sábado, 1 de octubre de 2016

Y colorín, colorado… el Abismo se ha acabado

Las despedidas suelen ser tristes, aunque no siempre. Las motivadas por la pérdida o la ausencia son las que más duelen. Otras, no muchas, son vistas con un punto de cierta satisfacción o con una sonrisa cómplice. Se dice que terminar procesos es siempre un acto de madurez. Los finales llegan antes o después, pero es ineludible y algo cardinal en esta vida. Y este es uno de ellos. ‘Un Mundo desde el Abismo’ nació en septiembre de 2004 como un ejercicio de inconsciencia e irreflexión, como casi todo lo que he hecho a lo largo de mi vida. Fue un acto de fe cargado de ilusiones y proyectos que jamás se han llegado a consumar.
En poco tiempo, el blog generó miles de visitas diarias que auparon a esta bitácora desordenada y multitemática en una de las más visitadas de un mundo tan competitivo como era el fenómeno ‘blogger’ a principios de siglo en nuestro país. Eran otros tiempos, otra era digital que se ha ido quedando obsoleta y achacosa. A su vez, era una vía de canalización ilusionante e imprecisa, hacia algún desafío relacionado con la escritura, con el hecho de volcar aquellos deseos de reafirmar el dudoso talento que atesoraba aquel veinteañero a punto de cumplir los treinta que inició uno de los viajes más intensos, personales y maravillosos de su vida.
Pero el paso del tiempo es como un espejo que no siempre implora condescendencia. En cierto sentido, es como aquélla frase de Nietzsche que tiene tanto que ver con el título escogido para mi blog: “cuando miras al Abismo, el Abismo te devuelve la mirada”. En esta despedida, cumplidos los doce años después de su creación, estoy en el mismo punto en el que empecé, mirando al precipicio sin atisbar un futuro concreto, al borde de ese piélago vital que no ofrece muchas perspectivas. Por fin he entendido el porqué del título que ha encabezado todas las entradas de este blog.
Y en ése momento, he comprendido que, tal vez, sea hora de abandonar la lucha. O tal vez no, quién sabe. El mundo cambió, como era de prever. Y los blogs dejaron de ser interesantes, porque Facebook y sobre todo Twitter proponían un escenario de inmediatez donde todo el mundo descubrió lo fácil que era crear un ‘feedback’ mucho más urgente y efímero. El Crtl+C+V y el "retuit" de noticias o fotos han sublimado el hecho instantáneo de compartir nuestra vida, afianzando esta idea como meta, como el espíritu de una práctica arraigada al nuevo modelo de comunicación (y por extensión, de entretenimiento).
El blog se ha relegado a un espectro mucho más secundario, casi imperceptible, hasta la nulidad. Nunca entendí muy bien hacia dónde se dirigía esa titánica batalla volcada en todos esos textos, todos esos centenares de críticas, de estudios, de dossieres, de artículos, de secciones enloquecidas, de anhelos y recuerdos nostálgicos… Tan sólo tecleaba letras constantemente. ‘Un Mundo desde el Abismo’ me ha permitido llevar a cabo una línea de estilo sin censuras y con total libertad ejecutar lo único que sé hacer en esta vida que es escribir. Han sido 2.387 entradas en las cuales he invertido horas y horas incontables de trabajo delante del ordenador, tan fructuosas y valiosas en lo personal como absurdas y estériles en lo profesional. Una de las últimas ideas para revivir el blog era extraer lo mejor del mismo y, a través de nuevos contenidos que amasaba para la ocasión, editar un libro como tributo abismal. Sin embargo, la llegada del virus Locky a mi vida echó por tierra el proyecto al llevarse gran cantidad de relatos, escritos y nuevas páginas con él.
Es hora de despedirse de Blogger y de este universo retórico, pero sobre todo de los lectores (si es que queda alguno todavía). Llegado a este punto, sería ilógico no daros las gracias por enésima vez a todos vosotros, por haber estar ahí y soportar con interés de ida y vuelta las reflexiones de este pobre diablo que creó este espacio sin saber que llegaría este día. Todos tenéis mi agradecimiento y cariño eterno. Puede que algún día tenga la oportunidad de empezar otro proyecto de similares características e incluso insuflar vida al Abismo y recucitarlo. Quién sabe si será dentro de una semana, de un mes, de un año, de una década… o sea un adiós para siempre.
No es una noticia triste, estad tranquilos. Como decía E.T. al despedirse de Elliot en la obra maestra de Steven Spielberg sólo me queda deciros: “Estaré aquí mismo…”.
THE END.