jueves, 26 de marzo de 2015

Pedro Reyes y el humor de los dioses


(1961-2015)
Con la prematura muerte de Pedro Reyes perdemos a uno de los más grandes cómicos españoles de todos los tiempos. Hubo una época en la que la destrucción del humor convencional se ligó a este genio nacido en Tánger pero onubense de corazón que propagó la diversión con un espíritu insobornable, ajeno a cualquier catalogación o etiqueta y que supuso una sorpresiva muestra de acto de trascendencia a la hora de hacer reír con una inteligencia por encima de lo común. Muchos fuimos los que crecimos reproduciendo sus frases e imitando esa genuina expresividad que revitalizó el humor televisivo marcando a toda una generación de telespectadores y referencia ineludible para muchos de los cómicos posteriores. Desde sus inicios con la creación con el grupo de teatro Centuria en 1977 junto a su gran amigo Pablo Carbonell, con el pasó de actuar en el madrileño parque de El Retiro (como Faemino y Cansado) a dar sus primeros pasos televisivos en el primigenio ‘El carro de la farsa’, hasta llegar al crisol referencial para una generación que aprendió la grandeza de la cultura y de la rebeldía ante los estigmas de la desgana infantil y juvenil gracias al antológico ‘La bola de cristal’ o más adelante a ‘Pero, ¿esto qué es?’.
Sin embargo, sería con un incomprendido formato catódico de culto del cariz incoherente de ‘No te rías que es peor’ donde Reyes explotaría su vena más conocida del desquiciado y característico humor sinsentido. Su entrañable y desgarbada apariencia con bigote amable, pelo alopécico y largo, vistiendo fúlgidas americanas fue el mejor visado para dar rienda suelta a un especial ingenio descabellado, ilógico y poco ortodoxo en su expresión corporal exagerada a la hora de hacer llegar un sentido del humor que justificaba su diferencia en la novedad y la sorpresa.
Pedro Reyes trabajó su humilde grandeza en la frescura de la insensatez esperpéntica en contra de la razón y el logos, con anécdotas estudiadamente improvisadas en un corolario inesperado de una narración constituida como solemnidad del absurdo, desde aquel Librovisor, los 200 millones de la quiniela, chistes imposibles de abuelos y nietos, la mitológica historia de amor de la vaca, la entrevista a Barragán como extraterrestre, la desestructuración del cuento de los tres cerditos o su legendaria narración taurina y muchos otros instantes que han quedado en los fastos de la televisión.
Siempre honesto con una forma alternativa y genuina de hacer humor, de recrear con imaginación absurdas historias con final descabellado, ilógico ante en los preceptos del modelo más clásico de la comedia, este titán de la risa convirtió su afición por la carcajada en una profesión en la que abarcó una trayectoria de monólogos y chistes, obras de teatro como ‘La curva de la felicidad’, ‘El cielo es infinito, pero un poco estrecho’, ‘Full de Reyes’, ‘Las hermanas Wuachosky’ o ‘Sapore di Amore’ y participó en algunas producciones cinematográficas como ‘El año de las luces’, el díptico de ‘Makinavaja’, ‘Sé infiel y no mires con quién’, ‘La duquesa roja’, en el debut como director de Carbonell en ‘Atún y chocolate’ o como una de las voces de la cinta de animación ‘La crisis carnívora’.
El absurdo existencial constató el carácter irracional de una forma de transmitir una vitalidad inexpugnable, aludiendo a lo contradictorio y a lo surreal con el objetivo de involucrar al espectador en un extraño juego de complicidad innata. Pedro Reyes supo como nadie reinterpretar la hipérbole gestual y el lenguaje esperpéntico acercando con sus historias a un humor donde lo inverosímil se transformaba una simplificación de códigos con cabida para todos los públicos. Se dice que el humor es patrimonio de los dioses y este genial humorista representó al auténtico cómico absolutamente diferente a lo conocido.
Te echaremos de menos, gran ídolo.

viernes, 20 de marzo de 2015

Bababadalgharaghtakamminarronnkonnbronntonnerronntuonnthunntrovarrhounawnskawntoohoohoordenenthurnuk

En ‘Finnegans Wake’, el gran James Joyce experimentó como nadie con las posibilidades del idioma inventando vocablos y expresiones impronunciables componiendo palabras con raíces lingüísticas a base de calambures o dilataciones y estiramientos terminológicos en clave de desafío a la hora de acometer su lectura. Tanto es así, que en lengua castellana nadie se ha atrevido a traducirla. El reto es una reinterpretación del lenguaje inglés demasiado complejo como para devolverlo con sentido a la comprensión hispana. La manipulación del glosario anglosajón y la utilización de éste para confeccionar un nuevo idioma imposible hacen que esta oda a una conocida canción de taberna irlandesa siga siendo una incógnita para aquel que no se atreva a leerlo en la lengua de Shakespeare.
En este cómputo políglota y polisémico que supone esta esperpéntica reinvención léxica, Joyce destacaba una de esas palabras inverosímiles para describir el sonido de un trueno con el término “Bababadalgharaghtakamminarronnkonnbronntonnerronntuonnthunntrovarrhounawnskawntoohoohoordenenthurnuk” o la más asequible ‘Peloothered’ que se usa en Irlanda para denominar a alguien que se ha excedido en la ingestión de alcohol y se ha cogido buena cogorza.
He aquí (en inglés) 17 palabras inventadas por el genial escritor de ‘Ulises’.
Si queréis saber más de esta sugerente obra literaria, echadle un ojo a la Wikipedia.

martes, 17 de marzo de 2015

St. Patrick's Day o Lá Fhéile Pádraig

Hoy, como cada 17 de marzo, se celebra en todo el mundo el día de Lá ’le Pádraig or Lá Fhéile Pádraig. Lo que se está popularizando como el ‘St. Patrick’s Day’ o hispanizando el concepto, la festividad de San Patricio. Es la ceremonia donde se rememora la figura del Patrón de Irlanda, del Santo que logró explicar la Santísima Trinidad por medio de un trébol, definiendo la católica hipóstasis como una misma unidad pero con tres elementos distintos. También que fue el encargado de reunir a todas las serpientes del país y expulsarlas. O eso dicen, porque, como todo lo religioso se fundamenta en las leyendas y creencias hipotéticas. Pero más allá de eso, el núcleo de esta conmemoración viene dado por la algazara y la francachela dipsómana que se riega con considerables cantidades de cerveza ‘stout’ y todo tipo de gaudeamus irlandeses esta celebración anual que cada año congrega a más adeptos.
Hoy es un día donde se impone esa vistosidad tinturada de color verde, que exhibe su preeminencia junto a emblemas reconocibles como los Leprechauns, figura mágica de la mitológica de la tradición irlandesa o los Shamrocks, los tréboles identificativos de la nación irlandesa. Las típicas tabernas son el centro de reunión para la población a través de ese espíritu irlandés que se ha extendido más allá de las fronteras celtas. Por mucho que se aúlle el ancestral “Erin va Bragh” que corrompe la disquisición patriótica “Éirinn va Brach”, que viene a significar algo así como “Irlanda para siempre”, el sentimiento del St. Patrick’s Day parece haber calado hondo en los contornos foráneos.
Para tener presente algo de conocimiento acerca de esta festividad ecuménica, hay que saber algunas cosas que suelen desconocerse; como que, originalmente, el color oficial de este día era el azul, cambiando al identificativo verde esmeralda sólo después de vincularse la tradición con el movimiento de independencia irlandés en el Siglo XVIII. Por otra y mal que pese en el sentimiento irlandés, San Patricio no nació en Irlanda, si no que su nacionalidad se sitúa, depende las fuentes históricas, en Escocia o en el País de Gales. Desde 1762 también se celebra en Estados Unidos, siendo muy célebre el desfile que tiene lugar en la Quinta Avenida y se procede siempre a pie, estando prohibidas las carrozas, los coches y demás símbolos mecanizados y contemporáneos. También es tradicional que en Chicago se tiña cada año el río de verde en el que se utilizan 40 toneladas de colorante. Aunque es un día en el que la cerveza ‘stout’ es la gran protagonista de la fiesta y el primordial reclamo que ha hecho proliferar la celebración de forma mundial, en Irlanda, durante gran parte del Siglo XX, los pubs estaban cerrados por respeto a la sacra religiosidad de la jornada. Desde 1970, se abrió la veda y la exultación pasó a ser el principal motivo de la conmemoración. Otro dato que se suele desconocer según la tradición irlandesa es que el día de San Patricio debería llamarse el Día de Maewyn Succat, el verdadero nombre de este religioso que pasó a bautizarse como Patricio una vez ordenado sacerdote.
Este 17 de marzo es, por tanto, el día oficial en el que preconizar el sentimiento irlandés por todo el mundo. La zambra, los desfiles, la cerveza, el whisky irlandés y la algarabía se entremezclan con el folklore y las tradiciones ancestrales. En comunión con el Gran Céili, el Skyfest de Docklands sobre el río Liffey, el carnaval callejero en el corazón del Dublín Georgiano y la parranda de la Verde Erin, hoy es un día para dejarse llevar y cantar al unísono el ‘An Irish Lullaby’ mientras engullimos un rico “corned beef and cabbage”.
Pasadlo bien y no os olvidéis brindar como es bebido al grito de “SLÁINTE!”.

martes, 10 de marzo de 2015

La ilustraciones de Álex Muñoz

¿A qué mola? Se trata de una creación de Álex Muñoz, un dibujante madrileño que se ha curtido en el mundo de la ilustración, el cómic, el diseño gráfico y la infografía a través de muy diversos trabajos; desde sus comienzos en revistas de toda índole, su paso por agencias de publicidad donde realizó trabajos para televisión y algunas páginas web y publicaciones de prestigio como ‘El Jueves’, ‘Siete’, ‘Qué!’ o ‘20minutos’ entre muchas otras.
Uno de sus trabajos más reconocidos es la creación del mítico ‘Spooky’, un pequeño lagarto cabezón cuyo humor socarrón e insolente que paseó su figura por la red con un cómic online a lo largo de ocho temporadas y que dio origen incluso a un proyecto de largometraje. También puso su talento al servicio de ‘Mika, diario de una PornoStar’ y ‘Kakofonias’, junto a Guzmán López.
También es el responsable de una serie de reconocibles y maravillosas ilustraciones con retratos de todo tipo de personalidades cinematográficas y del mundo de la televisión que podéis encontrar en su cuenta de Instragram (echadle un vistazo, merece la pena). Yo no me voy a incluir en ese apartado, porque Muñoz también las crea por encargo para cualquiera que se ponga en contacto con él como regalo ideal para una personalización diferente de banners en redes sociales o páginas web o eventos como cumpleaños, aniversarios, bodas…
Un crack, el amigo Álex.
Su Twitter.
Su Facebook.

martes, 3 de marzo de 2015

Un mar de algoritmos

Durante años, la creación fluidos acuáticos y simulación dinámica del agua ha sido como uno de los santos griales de los efectos especiales en el cine. La búsqueda del control y visualización del comportamiento de líquidos y su interacción con un entorno llevó a gente como Ignacio Vargas y Víctor GonzáIez, a través de su empresa Next Limit, a crear el software Real Flow, con el que hicieron realidad este tipo de efecto en la saga de ‘El Señor de los Anillos’ y películas como ‘300’, ‘X-Men 3 (The Last Stand)’, ‘Robots’, ‘Ice age 2 (The Meltdown)’ o la impactante secuencia inicial de ‘Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres’.
La generación de un agua realista a través de propiedades físicas que permitieran controlar su comportamiento y poder interactuar en un contexto concreto ha sido un largo proceso en el que se han invertido varios millones de dólares y millones de horas dedicadas renderizar este efecto. Sin embargo, actualmente, utilizando tan sólo 185 líneas de código JavaScript WebGL es posible componer de un modo asombroso ese reto digital. Lo ha creado Alexander Alekseev (a.k.a. TDM) y se trata de un interfaz de programación de aplicaciones para javascript que permite usar la implementación nativa de OpenGL ES 2.0 y que habilita un módulo de gráficos 3D acelerados por hardware. De este modo, se pueden conseguir las olas del mar hiperrealistas en cualquier navegador con 60 frames/seg.