lunes, 11 de enero de 2016

David Bowie, inmortal

(1947-2016)
La muerte de David Bowie deja al mundo de la música sin uno de sus artistas más revolucionarios, sin un icono del siglo XX que supo convertir el ‘glam rock’ en una bandera identificativa y una seña de identidad que trasfirió desde la iniciática The Konrads, The King Bees o The Lower Third para grabar con letras de oro obras maestras en forma de disco hasta su último ‘Blackstar’, su vigésimo quinto álbum de estudio puesto a la venta hace tan sólo tres días. En contaste reinvención, desafiando las normas y deconstruyendo géneros musicales para adaptarlos a un estilo inconfundible y transformador, exploró formal y conceptualmente todas las posibilidades y facetas de la música. Supo combinar influencias clásicas y novedosas y ejerció de adalid en reformulaciones estéticas y escénicas desde un punto de ambigüedad siempre ligado a un concepto reivindicativo y vanguardista.
El camaleón, el hombre de las mil caras, el Duque Blanco, Ziggy Stardust… se ha ido para siempre, dejando con su música una parte fundamental para la Historia. La que se inscribe en canciones como ‘Let's Dance’, ‘Heroes’, ‘Under Pressure’, ‘Ziggy Stardust’, ‘Rebel, Rebel’, ‘Life on Mars’, ‘Suffragette City’, ‘Fame’, ‘Ashes to ashes’, ‘This is not America’, ‘The Man Who Sold The World’, ‘We are we now?’, ‘I Took a Trip on a Gemini Spacecraft’, ‘Space Oddity’… y tantas otras convertidas en himnos imprescindibles.
Bowie, en su faceta de extraterrestre andrógino y promiscuo, impuso una imagen desafiante y distinta para proponer una vez tras otra un amplio catálogo estilístico. Nos ha dejado un provocador implacable de talento inagotable. David Robert Jones es leyenda desde hace muchas décadas, pero a partir de hoy, precisamente con su fallecimiento, el singular artista que hizo de su imagen y representación musical un prototipo de la proyección del músico como personaje se ha vuelto inmortal como una estrella incandescente.