jueves, 5 de mayo de 2016

Un cumpleaños muy especial

Justo hoy hace un año se produjo en nuestras vidas el acontecimiento más importante de las mismas. Tal día como hoy, venía al mundo nuestro hijo Iván. Parece mentira. Posiblemente haya sido un año tan especial que cuesta asimilar tanto cambio, desde el acelerado paso del tiempo que ha ido dejando pequeños instantes que no se podrán olvidar jamás, hasta ese maravilloso día a día que impone tanto esfuerzo y compromiso a tiempo completo. El crecimiento de un hijo es una experiencia insustituible reflejada en la constante dinámica de aprendizaje, cambio y exploración en el universo de ese pequeño en constante actitud de exploración y búsqueda. Un año que ha impuesto muchas transformaciones vitales tanto en términos educativos y afectivos como personales y que dictaminan un paso crucial para reflexionar de una forma más consciente sobre la propia experiencia personal, las metas y las necesidades de la familia antes que las de uno mismo.
Mucho antes de nacer, Iván se había convertido en el epicentro de nuestra existencia, pero verle crecer fundamenta una apasionante aventura que se vive intensamente, haciendo que cada avance en su proceso de crecimiento; cada gesto, cada gateo, todas sus sonrisas o sus balbuceos emerjan como motivos suficientes para que cualquier día sea diferente al resto y supongan una hazaña ganada en el absorbente desarrollo de sus recursos autónomos como niño. Pequeños logros que te hacen sentir orgulloso y que van dilatando ese amor irreductible y sin límites. Hoy es un día muy especial que habrá que celebrar como otro más. Como cada día que pasamos a su lado.
¡Felicidades, mi pequeñín!