martes, 5 de abril de 2016

Final NCAA 2016: "el mejor final de la Historia"

Una final de la NCAA, la liga universitaria estadounidense, es, ya de por sí, un evento que paraliza todo el país y se transforma en el foco de aquéllos amantes del baloncesto que saben que este partido es una cita ineludible. Tanto es así, que la propia NBA no tiene jornada el día que se enfrentan las dos facultades que han merecido jugar el colofón de esta ‘march madness (locura de marzo)’ cuya Final Four proclama al mejor conjunto universitario del mundo. Este año los elegidos para la gloria eran Wildcats de Villanova y los Tar Heels de Carolina del Norte.
Más allá del duelo, más allá de la pizarra o de los favoritismos y especulaciones, del impresionante primer tiempo de los Tar Heels desde el perímetro y de la poca circulación en asistencias del balón por parte de los Wildcats, más allá de la recuperación del equipo de Radnor en el segundo tiempo, confiados ante la universidad con la que Michael Jordan (que asistió en persona al evento) se proclamó campeón. Más allá de todo eso, hay que quedarse con uno de los finales más apasionantes y espectaculares que ha dado la historia no sólo del torneo, sino del baloncesto moderno. Ya se ha llamado “el mejor final de la historia”. Puede resultar exagerado, pero no es para menos.
Pongámonos en situación. Quedan 13,5 segundos y Josh Hart encesta los dos tiros libros que colocan a los de Villanova con un 74-71 que pone todo a favor para su equipo. El tiempo muerto por parte de Carolina es inmediato. Cuando salen a la pista, el desajuste parece evidente y Marcus Paige, en un alarde de valentía improvisada, decide lanzar a canasta en un rectificado imposible y anota un triple estratosférico con sólo cuatro segundos para la conclusión. La prórroga estaba servida. Los aficionados de los Tar Heels enloquecen. Michael Jordan no puede creerlo y lanza los brazos al aire.
Sin embargo, no todo estaba escrito. Ahogados por el tiempo, el base Ryan Arcidiacono, a posteriori elegido MOP (Most Outstanding Player) de la final, sube la bola sorteando a todo rival que se le pone por delante para pasar el balón a Kris Jenkins que, con un segundo para finalizar el encuentro, lanza sin oposición en un triple que desmontó de forma fulminante las esperanzas y alegría recién adquiridas por los Tar Heels. Villanova era el nuevo campeón de la NCAA y el NRG Stadium de Houston devolvía la corona a un equipo que no ganaba desde 1985, en una final donde la universidad de Georgetown plagada de estrellas cayó ante esta institución conducida por el legendario entrenador Rollie Massimo que, emocionado, asistió desde la grada a este final de infarto.
El contraste de rostros reflejaba la atroz antítesis de este tipo de finales. La épica del ganador dejaba así las lágrimas y el sufrimiento del que había perdido la final cuando unos segundos antes habían acariciado la prórroga. Roy Williams se quedó sin su tercera corona. Desde 1983, nunca una final se decidió en el último segundo, cuando los N.C. State de Jim Valvano vencieron a los Houston Cougars de Clyde Drexler y Akeem Olajuwon en una última jugada en la que Lorenzo Charles falló un triple lejano que cogió en el aire Dereck Whittenburg y la machacó hasta el fondo en el último suspiro. Aquella final es Historia del baloncesto. A partir de hoy, todos recordaremos como la sangre fría de Kris Jenkins dio la gloria a los Wildcats de Villanova en un partido memorable.