idea: la Guerra implora la necesidad de matar, del enfrentamiento humano que encubre la negligencia de aquellos que las provocan. En este contexto, el director británico (y por extensión el guionista William Broyles Jr.) acometen el libro de Swofford como simple coyuntura para llegar a la conclusión básica del género bélico moderno, que renuncia a ideologías y concluye con un axiomático aforismo: la guerra no es más que un enorme desierto, en el que ni si quiera hay sitio para el enemigo. Es ahí, en esa guerra sin batalla, donde ‘Jarhead’ funciona en cuanto a intención narrativa, como revisión del sentido político y moral del antibelicismo actual, de hombres perdidos en espacios recónditos, esperando ejecutar órdenes confusas, allí donde el espectador alcanza un efímero y aceptable vínculo de sinapsis.
Pero hay algo que no funciona, a pesar de ir en contra de la glorificación del heroísmo yanqui o de no posicionarse en un discurso militarista o antimilitarista, tal vez derivado de una examinada frialdad del discurso fílmico o de esa intensa voluntad narrativa. Nada resulta épico. Todo lo contrario, las acciones bélicas son de lo más triste; instrucción extrema, ejercicios de adiestramiento empírico y una constante promesa de operaciones belicosas que nunca llega a conformarse, todo producto de cierta complacencia que transita por lugares comunes visitados cientos de veces, de una reincidencia en el elemental dibujo tipológico del género. A ello se une el esperado exceso esteticista del autor, la reincidente demostración de apabullante estilo y megalomanía academicista, evitando el clasicismo de su empalagoso anterior filme para exponer conscientemente sus aspiraciones visuales, que le sitúan por encima de un guión que, por momentos, se desliza hacia la prédica, alargando la sombra de Mendes (en comunión con el director de fotografía Roger Deakins) y estableciendo su figura por encima de cada plano, produciendo, como es rutina en él, un exceso de pretenciosidad estética debilitada, además, por la redundante partitura de un Thomas Newman que no ha vuelto a innovar desde ‘American Beauty’.
Sam Mendes pretende apuntar a algunos clásicos del género como Sam Fuller, Nicholas Ray, Raoul Walsh o William A. Wellman, e incluso, consciente de su capricho, hacer homenajes de forma explicita (ya sea con fragmentos Coppola y Cimino) o virtuales transcripciones de los grandes filmes bélicos de Kubrick o Stone. A Mendes, por tanto, le hubiera gustado que ‘Jarhead’ describiera en sus parámetros una configuración de representación colectiva de marines muy distintos entre sí que son aleccionados existencialmente en un mundo enloquecedor que contiene sargentos de hierro, vida militar rutinaria, desengaños sentimentales fraguados en la distancia y una locura paulatina a la que es imposible escapar. Soldados, en definitiva, atrapados entre la muerte, el aislamiento y la jerarquía de una guerra, como todas, carente de sentido. Pero esa forzada y aparente mirada neutral y en exceso ridiculizada con un humor que a veces funciona y otra no, se precipita en una inesperada trivialidad convertida con el paso del metraje en ambigüedad.
Entre el humor, la locura bélica y la disciplina del adiestramiento, el resultado de ‘Jarhead’ es una muestra desequilibrada muestra de lo mejor y lo peor de un Sam Mendes que se erige como un efectivo dominador de la puesta en escena y un preceptor de conceptos teóricos de desiguales consecuencias en torno, esta vez, a la figura de unos soldados (entre los que destaca especialmente la interpretación secundaria de Jamie Foxx) inmersos en una guerra real e interna que termina con una implícita deliberación sobre las experiencias de estos marines y la cruda realidad de un presente aturdido por un recuerdo imposible de borrar. La locura, en suma, de ese “semper fidelis” que rige el lema marcial norteamericano reflejado en su epílogo por un desequilibrado veterano que les muestra, en su heroica vuelta a casa, las secuelas de una experiencia imborrable. Como bien dice Swofford al final del filme “seguimos en el desierto”, que patentiza los mismos errores que ellos cometieron hace tres lustros se siguen perpetuando hoy en día en la inconclusa guerra del Golfo.
Miguel Á. Refoyo © 2006

martes, 17 de enero de 2006

Una historia de terror

Fue que le tocaran una teta y mirad cómo se ha puesto.
Parece una hermana de los 'Fat Boys'.

'Brokeback Mountain' triunfadora en la 63ª edición de los Globos de Oro

La semana pasada asistí al pase de prensa de ‘Brokeback mountain’, esa esperada y comentada historia de amor entre dos ‘cowboys’, narrada con contundencia, precisión y realismo por Ang Lee. La de un romance seco, austero, que describe sin complejos y de un modo instintivo, la homosexualidad de dos hombres que no autoasumen su condición, circunscritos en una época que no transigía este tipo de idilios. Una cinta que ofrece con inclemencia masculina un torrente de imágenes y sentimientos, de amor y dolor. Una obra magna que ya verá ampliado su espacio con una crítica que aparecerá en días sucesivos en este Abismo.
‘Brokeback Montain’ es, sin embargo, una película que se antoja demasiado arriesgada como para ser un éxito en Hollywood y, sobre todo, es impensable que pudiera arrasar en los Oscar. Pues tales afirmaciones no son más que pura mendacidad, ya que esta madrugada la hermosa película de Ang Lee se ha hecho con cuatro Globos de Oro de los siete premios a que aspiraba, entre ellos el de mejor película y mejor director (además de mejor guión adaptado y mejor canción –del argentino Gustavo Santaolalla-). Un logro ni sorprendente ni mucho menos inmerecido. ‘Walk the Line’, el biopic de Johnny Cash dirigido por James Mangold ha sido la ganadora a mejor comedia o musical, llevándose también el de mejor actriz secundaria para Reese Whiterspoon y mejor actor de la citada categoría para la composición de Joaquin Phoenix.
En el apartado interpretativo, Philip Seymour Hoffman se alzó, como se esperaba, con el dorado galardón por su recreación de ‘Capote’ y Felicity Huffman se consolidó como una de las actrices norteamericanas del momento con su ‘Transamerica’. También Rachel Weisz se llevó el de mejor secundaria por 'El jardinero fiel'. ‘Good Night, and Good Luck’, la cinta dirigida por George Clooney se fue con las manos vacías. Al igual que ‘Match Point’. Sin embargo, Clooney vio reconocido su trabajo como actor secundario en ‘Syriana’, de Stephen Gaghan. Por último, John Williams volvió a componer la mejor partitura, según el criterio de la prensa extranjera, con su portentoso trabajo para ‘Memorias de una Geisha’ y la mejor película de habla no inglesa fue la palestina ‘Paradise Now’, que le ganó la partida a la francesa ‘Feliz Navidad’ y a la mítica ‘Kung-fu Hustle’, de Stephen Chow.
Los Globos de Oro televisivos estuvieron repartidos, pero no hubo sopresas; ‘Lost’ y ‘Mujeres desesperadas’ se alzaron con los premios a mejor serie dramática y comedia respectivamente.
Habrá que ver si la Academia también reconoce el hallazgo del año, la ruda e inolvidable historia amor y adulterio de Jack Twist y Ennis del Mar que está conquistando a todo aquel que la ve.
De momento, ya es la favorita para los Oscar del día 5 de marzo.

lunes, 16 de enero de 2006

Tales from the tree

Escupitajo, gapo, esputo, gallo, pollo, gargajo, felipete, flema, salivazo…

Fincher llevará al cine 'Torso'

A la espera de ‘Zodiac’ (del que podemos ver un 'teaser-poster'), uno de los títulos más suspirados del año, el ínclito David Fincher tiene un nuevo proyecto en cartera. Uno de los guionistas de moda, Ehren Kruger, está adaptando el ‘cómic-book’ ‘Torso’, de Brian Michael Bendis (también ilustrador) y Marc Andreyko. Y no se trata de un simple rumor, ya que desde el Hollywood Reporter se asegura que Bill Mechanic, Don Murphy, Todd McFarlane y Terry Fitzgerald serán los encargados de producir el film.
El cómic está basado en hechos reales que forman parte de la ‘leyenda negra’ de Cleveland, a mediados de los años 30, donde tras acabar con Al Capone, Elliot Ness, junto a los detectives Myrlo y Simon, deberá resolver una serie de macabros asesinatos llevados a cabo por el que puede considerarse como el primer asesino en serie de los Estados Unidos "El asesino del Torso". La metodología seguida por éste es de lo más sanguinaria y cruel, ya que los cadáveres aparecían con la cabeza seccionada y sin manos ni pies, con lo que su posterior identificación era prácticamente imposible.
Tanto para los seguidores de Fincher como para los aficionados al buen cómic documental, es una gran noticia que promete un gran relato en clave de ‘thriller’ de la crónica negra americana.
Esperemos que se materialice.

domingo, 15 de enero de 2006

Adiós a Shelley Winters

1920-2006
Era una de las más grandes, una de esas actrices sempiternas y auténticas de la Época Dorada de Hollywood que marcó con su presencia cada título en el que estuvo presente. Una de esas escasas intérpretes que, sin poseer el ‘glamour’ de las estrellas, encarnó como nadie a entrañables personajes sumidos en la mediocridad, incapaces de dominar su destino y constantemente empujados al drama y la tragedia. Siempre con credibilidad, con arraigo a la vieja escuela interpretativa, reportando una feroz contundencia a la gran pantalla, perceptible en el sacrificio vital de unos personajes acentuados por su dulce rostro, Winters acabaría encasillándose en papeles de excesivas madres y de plañideras maduras que ella interpretó con un vivaz sentido del patetismo.
‘Doble vida’, de George Cukor, ‘Una vida marcada’, de Robert Siodmak, ‘The Great Gatsby’, de Elliot Nugent, ‘Winchester 73’, de Anthony Mann, ‘Yo amé a un asesino’, de John Berry, ‘Un lugar en el sol’, de George Stevens, ‘La torre de los ambiciosos’, de Robert Wise, ‘Lolita’, de Stanley Kubrick, ‘La noche del cazador’, de Charles Laughton, ‘Confidencias de mujer’, de Cukor, ‘Un retazo de azul’, de Guy Green o ‘El diario de Anna Frank’, de Stevens, ‘Alfie’, de Lewis Gilbert, ‘Harper, investigador privado’, de Jack Smight, ‘Mamá sangrienta’, de Roger Corman y ‘La aventura del Poseidón’, de Ronald Neame fueron sus películas más destacadas.
D.E.P.

sábado, 14 de enero de 2006

Mañana, cita con el cortometraje en Madrid

Daniel Romero, el creador de la blog ‘Un día de furia’ y gran amigo, estrena mañana domingo su último cortometraje ‘Una puerta cerrada’ (del que podemos ver en el videopost el ‘teaser-trailer’ -siento la calidad del vídeo, pero se mejor aquí-), el nuevo ejercicio de suspense de este chavalón determinado, al menos en su anterior y loable corto ‘Inacabado’, a un género tan complejo como es el ‘thriller’ de suspense. A pesar de los pequeños defectos de juventud e ingenuidad y compendiado en intenciones al servicio del siempre limitado formato de vídeo, Romero (también conocido como “Lebo” –por su filiación a la película de los Coen ‘El Gran Lebowski’-) deja claro poco a poco que, más allá de sus temas o sus mensajes, domina una fascinante estructura narrativa donde prepondera su estupenda realización basada en la capacidad de relatar por medio de sus cuidadas imágenes, de su implicación en el impecable ritmo del montaje. No obstante, la carrera de este cortometraje sigue triunfal por el diligente mundo de los festivales cortometrajísticos, obteniendo en el camino el premio a la mejor dirección con en el festival La claqueta de Arroyomolinos.
‘Una puerta cerrada’, es el siguiente escalón en una progresiva evolución que denota que estamos ante un gran autor en ciernes, en un creador con inquietudes fílmicas heterogéneas, puntualizadas en el ansía de cambio de temática a la que estamos acostumbrados a ver. La cita para ver este nuevo trabajo de Romero (codirigido por Raúl “Slater” Garán) tendrá lugar mañana domingo 15 de Enero a las 22:00 horas, en el local El Plaza, situado en la Calle Martín de los Heros, junto a Metro Plaza España, en Madrid. No tenéis excusa para los que viváis en la capital. La entrada es gratuita y estáis todos invitados.
El argumento:
SeCReX es una empresa que se dedica a comerciar con los secretos de las personas. La discreción, la garantía de sus servicios y la rigurosidad de sus métodos les diferencia de la competencia. Cuando Manuel Alterio acude a sus instalaciones con una falsa identidad y un secreto guardado con llave en una habitación de su memoria, conoce el significado de las palabras Factor Cero.
Suena bien ¿eh?
Pues ya sabéis lo que tenéis que hacer para disfrutar de una tarde con uno de los representantes más constantes y prometedores del cortometraje en vídeo del basto panorama ibérico.

viernes, 13 de enero de 2006

jueves, 12 de enero de 2006

Altman recibirá el Oscar Honorífico

Durante la 74ª edición de los Oscar, hace ya cuatro años, tuvo lugar una de las imágenes más destacadas de estos premios ataviados de un fingido alcance y jerarquía dentro del mundo del cine. Se trataba Robert Altman y David Lynch, dos clásicos del celuloide, ambos nominados por ‘Godsford Park’ y ‘Mulholland Drive’, respectivamente, dos películas impecables, dos grandes trabajos que fueron, obviamente, ninguneados en una ceremonia marcada por la deferencia en los premios con la comunidad afroamericana (Halle Berry, por ‘Monster’s Ball’, Denzel Washington, por ‘Trainning Day’ y el honorífico para Sydney Poitier), los homenajes que la Academia dedicó al 11-S y a la ciudad de Nueva York (incluso Woody Allen hizo un señalado y puntual acto de presencia) y por la consecución de la inmerecida gloria de una película tan mediocre como ‘Una mente maravillosa’, de Ron Howard improcedente ganador del Oscar al mejor director.
La imagen no tiene desperdicio, ya que los dos veteranos directores aplauden entre abrazos y risas los premios de Howard, ajenos a la iniquidad del momento, sabedores del funcionamiento de una industria de oropel que conceptúa su cine alejándolo de la calidad, donde procede más vacuidad de este asexuado galardón que la verdadera esencia del cine. Disfrutando con ironía y humor del instante de infamia cinematográfica que se produjo aquella noche. Lynch parecía decirle a Altman “¡Qué te había dicho!”, mientras el por entonces septuagenario director de ‘M.A.S.H.’ y ‘Nashville’ parecía asombrarse con gracia ante el destinatario del Oscar. Una vez más, la postiza hipocresía de estos galardones había sido la gran protagonista de la velada.
Hoy, nos hemos enterado de que Robert Altman, al igual que muchos otros ilustres olvidados, va a ser tardíamente condecorado con un anecdótico Oscar honorífico a este viejo zorro del Séptimo Arte, a un hombre que ha sido nominado cinco veces al Oscar como director y dos más como productor a lo largo de una prolífica carrera que no ha necesitado (como casi ninguno de los grandes) de esta recompensa para consagrarse como uno de los más sobresalientes realizadores del cine contemporáneo.
Altman posee una de las más singulares e interesantes carreras de la cinematografía norteamericana alcanzando tal fluidez en su ejemplar estilo que llegó a olvidar el origen escénico de sus primeras obras. Siempre fiel a su forma de ver el cine y la vida, sin olvidar nunca la sátira, procurando en todo momento no evitar la obviedad de sus preceptos sardónicos y críticos, Altman ha sabido jugar con la tradición cultural de un país para alterar intencionalmente sobre los géneros tradicionales. Así el ‘western’ (‘Los vividores’, ‘Buffalo Billy los indios’), el cine bélico (la magnífica ‘M.A.S.H’), policiaco (‘El largo adiós’), ciencia-ficción (‘Quinteto’), musical (‘Nashville’), el drama coral (‘Short Cuts’) o el género de suspense (‘Godsford Park’) patentizan que estamos ante un cineasta contracorriente. Siempre desde un prisma donde no cabe lugar al romanticismo, pero sí una estela de transitorio lirismo, mordaz sátira y variado realismo. Altman a pesar sus desiguales resultados en algunas películas fallidas ostentan una inventiva, pluralidad y exuberancia de las que pocos directores pueden alardear. 86 películas como director, 39 como productor y 37 guiones son, de momento, el resultado de tan fecunda filmografía.
Y continúa, ya que el veterano cineasta, a sus 80 años, se encuentra actualmente filmando ‘Paint’, en la que vuelve a hacer otra de sus sarcásticas críticas, esta vez retratando un submundo social tan especial como lo es el del comercio del arte. Como ya hizo con la industria hollywoodiense en ‘The Player’ o con el mundo de la moda en ‘Pret-a-porter’. En ‘Paint’ el centro de la pulla es, evidentemente, una galería de arte neoyorquina poblada con sus típicos personajes.

El nuevo rostro de la Bestia profética

La 20th Century Fox ha lanzando la primera imagen del nuevo Damien que protagoniza el innecesario ‘remake’ de ‘La Profecía’ que dirige John Moore. Al inquietante chaval que ostenta en su cerviz el número de la Bestia lo interpreta en su reajuste moderno el actor infantil Seamus Davey-Fitzpatrick.
Nada que ver con la acojonante presencia del Damien original recreado con contundencia por el infante de mirada sobrecogedora Harvey Stephens. Sea como fuere, ‘La Profecía’ dirigida por Richard Donner quedará en nuestra memoria como un paradigma ejemplificador de un cine de terror satánico clásico, tan sobrio como intenso, donde el mundo apocalíptico se establece dentro una figura alejada de la propia esencia maligna, la de un angelical niño que alberga el odio y la violencia sobrenatural destinada a aniquilar el mundo.
Es imposible olvidar la diabólica partitura que compuso Jerry Goldsmith (sólo recordar los acordes y el coro de 'Ave Satani' se erizan los pelillos del cuerpo) para una historia reposada que acentúa su suspense hasta el límite, consolidado por la gran labor de un inspirado Donner en la traslación de la trama de David Seltzer.

SMP (XII): Cambio de imagen

Y a todo esto, Kodak va... y cambia de logotipo.
Simple curiosidad.

miércoles, 11 de enero de 2006

Premios Anuales AVN. Los galardones más calientes del año

Cada año por esta fechas (e imprescindible noticia en el Abismo) se han entregado en Las Vegas los premios anuales AVN, que vienen a ser algo así como los Oscar del porno, como los Grammies del género guarro, el balón de oro del entorno sicalíptico entronizado en la ‘creme de la creme’ de la triple X. Un acontecimiento que, para los amantes al envilecido onanismo (entre los que me incluyo), no puede pasar desapercibido.
La gran triunfadora de la velada fue ‘The New Devil in Miss Jones’, dirigida por Paul Thomas y producida por Vivid Entertainment Group (compañía para la cual escribí hace años varias sinopsis, así como reportajes y noticias para la distribución de sus filmes), repitiendo su estrellato como reina del porno actual, la rutilante Jenna Jameson, que ganó los premios de ‘Crossover Star of the Year’, así como el galardón a la mejor campaña promocional con su página y productora Club Jenna y fue inscrita en el ‘Hall of Fame’ del AVN como una de las grandes reinas de la historia de la pornografía americana. Como mejor actriz de cine, Savanna Samson fue la triunfal felatriz del año, que empieza a despuntar como ‘hot babe’ de primera en la industria por ‘The New Devil in Miss Jones’. Como actor, el mítico Randy Spears se hizo con el premio al mejor actor del año con ‘Eternity’, de Wicked Pictures. Un ‘pichabrava’ clásico donde los haya.
También acudieron a recoger sus laureles, Manuel Ferrara, como nueva estrella masculina del año (que se llevó además la mejor escena de sexo anal -todo un maromo este Ferrara-) junto a la europea más cachonda y descarada de los últimos tiempos, Katsumi, que es la auténtica reina del porno fuera de las fronteras yanquis. Cabe destacar el reconocimiento de una estrella ‘pornostar’ en ciernes a seguir, la dinámica y pelirroja Audrey Hollander, todo un hallazgo dentro del mundillo. Así como el premio AVN a la mejor nueva ‘starlette’ del año, que recayó en Mckenzie Lee, la secuaz y protegida de la Jameson.
Una lista de premios inmensa que sabe premiar minuciosamente lo mejor y más destacado de este género tan poco reconocido pero que tantos beneficios aporta en un mercado en expansión sin límite. Y es que este tipo de espectáculo visual para adultos rodado principalmente en San Fernando Valley en el sur de California (donde se desarrollan las películas de Paul Thomas Anderson), acumuló el pasado año ventas que ascendieron aproximadamente a los 12.000 millones de dólares, de acuerdo con las estadísticas compiladas por AVN. Comparado, por ejemplo, con los fúlgidos 8.9000 millones que recaudan las películas convencionales de Hollywood, nos da una muestra de cómo está el actual mercado del porno.

martes, 10 de enero de 2006

'Hostel', de Eli Roth, fenómeno taquillero

Sigo impactado por el logro taquillero que ha cosechado ‘Hostel’, la segunda película de Eli Roth tras la más que interesante ‘Cabin Fever’, apadrinado esta vez por Quentin Tarantino. La película de marras (que se pudo ver en el pasado festival de Sitges) resulta que ha recaudado 20,1 millones de dólares, desplazando a la epopeya fantástica ‘Las Crónicas de Narnia’ y al gigantesco simio de Peter Jackson ‘King Kong’.
‘Hostel’ ha cuadruplicado en tres días el dinero que ha costado una producción que, por si fuera poco, cuenta con el inconveniente de haber obtenido (por su excesiva sanguinolencia) el temido ‘R-rated’, que constituye una sensible traba a la hora de recaudar tal cantidad de dinero como lo ha hecho este salvaje ‘slasher’ de Roth. ‘Hostel’ es la historia unos universitarios estadounidenses que viajan con la mochila en el hombro y ganas de divertirse por Europa. Tentados por el sexo fácil que, por un malévolo consejo, podrán encontrar en Eslovaquia, los jóvenes tropiezan con todo lo incontable en este país del Este; desde sexo fácil hasta una cruel y atroz pesadilla.
La exaltación del fenómeno ‘fan-freak’ es parte fundamental del éxito de una película que ha sucumbido a la curiosidad de los espectadores, atraídos en todo momento por las prometidas dosis de sangre, amputaciones y vísceras que se ofrenda a los más ‘gore-hounds’. Pero lo cierto, y ahí es donde entra una subjetividad muy poco compartida por casi todo el mundo, es que ‘Hostel’ es, rotundamente, una auténtica inmundicia cinematográfica que puede resultar divertida, sustentada en dos partes delimitadas en los instintos primarios del género: ración de tetas, borracheras míticas y algo de sexo, en su primera parte y una abusiva violencia extrema y explícita, mostrada con humor negro y con la suciedad mugrienta que la cinta necesita, en su segundo tramo.
Puede parecer divertido, pero exceptuando un par de ‘gags’, la frenética historia de tres adolescentes en su periplo de aspiraciones sexuales es una extraña composición que no acaba de cuajar, pretendidamente gamberra, con aspiraciones de incorrección política y un halo de inmoralidad que, sin embargo, esconde un exangüe guión aburrido y reiterativo con un consejo subversivo para los yanquis: viajar por Europa para follar y beber, en la actualidad, se ha convertido en un peligro.
Esperemos que ese gamberrismo que Tarantino ha vendido como anticipo de su ‘Death Proof’, uno de los dos segmentos de 'Grind House' (filme de género que codirigirá con Robert Rodríguez), no siga los mismos pasos que esta más que irregular película que, incomprensiblemente, tanto gustó en Sitges debido, en gran parte, al fanatismo que despertó el director de ‘Pulp Fiction’.
Por supuesto, todo es cuestión de gustos.
Y por si fuera poco, nos hemos enterado de que habrá secuela. Cómo no.

La gran esperanza española de 2006

Tiene buena pinta ¿eh?
Miradlo bien porque, a buen seguro, será una de las pocas películas españolas que merezcan la pena en este año 2006.
Si no, al tiempo.

lunes, 9 de enero de 2006

Nueva moda antipirateria: Originales inaudibles

Imaginad que, en aras del persistente e imbécil pataleo por parte de la FAP, la pueril ministra de Cultura y la SGAE, seguimos sus estúpidos y maniqueos preceptos y en vez de acudir a Internet y las infernalmente perniciosas P2P y Low-ID, decidimos comprar el último disco de nuestro grupo favorito original. A tocateja, gastando 20 euros religiosamente.
Imaginad que, por alguna razón de anomalía desconocida, somos seguidores del grupo británico Coldplay, por poner un ejemplo.
Ahora imaginad que llegáis a casa y abrís el CD dispuestos a escucharlo, pero en vuestra cadena no se oye. Tras esto, lo introducís en el ordenador y tampoco se escucha. No pasa nada. Extrañados, lo colocáis en vuestro DVD para comprobar que vuestra computadora pueda tener un fallo, pero no se escucha. Oportunamente, lo intentáis con la videoconsola, pero no. Imposible. Parece que está estropeado.
De camino a la tienda, intentáis oír el CD en vuestro coche, en un reproductor recién comprado para escuchar vuestra música en volúmenes originales que es imposible que no funcione, pero tampoco.
¿Está mal? ¿Nos han engañado? A la primera pregunta, no. A la segunda, muy posiblemente.
La solución está en el interior del compact.
Cuando abrimos y leemos detenidamente ¡zas! nos encontramos esto.
En su exterior no se señala este hallazgo. Y es que cuando uno abre el estuche del CD descubrimos que los chicos de ‘Coldplay’ usan tecnología basada en DRM, por lo que averiguamos, estupefactos, el siguiente epigrama:
Este CD ha sido fabricado para su uso en reproductores normales de CD, pero podría no funcionar en los siguientes reproductores:
- Algunos reproductores de CD con la capacidad de crear MP3 (como reproductores portátiles o de coche).
- Algunos reproductores de CD con opciones CD-R o CD/RW (como reproductores portátiles o de coche).
- Algunos reproductores de CD de coche con GPS.
- Algunos reproductores de CD de coche con capacidad de grabación en disco duro.
- Algunos reproductores de CD-R/RW utilizados para música.
- Algunos reproductores de CD portátiles.
- Algunos reproductores de DVD.
- Algunos reproductores de CD.
- Algunas consolas de videojuegos.
- Aunque puedes usar un programa de Windows para reproducir algunas pistas, eso no significa que el CD pueda reproducirse en todos los PCs.
- La primera vez que el programa se utiliza (en Windows con un programa de arranque automático) se registra en un archivo de Windows. Así, los programas ya registrados no afectan a las operaciones de Windows.
- El sistema operativo Windows usa los últimos archivos. Este CD no soporta el software de Macintosh.
- Excepto por defectos de fabricación, no aceptamos cambios en el producto o devoluciones.
¿Para qué quieren que compremos cd’s originales si ni siquiera lo podemos escuchar?
Se conoce que, movidos por un instinto de gilipollez ambiciosa, existen varios grupos y artistas que quieren que dejemos de escuchar su música porque, aterrorizados de no ingresar cifras millonarias, recurren a la moda del DRM.
Está visto que esta diatriba antipiratería y sus dudosas soluciones empiezan a ser nocivas para el consumidor.

sábado, 7 de enero de 2006

Crónica de una muerte anunciada

"La retirada de la parrilla del programa se debe a que, pese al esfuerzo realizado por Pepe Navarro y su equipo, "no se han cumplido las expectativas de audiencia” depositadas en él. Televisión Española dice que no descarta la posibilidad de contar con Pepe Navarro en futuros proyectos".
Desde que vimos su primer programa hace poco menos de un mes, todos supimos que el nuevo ‘late night’ de Navarro iba a fenecer ineluctablemente. No se han cumplido las expectativas de audiencia ni se ha alcanzado la calidad necesaria para seguir con este programa poco menos que deplorable.
Navarro se fue como se esperaba, con altanería, confirmando el cierre de su nuevo y laxo producto en directo, sin avisar a su equipo. Aunque sería ridículo decir que nadie lo esperaba.
En 2004 ‘La azotea de Wyoming’, en 2005 ‘Ruffus & Navarro’… ¿Cuál caerá en 2006? ¿Los programas de Alfonso Arús o de Juan Ramón Lucas (posibles sustitutos de Navarro en las noches de la pública)?

viernes, 6 de enero de 2006

Nuevo presentador para los Oscar

Este el rostro elegido para presentar la próxima 78ª edición de los Oscar. Su nombre es Jon Stewart, un actor cómico poco conocido en España del que sólo se reconoce su gran ‘Daily Show’, un ‘late night’ de entrevistas y humor que fue merecedor de dos Emmies el pasado año.
Desde que Billy Cristal renunciara a ser el maestro de ceremonias de la gala y tras la divertida insolencia con la que Chris Rock presentó la pasada ceremonia metiéndose jocosamente con Jude Law, la Academia ha apostado por este actor secundario visto en películas como ‘Jugando con el corazón’, ‘The Faculty’, ‘Big Daddy’, ‘Jay y Bob, silencioso contraatacan’ o ‘Smoochy’ y la serie ‘The Colbert Report’.
Carismático, maestro del ‘entertaiment’ y siempre respetuoso cuando se trata de ser cínico, Stewart es toda una incógnita para este tipo de espectáculos. Lo veremos el próximo 5 de marzo en el Shrine Auditorium de Los Ángeles.

miércoles, 4 de enero de 2006

Rumore, rumore...

¿Alguien había oído hablar de esto?
La noticia es demencial, pero no por ello no deja de ser divertida.
¿Os imagináis a Spielberg dirigiendo un 'remake' de 'Mary Poppins'?

A vueltas con el Archivo

Qué vergüenza, amigos.
Nunca la instrumentalización política de unos legajos históricos fue tan descarada. Jamás en la Historia de este país se había utilizado de forma tan vulgar un elemento tan baladí para aborregar a tanto ciudadano ignorante (de uno y otro bando, de Salamanca a Cataluña) cuyo intelecto no da para mucho, por eso adoptan una actitud beligerante contra un irracional rival creado por los políticos.
Hay que reconocer que esto es ridículo. No quedan más cojones que expresarse ante el tema, ante este manejo político de un asunto que se les ha ido de las manos a todos los sinvergüenzas que hurgan en su contenido histórico. La manipulación gubernamental de un tema incoherente, de unos papeles que no tienen la más mínima importancia, trancendentalizándolos hasta el paroxismo grotesco, ha dado como consecuencia la divulgación de una errónea idea regionalista derivada del populachero discurso acogido con fervor por los pueblos salmantino y catalán, enfrentados de un modo esperpéntico, demostrando su ignorancia y sumisión al manejo de unos fulanos que se creen con voz común. En definitiva, esos repugnantes seres ignominiosos que hemos dado en llamar políticos.
Parece que en Salamanca no importa otra cosa, que vivimos en vilo por el devenir de unos documentos que nadie sabe muy bien qué contienen. En esta ciudad, amigos, hay cosas mucho más importantes que conjeturar sobre el hecho de si se llevan el Archivo Histórico a Cataluña o no. En Salamanca existe vida más allá de deshonrar a Unamuno desvirtuando apotegmas como 'Venceréis, pero no convenceréis' o hacer el subnormal manifestándose con banderas de España y consignas vejatorias, indignas de una ciudad universitaria y culta como es ésta.
Por estas y otras razones, que desde el gobierno catalán sojuzguen a toda la población charra y viceversa, que desde aquí se haga el ridículo más espantoso ultrajando a la ciudad con la compostura de un estólido alcalde, que se patentice la imbecilidad de las Nuevas Generaciones del PP charras, que se autoasuma la hipócrita postura de sometimiento felatorio de la oposición local o que la disposición paleta y desorientada de muchos salmantinos se haga manifiesta con varios miles de gilipollas me dan, con todo el dolor del mundo, mucho asco.
Me da asco la situación a la que hemos llegado.
Me da asco el fomento de odio entre regiones, manipulando opiniones, transformando postulados culturales en falsedades beneficiosas en su estrato más partidista. Me da asco la ministra de Cultura Carmen Calvo, el gobierno central y la oposición, de uno y otro lado. Me da asco Jesús Caldera y me repugna mucho más Carod Rovira. Pero no tanto como el cabildo que juega con el falso sentimiento de unidad de esta provincia en torno a un tema intrascendente.
Yo ya expuse aquí las razones de esta polémica. Pero ahora he cambiado de opinión. Quiero que se lleven el Archivo de una puñetera vez. Quiero que desmantelen por fin esta realidad histórica, que se rompa el pasado que simboliza la maquinaria represora de aquellos años que, desgraciadamente, nunca se podrán olvidar.
Me da igual que basándonos en expolios, latrocinios y robos, se empiecen a disgregar todos los legajos repartidos por España a quien lo reclame, como si Salamanca pide las más de 120 obras de arte que se robaron a lo largo de la historia y que permanecen en Cataluña. Como si en Elche piden la Dama a los madrileños o los vascos reclaman su potestad sobre ‘El Guernica’, de Picasso. No pienso tomar parte de ninguna futura opinión. Uno acaba harto de tanta chorrada política.
Si por mí fuera, esta diatriba se acabaría fulminantemente apelando a las nuevas tecnologías y dejando las disputas de quién se lleva o deja de llevar los originales. Si es suyo, pues suyo es. Que destruyan la integridad del Archivo, que desmantelen la Historia si es lo que quieren. Que se los lleven de una vez. Pero que nos dejen en paz y abandonen de una vez la manipulación de las regiones. Que devuelvan las 507 cajas. Os aseguro que yo, por lo menos, no las echaré de menos.

martes, 3 de enero de 2006

Los 50 mejores videoclips de 2005

Cuando el ínclito Chris Cunnighman lanzó allá por junio de 2005 su nuevo y esperado videoclip ‘Rubber Johnny’, pieza que nació como una pequeña promo para el corte ‘Afx. 237 v.7’ incluido en el álbum de Aphex Twin ‘druqks’, ya se vislumbraba como uno de esos trabajos indescriptibles, casi necesarios dentro del mundo del videoclip.
Fueron 30 segundos de intensidad y misterio extendidos hasta los seis minutos en otro cortometraje musical abrumante para el genio Richard D. James.
Aquí os dejo una lista de los 50 mejores videoclips del recién acabado año que encabeza un trabajo de Cunnighman que, por cierto, tuvo una de sus primeras noticias en español en el Abismo, justo un día después de estrenarse mundialmente en el Garage Stadio de San Siro, dentro TDK Dance Marathon 2005.

domingo, 1 de enero de 2006

FELIZ 2006

Os deseo a todos y a todas lo mejor en este recién estrenado año que esperemos que nos depare más satisfacciones que el acabado 2005.
Un abrazo a todos, allegados del Abismo.