jueves, 23 de abril de 2015

#FelizDiadelLibro, algo más que un 'hastag'

Hoy es el día del libro. Pero no debe ser únicamente una distintiva fecha que recordar en las redes sociales con el 'hastag' #FelizDiadelLibro, un día en el que agasajar de forma simbólica con un ejemplar de la novela más vendida del año, del ‘best seller’ multiventas a la persona querida. No se trata de una obligación o de quedar bien. La lectura conviene disfrutarla por placer, por el simple hecho de deleitarse con las páginas de un buen libro, como el acto de comer, de ir al cine, de yacer o aparearse, catar un vino... en definitiva, contemplar la belleza en sus más variados ámbitos y formas. El reconstituyente vicio cultural con el cual complacerse a través de una propuesta literaria alimenta de palabras la condición humana, fomenta una fructuosa subvención para alcanzar la extraordinaria posibilidad del enriquecimiento, de amplitud y libertad personal.
La lectura, queridos amigos, es un horizonte de diversión, de albor irradiado que nos permite acercarnos poco a poco a mundos imaginarios, a vidas ajenas, a historias heterogéneas, a una mínima erudición frente a la trivialidad de lo consabido, de las extravíos mentales a los que nos sometemos diariamente. Se dice que la persona que no se introduce en la cultura de la letra queda ineludiblemente incomunicada, por eso debemos abrirnos a la lectura para salir del reducto que supone dejarnos llevar por los mensajes manufacturados que llegan cada día a nuestros ojos u oídos. Las letras de la literatura entran en nosotros como un universo que, sin su consorcio, jamás habríamos llegado a descubrir. Las palabras componen la enjundia de la que el raciocinio se abastece. Y son esos vocablos los que vienen engarzados en la original sintaxis de la literatura.
Vivimos en una sociedad donde se está perdiendo la batalla y el respeto hacia la cultura y la literatura a favor de la estética y de la indisciplina, de la necedad y de lo soez, sin elementos realmente interesantes para nuestra vida. Estamos ante una era de ostracismo cultural bastante insatisfactorio en la que tecnología parece estar ganando la batalla a la razón. Cierto es que ya no existe ese país que nació literariamente con el mester de clerecía o la literatura aljamiada, que no hay grandes libros como los surgidos en el novecentismo, la comedia benaventina, el existencialismo o en la poesía social, incluso de la literatura de posguerra, pero sigue perdurando esta tradicional literatura y los nuevos y viejos clásicos foráneos y autores actuales que se merecen nuestra atención. Los libros están ahí, al alcance de nuestra mano. Sólo debemos interesarnos por ellos.
Hay que buscar el placer de leer, de descubrir libros que nos sumerjan en un mundo del que no podamos salir hasta acabarlos. Hay que ejercitar el disfrute de la lectura, sin crear una obligación de hacerlo. Se tiene que revalorizar por la simple delectación, para estimular la imaginación y formar un pensamiento independiente y crítico. Ese es el objetivo.
Y hoy es un buen día para interpelar por ello.

martes, 21 de abril de 2015

Palabras

Últimamente no hablo mucho. Es un problema, porque siempre he sido un orador compulsivo, un contador de historias, un hombre de palabras. Y ante tal inconveniente, decidí ir al médico.
Doctor ¿qué me pasa?
Tras una inspección rutinaria y una polipectomía virtual a través de los problemas de los nuevos modelos de relación a través de la red, me recetó una buena dosis de palabras. Palabras de tonelaje etimológico. Nada de palabras banales.
¿Sólo palabras?
También un poco de saber escuchar y meditar.
He leído cosas al respecto, acerca de importancia terapéutica de la palabra. Según algunas teorías, las palabras tienen un potencial beneficioso para la salud. Es bueno hablarle a las plantas, dialogar frente al espejo, atender a los interlocutores y mostrarse abierto al diálogo. Y es cierto. Me siento más sociable. Cuando abro el frigorífico departo sobre cuestiones de actualidad con la leche del desayuno mientras ambos leemos el periódico, charlo distendidamente con los alimentos mientras cocino, tengo alguna que otra disputa con la ropa al sacarla de la lavadora... Incluso una vez me descubrí leyendo un libro en alto, con sus palabras formando frases con un sentido absoluto. Desde entonces, con el único que no hablo es con el monitor del ordenador. El teclado tampoco me cae muy bien, aunque tenga que utilizarlo para escribir estas palabras, narradas en alto y, por supuesto, parloteando con una lata de cerveza en el transcurso. Las palabras ayudan a la concordia y al entendimiento. O eso es lo que me digo a mí mismo.

jueves, 16 de abril de 2015

Final de la temporada regular, inicio de los Playoffs y la bendita Fantasy

Esta pasada madrugada se ponía fin a la temporada regular de la NBA. Una competición que abre sus opciones a nuevos rivales por la disputa del ansiado anillo y que ofrece con los Playoffs lo mejor del baloncesto mundial. Los dieciséis mejores equipo de la liga más exigente y dura de cuantas se conocen se ven las caras en unos cruces que, hoy en día, siguen marcando esa vieja polémica del merecimiento lógico de cada equipo, viéndose mermadas ciertas actuaciones debido a la disposición regional que impone el reparto geográfico por divisiones y conferencias. Algo que da como consecuencias que equipos con mayor cómputo de derrotas que victorias pase a los Playoffs tanto como viceversa. En cualquier caso, el espectáculo de la cancha, uno de los más sugestivos y desafiantes que existen, florece como la primavera en esta época del año para dejarnos los cruces de los mejores equipos de la liga.
Suenan como grandes candidatos al título, con la vitola de campeones de conferencia Oeste, los Golden State Warrios, que han establecido su mejor récord y mejor marca de la NBA con 63 victorias y sólo 14 derrotas (en un parcial final de 12-1 en los últimos trece encuentros) y los de la Este, los Atlanta Hawks, que pese al relax de este epílogo de la temporada han sumado un meritorio 57-19. En la Este otros cocos que dan miedo son, por encima de todos, los Clevaland Cavaliers de LeBron, con un paulatino aumento de posibilidades según se ha ido acercando esta fase de eliminatorias y en la que la estrella ha dejado de egocentrismo en pista pata hacer jugar a un equipo muy confiado que está en esta situación por los movimientos y fichajes que hizo hace un par de meses.
No olvidemos a Chicago Bulls (equipo al que todos últimamente están infravalorando), Washington Wizards y Toronto Raptors, que tendrán que disipar las incertidumbres a la hora del asalto a los grandes equipos que les ha tocado en suerte. Por parte del Oeste, los actuales campeones, San Antonio Spurs han firmado un mes de ensueño y llegan a estos Playoffs con la certeza de que un sexto anillo es posible tras una campaña marcada por las incógnitas y las lesiones. Se enfrentarán a los Clippers, con una recta final bastante valorable y con la recuperación para este tramo de Jamal Crawford. Los Houston Rockets de James Harden y los Memphis Grizzlies que viene de bajón con evidentes signos de debilitación en estas últimas semanas de competición son también candidatos a dar la sorpresa. A los que se unen los traicionales Dallas Mavericks y New Orleans Pelicans.
En el apartado negativo, esta temporada marcará la historia de dos equipos históricos como son los Lakers (21-61) y Knicks (17-65) que han terminado con los peores registros de su historia. A ellos se une la pobre imagen de los Minnesota Timberwolves (16-66) configurado como el peor equipo de la historia y otras decepciones como las de Miami Heat, que se queda fuera de los Playoffs después de cuatro finales seguidas y Oklahoma Thunder que se han apeado por la lucha por las finales en el último suspiro con la consolación de ver a Russell Westbrook convertido en el máximo anotador de esta 2014-2015.
A un nivel personal, esta ha sido la temporada de la recuperación total y fanatismo olvidado por este deporte al que, a pesar de no haber dejado de seguir con atención, he volcado gran parte de mi tiempo en redimir mi afición por el baloncesto. Concretamente, por la NBA. Y además de seguir muchas madrugadas invirtiendo horas de sueño en esta filia tan reconfortante, ha contribuido a ello la Liga Fantasy NBA + impulsada por los chicos de Canal Plus en su segmento dedicado a la NBA, que han hecho que esté atento día tras días a todos los resultados, estudiando a cada jugador de cada equipo y devolviéndome con ello cierto control sobre la competición de la canasta. Todo un descubrimiento que ha sido una de las partes más positivas y divertidas de estos siete meses de competición. Los movimientos de estrellas, la necesidad de encontrar jugadores baratos que han ido incrementando su valía y números y la imposición de una estrategia equilibrada con las lesiones semanales han hecho de este juego una rutina reconstituyente centrada en la NBA, obligándome a seguir paso a paso el devenir de todos los partidos de la liga. Su sencillez basada en la estrategia obligatoria de escoger a 10 jugadores (4 bases, 4 aleros y 2 pivots) con un límite salarial de 180 millones incluyendo un ‘rookie’ y un jugador internacional con un sistema que concede dos cambios semanales.
Comprobar las lesiones y mirar de reojo a los demás competidores es algo que hay que repetir en próximas ediciones. La liga que creé allá por octubre se llamó RAZA BLANCA, TIRADOR, en homenaje al designio del gran Andrés Montes que se refería así a los jugadores caucásicos de fina muñeca y mortífero tiro al aro, ha estado disputada. Mis dos equipos, Refocitos Lions y Basketemelobakalo's, han quedado cuarto y séptimo respectivamente en una liga de veintiún participantes y ha ganado un equipo fuera de serie, CB Klavier, que ha ido estableciendo una marca inalcanzable. Tanto es así, que en la clasificación general de un total de 60.000 equipos ha quedado en un alucinante puesto 196. Increíble. Con la finalización de la Fantasy, ya sólo queda disfrutar de lo mejor, esta competición eliminatoria que avoca un duro desenlace de los mejores equipos del año de la NBA ¿Quién ganará este año el anillo? Será un placer ir desgranando el árbol de enfrentamientos hasta esa final que concluirá en junio. Este año, más que nunca, yo puedo presumir de gritar aquello de I LOVE THIS GAME!

lunes, 13 de abril de 2015

El Lunes de Aguas y mi primer hornazo casero

Fiesta, jarana, algaraza y una buena cuota de zambra como evasiva para no trabajar. Absentismo español por excelencia elevado a la categoría de costumbre. Hoy se celebra en Salamanca un extraño gaudeamus bajo la denominación de Lunes de Aguas. ¿Qué es el Lunes de aguas? os preguntaréis algunos. Pues se trata de una celebración pagana (como no podía ser de otro modo) cuyas raíces históricas se encuentran en el siglo XVI y que actualmente se presenta convertida como fiesta única y exclusiva de esta bella ciudad charra.
El 12 de noviembre de 1543 Felipe II, con tan sólo dieciséis años, llegó a Salamanca para a desposarse con la princesa María de Portugal. En esta celebración católica y austera, la ciudad aprovechó el enlace y sus celebraciones de un modo excedente, llegando al cúlmen de la bacanal, el ocio y la diversión sin límites, dándose cita una plétora de vicios en la ciudad del Tormes en aquellos días posteriores. Fue entonces cuando Felipe II comprobó que la ciudad luminaria del cristianismo europeo, el dogma y la palabra se había convertido también el mayor burdel de Europa y la Sodoma y Gomorra occidental. En aquellos tiempos, además de las escuelas mayores, las bibliotecas, los patios de lectura y el ambiente cultural y académico que ha caracterizado al orbe salmantino desde tiempos immemoriales, coexistían insanas tabernas, bares de beodos sin cierre, lujuriosas casas de putas y un submundo de amancebamiento de toda índole. Un tiempo de ocultistas, buhoneros y feriantes, lavanderas, amas de llaves, ciegos enviciados, alcahuetas, de estudiantes noctámbulos, de ricos herederos y, por encima de todos, el mejor foco de prostitución del país.
Ante tanto libertinaje e impudicia, el estirado Felipe II dictó unas ordenanzas según las cuales las libidinosas mujeres públicas de moral distraída que habitaban en la Casa de Mancebía de Salamanca, debían ser trasladadas, durante la Cuaresma, fuera de los confines de la ciudad. A partir del Miércoles de Ceniza, las prostitutas eran obligadas a abandonar su residencia habitual y reasentadas al otro lado del Tormes. El Padre Putas, un clérigo muy famoso en la ciudad por su inmoralidad irreverente, era el encargado de amparar, custodiar y atender a estas mujeres de vida alegre, siendo el responsable de éstas. A partir de este edicto, las prostitutas de Salamanca dejaban la ciudad antes de comenzar el período del tiempo litúrgico de recogimiento y desaparecían de manera temporal, recogiéndose en algún lugar al otro lado del río. Pasada la Semana Santa, y con ella el periodo establecido, las rameras volvían a la ciudad una semana después de la celebración del lunes de Pascua. Este mítico día era una jornada de expectación por parte de la ciudad, que comenzó a celebrarlo como una tradición arraigada a la ciudad, ya que los estudiantes disponían una fiesta descomunal, en la que el alcohol en sus diversas variantes y la alegría que éste produce en el cuerpo hacían que todos salieran a recibirlas a la ribera del Tormes con gran júbilo y ansias carnales inhibidas durante las prohibiciones impuestas por la Iglesia. El Padre Putas (que se llamaba Lucas y que actualmente se ha convertido en el cabezudo más célebre de las fiestas charras) era el encargado de concertar el momento del advenimiento lúbrico y lascivo entre los estudiantes y las doctoras de la cátedra del placer.
Lo más insólito y significativo de todo el proceso es que, en cuanto llegaban las meretrices exiliadas, el descontrol, derivado del éxtasis etílico junto a la liviandad carnal y el sexo sin control, hacía que los estudiantes acometieran ‘in situ’ todo lo que sus cohibidos instintos necesitaban. En efecto, amigos, la celebración abandonaba la modreación y pasaba a ser inmensa orgía (con ‘gang bangs’ y ‘bukakes’ incluidos) a orillas del río Tormes que culminaba con un baño colectivo, todos ebrios, por supuesto.
Lamentablemente hoy en día no ejercemos esta entrañable y sana costumbre, pero seguimos celebrando el día en comuna, reuniéndonos con amigos y/o familiares, habitualmente en un entorno rural, compartiendo un “día de campo” y comiendo el típico hornazo salmantino, titánico nutriente condimentado a base de huevos, aceite, harina, levadura para la masa y un relleno de jamón, chorizo, lomo adobado y huevos cocidos, una de las exquisiteces tradicionales y exclusivas de esta ciudad que aportan una buena dosis de colesterol y ayuda a atenuar las excesivas ebriedades que se producen en un día como hoy. En definitiva, es una hermosa excusa perfecta para emborracharse y divertirse con los amigos abrazando la paganía y el sacrilegio. Como debe ser.
Y a eso hay que dedicar el día, queridos amigos del Abismo. Como cada año, esta tarde me dispondré a disfrutar uno de esos hornazos como el que aparece en la instantánea superior y que, por primera vez, es de elaboración casera con el sello #REFOgones (esperemos que algún mes pueda ver la luz en forma de blog gastronómico de recetas), que acompañaré engullendo varias cervezas como celebración de una festividad que acarrea el exceso como memoria a esta absurda tradición que no debemos perder.

miércoles, 8 de abril de 2015

'La VHS n’est pas' o la nostálgia retro del formato videográfico

Después de que la digitalización haya incorporado cierta dependencia dictatorial a nuestras vidas, sigue habiendo gente que, a pesar de los avances de las nuevas tecnologías, siguen suspirando por una predilección desertora hacia modelos que parecen haber perdido su vigencia en el tiempo. Los hay que han rechazado el sonido frío del CD y la música digital para perpetuar su amor por lo analógico y el sonido característico del vinilo. Tanto es así, que las cifras de las ventas de discos han aumentado su crecimiento con la venta haciendo que varias discográficas hayan contemplado rescatar este formato para parte de su nuevo catálogo. Puede parecer una moda ‘hispster’ o una filia nostálgica por lo vintage, sin embargo, nadie pone en duda el paulatino incremento de esta moda un tanto anacrónica.
Y no es la única. Parece mentira que en tiempos del ‘streaming’ en HD, del BluRay ganando la partida al ya pretérito DVD, siga habiendo gente que profese su devoción por el VHS. Hace casi una década se produjo oficialmente la muerte del Video Home System que popularizó una de las siglas audiovisuales más eternas de cuantas se recuerden. En la década de los 80 varias generaciones se curtieron en el Séptimo Arte a través de este sistema que proporcionó el descubrimiento de reliquias y cine de culto, asistiendo religiosamente a las estanterías de los videoclubes con hambre de devorar todo aquello que allí reposara, ya fueran novedades, películas de saldo, clásicos imborrables, cine ‘gore’, sicalíptico, fantástico o de terror con espantosos títulos de llamativas caratulas. La cinefilia y pasión por el mítico ‘Cine en Casa’ sigue estando vigente hoy en día. El videocasete es un objeto coleccionable como reafirmación nostálgico de reliquias de museo que colectivizan la adhesión por aquel soporte en cajas de 19x20 cm. que nutrieron las estanterías de medio mundo. De hecho, muchas de aquéllas películas nunca se editaron en DVD o es imposible acceder a ellas con el doblaje de su tiempo.
Esta moda retro e inconformista parece haber sido la inspiración de ‘La VHS n’est pas’, una especie de broma creativa con motivo del April’s Fool que ha creado la revista digital Golem 13, construyendo un ficticio diseñador parisino anónino llamado Stan, líder de un colectivo que consiste en avejentar las novedades del cine actual retrotrayendo su aspecto a aquélla época en la que las cintas de E-120, E-180 y E-240 proporcionaban una ventana a los fundamentos del cine con un aspecto muy peculiar, entre rebobinados y la utilización del ‘tracking’, convertiendo además estéticamente las novedades con un céfiro muy ochentero. La galería de esta enloquecida filia por el añorado formato magnético visual la tenéis aquí.
Es una creación, sí. Pero no nos engañemos, esta tendencia no es nueva y perpetúa la existencia de ciertos coleccionistas que adoran la anticuada inclinación por completar su extensa colección de VHS.